José Antonio López Guerrero (Madrid, 1962), catedrático de Microbiología en el departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, es un poco madrileño, un poco extremeño y otro poco alemán, además de uno de nuestros principales divulgadores científicos. Con una curiosidad voraz desde niño, adelantaba los cursos mientras demandaba las respuestas que ahora le gusta transmitir a los demás en los diferentes medios de comunicación en los que colabora. A sus colegas reacios a explicar sus líneas de trabajo les espolea: “Si no sabes comunicar a la sociedad en qué estás trabajando, seguramente te has equivocado de trabajo”.
Un virólogo para explicar el hantavirus
“Soy virólogo molecular y solemos estudiar el comportamiento del virus con su hospedador, los ciclos virales y quizás también la respuesta inmune que puede producirse tras una infección. En el caso de la especie de hantavirus Andes, que es la única a día de hoy que se ha constatado que se transmite entre humanos, la idea es dar la mayor información veraz posible, con los datos científicos en la mano. La población tiende a pedir siempre soluciones y explicaciones inmediatas. Lo vimos durante la pandemia. Luego hay mucha gente que se convierte en profetas del pasado. En el año 2026 ya saben exactamente lo que había que haber hecho en febrero de 2020, pero entonces estuvieron calladitos. Solamente los virólogos y los comunicadores científicos tuvimos que ir informando a medida que íbamos sabiendo los datos y los íbamos interpretando. Como sabemos en ciencia, la realidad y los datos científicos a veces son volátiles, se van superando por nuevos datos. La pseudociencia no tiene ningún problema, su esencia es estanca. A un iluminado se le ocurre una pseudociencia y esta permanece inamovible, ad eternum”.
Cambios en la comunicación respecto al covid-19
“La crisis del hantavirus, por desgracia, en relación al comportamiento social y de los políticos, no ha decepcionado, en el mal sentido. Durante la pandemia de 2020, la de la covid-19, nos acostumbramos a que incluso se utilizaron los cadáveres que iban produciéndose día a día como arma arrojadiza electoral y política mientras se iba perfeccionando la comunicación supranacional cada vez con más organismos y los diferentes países fueron engrasando su cooperación epidemiológica. Creo que eso ha permitido actuar tempranamente en otras crisis con otros virus. Por ejemplo, el Monkey Pox hace unos años. El mundo de la política sigue igual de embarrado, sigue igual de enfangado y, además, como ahora estamos en época de elecciones, todavía más. Utilizar en clave electoral, en clave política desde el minuto cero, todas las actuaciones ya no de un gobierno, sino de una estructura compleja de organización con muchos actores, la OMS, el Centro de Control de Enfermedades, diferentes países, el Gobierno español... Utilizarlo desde el minuto cero para intentar generar ruido y alarma en ese momento innecesaria, por desgracia es algo a lo que nos tienen acostumbrados desde la política. Lo vivimos durante la covid-19 y no hemos aprendido nada. Y seguramente en la siguiente crisis sanitaria volveremos otra vez a ver este sinsentido político”.
Dimensión real de esta crisis
“La dimensión de esta crisis del hantavirus ha sido algo excepcional. El hantavirus es un virus endémico en el Cono sur americano, en Chile, en Bolivia, en Paraguay, en Argentina. Ahí conviven con el virus y se infectan todos los años cientos de personas y mueren en torno a un 20% o 30% de al menos los que desarrollan sintomatología. Pero un barco, un crucero de lujo con pasajeros de más de 20 países ha sido, como digo, algo excepcional. Se ha tenido que organizar un consorcio realmente complicado de gestionar y creo sinceramente que ha ido bien. Se ha tenido que ir, no me gusta decir improvisando, pero sí creando protocolos ad hoc para las circunstancias tan especiales de tener que repatriar a más de 20 nacionalidades desde un barco que estaba en alta mar, que había cruzado el Atlántico. Y con todo eso ha habido luego cierta libertad para los diferentes países a la hora de gestionar internamente la crisis. En cuanto a dónde y cuándo realizar la cuarentena, todavía hay flecos que se están organizando, por ejemplo, cuándo debe empezar. Y con el caso positivo entre los pasajeros españoles del barco, a lo mejor se reestructura esa cuarentena. Se ha organizado un operativo excepcional para un problema sanitario excepcional, con muchos actores de muchos países, y considero que está saliendo razonablemente, por no decir realmente, bien”.
Semblanza del hantavirus
“La familia hantaviridae pertenece a un grupo de virus que se conocen como virus de fiebres hemorrágicas. Muchos de ellos son virus emergentes y viven en reservorios animales. Centrándonos en los hantavirus en roedores, se especula que han evolucionado con ellos desde hace a lo mejor 100 millones de años. Cada especie de hantavirus tiene un roedor específico como reservorio en el que vive en equilibrio sin causar daño. En el caso del hantavirus de la especie Andes es el ratón de cola larga. Pasan de los roedores a los humanos por contacto con sus excrementos, con fluidos, con orina, con saliva... Y, en principio, el humano se convierte en una especie de final de infección. El Andes es un virus como otros de los llamados del Nuevo Mundo, que producen síndrome cardiopulmonar, altamente patogénico en el caso del Andes. Se transmite difícilmente entre humanos. Hace falta contacto estrecho, prolongado. A medida que se transmite entre humanos, los datos que hay hasta ahora son que va perdiendo capacidad de transmisión. Allí donde se transmite es donde causa sintomatología. El virus se convierte en ltamente letal, con, según a quién le preguntes, hasta un 50% de letalidad. Una media entre un 20% y un 30%, eso sí”.
Batalla contra la desinformación científica
“Falsos expertos, comunicadores, divulgadores, son oportunistas que brotan en las crisis. Lo sufrimos durante la pandemia de la covid. Muchos se mueven muy bien en las redes sociales. Muchos también tienen connotaciones políticas. Por desgracia, los mensajes catastrofistas, los mensajes negacionistas se hacen más virales que los mensajes desde el mundo de la ciencia que son menos radicales. No se sabe todo. En ciencia se va aprendiendo a medida que va avanzando la crisis. La pseudociencia, los bulos y las mentiras son muy atrevidos y pueden ser tan exagerados como se desee. A veces es difícil distinguirlos en los medios oficiales de comunicación, televisión, prensa o radio. Y es una lucha para los científicos tener que estar detrás de todos estos falsos comunicadores, como diría Don Quijote, desfaciendo entuertos. Dicho esto, no hay ningún experto universal. Yo no trabajo con hantavirus, tampoco trabajaba al principio con coronavirus. Ahora sí tengo proyectos con coronavirus. Pero soy virólogo, digamos que soy capaz de llegar a las fuentes del conocimiento. Y, como se suele decir vulgarmente, en el caso de que no sepa un aspecto de la virología de los de los hantavirus, tengo el teléfono de los que lo saben. Por lo tanto, yo creo que como comunicador no es necesario tener el conocimiento universal, pero sí saber dónde encontrarlo, sí gestionarlo y sí saber comunicarlo”.
Sin riesgo de pandemia
“El riesgo de este brote o extraordinario momento es –en ciencia tendemos a ser comedidos y no ser absolutos– diría que cero. El riesgo es ninguno. En ciencia se dice que es prácticamente, virtualmente ninguno. El riesgo de una pandemia, un descontrol social epidémico de este virus, no es, no existe. Entre otras cosas estamos comentando que el virus ya está libre. Es endémico en Chile, en Argentina y se dan casos esporádicos. El virus se empezó a conocer en los años 90. En el año 2018, hubo un gran brote en un cumpleaños de 38 personas. Ahora, en Madrid tenemos, en el Hospital Gómez Ulla, a un paciente de los 14 pasajeros españoles. Eso ya estaba contemplado en el operativo que había formado. Porque estamos dentro del periodo en el que una persona puede ser asintomática y de repente positivizar. Simplemente se le ha cambiado a una planta aislada, restringida. Creo que está también contemplado empezar a hacer pruebas serológicas porque sería lógico ver cómo evoluciona también el sistema inmunológico de los pacientes con sintomatología. Pero insisto, riesgo para la población, si quiero ser muy científico diré prácticamente cero; si quiero ser realmente comunicador y realista, diré cero”.
Estudio de este virus en España
“La investigación de los virus se lleva a cabo en diferentes laboratorios del mundo, porque cada año se producen más de 100.000 casos de virus. Gran parte de ellos en el sureste asiático, donde predominan la rama de los hantavirus que producen fiebres hemorrágicas y síndrome renal. También en Argentina hay grandes grupos de epidemiología. En España, en el Centro Nacional de Epidemiología, en el Centro de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III en Majadahonda, se trabaja con virus emergentes. Compañeros y compañeras mías son asesores y trabajan en contacto directamente con la Organización Mundial de la Salud. Pero sinceramente desconozco que haya grupos concretos que trabajen con hantavirus y concretamente con la especie Andes. Hice una consulta al respecto dentro de la Sociedad Española de Virología y me dijeron que no les constaba ningún proyecto ni ningún grupo específico experto concretamente en esta familia viral”.
El peligro es Donald Trump
“El segundo mandato del señor más poderoso del mundo, y yo creo que uno de los de los más peligrosos, diría que es mucho más peligroso que el virus. El Trump 2.0 está siendo catastrófico para muchas cosas, para sobre todo para la vida humana. Con qué frivolidad trata un genocidio en Palestina. Con qué frivolidad trata una guerra en Ucrania despreciando al presidente. Ahora entra en un país de forma ilegal para secuestrar a un presidente, aunque se pueda cuestionar también la autoridad y legalidad de ese presidente. Y ahora mismo tenemos Irán. Y en cuanto a salud, se ha salido de muchas de las organizaciones supranacionales de cooperación para el desarrollo, de cooperación para la salud. Se ha salido de la OMS, de los programas mundiales de vacunación, por ejemplo, que permitían vacunar a millones de niños de diferentes enfermedades, y eso está provocando la muerte de miles y miles de niños y de personas en países de bajo nivel económico. Realmente está suponiendo una catástrofe mundial medioambiental porque también se ha salido de los organismos de control de los programas medioambientales y sanitarios. Un desastre. Está siendo un desastre. Lo único que podemos esperar es que no dé un golpe de Estado interno y se quede a perpetuidad, y que esto dure solamente lo que le queda de mandato”.
El zarpazo a la Organización Mundial de la Salud
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“La Organización Mundial de la Salud (OMS) es un organismo que, al igual que la ONU, el presidente Trump está menospreciando. De hecho, ha creado algo así como una ONU secundaria ad hoc con sus camaradas ultras de Argentina, de Israel. Y no sé si [ahí] seguirá Hungría ahora que Orbán ya no es presidente. En lo que respecta a la OMS, la pérdida de la aportación de Argentina no tanto, pero la de Estados Unidos ha sido demoledora. Sin embargo, está demostrando que con los pocos recursos que tiene del resto de los países que son socios, por ejemplo España (por cierto, hay que felicitarnos porque tenemos una ministra que forma parte del Comité de Sanidad de la OMS), tiene capacidad todavía para coordinar grandes operativos como el que estamos viviendo de esta crisis de hantavirus”.
Estados Unidos abandona la investigación científica
“Se da una falta de apoyo federal de Estados Unidos a sus programas de investigación y de sanidad. El que era quizá el mayor Centro Nacional de Salud del mundo está muy mermado por la retirada de capital. Han cambiado varias veces ya a los a los directores. En la era de Elon Musk en la Administración, fue sometido a una criba de funcionarios y también de dinero público para investigación. Con el Secretario de Estado de Sanidad siendo un negacionista de las vacunas. Es una catástrofe. Eso lo puedo constatar yo. He pasado de ser un demandante de laboratorio de cooperación, de solicitar ayuda a muchos laboratorios de Estados Unidos para mi propia investigación, a ver cómo es rara la semana que no me llega una solicitud de un grupo de investigación en Estados Unidos pidiéndome algo así como asilo, algo así como una colaboración. Incluso se ofrecen venirse con todo el equipo, con todo el grupo. ¿A dónde? ¿A mi laboratorio? ¿Un laboratorio de la Universidad Autónoma de Madrid con escasamente cinco personas entre predoctorales, postdoctorales y coordinadores? Esto parece la serie Stranger Things, en la que hay un mundo al revés. Ya sufrieron algo parecido en la era Bush con los recortes a la investigación en medicina regenerativa, con los embriones supernumerarios. De repente perdieron el frente de investigación a favor de otros grupos en China, por ejemplo, y en Europa. Y, por desgracia, tardarán años, el gran Estados Unidos y su gran sociedad, en recuperar los niveles hegemónicos a los que nos tenía acostumbrados. Y todo esto lo está aprovechando claramente otra potencia que se dice que es la segunda potencia del mundo, pero creo que según en qué parámetro, ya está por delante de Estados Unidos, por mucho que le pese a Trump, que es China”.
España tampoco retiene a sus investigadores
“La fuga de cerebros en España la sufrimos constantemente. Porque nosotros tenemos como algo endémico la deficiente ayuda pública a la investigación, donde nuestros mejores científicos se tienen que marchar. Sé de lo que estoy hablando porque tengo en mi laboratorio a una de las mentes más brillantes que he visto en toda mi carrera científica. Y está luchando, como se suele decir en mi pueblo, como gato panza arriba para intentar conseguir un puesto de ayudante en la universidad o en el CSIC, que en el mejor de los casos estamos hablando de sueldos de mil, mil y pocos euros al mes. Hasta que en un momento determinado pueda decidir que ya no le compensa y se vaya fuera de España. Cuando haga eso, en unos años oiremos hablar seguramente de esta persona con la genialidad que tiene y nos daremos golpes en el pecho diciendo que una científica española ha descubierto tal cosa en tal país. Ahora podemos hacer que esa tal cosa ocurra en nuestro país. En Estados Unidos está habiendo una fuga de cerebros también muy importante ahora mismo, pero a lo que está pasando en España estamos acostumbrados, por desgracia. No parece que la situación vaya a cambiar con en torno al 1% del PIB de inversión en ciencia, cuando nos están pidiendo desde fuera que lleguemos al 5% en armamento; es algo, como he dicho, de Stranger Things, del mundo al revés”.
José Antonio López Guerrero (Madrid, 1962), catedrático de Microbiología en el departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, es un poco madrileño, un poco extremeño y otro poco alemán, además de uno de nuestros principales divulgadores científicos. Con una curiosidad voraz desde niño, adelantaba los cursos mientras demandaba las respuestas que ahora le gusta transmitir a los demás en los diferentes medios de comunicación en los que colabora. A sus colegas reacios a explicar sus líneas de trabajo les espolea: “Si no sabes comunicar a la sociedad en qué estás trabajando, seguramente te has equivocado de trabajo”.