Yo siempre a veces desarrolla una historia en orden cronológico, una opción narrativa curiosa cuando se quiere contar una maternidad y esta no aparece en el primer episodio, el de la fecundación.
Este comienzo puede despistar y que haya espectadores que no sigan con los siguientes. Estaba pensado como cuarta entrega y quizá ese hubiera sido su lugar ideal.
Una serie que va mejorando con cada episodio
Porque lo que sería una pena es quedarse sin descubrir que la serie no hace más que mejorar y que consigue una enorme simpatía por su protagonista y su peripecia. Es un episodio bonito, con una dirección notable, pero ajeno al resto de la historia.
Javier Calvo y Javier Ambrossi, los Javis avalan esta serie de Movistar+, de seis episodios cortos, de las Martas, Marta Bassols y Marta Loza, guionistas y amigas a pesar de reconocer potentes discusiones creativas.
La primera madre del entorno
En entrevista a El contraplano, Loza cuenta que fue observar a su amiga Marta Bassols desarrollar su maternidad, la primera del grupo, a la vez que se planteaba la propia lo que le llevó a proponerle desarrollar este proyecto.
En él nos cuentan la historia de amor, cuidados y responsabilidad de una madre que tiene que lidiar con un contexto muy hostil y muy reconocible. El problema de encontrar un piso, de compatibilizar los cuidados con un horario laboral, de tramitar ayudas públicas y la falta de apoyo del padre de su hijo llevan a Laura a una precariedad que sabemos que es muy real en las madres solteras.
Una heroína imperfecta
Laura es una heroína imperfecta. Una luchadora inquebrantable que emprende un viaje épico, tormentoso, casi imposible, pero que mantiene unas prioridades innegociables. Laura es esa madre que tiene la casa desordenada, que llega tarde a todo, que no se cuida y que sostiene el mundo con su amor y su tesón.
Bassols y Loza han hecho mucha reflexión intelectual sobre lo que querían contar, pero han sabido luego traducirlo en estampas vivas, naturales y creíbles. Todos los personajes meten la pata, pero a todos los entendemos e incluso disculpamos.
Actriz revelación
La serie se cimenta sobre una protagonista espléndida. La actriz amateur Ana Boga. En Los lunes seriéfilos, Bassols, Loza y la directora Claudia Costafreda explican que en el proceso de selección vieron en ella al personaje y que su comportamiento en el rodaje ha sido como el de una veterana profesional.
Todo un acierto esta apuesta por una cara tan nueva y una intérprete con tanto talento que cuesta no creer que estamos viendo una representación y no algo real, a la propia Laura.
Coherencia en el respeto a la conciliación
Lo mismo ocurre con la dirección de bebés. Algo temido con razón por muchos equipos y que aquí las directoras resuelven impecablemente. Loza ha manifestado que “había que parar todo y esperar a los niños, como si fuera un documental de naturaleza de La 2. Requería mucho silencio, amor y paciencia”.
Tanto la protagonista como una de las directoras llevaban a sus hijos al rodaje, corrigiendo en la realidad la situación que se denuncia en la serie, ayudando a conciliar.
Trabajar desde la motivación de los personajes
En la promoción de la serie en Moobys, los protagonistas, Ana Boga y David Menéndez dan una aproximación a su forma de desprenderse de los prejuicios a la hora de interpretar personajes.
Boga cuenta como le explica a su propio hijo las motivaciones de algunos comportamientos en ficción. Cuando éste le dice que el pez que se comió a la madre de Nemo en la película de Pixar es malo ella le corrige: “No, cariño, tenía hambre”.
Mirada antipunitivista a los protagonistas
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Ellos tienen relativamente fácil buscar el lugar desde el que se actúa en la serie porque viene muy bien dado por los guiones. En el caso de David Menéndez, su personaje es egoísta e infantil como progenitor, pero su proceso se entiende y reconoce perfectamente.
Loza ha comentado también que tiene un concepto antipunitivista para crear personajes, al menos en esta ocasión. Aquí todo el mundo mete la pata, todo trae consecuencias complicadas y hace daño, pero a la vez lo están haciendo lo mejor que pueden.
Hay algo muy equivocado en la forma de organizar una sociedad que pide natalidad, que dice apoyar a la familia, que se supone que valora los cuidados y donde todo eso se puede convertir en un calvario a poco que falle la red de apoyos personal.
Yo siempre a veces desarrolla una historia en orden cronológico, una opción narrativa curiosa cuando se quiere contar una maternidad y esta no aparece en el primer episodio, el de la fecundación.