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Carlos Saura, el cineasta total que filmó hasta el último suspiro: "Era el más moderno de todos"

Carlos Saura en el Instituto Cervantes de Nueva York en 2017

Hace solo siete días llegaba a los cines Las paredes hablan, la última película de Carlos Saura. Cineasta total con medio centenar de obras y que se mantuvo activo, curioso y creativo hasta el último suspiro. Vivió, así, la felicidad del alumbramiento de una nueva cinta, que se torna ahora en tristeza por la muerte a los 91 años apenas a unas horas de recibir este sábado el Goya de Honor por toda su filmografía. Un necesario homenaje en vida, que va a ser póstumo por este inesperado giro de guion tan cinematográfico.

"Me deja la huella de su espíritu joven, siempre abierto a nuevas cosas", comparte con infoLibre Vanessa Marimbert, montadora de las películas del director oscense durante los últimos trece años, y también de su recién estrenada obra final. "Me quedo con su curiosidad, porque todos la vamos perdiendo con los años, pero él nunca la perdió. Eso le hacía estar más vivo que nadie, lo cual es una maravilla", apostilla emocionada.

Y añade: "Era un alma muy creativa, la pena es que no haya podido recoger ese Goya de Honor tan merecido, porque le hubiese llenado de plenitud como reconocimiento de los compañeros, pero no ha podido ser. Mi experiencia con él es maravillosa, una persona que deja sello, muy generosa y que deja que los demás brillen. Es un ejemplo para todos, un referente. Que ya lo es de por sí, pero si encima has podido compartir con él su experiencia creativa, todavía más. A mí me deja una huella muy grande".

Marimbert cuenta que Saura estaba "muy ilusionado" con Las paredes hablan. Una película documental que resume perfectamente esa curiosidad inherente a la personalidad del director, pues es un recorrido por evolución y relación del arte con la pared como lienzo de creación, desde las primeras revoluciones gráficas en las cuevas prehistóricas hasta las expresiones más vanguardistas del arte urbano. Una investigación personal rodada en catorce localizaciones como el Yacimiento de Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana en Burgos, además de las Cuevas de Puente Viesgo y Altamira en Cantabria y las calles de Barcelona y Madrid, donde el graffiti es el protagonista. Una indagación para la que charló con Juan Luis Arsuaga, Miquel Barceló, Anna Dimitrova, paleontólogos y artistas del graffiti.

"Te contagiaba esa ilusión. Que a su edad siguiera estando tan motivado con su profesión te llenaba de admiración y hacía que todos doblásemos el lomo lo que hiciera falta para que todo saliera bien", relata Marimbert, quien, por cierto, ganó el Goya a Mejor Montaje el pasado año por su labor en El buen patrón. "Mi recuerdo de Carlos es que siempre estaba trabajando. Siempre trabajando... Incluso si él tenía que esperar mientras yo estaba preparando algo, estaba dibujando en la sala de montaje. Parece que todos perdemos el interés muy pronto en las cosas, pero él, si se aburría de algo, se ponía a investigar en otra cosa diferente", destaca.

La filmografía de Carlos Saura es especialmente extensa y variada. "Uno de los cineastas fundamentales de la historia del cine español", como ha destacado la propia Academia de Cine tras su fallecimiento. "Figura fundamental de la cultura española", ha remarcado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien se ha atrevido a mencionar en el breve espacio de un tuit dos películas "inolvidables": Ay, Carmela (1990) o La prima Angélica (1973). Dos títulos en un océano de celuloide en el que cohabitan La caza (1965), Ana y los lobos (1972), Cría cuervos (1975), Deprisa, deprisa (1981), Bodas de sangre (1981), Carmen (1983), El amor brujo (1986), Mamá cumple cien años (1990), Flamenco (1995), Goya en Burdeos (1999) o el homenaje a su maestro –los otros son Bergman y Fellini– en Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001).

"Una de sus grandes películas, que sé que era de sus preferidas pero no pudo casi tener difusión, fue Io, Don Giovanni (2009)", revela Marimbert, quien se ve incapaz de destacar alguna cinta en particular. "Me encantan diferentes películas de varias épocas, pero tiene tanto y tan variado...", dice, dándose cuenta al pronunciar esas palbras de que eso es precisamente algo "muy especial" en él: "Ha mantenido su sello de autor pero ha ido tratando de profundizar en diferentes ámbitos. Eso no es muy habitual, normalmente un autor, cuando tiene un sello, tira por ese camino hasta el final. Pero Carlos no, él siempre andaba indagando en nuevas formas".

Es por ello que, para la montadora, Saura fue el "más moderno de todos desde sus inicios". "No me cansaré de decir que estamos todo el rato admirando lo que hay fuera, pero si miramos lo que hacía Carlos en los años cincuenta te quedas alucionado. Me impacta el Carlos de la primera época por su modernidad en cuanto a lenguaje. Luego, tú ves La caza o Deprisa, deprisa... todas esas películas... y lo que te impacta a nivel de lenguaje cinematográfico es el cambio que marcó en nuestro cine como narrador", subraya, calificándolo de "fuerte referente" del cine español al que había que haber "cuidado todavía más".

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No en vano, estamos hablando de uno de nuestros cineastas más laureados desde que en 1958 recibiera la mención especial del Festival de Cine de San Sebastián por el documental Cuenca. Después, premios en Cannes, Berlín, Chicago, Sidney, Montreal, Málaga... nominaciones a los Oscar y los Globos de oro, premios premios BAFTA, Goya, Forqué, Feroz... Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, Medalla de la Orden de Artes y Letras de Francia, Título de Gran Oficial de la Orden al Mérito de la República Italiana... Incontables distinciones que desembocan en este Goya de Honor que llega demasiado tarde y que ya no podrá recibir en mano, aunque sí tuvo tiempo de agradecerlo en vida.

"Gracias a la Academia recibo con mucha alegría e ilusión este premio. Tengo 90 años y cumpliré 91 en enero y son más de 50 películas entre largometrajes y documentales, que han llenado gran parte de mi vida como profesional: la otra han sido mis seis hijos varones y mi hija Ana. He tenido la suerte en la vida de hacer lo que más me atraía y espero seguir haciéndolo. Doy gracias a la vida, que me ha dado tanto", dijo el pasado octubre, en absoluto sonando a despedida.

Porque mientras mantienes el interés en la vida, nunca piensas en la despedida. Una actitud de rebeldía que "encanta" a Marimbert. "En los últimos años la ficción le aburría y apostaba por cosas que le interesaban a él sin importarle lo que la gente dijera. Si le interesaba el musical, pues apostaba por el musical y le importaba un comino lo que dijera la crítica. Le interesaban los documentales, pues a tope con el documental. Es una maravilla permitirte el lujo hasta el último momento de indagar en lo que te va interesando a medida que maduras", plantea, para terminar destacando que Saura vivirá siempre en sus obras. "Lo importante es que ha tenido una vida muy plena y que es un hombre que ha dejado huella en el cine", remacha.

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