'Antes', un retrato coral de la pandemia que nos puso del revés: "No salimos mejores, el mundo está peor"

Un puñado de vidas detenidas en movimiento: Beatriz, agotada de cargar con la vida; Sara y Carlos, que bendicen un encierro en el que por fin pueden amarse; Víctor, al que visita el fantasma de su pasado, y Miguel, que ve en la catástrofe otra oportunidad para subir su apuesta comerciando con mascarillas. Una mirada al pasado de aquella pandemia (como si fuera tan lejana, aunque parece ya un poco como de mentira, como que nunca pasó) de la que cada cual salió como buenamente pudo, pero como sociedad no salimos precisamente mejores.

Grabada íntegramente con teléfonos móviles en pleno encierro pandémico en abril de 2020, Antes, que llega este viernes 6 de febrero a Filmin, rebosa verdad, con todo lo que eso conlleva en una ficción. Porque es un trabajo coral filmado por operadores de cámara (de teléfonos, en este caso) que pudieron moverse con salvoconductos y entrar literalmente en las casas de los actores: Alberto San Juan, Álex García, Verónica Echegui, Marián Álvarez, Andrés Gertrúdix, Roberto Álamo, Pilar Gómez, Emilio Gutiérrez Caba, Arturo Valls, Estefanía de los Santos, Antonio de Cos, Usúe Álvarez y Javier Mora.

"La pandemia nos puso ante un espejo deformante que nos ha hecho ver quiénes somos realmente en conjunto como humanidad", apunta a infoLibre Andrés Gertrúdix, poniendo en valor la intuición de una cinta que trata en mayor o menor medida temas como la corrupción en torno al material sanitario, los abusos machistas que se producían en la intimidad de los hogares o la situación de los ancianos en las residencias. Con la perspectiva de los seis años transcurridos desde el rodaje, volver a aquel Antes constata que "todo que aquello se intuía no solo es cierto, sino que es mucho peor".

Coincide Alberto San Juan en destacar esa capacidad visionaria de los guionistas, Ángel de Luis Lara y Fernando Guerrero, así como del director, Felipe Vara de Rey, al anticiparse a lo que estaba por venir, por ejemplo con el mercadeo de mascarillas. "Se sabía que había gente intentando enriquecerse con la tragedia, y luego hemos visto que ha tenido una dimensión importante con instituciones públicas y gobiernos aún vigentes implicados", remarca a infoLibre. "También aquella crisis fue aprovechada por el capitalismo para dar varias vueltas de tuerca más en su proyecto global suicida", añade.

Y todavía prosigue: "Recuerdo a El Gran Wyoming diciendo que era el momento de blindar la sanidad pública y no permitir que se hiciera negocio con ella, pero seis años después escuchamos directamente a ejecutivos de la sanidad privada hablando de subordinar la salud pública a los beneficios de unos pocos. La pandemia fue una ocasión extraordinaria que el sistema capitalista o tecnofeudalista, que es un canto a la muerte, por supuesto aprovechó. Ya lo dijo Naomi Klein en La doctrina del shock: cualquier guerra, terremoto, pandemia o lo que sea es aprovechado por el capitalismo para estrechar los derechos humanos y las posibilidades de lo vivo, así como para aumentar la rentabilidad que beneficia a una minoría social de súper ricos".

"Nos atrevimos a afirmar entonces eso de 'saldremos mejores', y puede haber habido procesos personales de reflexión y crecimiento, pero el mundo está peor. Hoy en día estamos asistiendo a aberraciones que entonces todavía ni olíamos", zanja el actor, antes de que Marián Álvarez tercie para poner un poco más de luz fijándose en otro punto de la película, que nos recuerda también un momento muy concreto en el que, por una vez y sin que sirva de precedente, sí pensábamos en los otros y surgió un sentimiento genuino de protección colectiva: "¿Dónde estábamos entonces? ¿Qué nos ha pasado? Ojalá pudiéramos volver a recuperar ese sentimiento de que podíamos hacer las cosas juntos".

Siempre hay gente capaz de bajar al fango e intentar sacar beneficio de las desgracias ajenas. Y todavía hay cosas que están judicializadas que no hemos resuelto como sociedad

La actriz defiende que esa actitud vital es ahora más necesaria que nunca, pues estamos "en el lado absolutamente contrario de tirar piedras contra el otro, en una ola de racismo, de xenofobia, de todo tipo de cosas horrorosas". "Pero en la pandemia se hicieron cosas buenas gracias a la solidaridad y el trabajo de un montón de gente, y el apoyo que teníamos unos con los otros, con gestos como llevarle la comida al vecino. O recordar que te preocupabas por tu madre que estaba sola en casa y lo pasaste mal, y te das cuenta de que tu madre sigue aquí y la puedes llamar. No tenemos capacidad para cambiar el mundo, pero los pequeños gestos así se hacen grandes", plantea a infoLibre.

Gertrúdix, sin embargo, se alinea más con Alberto San Juan al recordar que todo aquello de "saldremos mejores era muy bonito", pero en realidad, seis años después, está claro que "no salimos mejores, hemos salido peores". Y lo argumenta: "Abres cualquier medio que no base su información en mentiras y te das cuenta de que el mundo es mucho peor, que hay un auge de la ultraderecha, la insolidaridad con el diferente está por todo el mundo. Todo lo que parecía que sucedía en las residencias ha sido mucho peor, hay una cifra muy elevada de fallecidos y la administración intenta silenciar a las familias. La violencia de género que podíamos intuir que iba a suceder en las parejas que ya estaban mal y que estaban encerradas fue mucho peor".

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"El sistema capitalista sacó beneficio de todo lo ocurrido en la pandemia. ¿Sacamos beneficio como humanidad? Pues viendo tal y como estamos ahora creo que no. ¿Sacaron beneficio los más débiles? Pues viendo como se les ataca en 2026 creo que no", lamenta el actor, para quien "hemos perdido una oportunidad maravillosa para relacionarnos desde otro sitio". "Siempre hay gente capaz de bajar al fango e intentar sacar beneficio de las desgracias ajenas. Y todavía hay cosas que están judicializadas que no hemos resuelto como sociedad y creo que hasta que no las resolvamos no vamos a ser realmente conscientes de quienes somos", zanja.

La productora Carmela Martínez Oliart, por su parte, asegura que el paso del tiempo "ha beneficiado" a la película, pues seis años después tenemos una perspectiva que no hubiéramos tenido con anterioridad, y destaca que no sea un proyecto "grandilocuente de contar la pandemia, sino centrarse en historias privadas" que consiguen una mayor "identificación". "Nos enseña mucho lo cotidiano, se hace universal de golpe. En una tragedia universal tan grande la esfera íntima y privada es la que nos iguala a todos", señala a infoLibre.

Pone también el foco la productora en la presencia de Verónica Echegui, fallecida el pasado mes de agosto, en la que será, tristemente, una de sus últimas apariciones en pantalla. Y además, con un papel "muy luminoso que, siendo ficción, tiene mucho que ver con su energía y con cómo era ella: "Está increíble, está feliz, y eso me parece muy bonito. Si fuera otra historia más dura me generaría más conflicto, pero me gusta que quede así como homenaje".

Un puñado de vidas detenidas en movimiento: Beatriz, agotada de cargar con la vida; Sara y Carlos, que bendicen un encierro en el que por fin pueden amarse; Víctor, al que visita el fantasma de su pasado, y Miguel, que ve en la catástrofe otra oportunidad para subir su apuesta comerciando con mascarillas. Una mirada al pasado de aquella pandemia (como si fuera tan lejana, aunque parece ya un poco como de mentira, como que nunca pasó) de la que cada cual salió como buenamente pudo, pero como sociedad no salimos precisamente mejores.