El problema del PSOE ya no es solo el PP: la abstención y Vox erosionan su base electoral
España ya vive inmersa en el ciclo electoral. Tras la primera parada de Extremadura el pasado mes de diciembre, ahora le toca el turno a los aragoneses este domingo. Y, además, la mirada está puesta en Castilla y León y en Andalucía. El PSOE no consigue remontar en las encuestas. Surge una pregunta: ¿por dónde se le escapan los votos?
En las pasadas elecciones aragonesas del 28 de mayo de 2023, los socialistas quedaron en segunda posición, con un porcentaje de voto del 29,51%, lo que se tradujo en 23 escaños (uno menos que en los anteriores comicios de 2019). Según el barómetro de 40dB. para El País y la Cadena Ser hecho público este lunes, ahora el PSOE tiene una perspectiva del 23,2%, bajando hasta una horquilla de 17-18 asientos en las Cortes autonómicas.
La fidelidad del voto socialista es del 58,8% (una media más baja respecto al 81,9% de Vox y el 78% del Partido Popular). Y las principales transferencias de voto quedan así reflejadas en el estudio: un 8,8% a Chunta; un 8,3% se encuentra en la indecisión; un 7,9% a Vox; un 7,6% al PP; y un 3,4% a IU-Movimiento Sumar. El estudio remarca que los socialistas han descendido 6,4 puntos en el apoyo leal desde la encuesta del 23 de enero, beneficiándose especialmente CHA y los de Santiago Abascal, que entonces se nutrían de un 4,4% y un 3,1% de antiguos votantes socialdemócratas.
La fotografía aragonesa del CIS
También hay que fijarse en el barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre las elecciones de próximo domingo, que plasma que los socialistas podrían obtener entre 17 y 23 diputados autonómicos. En intención de voto directo, la lista del PSOE está en el 21,5%, situándose en el 26,7% una vez se aplican los parámetros de estimación sobre el porcentaje de voto válido.
La fidelidad de apoyo en el barómetro del CIS respecto al PSOE se sitúa, sobre el voto directo, en un 63,5% (una cifra más alta que en la encuesta de 40dB.). Y la fotografía del trasvase de votos es diferente también respecto al otro sondeo, ya que las principales fugas van hacia el PP (11,3%), registrándose a continuación un 11,1% de socialistas que no saben todavía qué van a hacer. Después aparecen traspasos a Chunta (3,2%), IU-Movimiento Sumar (1%), Podemos-AV (1%), Vox (0,9%), Se Acabó la Fiesta (0,8), PAR (0,7) y Aragón Existe (0,7%).
¿Y al revés? ¿De dónde está arañando votos Alegría respecto a hace dos años? Pues principalmente de Podemos-AV, ya que un 13,5% de su electorado dice que apoyará al PSOE este domingo. También rasca un 10,9% de los que apoyaron a la Chunta en 2023 y a un 9,2% de IU. En cambio, no consigue atraer papeletas de las derechas (apenas un 0,8% del PP y un 0,1% de Vox). Respecto al electorado que se incorpora por primera vez, el partido de Santiago Abascal aparece como primera fuerza, con un 23,1%, por delante de los socialistas (18,3%) y de los populares (15%), aunque los indecisos en esa franja de edad se colocan en un 24,7%.
Qué tendencias se registran de cara a las generales
Surge también la pregunta sobre qué está pasando a nivel nacional y dónde se están trasladando los votos que no retiene el PSOE respecto a las elecciones generales del año 2023. En el barómetro de enero de 40dB. para El País y la Cadena Ser, el PSOE estaría ahora mismo en una intención de apoyo del 27,1% (por debajo del 31,7% del 23J).
A nivel nacional, según este estudio, la fidelidad de los votantes socialistas se queda en el 67,1% (por debajo de los registros del 86,3% de Vox y del 74,9% del Partido Popular). Y refleja que Pedro Sánchez tiene su principal problema ahora en la masa de sus votantes que está indecisa (un 8,9%) y los que se van a la abstención (6,5%).
A la vez pone sobre la mesa que el principal partido beneficiado ahora por exvotantes socialistas es Vox, que hoy recogería el 4,8% de los que introdujeron la papeleta con el puño y la rosa. Luego se registran trasvases hacia el PP (4,1%) y Sumar (3,6%). No obstante, la ultraderecha eleva sus previsiones de crecimiento principalmente por captar un 13% de apoyos del PP durante el 23J.
En el barómetro del mes de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas, el PSOE a nivel nacional tiene una intención de voto directo del 23,2%. La fidelidad se estima en un 64,1% respecto a las generales de 2023. El principal problema para los socialistas es que un 12,1% de sus votantes no sabe qué hará en las elecciones generales.
Respecto al trasvase a otros partidos, el CIS refleja que el principal canal es hacia el PP con un 4,5% en estos momentos, muy cerca por detrás se sitúa Vox (3,8). Son menores los datos de los que van a formaciones de izquierdas: Sumar (2,2%), Podemos (0,9%), BNG (0,6%) y Esquerra Republicana (0,2%).
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En el análisis de Rafael Ruiz, consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab, publicado en infoLibre a raíz de la difusión del barómetro, se recogía como una de las principales conclusiones: “Aumenta la fuga de voto del PSOE a Vox en detrimento del PP. No es que la transferencia a las derechas se amplíe respecto a diciembre, sino que parte del voto que se iba al PP, se va ahora a Vox, en un proceso que se viene manifestando de unos meses a esta parte. En enero son 397.000 los votantes del PSOE que optarían por el PP y 332.000 los socialistas que optarían por Vox. Hace un año la transferencia de izquierda a derecha se producía casi exclusivamente al PP”.
También figuraba entre las claves de Ruiz: “La izquierda no logra sacar de la abstención a un 1,1 millones de votantes que siguen a día de hoy desmovilizados, y sobre los que fía gran parte de sus esperanzas en la recta final”. De hecho, esta reflexión es la que hacen también principalmente en la dirección del PSOE y a la que achacan principalmente el mal resultado en Extremadura.
En Ferraz y en La Moncloa creen que el principal problema a batir es esa tendencia a la abstención y buscan movilizar a su electorado. Es uno de los principales objetivos, por ejemplo, de María Jesús Montero para la gran cita en Andalucía (que previsiblemente será en junio). Además, en la dirección socialista creen que esos votantes que ahora optan por quedarse en el sofá acabarán movilizándose de cara a las generales ante la posibilidad de un Gobierno del PP y de Vox y al ver lo que está sucediendo en otros lugares como Estados Unidos con las políticas de ultraderecha.