María Eugenia Rodríguez Palop: “Estamos caminando hacia la autocracia a una velocidad considerable”

La jurista y profesora María Eugenia Rodríguez Palop (Llerena, Badajoz, 1970) fue europarlamentaria por el grupo Sumar entre 2019 y 2024. Su último libro, Conversaciones urgentes, (Icaria) recoge entrevistas a destacadas pensadoras. Rodríguez Palop alerta del peligro que supone la concentración de la opinión pública, canalizada a través de medios de información y redes sociales, en manos de unos pocos magnates. La democracia está en riesgo, también en España, advierte.

La justicia en España

“Hemos sufrido procesos de judicialización de la política y tenemos casos que sufre tanto el Partido Socialista como el Partido Popular, aunque no sean en el mismo número ni tengan la misma trascendencia. El más grave es Kitchen, un caso de utilización de la policía para perseguir expresamente adversarios políticos. Tenemos casos de lawfare, aunque no tan graves como en otros países. Lo sucedido con el fiscal general del Estado llama notablemente la atención. Todo eso supone que en España hay un problema con la separación de poderes. No hemos resuelto bien el acceso a la carrera judicial ni la promoción en la carrera judicial. Y, desde luego, tenemos un problema con el derecho a la tutela judicial efectiva en la medida en que no hay separación de poderes. Pero es que además tenemos una mala cultura judicial. Hemos visto a jueces que recurrían a la huelga cuando no tienen derecho, y por intereses gremiales. Y después tenemos una acusación popular que requiere de una reforma urgente. Está mal filtrada. Hay jueces que admiten casos que no debieron nunca admitir. Hay filtraciones judiciales permanentes, juicios paralelos desde el punto de vista mediático. Todo esto se da, evidentemente, con el apoyo y la complicidad de un expertocracia corrupta que se desarrolla en ciertos medios de comunicación gracias a algunos periodistas y juristas. No tenemos solo un problema con ciertos jueces, es una cuestión estructural”.

Tiempos complicados para las izquierdas

“En la izquierda se están detectando con mayor gravedad o intensidad problemas estructurales que afectan a la política en general. La presión que se ejerce sobre los partidos por parte de los medios en las redes es tremenda. Los partidos políticos han adoptado el ritmo de los medios y los medios los de las redes y hay una voracidad y una velocidad que no es compatible con el ejercicio de la política. Esto afecta especialmente a los partidos de izquierda, más proclives al empoderamiento ciudadano que los de de derechas, que tienden a imitar las formas de las grandes empresas. Ese mundo de los medios está controlado por los CEO de tecnológicas con sus propios intereses y que tienen como objetivo generar dispersión y fragmentación social, especialmente en la gente joven. Están minando profundamente el sistema democrático. Por otra parte, hay ahora un gran desprecio por las instituciones democráticas, la democracia se ve como una rémora. La democracia necesita tiempo, necesita procedimientos, muchas tardes libres, como decía Oscar Wilde. En ese magma más tendente a las autocracias y a procesos autoritarios, los partidos de izquierda también sobran. Y hoy la lucha ha salido del foco izquierda-derecha para centrarse en batallas más puntuales: el feminismo, el ecologismo, la lucha por una vivienda digna, la lucha por un trabajo digno. Nos estamos acercando a un sistema que debilita a la izquierda frente a la derecha de manera estructural”.

Situación del espacio a la izquierda del PSOE

“La izquierda a la izquierda del PSOE, que es una expresión que no me gusta, pero creo que se entiende, está muy fragmentada. Los propios partidos se han dividido también en facciones. Y esto se percibe y no genera sensación de estabilidad ni de seguridad. En un mundo incierto, lo que uno quiere son claves mucho más claras. Da sensación de gallinero y de ruido permanente no resuelto. Izquierda Unida está intentando arbitrar de alguna forma una cierta armonía, pero es el único partido en esa izquierda que desde el punto de vista estatal tiene ese tipo de planteamientos. El resto son partidos regionales, algunos incluso con matrices municipales que tienen aspiraciones muy locales. Izquierda Unida, aunque no sea suficiente, es una formación política muy necesaria. Faltan además en esa izquierda liderazgos. Liderazgos sólidos, capaces de ser atractivos, motivadores, liderazgos audaces. Hemos tenido esos liderazgos, pero ya no los tenemos o se han deteriorado con el tiempo. O han sufrido el envite de medios de comunicación y adversarios políticos y no lo han superado. Estamos huérfanos de esos líderes”.

Hacia una solución

“La unidad, a mi modo de ver, nunca es negativa. No sé si es suficiente. Hace falta también apelar a una geometría variable. Alianzas puntuales y eficaces y efectivas con movimientos sociales en marcha, feminismo, ecologismo, vivienda. No basta con que los partidos se pongan de acuerdo, que ni siquiera estamos en ese punto. Estamos en búsqueda porque sufrimos problemas estructurales. Y coyunturalmente y en España en particular, nos está costando articular un frente amplio por falta de unidad, de liderazgos y de capacidad para llegar a acuerdos puntuales con ciertos movimientos”.

Problemas por el éxito de la izquierda

“La izquierda ha alcanzado grandes logros y las reacciones que nosotros tenemos ahora son reacciones a éxitos. La izquierda ha avanzado mucho y precisamente por eso ha habido una reacción por parte de las derechas y de la ultraderecha. Y la izquierda en España ha hecho mucho mejor al PSOE, ha conseguido que gire en una buena dirección en políticas sociales, en política de defensa. Y en política exterior, respecto del conflicto entre Israel y Gaza o respecto de la cuestión en Venezuela, está marcada, obviamente por la presión de Sumar y del resto de socios que necesita para gobernar. Tenemos que poner en valor lo que la izquierda ha logrado y lo que está por lograr. Y el Partido Socialista ni puede absorber el voto de la izquierda en su totalidad, ni puede pensarse a sí mismo como un partido de gobierno sin la izquierda. Fracasaría como ha fracasado la socialdemocracia en toda Europa, donde tenemos a Starmer en Reino Unido o a los daneses comprándoles toda la política migratoria a las derechas y a la extrema derecha. La socialdemocracia hoy en Europa es un auténtico fracaso y si en España no lo es porque existe la izquierda a la izquierda del PSOE. Asumiendo un diagnóstico crítico, también hay que tener muy claro que ese faro es necesario”.

Peligro inminente de ultraderecha en España

“No veo por qué no va a llegar esa ultraderecha autocrática a España. Ha llegado ya a Italia, a Alemania, está llegando a Francia, que son países con sistemas democráticos y formaciones políticas de izquierda muy sólidas. No creo que seamos una excepción, lamentablemente. El imperialismo energético en el que estamos ya sumidos y sumidas, protagonizado por Estados Unidos, China y Rusia, no es compatible con un sistema democrático. En la medida en que nosotros somos susceptibles de caer bajo el paraguas de ese imperialismo estaremos en riesgo de perder o debilitar nuestro sistema democrático. Los derechos son susceptibles de desmoronarse o retroceder. Cuando hablamos de articular un Estado nación de carácter decimonónico, estamos ya recortando derechos políticos. A esa autocracia no se llega de un día para otro. Estamos ya caminando a una velocidad considerable”.

Posibilidad de resistencia europea

“La Unión Europea, lamentablemente, es hoy una periferia. Es una periferia de tres grandes pretendidos imperios, el de Rusia, China y el de Estados Unidos. Carece de autonomía en el ámbito energético. Dependía del gas ruso. Ahora depende del gas licuado de Estados Unidos. No tiene los minerales críticos que tiene China, que controla buena parte de las tierras raras. No tiene autonomía tampoco tecnológica. Depende de las grandes tecnológicas de Estados Unidos o de China. No tiene independencia financiera ni económica y tampoco tiene independencia ni autonomía militares. No puede hacer nada frente a una eventual invasión de Estados Unidos en Groenlandia, porque depende de la OTAN. ¿Cuál es la fortaleza de Europa? Hacer de la necesidad virtud, convertirse en una periferia necesaria. Y eso, a mi modo de ver, en este momento, solo es viable a través del comercio. Seguimos siendo un polo comercial muy importante para Estados Unidos y ha sido la respuesta eficaz y eficiente a los aranceles de Estados Unidos lo que los ha frenado en Groenlandia. Si seguimos firmando tratados de libre comercio como los de Mercosur, sin cláusulas sociales, ambientales, sin considerar la perspectiva de género, nos iremos debilitando también en ese área, nuestra faceta más fuerte”.

Combatir a la ultraderecha

“La ultraderecha no es solamente una fuerza destructiva. Es también una fuerza que plantea un programa y un horizonte. Hace una relectura represiva, excluyente, regresiva de los enclaves seguros del Estado, de la nación, de la raza, de la clase social, de la familia. Lo que nosotros tenemos que hacer desde Europa si queremos contener o incluso hacer retroceder a la extrema derecha es ofrecer también certidumbres y seguridad, pero en justo una clave contraria, tal como lo hace o lo ha hecho hasta ahora el feminismo. Redes comunitarias, inclusión, derechos, ciudadanía... Hace muchos años que cultivo la tesis del feminismo como antídoto frente a la extrema derecha. Puedo mencionar otras políticas, una transición verde justa, que contenga a las multinacionales, al agronegocio, unos tratados de libre comercio con cláusulas sociales y ambientales, una política migratoria inclusiva como esta por la que acaba de apostar España con la regularización de migrantes, que ha llamado notablemente la atención también en Europa. Unas políticas sociales, de los cuerpos, de los cuidados, una nación heterogénea donde la teoría del gran reemplazo no tenga nada que hacer. Frente a una política que convierte a las mujeres en esclavas de su destino biológico plantear una familia diversa. Y evitar la política clasista. Buena parte de los pobres en España van a ser los que no han heredado una casa. Desmontar de alguna manera la relevancia de la herencia”.

El valor de Europa en el mundo

“No hay que olvidar lo que Europa sí ha conseguido y lo que todavía puede conseguir. Europa sigue siendo un paraguas absolutamente necesario. La acción común nos ha salvado de la pandemia, ha permitido una transición verde que con todos sus defectos está consiguiendo contener el cambio climático, estabilizar el mercado energético y estabilizar los precios en el mercado energético. Europa es un protector social para las clases sociales más bajas, para las personas más vulnerables. No hay ningún lugar donde las mujeres estén mejor que en Europa, donde haya mayores esfuerzos por corregir las desigualdades. Desde el punto de vista feminista, que es el área en el que yo he trabajado en Europa mayoritariamente, tenemos una directiva de violencias, una persecución de la ciberviolencia contra las mujeres, que en el mundo no existe. Y así podemos seguir y seguir. Europa todavía tiene mucha, mucha relevancia para quienes vivimos aquí. Sin eludir las críticas, desde el punto de vista jurídico es una región todavía muy bien articulada. Hoy tenemos unos tribunales y una capacidad de reacción frente a las desviaciones que no tiene ninguna otra región jurídico-política del mundo”. 

Adiós a la relación de Europa y Estados Unidos

“Hay que redefinir la relación con Estados Unidos, pero no porque Europa quiera. Ya hemos sido abandonados por Estados Unidos. No tenemos ninguna alternativa. Lo ideal no es echarnos en brazos de China o Rusia, considerando la invasión de Ucrania, considerando lo que supone el pretendido imperio chino desde el punto de vista de la democracia y los derechos humanos. No me parecen destinos deseables ni habitables. Lo suyo sería optar por una geometría variable y por ir ganando autonomía, fortaleciendo el enfoque comercial, que es, como he dicho, el elemento que nos da en este momento más fortaleza a los europeos. La nueva geopolítica gira alrededor de la fortaleza militar y del control de los flujos energéticos. El comercio es un nicho débil, pero sigue siendo en el que Europa se puede refugiar mejor, a mi modo de ver, a corto plazo”.

Mercosur y el campo

“Soy extremeña, del sur de Badajoz, de una zona agraria rural y estoy muy identificada con los intereses del campo. Mercosur es letal para agricultores y ganaderos. Deja demasiado espacio a importaciones descontroladas en las que no se han considerado las exigencias de agricultores y ganaderos en Europa. Y es lógico que haya una reacción del sector. Mercosur favorece claramente a las multinacionales y el agronegocio, que se lo está comiendo todo. Deja poco espacio para la agricultura y la ganadería familiar. No le puedes decir a los agricultores y ganaderos que apuesten por prácticas agroambientales cuando están hay productos que llegan masivamente, hunden el comercio y no cumplen con ninguno de esos requisitos. Todo el mundo rural está apostando por la extrema derecha en España, en Francia, en Italia, en Estados Unidos y es por algo. No porque el mundo rural está desorientado o está habitado por personas manipuladas o garrulos sin formación. Esa visión urbanita de superioridad incluso cívica, respecto del ámbito rural, por cierto, que es el que le da de comer es deplorable y es la visión que en muchos casos se mantiene desde ciertos sectores de la izquierda. Eso no es así. Hace falta dar respuesta a sus necesidades. Y ponerlos en valor”.

Pluralidad informativa y democracia

“La concentración de medios en manos de magnates es una auténtica desgracia. Está pasando en Estados Unidos, en Reino Unido, en Italia. Es el fin del pluralismo informativo, del derecho a la información veraz, de la libertad de prensa, de expresión y, por tanto, una bomba en la línea de flotación del sistema democrático. Hemos hablado del Poder Judicial, que es un elemento esencial, y el de los medios es otro. Si a eso unimos las redes sociales, que ya hemos visto el papel que pueden llegar a tener en cada una de las elecciones, controladas también por magnates, estamos perdidos. Tenemos un 30% de gente joven en España que no tiene problema en vivir bajo un sistema autocrático o incluso bajo una dictadura. Además, las redes sociales alimentan una soberbia porque uno cree que por estar súper informado está bien informado, cree saber más que nadie, más que los médicos, más que los políticos, más que los profesores. Se pierde el respeto a cualquier autoridad. El conocimiento y la veracidad no tienen interés. No hay que dar por hecho que vamos a vivir siempre bajo las reglas de un sistema democrático. Lamentablemente estamos caminando hacia la autocracia, incluso hacia un sistema imperial completamente premoderno, cuando no directamente medieval. Y los medios no son los únicos, pero tienen un papel fundamental. Ojalá resistan medios como este, por ejemplo”.

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