La grieta abierta por el rey en el relato de la conquista subleva a unas derechas que agitan el pasado imperial
El 14 de marzo de 1519, la expedición del español Hernán Cortés derrotó a los antiguos mayas-chontales en lo que hoy es la región de Tabasco, en el sureste de México. Fue el inicio de la conquista de América. Quinientos años después, en 2019, el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, contó que había enviado una carta al rey Felipe VI y al papa Francisco para que hicieran "un relato de agravios" y pidieran "perdón a los pueblos originarios por las violaciones, que ahora se conocen como Derechos Humanos". Dos años después, el papa Francisco respondió. "En diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización", señaló en una carta publicada por el Episcopado mexicano. Unas palabras que le granjearon críticas de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso (PP) y también de Vox.
El monarca español, sin embargo, no respondió ni tampoco se pronunció al respecto. Y ese fue el motivo esgrimido por la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para no invitar al rey a su toma de posesión en octubre de 2024. "Nuestra relación se beneficiaría con una renovada perspectiva histórica, acorde al desarrollo de nuestros pueblos y en la que el reconocimiento cabal a nuestras identidades sea el eje de una relación respetuosa, sólida y fructífera", argumentó Sheinbaum para no invitar a Felipe VI. Un año y medio después, Felipe VI ha reconocido "controversias morales y éticas" y "mucho abuso" en la conquista de América.
Las declaraciones del jefe del Estado se produjeron el lunes en una visita no oficial a la exposición La mujer en el México indígena en Madrid. En ese diálogo, difundido por la Casa Real, admitió que esos hechos, "con nuestro criterio de hoy en día y nuestros valores", no pueden "hacernos sentir orgullosos". Desde el Gobierno español han suscrito las palabras del rey. Y es que hace solo unos meses, en octubre del pasado año, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pronunció unas similares al reconocer el "dolor y la injusticia hacia los pueblos originarios" de México. "Como toda historia humana, tiene claroscuros. Hubo dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla", dijo.
Entonces, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, cargó contra Albares y afirmó que él no se sumaba a las disculpas del Ejecutivo: “Yo no me voy a avergonzar de la historia de mi país. Me avergüenzo de la actualidad a la que nos condena este Gobierno", señaló. Más allá fue el portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín, que exigió la dimisión del ministro y le acusó de "no conocer" la historia de España. "No nos merecemos un Gobierno que desprestigie a nuestro país, un Gobierno que en cuanto tiene ocasión hable mal precisamente de lo que ha sido España, de lo que es España, de su historia y de la verdad", afirmó entonces.
La derecha cuestiona al rey
Ahora, tras las palabras del monarca, el Partido Popular y Vox han vuelto a reivindicar la conquista española. "Estoy orgulloso del legado. Hagamos un poco de contexto porque si sacamos las cosas de contexto llegamos al absurdo", denunciaba Feijóo este martes ante los micrófonos de Esradio. Así, calificaba de "disparate" que se quiera hacer "un examen en el siglo XXI de las cosas que ocurrieron en el siglo XV". Con todo, el líder del PP trató de justificar la frase de Felipe VI al señalar que no había sido "una declaración institucional", aunque lo cierto es que la Casa Real la difundió a los medios. La lectura de la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, fue otra. "La Corona no favoreció que hubiera abusos, sino que protegía a los indígenas", afirmó.
La portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, también mostró su oposición a las palabras del monarca español: “La empresa española en América fue la mayor obra evangelizadora y civilizadora de la historia universal y eso lo hizo la Corona española", señaló en rueda de prensa desde la Cámara Baja tras ser preguntada por esas declaraciones. Millán evitó mencionar a Felipe VI pero añadió que, además, esa conquista se llevó a cabo "respetando los derechos y la dignidad de todos los súbditos en la Corona entonces".
Más explicito fue el eurodiputado de Vox Hermann Tertsch. "Mi Rey, con todo respeto, le recuerdo que 'mucho abuso' hay ahora por parte de un gobierno criminal que saquea a los españoles, ha corrompido toda la administración del Estado, roba sin pausa y además acosa, margina y agrede constantemente la institución de su Majestad", escribía en su cuenta de X el lunes. Para Tertsch la conquista de América fue una "inmensa gesta" y un "salto glorioso", y sostiene que "los posibles abusos" contra la comunidad indígena "son insignificantes" frente a "los abusos que perpetraban habitantes de aquellas tierras": "Estamos estupefactos", resumía. Otro eurodiputado de Vox, Juan Carlos Girauta, también incidía en esa idea. "Hombre, abuso abuso el de los aztecas sobre el resto de pueblos indígenas antes de tener la suerte de convertirse en españoles", señalaba en su perfil de X.
Por su parte, el agitador ultra Alvise Pérez también ha cargado duramente contra el monarca, al igual que La Falange, que directamente ha pedido expulsar al rey y mandarlo al Machu Picchu, ubicado en Perú. "Sigo sin entender la sumisión у seguidismo público que Feijóo y Abascal tienen con Casa Real y Felipe VI. Si apoyar una monarquía en 2026 ya es difícil, hacerlo con una acomplejada, woke, pro-agenda2030, amiga de ayatolás у defensora de la leyenda negra ya es ridículo", señalaba Alvise en X.
La nostalgia del pasado imperial
La tesis de estas formaciones se basa en una relectura nostálgica del pasado imperial, común a diversas derechas occidentales, y no sólo extremas. Ayuso aseguró que no entendía que un papa hispanohablante como Francisco dijera tales cosas cuando el legado de España es "el catolicismo y por lo tanto la civilización y la libertad". Es decir, catolicismo igual a libertad, una de las palabras fetiche de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Este martes ha guardado silencio después de las palabras del monarca. La base de las posiciones del PP y Vox es que España fue un "imperio creador" y no "extractivo". Así lo apuntan Ana Martínez Rus, profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, y Jordi Sarrión Carbonell, consultor en comunicación.
Felipe VI reconoce que durante la conquista de América hubo "muchos abusos"
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"En general, la derecha española es revisionista y se cree todavía el discurso de la Hispanidad. Se niegan a reconocer que se cometiera algún error", señala Martínez Rus en conversación con infoLibre. "Puedo entender que no podemos aplicar sensibilidades y conceptos de derechos humanos a lo que ocurrió en el siglo XV o XVI, pero no eso no debe impedir que un político o, en este caso, un jefe de Estado pueda reconocer que se hicieron barbaridades", añade. "Se niegan a reconocer que el colonialismo español hiciese nada malo, porque reivindican la lengua, la cultura y la religión", resume.
En cuanto a Vox, ambos coinciden en que su discurso está aún más cargado de esencialismo nacionalista que el del PP. El partido de Santiago Abascal ha hecho su propia traducción de la noción de Hispanidad, la Iberosfera, que aúna Latinoamérica y Estados Unidos con España en el centro, recuperando así "al fin una misión a la altura de su grandeza histórica", en palabras de Vox. En ese punto se detiene Sarrión Carbonell, que apunta a que la formación política ha adoptado "una estrategia populista que se fundamenta en un discurso anti-establishment". "Este enfoque, que recuerda a movimientos similares en Francia, busca desafiar el statu quo y posicionarse como la voz de un sector descontento de la población", señala el experto.
La figura de Felipe VI, quien, a pesar de las tensiones políticas, mantiene una relación cordial con el Gobierno, no gusta a ese sector más radicalizado de Vox. "Se ha dado cuenta de que ni la monarquía es el aliado que ellos pensaban ni la Iglesia católica les ha servido como baluarte, ellos están mucho más a la derecha", apunta Sarrión Carbonell. Una estrategia que también guarda paralelismo con el revisionismo del pasado franquista, especialmente por parte de la extrema derecha, que justifica el golpe de Estado.