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Cultura

Una historia de violencia contra las mujeres

Las 50.000 mujeres que cada año ingresan en hospitales argentinos por complicaciones derivadas de abortos clandestinos. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vitoria que preguntó a una mujer que había denunciado una agresión sexual si “cerró bien las piernas”. Las 1.500 mujeres asesinadas entre 1993 y 2017 en Ciudad Juárez. Las 30.146 víctimas de trata detectadas en Europa entre 2010 y 2012, el 80% de ellas, mujeres y niñas. Son apenas un atisbo del buen puñado de cifras que recoge La guerra más larga de la historia (Planeta). El empeño de las periodistas Lola Venegas e Isabel M. Reverte y de la abogada y artista plástica Margó Venegas no es modesto: se proponen recoger en este ensayo de 400 páginas un catálogo de las distintas violencias culturales, físicas y sexuales y estructurales (estos tres apartados establecen) que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia.

"Este libro es una forma de decir que las feministas no nos estamos inventando nada, este libro es una recopilación de injusticias y de violencias", dice Margó Venegas entre el ruido de una cafetería del centro de Madrid. Pero de inmediato añade: "Y de luchas. Queremos recordar que las conquistan necesitan de la lucha". Por eso figuran también Aletta Jacobs, la primera mádica de los Países Bajos, que en 1882 abrió la también primera clínica del mundo que se encargaba del control de la natalidad. O Sampat Pal Devi, la mujer india que puso en marcha las mujeres del sari rosa, un grupo de vigilancia que lucha contra el maltrato y los matrimonios infantiles en sus comunidades (además de contra la corrupción). O asociaciones como la Coordinadora en Pro de los Derechos de la Mujer, Justicia para Nuestras Hijas o Mujeres por Juárez, que desde hace décadas luchan cada día contra la muerte. 

 

"La violencia contra las mujeres es universal y es sistemática, se da en todas las sociedades, en todas las épocas, en toda la geografía. Se da porque es cosustancial al patriarcado, no es una cosa de cuatro locos ni de que un día malo lo tiene cualquiera". Lola Venegas, la cabecilla de este trío, se lo tiene bien aprendido después de una vida de activismo dentro del movimiento feminista. ¿Cuántas veces habrá dicho que esta "es una guerra que solo viene de un bando"? ¿Cuántas habrá hablado ya de cómo "la desvalorización de las mujeres" construida a través de la religión, la tradición o el derecho, lleva a verlas como un ente "que necesita el control de un hombre"? "Y cuando la mujer no cumple lo que se ha previsto para ella", continúa, "como a los niños, se la castiga: se la pega, y si es muy muy rebelde incluso se la mata".

Esta veteranía está, en parte, tras el origen del proyecto. "El juicio de la Manada fue la gota que colmó el vaso", dice Margó Venegas, que habla del grupo como de "viejas guerrilleras". Quienes vivieron el "no poder abrir una cuenta corriente ni tener un pasaporte" se encontraron a finales de 2017 con un discurso más que conocido: "¿Cómo podía ser que estuvuéramos aún con si consintió, con que hubo prevalimiento pero no violencia...", cuenta en nombre de las tres. "Esa sensación de que nos estaban tomando el pelo y que estaban jugando con la inteligencia de las mujeres fue un detonante". Había que sumarlo a la llegada del misógino Donald Trump a la Casa Blanca y al movimiento #MeToo. Y no es algo que les sucediera solo a ellas: "Cualquier segmento de mujeres en este momento tiene razones para estar hartas y para decir basta".

Buena parte de los casos de violencia que registran en el libro ocurren lejos de las fronteras de Europa. ¿Han tenido que enfrentarse al argumento de que en España está todo logrado? "Aquí no se casa a las niñas de 10 años, que es la parte que más nos llama la atención porque culturalmente estamos más lejos de eso, pero dudar de que el patriarcado tiene tantas caras como mujeres hay en el mundo es ignorar, y creo que conscientemente, la realidad", coinciden. Ponen un ejemplo: las declaraciones de Pablo Casado en las que el líder del PP defendía volver a la ley del aborto de 1985 porque para "financiar las pensiones debemos pensar en cómo tener más niños". Y hablan también del auge de la extrema derecha, tanto en España como en Europa: "Los nuevos machos como Putin, Orban o Salvini están reivindicando esa masculinidad física y salvaje que dice mucho de la mujer que quieren a su lado. En España, el discurso de Vox pertenece al patriarcado más rancio", lanza Margó Venegas.

Las autoras dedican también parte del ensayo a hablar de "las violencias legalizadas", donde sitúan la pornografía, la prostitución y los vientres de alquiler —"No son legales en España, pero sí en otros países", matizan—. El debate en torno a la prostitución, siempre presente en el movimiento feminista, ha causado enfrentamientos en los últimos meses dentro de la organización de la huelga del 8M. "¿Nos planteamos que no había acuerdo en estos temas? Pues es que, en relación al feminismo, si te planteas eso escribes solo de violaciones, asesinatos y poco más, porque el feminismo es por definición un movimiento diverso y plural", opina Lola Venegas. Ellas se sitúan de manera clara en el abolicionismo y ponen la trata en el centro del debate, pero huyen de la confrontación con otras compañeras: "El problema de lo que defienden con buena fe muchas feministas, de las que no cabe ninguna duda de que lo son, tiene un problema: la legalización quizás proteja a las víctimas, pero seguro que abre la puerta a mayores abusos".

Es, desde su punto de vista, lo que puede ocurrir con los vientres de alquiler. La "maternidad subrogada altruista que defiende por ejemplo Ciudadanos", critican, es "una puerta que se hable a lo verdaderamente interesante para las empresas que se dedican a esto": "el alquiler [de vientres] pagado". El libro ofrece datos sobre el coste: 37.000 euros en Ucrania, donde puede superar los 48.000; entre 80.000 y 200.000 euros en Estados Unidos. Y recogen un informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, publicado en 2018, en el que se explica que grupos de presión como la American Bar Association, "que representa a más de 400.000 abogados", "promueve la gestación por sustitución de carácter comercial a escala nacional e internacional". "La maternidad altruista", continúa Venegas, "no le interesa a las miles de empresas que se dedican a esto en el mundo".

El 8M de 2018 sucedió cuando el libro ya estaba avanzado, y se repite un año después, cuando el título llega a las librerías. A ellas, también aquello les "pilló por sorpresa", y ahora, a unos días de la huelga, lo viven con cierta desazón: ¿se igualarán las cifras del año pasado?, ¿se mantendrá el impulso?, ¿qué pasa si eso no sucede? "El libro termina con un deseo de que haya más 8 de Marzo, todos los años, todos los meses, todos los días", recuerdan. Pero, con los ojos de la experiencia, tratan de no ilusionarse demasiado: "El tiempo dirá si estamos ante un movimiento nuevo o si la intolerancia contra la violenta discriminación de la mitad de la humanidad es una tendencia (...) para consumo de oportunistas". En cualquiera de los dos casos, continuará, dicen, la lucha feminista. 

 

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