“Lo único más poderoso que el odio es el amor”. No es baladí que este sea el mensaje más potente de la comentada actuación de Bad Bunny en la Super Bowl, pues el auge de las políticas de ultraderecha, con Trump al frente, está propagando una auténtica internacional del odio que atenta contra los derechos humanos. La odiocracia, tal y como la llama Luciana Peker —periodista y activista argentina exiliada en España— en el nuevo ensayo recién editado por Libros del K.O. en el que trata de entender cómo se construye todo este sistema en el que el amor no encuentra su espacio. Ella misma nos lo explica.
¿Qué es La odiocracia?
El libro no es un objeto solitario, es un fuego alrededor del que giran cosas, un lugar de encuentro, de conversación. Además, frente lo que significan las redes sociales, en manos de Mark Zuckerberg y de los otros 'tecnoligarcas' de los que habla La odiocracia, el libro es un lugar de resistencia y de re-existencia, de poder volver a leer y a pensar el mundo en el que vivimos sin que nos impongan qué escuchar, qué pensar, qué leer. También desde una concepción que salga del escroleo reflexivo, ese en el que pienso algo, me indigno, pasa otra cosa y me olvido. Por eso, el libro permite pensar el mundo de una manera más global, no en el sentido de la globalización, sino de entender que las cosas que están pasando hoy no pasan solo en un lugar o nos pasan solo a nosotros, sino que se están ejerciendo sobre una hegemonía global.
Habla de Musk, Trump, Miley, Abascal, Ayuso, Orbán. ¿Ellos son la odiocracia mundial? ¿Son los supervillanos que se han hecho con el poder?
Exactamente, sí. Son los supervillanos que se han hecho con el poder. En la Super Bowl vimos esa frase tan fuerte de Bad Bunny de que el amor gana al odio, pero justamente estamos en un momento en el que no se trata de 'hablemos de amor y no de odio', sino que hay que hablar de ese odio, hay que entender qué significa, hay que ver cómo se construye ese sistema de odio que constituye hoy una odiocracia, y hay que ver también cómo se le da batalla. Además, con el caso de Jeffrey Epstein termina de quedar claro que este es un mundo donde los hombres eran los que tenían el poder sobre el amor y el sexo, por lo que las mujeres fuimos a interpelar eso, y vino un odio muy fuerte hacia los feminismos. Hoy lo que se implanta desde lo político, desde lo económico, desde lo amoroso y desde lo sexual es una legitimación del odio.
"Lo peor no es lo que pasa o deje de pasar, sino que pasa como si no pasara nada", avisa. Al mismo tiempo, cada vez se publican más libros tratando de explicar este momento histórico.
Por un lado, hay muchos libros, pero por el otro no se presta la suficiente atención. Una atención que sea activa, no solo reflexiva, porque esta no es una fase más. Por ejemplo, no creo que el Gobierno de Trump sea un Gobierno como otros de Estados Unidos que hayan intervenido en América Latina. No, es un Gobierno que intenta volver a una fase del imperialismo de una dominación absoluta sobre América Latina, que interviene e interfiere en las democracias europeas como nunca Europa se había dejado interferir. Elon Musk interfiere directamente en los procesos electorales de Alemania, del Reino Unido y de España. No estamos ante una fase más, estamos ante una fase definitiva frente a la cual hay que actuar. En este punto, es importante que se puedan escuchar las voces del sur porque España escucha la música, come la comida o aprovecha el poder económico de los migrantes, pero no escucha las voces de América Latina. Ni con curiosidad, ni con atención, ni con respeto. Y esas son las voces de América Latina que por condiciones económicas sufrimos mucho más las consecuencias que Europa en carne propia y en la vida diaria. No se puede desaprovechar la potencialidad de poder reflexionar y de entender qué pasó ya en otros países. Y, en este caso, esa voz viene desde una mujer feminista, porque creo que ahí se está produciendo una vuelta de la monopolización masculina de la palabra en el pensamiento y en la escritura, que si se consagra como solo un pensamiento masculino, finalmente hace el juego al 'espadeo' fálico que propone la ultraderecha.
No vas a derrotar a Elon Musk porque restrinjas las redes sociales para adolescentes, pero vos tenés que ejercer autoridad frente al autoritarismo. Si no hay autoridad y si no hay medidas, el autoritarismo termina con la democracia
La motosierra nos parecía una excentricidad sin más, pero se ha convertido en un símbolo muy potente para la ultraderecha. ¿Por qué?
En España cuesta, pero Ayuso fue a pasar fin de año a Punta del Este (Uruguay), fue a visitar a Milei a la Casa Rosada y se sentó en la mesa con una motosierra. Ella difundió la foto cortada y él la difundió entera, pero la Comunidad de Madrid está gobernada por alguien que también ostenta la motosierra. Que en España no se vea lo que hoy ya está pasando frente a los ojos de todos, que es la amenaza de la motosierra, muestra también hasta qué punto la ultraderecha está conectada con el sur y con Argentina, mientras la izquierda y los sectores democráticos españoles no están viendo el nivel de amenaza que tienen ya sobre la mesa y no están conectando con los sectores del sur como si lo hace la derecha. Esa motosierra era en principio una metáfora del ajuste económico, pero después es una amenaza, pues no olvidemos que la inspiración viene de una película de terror, La matanza de Texas, y es el gran gesto en el caso de un feminicida real. La motosierra está puesta ahí como un símbolo fálico de una extensión peniana, pero no de hombres que transmiten virilidad, pues la verdad es que a mí ninguno de los que se ponen la motosierra de penes me parece que sea muy viril, sino que frente a la impotencia de la masculinidad de hoy, la extensión peniana es una sobreactuación de una prepotencia que necesitan hacer justamente por la pérdida de su propia virilidad.
Hoy el odio funciona en términos del mercado comunicacional
¿Ese libro puede servir de aviso para España?
Este libro es esencial para España, porque está a tiempo de evitarse el avance de la ultraderecha. Para mí, no es sólo importante lo político y electoral, pero en lo político y electoral en principio hay que entender que los sistemas electorales son un bingo. Si Argentina hubiera tenido el sistema electoral de España no estaría gobernando Milei, y si España hubiera tenido el sistema electoral de Argentina estarían gobernando el PP y Vox. España se enfrenta a la posibilidad del gobierno total, porque hoy ya gobiernan en gran parte del país y además ejercen modos de violencia, por lo cual está Cristina Fallarás amenazada en la lista de Vox, igual que Sara Santaolalla y otros periodistas y comediantes que se están yendo de la televisión o de las redes... hoy España está sufriendo ya consecuencias de la violencia como si gobernara la ultraderecha.
Se está produciendo una vuelta de la monopolización masculina de la palabra en el pensamiento y en la escritura
¿Cómo de importante es lo que pase en España como país europeo y puente con América Latina? ¿Es esencial la unidad de los demócratas?
España es claramente esencial por sus posiciones en Europa y por su puente con América Latina. En el libro cito una entrevista con el presidente de la Fundación Heritage, Kevin Roberts, que dice que España hoy es esencial para la extrema derecha en Occidente. Es una ficha de ajedrez que quieren, y por eso es tan importante que España hoy atienda y escuche, porque están a tiempo, y están a tiempo no solo de hacer frentes electorales. Por supuesto que creo que si España mira el laboratorio de la extrema derecha que es Argentina, tiene que haber unidad política y partidaria, pero también mayor unidad en lo social para entender el nivel de la adversidad a la que nos enfrentamos y las consecuencias que eso tiene.
¿Es importante que España confronte directamente, por ejemplo con Pedro Sánchez defendiendo la regularización de inmigrantes ante Elon Musk?
España se pone a la vanguardia con esta medida ejemplar, que es una medida de prevención frente a lo que está pasando con el ICE y Donald Trump. Al mismo tiempo, creo que no se le está dando la envergadura que tiene al ataque de Musk a Irene Montero y Pedro Sánchez, pues él ya intervino directamente en las elecciones alemanas e intervino en el Reino Unido, y no sólo en lo electoral, sino en que haya un brote racista que llegó a incendiar hospedajes de migrantes y refugiados. La interferencia sobre la política española es muy grave, y por algo lo hace con dos referentes de dos partidos distintos, y pasa como si solo fuera una discusión de Twitter. Frente a eso, las medidas que anuncia Pedro Sánchez están incluso siendo analizadas de vuelta con lupa, aunque para mí lo que propone La odiocracia es dejar de mirar todo con lupa y empezar a subir a la montaña para mirarlo desde una vista panorámica. Eso sí, vos no vas a derrotar a Elon Musk porque restrinjas las redes sociales para adolescentes, pero vos tenés que ejercer autoridad frente al autoritarismo. Si no hay autoridad y si no hay medidas, el autoritarismo termina con la democracia. Por eso está bien implementar medidas, y es incluso preferible equivocarse haciendo que quedarse frenado hasta que terminen de quitarnos la libertad, los derechos y la dignidad.
Y, sin embargo, el coste político de todo ese odio que es lanza es cero, aunque va contra los derechos humanos.
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Ese es el punto donde el odio se convierte en sistemático, en donde les funciona, les da votos, les da rating, les viraliza. Hoy el odio funciona en términos del mercado comunicacional, y ese odio que funciona se convierte en una posibilidad tangible que además se expresa y se transmite en la calle, en las escuelas, en los institutos, en las universidades. Ese odio hoy es lo que hay que parar, porque es algo que está canalizando en la sociedad. En esa disputa entre amor y odio es muy importante decir que las mujeres sufrimos violencia porque no podíamos acceder al amor y al sexo como queríamos, y una vez que lo interpelamos, viene este odio. Pero al odio no se lo combate solamente con amor hoy, porque nosotras somos las que quisimos poner nuevas reglas sobre el amor, se lo combate con mucha decisión y dimensionando lo que significa esta estrategia del odio, que no es solo votos, porque si fuera solo votos, tendría otro alcance. Hoy permea toda la sociedad.
¿El siglo XXI será feminista o no será?
La extrema derecha sabe perfectamente que el único movimiento capaz de confrontarlo fue el feminismo. Lo digo en pasado, porque obviamente los ataques de la extrema derecha han mermado, digamos, la capacidad transnacional del feminismo de hacerle frente. Pero hay que aunar indudablemente con los movimientos sociales, y es importante también que los varones salgan de la complicidad con el machismo, porque ahí es donde hacen alianza con la extrema derecha, y porque la alianza con los feminismos y con las construcciones populares y de movimientos sociales que generan raíces a partir del feminismo es la única alianza. Eso sí, el 'no será' es una frase temeraria. Por eso la motosierra, porque ellos juegan con el miedo. Musk vienen de atacar a Pedro Sánchez, y luego sale con esto de que a Marte se tarda seis meses en llegar, pero que la luna sí está cerca y que la humanidad ya no tiene más salida. Cuando dice eso, más allá de las bases científicas o no, lo que está diciendo es que acá no queda nada, y yo creo que los feminismos sí decimos que acá queda. Esa cosa de destrucción es el sálvese quien pueda, y ellos juegan con la idea de destrucción: Nos vamos a ir y que esto se destruya. Y en esa destrucción está el 'matémonos entre todos', cuando los feminismos proponemos otra cosa. Por eso proponíamos antes la idea de amor. Salvemos esto. Después, si pueden ir a Marte o a la Luna, no sé, vayan, veremos. Pero ahora sí nos podemos salvar.
“Lo único más poderoso que el odio es el amor”. No es baladí que este sea el mensaje más potente de la comentada actuación de Bad Bunny en la Super Bowl, pues el auge de las políticas de ultraderecha, con Trump al frente, está propagando una auténtica internacional del odio que atenta contra los derechos humanos. La odiocracia, tal y como la llama Luciana Peker —periodista y activista argentina exiliada en España— en el nuevo ensayo recién editado por Libros del K.O. en el que trata de entender cómo se construye todo este sistema en el que el amor no encuentra su espacio. Ella misma nos lo explica.