De la cachetada de Libertad Lamarque a Eva Perón, los lodos de ahora

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Carmen Peire

La cachetada

Micaela Agostini

Ediciones Menoscuarto (2024)

Hubo una cachetada mítica, pero no se sabe si ocurrió o no ocurrió. Es la que, al parecer, le dio Libertad Lamarque a Eva Duarte antes de que fuera Eva Perón, cuando todavía intentaba triunfar en el mundo del espectáculo y, para conseguirlo, realizaba favores a hombres que pudieran influir en su carrera, mayormente militares, por aquello de la época en que le tocó vivir. Lo que sí es cierto fue el enfrentamiento entre la que por entonces era la mejor artista argentina, Libertad Lamarque, y una aspirante a actriz. Por ese enfrentamiento en un plató la primera tuvo que exiliarse a México, porque según adquiría peso Evita iba haciéndole la vida imposible, de tal modo que dejó su país, pero ese contratiempo, sentirse exiliada de su país, le dio una contraprestación: adquirió mayor proyección internacional y se convirtió en la novia de América.

Si hay algo que nos ha traído de cabeza a todos los que nos interesa la política, es el peronismo, difícil de entender si no eres argentino, incluso si lo eres, por más que se quiera seguir las noticias de aquel país, por más que amigos tuyos te lo expliquen una y otra vez. Lo que la autora argentina, Micaela Agostini, nos propone, a través de esta anécdota, no es tanto narrar la parte de enfrentamiento y enemistad personal de estas dos mujeres, que también, como ir contando lo que fue el primer golpe por los militares del GOU en 1943, los primeros reglamentos con prohibiciones absurdas, el papel del teniente coronel Aníbal Imbert al mando de la Dirección General de Correos y Telégrafos, el papel de la radio, las censuras, etc.

Con ese trasfondo, nos va narrando cómo fue creciendo la popularidad de Perón a base de golpes de suerte, como el terremoto en San Juan y cómo supo aprovecharlo el militar, haciendo uso además de una planta carismática y casi tanguera, hasta conseguir ganar las elecciones democráticas que se volvieron a celebrar en 1946 y el papel de Evita y sus descamisados en aquella victoria, por aquel entonces ya había pasado de amante a esposa.

No hay que olvidar que la subida al poder de Perón coincidió con un momento de bonanza económica de Argentina, propiciada por el papel de abastecimiento que cumplió en la segunda guerra mundial y su filia a Hitler y Mussolini. Pero una vez acabado este periodo, se acabó también la racha económica, y aunque Perón confiaba en la posibilidad de una tercera guerra mundial para salir de aquel bache, esto nunca ocurrió. Así, en su primera etapa, consiguió una serie de medidas sociales que le hizo ganar el voto de los "descamisados", llamados así por las concentraciones y manifestaciones que se realizaron en el verano austral (nuestro invierno), que llevó a más de uno a quitarse la camisa precisamente como forma de aliviar el calor.

Aquel periodo acabó, las previsiones no se cumplieron y, según nos cuenta la novela:

"Los ánimos estaban caldeados en la Buenos Aires de 1945. Los porteños hacían largas colas para comprar keroseno, el precio de los alimentos ascendía como el amor de la starlette hacia Perón en una espiral cuyo techo era la infinidad del cielo, y la escasez de combustible comenzaba a afectar al transporte público. Los sectores de la sociedad más enojados con la Revolución del 43 habían sido los liberales, los estudiantes universitarios y los comunistas, quienes habían visto con incrédulos ojos de horror la instauración de la enseñanza religiosa en las escuelas… Sin embargo, aquello no era nada comparado con la encarcelación o muerte de quienes disidían".

Veamos cómo nos presenta la autora el declive de la prosperidad económica de Argentina paralelo al declive y enfermedad de su primera dama:

"El deterioro de la salud de Evita parecía haber afectado la suerte del país… Se había acabado la próspera racha económica… sus políticas de redistribución, que durante su primera presidencia lo habían consagrado como el rey Midas de los pobres, ya no se sostenía... Como si esto no fuera suficiente, los enemigos de Perón veían en la debilitada Eva y la crisis económica la gran oportunidad para derribar al gobierno. Desbaratar intentos de golpe se había vuelto tan vulgar para el general y sus aliados como el lujo en el que vivían".

La autora comienza la narración en 1952, cuando Libertad Lamarque, desde el exilio mexicano, conoce la noticia de la muerte de Eva Perón y regresa a Buenos Aires. A partir de ahí hay un retroceso en la historia, en la que va contando la ambición de Eva Duarte, cómo conoce a Perón, su relación con él y su aprovechamiento para ser actriz, su posterior boda y papel de consorte en toda la trama del peronismo, hasta cerrarla en los últimos capítulos con el encargo que, al parecer, Eva Perón le hizo para cuando muriera (quien quiera saber cuál fue, que lea la novela). Paralelamente nos va contando la vida de Libertad Lamarque, su odio a los militares y a la vez tener que convivir con ellos, su incómodo papel como madre, con la mala conciencia de haber descuidado a su hija por su carrera, desde que la robó, literalmente, del padre biológico en Uruguay, con los consiguientes caprichos de su hija y la malcrianza, que tuvo unos resultados funestos.

La autora, Micaela Agostini, que en la actualidad reside en París desde el año 2008, consigue armar, a través de sus algo más de 300 páginas, una etapa crucial de la historia de Argentina, en la que aparecen retratados y reflejados, por un lado el mundo femenino, compuesto por Libertad Lamarque, su hija Mirtha, su asistente personal y por otro Eva Perón, como los personajes femeninos más importantes, casi diría yo una novela de mujeres, en la que el mundo masculino es el telón de fondo, el contexto con el que estas mujeres lidiaron para sobrevivir: los militares de la época, sus insidias, sus necesidades de control y de poder. Entre ambos mundos se produce una simbiosis de la que se aprovechan mutuamente para conseguir sus intereses y que la autora aprovecha para escribir una de las páginas más controvertidas de la historia de Argentina.

No hay valla o muro que contenga la esperanza

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Es un libro que sirve para repensar y enlazar con el presente actual de esa nación: de aquellas lluvias, los lodos de ahora.

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* Carmen Peire es escritora. Su último libro es 'Cuestión de Tiempo' (Menoscuarto).

La cachetada

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