El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.
Todos los colores de la oscuridad - Chris Whitaker
Salamandra. 2025
Un novela potente y con garra. Dura y preciosa a la vez. La apariencia de thriller se diluye con una auténtica lección sobre la amistad inquebrantable aliada con la perseverancia ante el peor de los contextos. Los colores de la oscuridad bucea en el alma humana hasta dejarte sin aliento. Hurga especialmente en las obsesiones y búsquedas capaces de lastrar la existencia. Whitaker escribe distinto: choca, pero me atrapó. Esta es una de esas novelas que se te meten dentro, incluida su oscuridad. Conmovedora.
La amistad de Patch y Saint se remonta a la infancia y es casi, una religión. Veremos su evolución durante tres décadas a partir de 1975, partiendo de su pequeño pueblo en Misuri. Y si hay que comparar, es ella, Saint, la que lleva al extremo su lealtad. Quiere salvar a su amigo de una traumática experiencia. Patch salva de adolescente a una chica pero acabará siendo él, a quien secuestran. Un año de oscuridad, donde la única luz es una voz. Pertenece a Grace, la niña por la que arranca la épica búsqueda de Patch desde el final de su cautiverio.
Habrá más chicas desaparecidas y asesinadas en su pueblo, lo que otorga la categoría de thriller a la novela según muchos lectores. Pero no. Será la excusa de la que parte la trama de Whitaker para arrastrarnos a las venturas y desventuras de los dos amigos. La sensación de inseguridad invade la comunidad mientras las entrañas del joven Patch, un pirata –descubrirán por qué si la leen–, se mueven hasta condicionarlo de por vida. Da igual que transite por caminos alternativos. Está marcado.
El autor hace una autopsia del alma del chaval; un muñeco roto, alguien perdido sin más razones que las suyas. Patch es un personaje mayúsculo. Los años no alivian el dolor al que quedó anclado. Aunque haya secundarios en la novela, y de peso, el tándem Patch-Saint es el eje narrativo, tanto juntos como por separado. Me ha dejado enamorada cómo Whitaker les ha ido dibujando en sus separaciones y reencuentros. Me parece sublime su capacidad narrativa para desgranar los matices y contradicciones de esta amistad.
Han pasado semanas desde que terminé Los colores de la oscuridad y no desaparece el sentimiento de tristeza al recordar a sus protagonistas. Pervive clavada la pena que transmite su texto y la intuición lectora inicial de que no se salvarían, sobre todo de sí mismos. Ejemplifican a los seres condenados: carne de cañón cargando con el fracaso y la impotencia en sus espaldas.
Los objetivos de Patch acaban siendo de alguna forma los de Saint. Por y para siempre a su lado aunque piensen distinto. No puede abandonarle. Está atada a él por una fuerza superior a ella: le cuida para que no se pierda más, si es que eso es posible. Incluso, cuando las circunstancias les coloca en diferentes bandos frente a la ley. Lo refleja una escena memorable en la novela, que me puso la carne de gallina.
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La trama es compleja por el carácter coral y el tiempo cronológico que abarca la novela. No es una lectura ligera como tampoco lo es, la escritura de Whitaker y esa es, en mi opinión, una de las fortalezas de Los colores de la oscuridad. Al principio me descolocaba. Hasta que sucumbí. Es verdad que se ralentiza el ritmo en determinadas páginas, pero es una manera de atarte a sus personajes. Ahora lo veo más claro, tras el reposo de la lectura.
Saint y Patch están heridos, desconciertan por sus incoherencias, pensamientos y hechos. Sobre todo él. Sufrí por Patch, pero más lo hice con ella. Las cadenas que les unen sonaban a toxicidad y sin embargo, cada párrafo va sumando. Es una escalera irregular, que incide en la dimensión que puede alcanzar la lealtad más auténtica, e incluso, ciega. El término «amistad» se queda corto para ellos.
Los colores de la oscuridad se vive, te dispara lento. Es un trabajo sesudo que implica emocionalmente al lector. Por eso no se apaga su eco ni se olvida en dos días como ocurre con tantas novelas. Cada vez es más difícil encontrar una historia y narración como la de Whitaker. Un descubrimiento total.
El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.