Nancy Cunard, Virginia Cowles, Tina Modotti, Nancy Johnstone, Ilsa Barea-Kulcsar, Josephine Herbst, Kate Mangan, Gamel Woolsey, Lillian Hellman y Simone Téry. Una decena de mujeres que escribieron sobre España (y desde España) durante la Guerra Civil y la posguerra —ahí entra incluso Sylvia Plath—. Cronistas internacionales que llegaron por diferentes motivos, que dejaron textos esenciales para comprender aquellos incomprensibles tiempos, pero que, a pesar de ser más o menos reconocidas en vida, terminaron fuera de los libros de Historia, empujadas a los márgenes por la mera inercia de los varones.
"Es un grupo de mujeres valientes, que vinieron a España a cubrir primero la Guerra Civil y otras después la posguerra, y que fueron mejores que sus compañeros hombres porque tuvieron que sobrevivir", resume la periodista Ana R. Cañil (Madrid, 1958), autora de Rescatadas del olvido. Tras los pasos de las extranjeras que escribieron sobre España (Galaxia Gutenberg, 2026), un libro repleto de sorpresas para quien se adentre en sus páginas: "En el viaje de descubrirlas desde el rincón de la Historia, los lectores van a aprender cosas de la vida cotidiana que a mí nunca me habían enseñado porque la mirada de estas mujeres es diferente y tienen menos complejos en determinadas áreas, como por ejemplo la de los sentimientos".
"Como son mujeres y no las dejan estar tanto en el frente como a los hombres, ni tienen tanta testosterona, tienen que cubrir con otra mirada la vida cotidiana, que no se detiene en una guerra, es apasionante y nos da muchos datos sobre cómo fueron a su vez nuestras abuelas, madres y tías", apunta a infoLibre, aclarando que hay casos como el de Virginia Cowles o Josephine Herbst que si informaron desde el frente, pero sin la "intensidad de probar un fusil o saber las marcas de los tanques". "Pero sabían otras cosas y, al no estar tanto en ese frente, hacían más crónica de la lucha que sigue en la retaguardia", apostilla.
Las mujeres de las que se habla en este libro llegaron a España en el convulso siglo XX, para cubrir la guerra civil o para recorrer un país posbélico. Ellas tuvieron que superar más adversidades que sus compañeros, maridos o amantes, ya que enfrentaron la displicencia, el paternalismo y el machismo propios de aquella sociedad. Muchas lucharon para denunciar lo que suponía para el resto del mundo que el fascismo de Franco triunfara, y escribieron tan buenas crónicas y libros como sus pares masculinos, defiende Cañil, a pesar de lo cual el paso del tiempo fue implacable con ellas.
Descubren la lucha de las mujeres de negro, y cuentan cómo aguantan en las colas cuando bombardean, cómo prefieren que las maten antes de no llevar algo a su casa
Por eso se animó a recorrer en estas páginas los pasos de todas ellas por nuestro país. Literalmente, pues visitó los lugares por los que ellas pasaron para desempolvar el rastro de sus huellas, apenas materializado a día de hoy en la calle que tiene con su nombre Tina Modotti en Gijón. Y eso a pesar de que, tal y como menciona la periodista, en el libro Periodistas extranjeras en la Guerra Civil (Renacimiento, 2022), Bernardo Díaz Nosty cifra en 185 las mujeres que documentaron, cubrieron y escribieron libros de la contienda. "Solemos decir que la cubrieron, pero más bien es que escribieron sobre ella, porque algunas ya estaban en España y, como llegado un momento ya no podían entrar más periodistas, los medios internacionales tiran de, por ejemplo, británicos o alemanos que estuvieran ya establecidos aquí y les piden crónicas", explica.
Destaca Cañil, asimismo, que estas escritoras fueron también eclipsadas por los "dos grandes personajes que, entre comillas, devoran la imagen de los corresponsales en España: Hemingway y Orwell". "Los dos son como la gran representación, por supuesto, al lado de Henry Buckley, Herbert Matthews o Jay Allen, pero no había mujeres", resalta, preguntándose en este punto cómo es posible que habiendo figuras femeninas importantes en la República solamente conozcamos a Josephine Herbst, "porque la recupera Paul Preston". "No es que nos hayan ninguneado diciendo 'no vamos a contar nada de las obras de las mujeres', sino que entre el testimonio de un hombre y el de una mujer, se decantaron por los hombres", puntualiza.
Leer Historia y recurrir a medios de comunicación sólidos es hoy un acto revolucionario
Unas mujeres que nos aportan ahora esa mirada diferente porque ponen el foco en aspectos menos noticiables para los grandes titulares, por así decirlo, pero esenciales para comprender a todo un país: "Descubren también, por ejemplo, la lucha de las mujeres de negro, y cuentan cómo aguantan en las colas cuando bombardean, cómo prefieren que las maten antes de no llevar algo a su casa, lo que es pelear con el mercado negro y salir a recoger la poca cosecha que queda mientras los aviones zumban por encima, como cuenta Herbst, en Alcalá de Henares, cuando éstas se levantan con el puño en alto e insultan a los aviones".
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Destaca en este punto la autora a Virginia Cowles, "la única que cubre los dos bandos", pues informa primero desde el territorio republicano y después desde el sublevado. "Ella tiene un episodio en el que llega a Guernica unas semanas después del bombardeo, se queda pasmada y los militares, pese a que los de prensa se lo niegan, luego le confirman muy chulos, con mucha testosterona, que sí, que claro que han bombardeado Guernica", relata sobre este "personaje fascinante", igual que otras, a su juicio, como Nancy Cunard y Nancy Johnstone.
Recuerda también la periodista el recelo con el que estas mujeres eran recibidas, pues eran "sospechosas" de ser "putas si habían venido siguiendo a los queridos o a los novios", como sucedió en diversos casos. Al mismo tiempo, las luchas intestinas en el bando republicano provocaban que se las acusara de "espías", algo que también ocurría entre los nacionales. "Que sean inteligentes, que hablen idiomas y que escriban lo que escriben las convierte inmediatamente en sospechosas. Su condición femenina las rebaja. evidentemente, a putas o espías", resalta Cañil.
Para terminar, la autora recuerda, tras haber estado "trabajando con estas mujeres y viendo lo que pasó después" de la Guerra Civil, la importancia de "no bajar la guardia" hoy en día, pues "están en juego otra vez los derechos conquistados durante los últimos sesenta años". Y remata: "Tengo más esperanzas en las chicas que en los chavales, que creo que están desbordados porque no les han sabido explicar el feminismo, y a la vista están las encuestas con el voto a Vox. No se puede bajar la guardia y todas estas mujeres son una muestra de ello. Leer Historia y recurrir a medios de comunicación sólidos es hoy un acto revolucionario".
Nancy Cunard, Virginia Cowles, Tina Modotti, Nancy Johnstone, Ilsa Barea-Kulcsar, Josephine Herbst, Kate Mangan, Gamel Woolsey, Lillian Hellman y Simone Téry. Una decena de mujeres que escribieron sobre España (y desde España) durante la Guerra Civil y la posguerra —ahí entra incluso Sylvia Plath—. Cronistas internacionales que llegaron por diferentes motivos, que dejaron textos esenciales para comprender aquellos incomprensibles tiempos, pero que, a pesar de ser más o menos reconocidas en vida, terminaron fuera de los libros de Historia, empujadas a los márgenes por la mera inercia de los varones.