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Sabina: “Cada día se levanta uno con una noticia más apestosa”

Uno de los dibujos del libro de Joaquín Sabina 'Muy personal'.

Sorbe el artista poquito a poco de la copa de cerveza. No se muerde la lengua al hablar, nunca lo ha hecho. Pero reconoce que esta es una primera vez: una ocasión para mostrar una faceta desconocida entre las muchas que se le atribuyen. Músico, cantante, poeta (actividad con la que colabora mensualmente con tintaLibre), y también dibujante, aunque diga que le da "pudor y vergüenza" este último calificativo. Por modestia. Joaquín Sabina presentaba esta mañana de jueves su libro de dibujos Muy personal (Planeta), un compendio de decenas de sus trabajos como “garabateador” realizados en los descansos de sus giras.

“He desarrollado cierta responsabilidad con respecto a mi oficio, y entre concierto y concierto no hablo”, describía el cantautor su rutina, parecida para alguien tan locuaz como él a "una tortura nazi”. “Así que dedicaba esas horas en los hoteles a emborronar papeles”. Tras una juventud desenfrenada, digna de cualquier leyenda del rock and roll que se precie, y que él, hábil, supo “estirar como un chicle hasta los cincuenta años", admite Sabina que le llegó la hora de “dormir un poquito por la noche y no hacer excesos”.

De esos momentos de tranquilidad y reflexión nacieron muchos "borrones" de versos y canciones. También dibujos reflejo de sus obsesiones, de sus pasiones; de sus desvelos y sus risas. “Es una actividad más feliz que escribir, porque las canciones y la poesía nacen más de la desesperación”, asegura, para describir la profesión del pintor como “una actividad muy gozosa, un oficio cojonudo”. Sus dibujos de peces, de gallos y de toreros, de culos, de tetas y de mujeres –que en ocasiones se acompañan de breves textos manuscritos- sirven también de pago por la promesa que realizó a su editora de realizar un libro de memorias que aún tiene “atascado”.

“Lo he tenido siempre en la cabeza”, responde a la pregunta de si alguna vez se animará a publicar una autobiografía al estilo de las Crónicas. Volumen 1 de Bob Dylan, uno de sus héroes. “Pero el libro es el producto de un proceso, y me falta la disciplina para levantarme y escribir cuatro o cinco horas todos los días. Por eso, para compensar, acordamos hacer un cajón de sastre, que es este libro. Aunque la idea de escribir en prosa, hacer un libro caleidoscópico, no se me ha ido de la cabeza. Cuando sea un poquito más mayor”.

Homenajes a Picasso, recreaciones de la belleza femenina, retratos, autorretratos… todos los dibujos de Sabina se presentan en colores tan vivos como los que despliegan la arquitectura y el arte de México, un país en el que Sabina ha pasado largas temporadas y en el que ha creado hasta "14 o 15" cuadernos de pinturas. “De México me gusta el Tenampa y José Alfredo Jiménez: lo que le gusta a los turistas. Y los muertitos también”, cuenta sonriente, para agravarse al hablar de una España que, dice, le provoca “vómito, rabia, asco, indignación: cada día se levanta uno con una noticia más apestosa”. Su Madrid, la ciudad que calificó de “insufrible pero insustituible”, también tiene presencia entre las páginas, entre estos “fragmentos” de su “diario”, plasmada como una urbe “del siglo XXI, pero costumbrista”.

También ha tenido tiempo Sabina de hablar de polémicas como la de la utilización de unos versos suyos, Anteproyectos para la letra del himno nacional (con perdón) en la campaña del partido político Ciutadans. “Esa letra llevaba publicada siete u ocho años, era un bien mostrenco”, señala. “Cuando la utilizó Ciutadans estaba fuera, y tampoco le hice mucho caso, ni me indignó, porque me parecía que era una versión con la que había intentado quitar solemnidad al himno nacional. No me pareció ni bien ni mal”.

De las recientes pruebas de idoneidad que han tenido que pasar los músicos que quieran tocar en las calles de Madrid, critica que “no me gustó que fueran como un rebaño”, y conjetura que ni él ni Bob Dylan, Leonard Cohen, Tom Waits o ningún otro de los cantantes a los que admira hubieran superado la criba. “En mi época la hubiéramos mandado (a Ana Botella) a la mierda”. Elevado a los altares de los estadios y las plazas, él no tendrá que enfrentarse a ese problema de gira una vez publicado su próximo disco, que estará listo para “marzo o abril”.

“Estoy más ilusionado que la ilusión que recuerdo de los últimos cuatro o cinco discos”, confiesa el artista, cuya prolija producción se explica -él también la explica así- en los términos que su amigo, el poeta Luis García Montero, expresó en el artículo de tintaLibre en el que se adelantó esta publicación Muy personal: “No sabe tener las manos quietas”.“No sabe tener las manos quietas”.

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