'Top secret, cine y espionaje': los nostálgicos de la Guerra Fría (y de sus fetiches) tienen una cita en CaixaForum

El esmoquin de James Bond en Skyfall, un submarino con forma de cocodrilo o el rostro sintético de Arnold Schwarzenegger se pueden observar de cerca a partir de este martes en el centro CaixaForum de Madrid. Los instrumentos de escucha, vigilancia y caracterización de los espías del cine y los servicios secretos forman parte de la exposición que organiza la fundación. Las 270 piezas que componen el recorrido exploran la historia de los vínculos entre los actores y los espías. 

Prestadas por la productora de las películas del superagente 007, la sala central de la exposición acoge una muestra del vestuario de Daniel Craig, que encarna al personaje en las últimas cinco entregas, y Eva Green, una de las últimas chicas Bond, así como bocetos de la escenografía, pistolas y una maqueta de su helicóptero. La sección dedicada al mundo bipolar de la Guerra Fría trata la época de los agentes dobles y el juego de identidades que también usa el cine para definir al héroe. Unos zapatos con una hoja de acero, un pintalabios pistola o una pulsera lanza dardos son algunos de los objetos que se encuentran en las vitrinas. 

Los espías del bloque occidental se mezclan con las películas de Hitchcock y dialogan sobre cómo convirtió el género del thriller en un fenómeno de masas. El considerado padre del género de los espías sienta sus bases en películas como Con la muerte en los talones, una película cuyos fragmentos pueden visionarse en esta parte del recorrido. La trama de amor y acción que le sirve a Hitchcock para construir el género también construye el mito de Mata Hari en el segundo capítulo de la exposición. 

Alexandra Midal, comisaria de la muestra, señala que la idea de llamar Top Secret a la muestra, y no Los espías, nace de desmantelar la idea de que el espionaje es un mundo masculino. Los álbumes personales de la mujer real detrás de la espía Mata Hari se encuentran en esta sección, que recoge también obras de arte como el retrato de la actriz Greta Garbo realizado por Andy Warhol. Las acusaciones de espionaje detrás de la intérprete sueca la incluyen en la categoría de actrices espías. 

“La exposición funciona como un relato”, apuntan los organizadores, que inciden en el vínculo de las actrices de Hollywood con los servicios secretos. Hedy Lamarr, que protagonizó el primer orgasmo femenino en la gran pantalla, forma parte de la exposición por su aportación a la tecnología del espionaje, un sistema secreto de codificación de transmisores precursor del GPS y del Wifi. Una de las patentes de sus inventos puede verse en la muestra.

Antes de comenzar el recorrido, una lámpara de araña recibe a los visitantes parpadeando en código morse. La activación de la luz transmite un mensaje codificado publicado en 1949 para introducir a los visitantes en el mundo secreto de las cámaras escondidas en un mechero, en una cajetilla de tabaco o en un reloj.

En la sección protagonizada por el bloque del Este se sitúan las fotos de los espías soviéticos usadas para enseñarles cómo comportarse como una persona del lado capitalista al otro lado del Muro de Berlín. En ellos los espías fingen diversas identidades a partir de prendas de ropa, pelucas y barbas postizas. De este lado también están algunos de los elementos reales utilizados por los agentes soviéticos, como un paraguas con veneno en su extremo, un bastón para ciegos con cianuro y su antídoto o un detector de mentiras encontrado en un hotel de Sofía. 

El testigo de la evolución del espionaje llega a las series actuales como Homeland, cuya bomba (de atrezzo) forma parte de la muestra. En este tramo de la exposición se aborda el control mental o el lavado de cerebro, a través de una sala de tortura en forma de cuadrilátero donde las imágenes se repiten divididas cuarenta veces en un espacio de tres metros cuadrados. La sección final aborda el fenómeno del ciudadano espía que muestra y denuncia con proyecciones de documentales como Citizenfour, que dibuja el perfil del espía ultracontemporáneo.

Veinticuatro rostros generados por algoritmo a partir de material genético impreso en 3D dan la despedida al voyeur del espionaje en un espacio donde se encuentra de pie frente a caras sin cuerpo,  en suspensión. La exposición estará en Madrid hasta octubre para viajar en noviembre a Barcelona y recorrer España en el próximo año. 

El esmoquin de James Bond en Skyfall, un submarino con forma de cocodrilo o el rostro sintético de Arnold Schwarzenegger se pueden observar de cerca a partir de este martes en el centro CaixaForum de Madrid. Los instrumentos de escucha, vigilancia y caracterización de los espías del cine y los servicios secretos forman parte de la exposición que organiza la fundación. Las 270 piezas que componen el recorrido exploran la historia de los vínculos entre los actores y los espías. 

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