Crisis económica

La austeridad según Bruselas: cuatro años de recortes apenas bajarán tres puntos el déficit

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (d), la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Industria, José Manuel Soria, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros.

España ha realizado en los últimos cuatro años un esfuerzo ímprobo (enorme, excesivo) para cumplir con los ajustes que exigía el FMI, el BCE y la Comisión Europea. Las pruebas están en las estadísticas nacionales (INE) e internacionales (Eurostat). Para evitar el desplome del sistema financiero, rescatar a la banca y mantener el pulso de la economía, el país ha hecho un esfuerzo fiscal sin precedentes (30.000 millones por subidas que han afectado a todos los impuestos), ha devaluado salarios y ha apuntalado el sistema bancario con más de 100.000 millones (datos del Tribunal de Cuentas). Además, ha sufrido una reforma laboral que ha llevado al país a tasas de desempleo de en torno al 26 % (25,9% según la última EPA) y ha reducido el número de ocupados a 16.950.000, cifras de 2002.

La intensidad del sacrificio no se corresponde con la mejora de los desequilibrios. Las nuevas estimaciones adelantadas por la Comisión Europea sobre la economía española recogen que en 2015 el déficit público, la diferencia entre ingresos y gastos, se situará en el 6,1% del producto interior bruto (PIB), muy lejos de la estimación oficial del Gobierno español que prevé un 4,2%.

Ese objetivo de déficit, señalan fuentes al tanto de los contactos que sindicatos y empresarios han mantenido con el presidente Mariano Rajoy en La Moncloa, es arriesgado hasta para los defensores a ultranza del optimismo. Rajoy, indican esas fuentes, es más realista en privado que en público. Confía al parecer en que Bruselas rebaje el objetivo el año próximo.

Algo no cuadra. Los números que maneja Bruselas son muy distintos a los que maneja el Ejecutivo español. La Comisión Europea sostiene que entre el año 2011, cuando el déficit público (sin ayudas a la banca) se situó en el 8,9% del PIB y el año 2015, el déficit apenas se habrá reducido en 28.000 millones (cada punto del PIB equivale a 10.000 millones). Demasiado esfuerzo para tan magro resultado.

Ingresos y gastos

La diferencia de cálculos, especialmente en 2015, obedece a que el Gobierno y el Ejecutivo comunitario manejan información muy diferente sobre cómo evolucionarán los ingresos del país a partir del próximo año. Según el Gobierno, la anunciada reforma fiscal, que no contempla subidas impositivas sino ahorros en el impuesto del IRPF (2.485 millones en 2015) y en el impuesto de Sociedades (607 millones), será compatible con una subida de la recaudación por el aumento de las bases imponibles. Es el estribillo de la canción del optimismo: más actividad, más empleo, más consumo, más ingresos.

Las cuentas de Bruselas son otras. Para los técnicos de la Comisión lo que cuentan son los hechos, no las promesas. Y los hechos son que, a falta de la luz verde a la reforma fiscal, los recargos "temporales" aprobados en 2012 dejarán de existir en 2015. Por ello, la recaudacion fiscal que prevé el Ministerio de Hacienda (38,8% del PIB) será dos puntos inferior.

Por si acaso los ingresos no se comportan como está previsto, el Programa de Estabilidad 2014-2017 elaborado por el Gobierno y enviado a Bruselas, en su página 90, mantiene engrasado un candado de seguridad: si es necesario subirán impuestos.

Posibles subidas impositivas

El párrafo dice así: "La capacidad de recaudación quedará garantizada mediante la ampliación de las bases imponibles. Adicionalmente, el Gobierno estudiará diversas alternativas, entre otras posibles, la imposición sobre la propiedad, la imposición medioambiental con el menor impacto posible en la competitividad, mecanismos de pago por uso de servicios, el incremento de los impuestos por uso frente a los que gravan la transmisión de la propiedad o la imposición sobre el sector financiero en el marco armonizado de la UE".

Todo, aliñado con las dosis adecuadas de optimismo: "Mediante la rebaja del IRPF" añade el Programa "se potenciará el crecimiento de la demanda interna, y de este modo, el aumento del consumo generará un incremento de la recaudación por impuestos indirectos".

Donde Gobierno y Comisión Europea mantienen menos discrepancias es en el dato de evolución de la deuda pública.Bruselas cree que la deuda pública española superará este mismo año el 100% del PIB (100,2%) y el Gobierno reserva esa marca para el próximo año.

El club de los deudores

España entrará a formar parte así en el grupo de países que deben más que la riqueza que son capaces de generar en un año, el 100% de su producto interior bruto (PIB). En dos años, la deuda pública española se ha incrementado en 250.000 millones. En el caso de España, adeudar el 100% del PIB equivale a deber 1,02 billones de euros que suponen cada año el pago de 36.590 millones de euros (presupuesto 2014) sólo en intereses.

El descenso de la prima de riesgo de los útimos meses apenas si alivia la carga. Desde el inicio de la crisis en 2007, la gestión deuda pública ha crecido 56,5 puntos (desde el 37% del PIB).

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