El conflicto de Oriente Medio ha disparado en los últimos días el precio de la energía en los mercados internacionales, y esa subida ya ha llegado al ciudadano. El precio de la luz, relacionado directamente con el coste del gas natural, se ha triplicado este jueves hasta los 90,14 euros/MWh, un precio extremadamente inusual para estas fechas y tres veces superior al que marcó el jueves de la semana pasada. La gasolina y el diesel, los otros combustibles que más sufren por la guerra en el Golfo, también han subido alrededor de un 5% en España.
El pico no ha pillado a nadie por sorpresa. La pregunta ahora es hasta dónde llegarán los precios y cuánto tiempo se extenderá la crisis. Numerosos analistas energéticos llevan días advirtiendo de que se dan las condiciones para una crisis a medio plazo después de que Catar haya cerrado su industria gasista y de que el Estrecho de Ormuz esté prácticamente cerrado. No obstante, este miércoles se ha publicado que Irán está dispuesto a pactar con Estados Unidos una solución al conflicto, lo que ha provocado una bajada del coste del gas en el mercado europeo de un 8%, el primer retroceso desde el 27 de febrero, aunque sigue un 60% por encima de la semana pasada.
Este pequeño respiro no ha servido para calmar a las compañías eléctricas españolas, que han llevado esa crisis internacional a la subasta diaria de la luz. La realizada este miércoles –y que fija el precio del jueves– ha cerrado en una media de 90,14 euros/MWh, con horas por encima de 160 euros/MWh a las 9:00 y las 20:00 horas. El jueves de la semana pasada este mercado cerró en 27,38 euros/MWh de media, una tercera parte. A esas cifras hay que sumar después impuestos, cargos, peajes y otros componentes.
Es importante tener en cuenta que este repunte de la luz solo afecta a los consumidores con una tarifa regulada –la conocida como PVPC–, que en la mayoría de horas del año es más barata que las opciones en el mercado libre, pero que está expuesta a los vaivenes del mercado. Por el contrario, las tarifas fijas tienen generalmente una permanencia de un año y esta subida de la luz solo se podría trasladar cuando caduque ese contrato.
La buena noticia es que la reforma de la tarifa regulada de la luz, que entró en vigor en 2024, hace que el coste de la energía acordado en subasta solo impacte en un 45% sobre el precio final de la factura, mientras que el 55% restante se establece por una cesta de precios a largo plazo. Ese cambio se hizo precisamente para evitar picos puntuales en la luz.
En concreto, esa cesta marca ahora 61 euros/MWh, de manera que cuando la luz se sitúa en la subasta por encima de ese precio, se fuerza a la baja la cifra final que pagan los hogares. También es cierto que esa cesta se tiene que actualizar en abril, con la llegada de un nuevo trimestre, "y seguramente suba un poco por la influencia del gas", valora José Luis Sancha, experto en energía de la Universidad Pontificia Comillas.
En el caso particular de España, a la crisis internacional se suma la amenaza del presidente de EEUU, Donald Trump, de cortar todo el comercio por su encontronazo con Pedro Sánchez. Por ahora se desconoce si sus palabras se materializarán, pero el hecho de que el 30% del gas natural que consumió España en 2025 proviniese de Estados Unidos incrementa la presión sobre el sector gasista y eléctrico, y este lo traslada a los consumidores.
La gasolina sube un 5%, y el gas podría hacerlo en abril
Lo mismo ocurre en las gasolineras. La presión internacional y la incertidumbre en España han subido el precio de los carburantes en solo cinco días alrededor de un 5%. Este miércoles, el gasóleo A marcaba un 5,5% más que hace una semana, de media en España, o siete céntimos más. Lo mismo ha ocurrido con la gasolina sin plomo 95 (3,7% más) y la sin plomo 98 (3% más).
Por su parte, el recibo del gas natural no absorbe con la misma velocidad la subida del precio en el mercado global de materias primas, aunque es cuestión de tiempo que llegue a impactar. Como ocurre con la luz, dependerá del tipo de contrato que tenga cada consumidor. Uno con un precio fijo no puede variar hasta que no caduque, mientras que la versión regulada (la Tarifa de Último Recurso, o TUR) actualiza su precio cada tres meses. La próxima renovación de precios llega el 1 de abril.
La amenaza de Trump, por ahora en el aire
El sector energético aguarda expectante a que Estados Unidos aclare si las amenazas de este martes se van a materializar. Un 30% del suministro total de gas natural procedió de ese país, una dependencia que crece hasta el 46% si solo se tiene en cuenta el gas natural licuado que llega por barco (conocido como GNL).
Ana María Jaller-Makarewicz, analista de energía del instituto Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), opina que incluso aunque Trump cumpla con su palabra, es incierto hasta qué punto tiene poder para cortar por completo ese tráfico de combustibles. El 63% de esas compras de gas sí podrían verse afectadas porque se realizan mediante los llamados contratos al contado, que se negocian individualmente para una carga concreta. Esa parte, opina la experta, sí podría sufrir el veto de la Casa Blanca, pero el 37% restante llega mediante contratos a largo plazo firmados hace años.
"Esos contratos son privados entre compañías estadounidenses y europeas, y no sé hasta qué punto Trump puede tener capacidad para paralizarlos. No lo veo posible porque siempre van acompañados de cláusulas de ruptura ligadas a fuertes multas", opina Jaller-Makarewicz.
El conflicto de Oriente Medio ha disparado en los últimos días el precio de la energía en los mercados internacionales, y esa subida ya ha llegado al ciudadano. El precio de la luz, relacionado directamente con el coste del gas natural, se ha triplicado este jueves hasta los 90,14 euros/MWh, un precio extremadamente inusual para estas fechas y tres veces superior al que marcó el jueves de la semana pasada. La gasolina y el diesel, los otros combustibles que más sufren por la guerra en el Golfo, también han subido alrededor de un 5% en España.