guerra en el golfo pérsico
Irán se defiende atacando infraestructuras de gas y petróleo y abre la puerta a otra crisis energética
El mercado energético ha vuelto a saltar por los aires este fin de semana, dando inicio a una escalada de precios que afectará más pronto o más tarde a los ciudadanos. El mercado del petróleo fue el primero en dispararse este sábado, tras el ataque conjunto de EEUU e Israel sobre Irán, pero a medida que pasan los días ha sido el mercado del gas el que más se ha visto afectado porque el corte del Estrecho de Ormuz deja a Europa sin acceso a los metaneros qataríes. El precio del gas natural ha repuntado un 35% en un solo día, lo que se acabará traduciendo también en una subida del precio de la electricidad.
El estallido del conflicto no ha pillado desprevenido al sector energético porque el presidente estadounidense Donald Trump llevaba días anticipando un ataque en la región, pero el cierre de Ormuz y la respuesta de Irán bombardeando diferentes países del Golfo han desatado el caos en los mercados.
El evento clave que disparó las alarmas fue el ataque con drones sobre dos instalaciones de QatarEnergy de este lunes, que obligó a paralizar las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de esta compañía, la mayor exportadora de GNL del mundo, que cubre aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de gas que viaja por barco, según Bloomberg.
Este evento, junto con el bombardeo también este lunes de la mayor refinería de Arabia Saudí (Ras Tanura), era el peor escenario que manejaban los expertos porque demuestra que estas infraestructuras son un objetivo prioritario para Irán, y si son dañadas o destruidas, los problemas de suministro de energía podrían demorarse durante meses.
"Los ataques contra las infraestructuras energéticas del Golfo están cruzando nuevas líneas rojas", escribió este lunes Ben Cahill, experto en Energía y Oriente Medio en la Universidad de Austin, en la red social X. "En los últimos años ha habido una reticencia generalizada a atacar directamente infraestructuras críticas (grandes refinerías y complejos petroquímicos, plantas de licuefacción, plataformas marítimas). Los ataques de Ras Tanura y Ras Laffan [en Qatar y Arabia Saudí] empujan la situación hacia una nueva y preocupante dirección", añadió. Además de Cahill, diferentes expertos ahondaron en la idea de que estos bombardeos estratégicos suponen un punto de inflexión para el mercado energético.
La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, subrayó este lunes que "solo el 5% del petróleo y el 2% del gas [que llega a España] atraviesa Ormuz", y restó importancia a lo que este conflicto puede suponer para los consumidores españoles. Según datos de Enagás, solo el 1,5% del GNL que ha llegado en los últimos 12 meses a España proviene de Qatar.
No obstante, cuando el precio del combustible sube globalmente, todos los países quedan afectados directa o indirectamente, y Qatar es el segundo mayor exportador de GNL del mundo. La mayoría del gas licuado que exporta va a parar a Asia, pero los expertos destacan que si países como China, Japón o Corea del Sur pierden un gran proveedor como Qatar, tendrán que buscar alternativas en el resto del mundo, compitiendo con los compradores europeos.
Así lo explicaba este lunes el analista en energía, Simone Tagliapietra, del centro de análisis Bruegel: "Si se reducen los flujos de GNL a través del Estrecho de Ormuz, la disponibilidad global de gas al contado [el que se compra cada día con acuerdos puntuales] se reduce inmediatamente. Europa se vería entonces obligada a competir con compradores asiáticos por cargamentos flexibles en el mercado al contado, algo que se observó durante la crisis energética de 2021-2023", escribió el experto.
Ormuz, otro factor clave
El cierre del Estrecho de Ormuz, indispensable para que los países del Golfo saquen el petróleo y el gas por barco a mar abierto, es otro de los responsables del pico de precios. Por ese paso de menos de 100 kilómetros de ancho discurre cada día el 20% del GNL y el 20% del crudo global, y aunque no ha sido cerrado oficialmente, el tránsito de barcos ha caído en picado desde el sábado por miedo a que los navíos sean atacados.
Si la subida del gas natural ha sido brutal, la del petróleo ha sido por ahora más comedida. Por Ormuz solo transita alrededor del 7% del crudo que importa la Unión Europea y en este momento hay una importante sobreproducción de petróleo en el mundo, lo que ha contenido el shock inicial. No obstante, importantes analistas, entre ellos Goldman Sachs, predicen que si el conflicto continúa, el barril podría superar los 100 dólares, un umbral que solo se batió temporalmente en 2022, pero que no se ha visto de manera regular en más de una década. El barril Brent, de referencia en Europa, cotizaba este lunes a casi 80 dólares tras una subida diaria de casi el 8%.
También es cierto que el encarecimiento abrupto de estos días no es un evento histórico. El coste del gas está muy lejos de los peores días de 2022, cuando el precio del gas natural de referencia en Europa (el TTF) se mantuvo durante un año alrededor de los 100€/MWh, con un pico de más de 200€/MWh. Hoy ese gas cotiza a 43€/MWh, la mitad que en esos meses. Pero tampoco puede considerarse barato, ni mucho menos: el TTF cotizaba en 2020 a menos de 10€/MWh.
En una llamada con periodistas este lunes, diferentes expertos analizaron las implicaciones para el mercado energético del conflicto, y uno de los puntos más repetidos es que el gran beneficiado de esta crisis es Donald Trump y los productores de gas estadounidenses. "El gran ganador es Estados Unidos porque los compradores de gas catarí se irán al mercado al contado, y Estados Unidos [el mayor exportador de gas del mundo] es el único que tiene capacidad para ocupar su lugar", dijo Sab Kennedy, experto en energía de Energy Flux.
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Los analistas también insistieron en que esta nueva crisis evidencia que la Unión Europea, tras sufrir la dramática inflación de la invasión de Ucrania, sigue apostando erróneamente por importar combustibles fósiles. "Se suponía que el gas y el petróleo nos daban libertad y seguridad, pero esto es una ilusión. No sé cuántas crisis necesitamos para darnos cuenta. Si queremos repararlo debemos reducir la dependencia de combustibles de terceros países y apostar por las energías renovables", opinó Pauline Heinrichs, del King's College London
Una subida de la luz para las tarifas PVPC
Lo más preocupante de esta subida es que el coste del gas tiene una relación directa con el de la luz, como ha demostrado la guerra de Ucrania, y si el conflicto continúa podría traducirse próximamente en subidas en el recibo eléctrico. La buena noticia es que la primavera es el periodo del año con la luz más barata porque las energías renovables funcionan a pleno rendimiento y este factor equilibra la balanza.
Si bien es cierto la subida de la luz solo afectará a los consumidores con una tarifa regulada (PVPC), la que tiene un precio distinto para la energía cada 15 minutos que se establece en una subasta diaria. Mientras que quien tiene una tarifa libre podría sufrir una subida cuando caduque la oferta que tiene contratada.