'El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia' o cómo recuperar lo que el Estado regaló al clero

“Con este libro no pretendemos dar una respuesta exhaustiva todos los problemas, pero sí arrear una patada al avispero para que se conozca lo ocurrido a través de algunos ejemplos, comenzando por la Mezquita de Córdoba”. Con esta declaración de intenciones comienza El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La Mezquita de Córdoba y otros casos de libro (Akal, 2026), donde sus autores, Antonio M. Rodríguez y Aristóteles Moreno, van destejiendo la madeja jurídica que ha permitido a la Iglesia inmatricular más de 34.000 bienes entre 1998 y 2015 gracias a una ley del Gobierno de José María Aznar, y otros muchos antes, gracias a un artículo de la ley hipotecaria franquista. 

“El artículo suponía la equiparación a efectos registrales de Iglesia y Estado como si fueran hermanos siameses cosidos por el corazón y el bolsillo. De ahí que resulte tan complicado separarlos todavía”, recoge el libro. Y de aquellos polvos, estos lodos. “Gran parte de estos bienes que los obispos pusieron a su nombre los han mantenido y conservado el Estado y las comunidades”, denuncia Moreno.

Durante décadas, estas leyes permitieron que los obispos certificaran ellos mismos la propiedad de esos bienes que se inscribían por primera vez en el Registro de la Propiedad, sin aportar títulos de compra, igual que si fueran funcionarios públicos. Uno de los más emblemáticos es la Mezquita de Córdoba, a la que los autores dedican la mayor parte del trabajo. Ambos son cordobeses y están al tanto de las reclamaciones de los movimientos sociales patrimonialistas, pero también son conscientes de que la aridez de este tema dificulta la movilización social. “Nuestro libro comienza aquí, en un movimiento ciudadano que se pone en marcha hace más de diez años”, explica Moreno a infoLibre

Para Rodríguez, que aborda la parte jurídica, el activismo sobre la pérdida de este patrimonio cultural no está teniendo todo el calado que debería “porque no se percibe como un problema social”, pero si un día esos monumentos se venden o se caen, apunta, ya será tarde. Por otro lado, la magnitud del problema tampoco ayuda: “Cuando se produce la pérdida de más del 80% del patrimonio histórico del Estado y no tienes conciencia de que te pertenece, es tanto el daño que no consigues abarcar la causa”, señala. 

Los autores forman un tándem a medio camino entre el periodismo y el Derecho Civil. Aristóteles Moreno (Córdoba, 1963) es periodista y ha sido redactor de la Agencia EFE. En cuanto a Antonio Manuel Rodríguez (Almodóvar del Rio, 1968), es escritor y profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba y fundador de algunas de las plataformas ciudadanas patrimonialistas que buscan el retorno de los bienes del clero al patrimonio del Estado. 

El libro transita la historia de monumentos como la Mezquita de Córdoba, por su cercanía a los autores y por ser, apuntan, un “ejemplo paradigmático” de este “expolio”. Pero abarca, además, la situación en la que se encuentran otros 16 conjuntos arquitectónicos como el prerrománico asturiano (“el Arzobispado de Oviedo había ido inscribiendo los bienes a su nombre en la más absoluta opacidad”), la Giralda de Sevilla o los bienes comunales de Navarra, donde figuraban inscritas a nombre de la jerarquía eclesiástica más de 3.000 propiedades. 

A medida que avanza, el texto se transforma en un manual de derecho en el que se aportan soluciones que podrían servir a la voluntad política, en caso de que esta quisiera abordar el problema. “El actual Gobierno, cuando estaba en la oposición sí se tomó en serio este asunto, con dos propuestas no de ley en las que pedía soluciones en el Congreso, por considerar inconstitucionales las inmatriculaciones que habían hecho los obispos con una autocertificación, pero después no se hizo nada al respecto. No se ha querido abrir un nuevo frente con la Iglesia”, concluye.

“Mucha gente piensa que los edificios son de la Iglesia solo porque se dedican al culto católico, algo que no es así”

Pero además de recorrer la historia, Rodríguez y Moreno insisten en la inconstitucionalidad de esta apropiación. “Los obispos no son fedatarios públicos ni la Iglesia es el Estado, por eso consideramos que las inmatriculaciones que habían hecho los obispos son inconstitucionales”, apunta Moreno. Y aquí hay otro problema al que alude el profesor, y es que “mucha gente piensa que los edificios son de la Iglesia solo porque se dedican al culto católico, algo que no es así”, remarca.   

“La Mezquita de Córdoba es de Córdoba”

“En esta parte del libro tratamos de aportar documentación dónde se apuntala que el templo fue siempre un edificio público y que jamás perteneció a la Iglesia”, señala el periodista, que insiste en una frase del libro que sirve como premisa para estas más de 400 páginas de análisis: “La Mezquita de Córdoba es de Córdoba”. 

Rodríguez lleva tiempo empeñando parte de su tiempo en corregir lo que considera una inconstitucionalidad, porque “en derecho te enseñan que lo que es nulo no produce efecto”, afirma. “Este libro nace porque hacía falta que la gente conociera lo que está pasando y cómo se puede corregir”. 

“Si yo te preguntase de quién es la Mezquita, en la pregunta iría la trampa, porque la Mezquita de Córdoba no es de nadie, nos pertenece a todos”

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Sobre el caso del monumento andalusí, los autores insisten en que los procedimientos mediante los cuales la Iglesia la adquirió en el Registro son un ejemplo claro de este fraude. “Si yo te preguntase de quién es la Mezquita, en la pregunta iría la trampa, porque la Mezquita de Córdoba no es de nadie —no se puede embargar, ni hipotecar y tiene un valor incalculable—, nos pertenece a todos”, insiste el profesor.

En las páginas centrales del texto cuentan que la Iglesia la registró en el año 2006 y por el momento, nada ha revertido ese proceso. “Lo hicieron de tapadillo, sin informar a ninguna Administración y en el Registro aparecía que la habían adquirido por consagración; y, que yo sepa, esa no es una forma de adquirir dominio”, relata. “Después de la denuncia alegaron que era por posesión en el tiempo y, finalmente, que había sido por donación”, resume Rodríguez. Aunque en el libro los detalles de este proceso se documentan y se entrecruzan con lecciones de historia y rastros de la transformación artística que ha operado históricamente en la joya andalusí.

Ambos insisten en que esta obra es una denuncia, pero también una puerta abierta para mostrar que existen formas de devolver al Estado lo que es de todos. “No se trata de un debate religioso, sino patrimonial y de defensa de lo público […]. Que nos devuelvan lo que es nuestro y paguen por lo que es suyo”, concluye el volumen en sus páginas finales. 

“Con este libro no pretendemos dar una respuesta exhaustiva todos los problemas, pero sí arrear una patada al avispero para que se conozca lo ocurrido a través de algunos ejemplos, comenzando por la Mezquita de Córdoba”. Con esta declaración de intenciones comienza El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La Mezquita de Córdoba y otros casos de libro (Akal, 2026), donde sus autores, Antonio M. Rodríguez y Aristóteles Moreno, van destejiendo la madeja jurídica que ha permitido a la Iglesia inmatricular más de 34.000 bienes entre 1998 y 2015 gracias a una ley del Gobierno de José María Aznar, y otros muchos antes, gracias a un artículo de la ley hipotecaria franquista. 

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