PRECARIEDAD LABORAL

El recorte más cruel: 40 millones a costa de los subsidios para trabajadores a media jornada

Una cola de parados a las puertas de una oficina de empleo en la Comunidad de Madrid.

El recorte de las prestaciones y subsidios de desempleo ha sido una de las herramientas del Gobierno para reducir el gasto público y, según alega, también para favorecer la “permanencia activa” de los trabajadores en el mercado laboral. Retrasó de los 52 años a los 56 la edad necesaria para acceder al subsidio previo a la jubilación y excluyó de la ayuda a aquellos parados cuyo cónyuge trabaje a tiempo completo. Otras medidas pasaron más inadvertidas. El subsidio de desempleo es una prestación no contributiva con una cuantía fija de 426 euros al mes. Pero hay miles de parados que cobran incluso por debajo de esa escueta cifra desde julio de 2012. En concreto, 221.703 antiguos trabajadores a tiempo parcial.

En 2007 se estableció que el subsidio equivaldría al 80% del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, congelado desde hace cinco años en 532,51 euros al mes) para todos los trabajadores, independientemente del tipo de su jornada. Como la mayor parte de los contratos a tiempo parcial los firman mujeres, la medida se encuadraba en la lucha contra la discriminación sexual. Cinco años después, el Gobierno decidió que la cuantía del subsidio se calculara “en proporción a las horas previamente trabajadas”. Es decir, esos 221.703, un 18,7% de los beneficiarios, cobran menos de los 426 euros porque no trabajaron a jornada completa. Con ese recorte, el Estado se ha ahorrado 40 millones de euros. Lo explica un informe sobre el mercado de trabajo en España elaborado por Fernando Rocha Sánchez y Enrique Negueruela Cortés para la Fundación Primero de Mayo de CCOO.

El estudio cifra en 364,5 millones la reducción total del gasto público sólo en subsidios durante el pasado año. Según las últimas cifras publicadas por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en 2013 el número de beneficiarios del subsidio de desempleo ha caído un 4,5% respecto al año anterior. Al mismo tiempo, destaca el informe, las comunidades autónomas han aumentado su presupuesto para pagar rentas básicas en 126,3 millones. Así, se cubren menos de la mitad de los parados que quedan desasistidos. Además, las comunidades tardan hasta nueve meses en reconocer la ayuda a los solicitantes.

Prestaciones contributivas

También ha caído, tres veces más, el número de beneficiarios de prestaciones contributivas: un 14,9%. Son sólo unos pocos que los perceptores de subsidios: 1,2 millones de personas. Y el gasto ha disminuido aún más, un 17,7%. En 2012 el Estado gastó en prestaciones contributivas un total de 31.678 millones de euros, 1.873 millones que el año anterior, pese a que el número de parados creció en ese intervalo en 226.310 parados, señala el informe. Para este año, el presupuesto inicial es de 29.727 millones, un 6% menos que hace dos años.

En este apartado el Gobierno ha sisado a los parados otra pequeña parte de la prestación. Antes el SEPE cotizaba por la diferencia entre la cantidad que percibe y la base reguladora –calculada según el salario y el tiempo de cotización–. Desde julio de 2012, es el trabajador el que tiene que pagarlo. “Un parado que perciba una prestación de 840 euros cotiza el 4,7%, no sobre los 840 euros recibidos, sino sobre los 1.200 de su base reguladora”, explica el estudio, “ello supone que, en vez de cotizar 39,48 euros, cotizará 56,4”. El tipo de cotización ha aumentado dos puntos.

Para calcular la caída en el gasto por prestaciones que supondrá la otra gran medida de recorte de las prestaciones contributivas –reducir del 60% al 50% su cuantía a partir del séptimo mes de cobro–, habrá que esperar a que termine el año en curso, recuerda la Fundación Primero de Mayo. Entonces todas las prestaciones se habrán cobrado al 50%.

Protección social en peligro

Cuando defendió en el Congreso los recortes en las prestaciones de desempleo, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, aseguró que lo que definió como “racionalización del gasto” no haría peligrar “la estructura básica de la protección”. El informe de CCOO lo pone en duda. Sólo uno de cada tres parados percibe una prestación. La cobertura de estas ayudas ha caído siete puntos desde 2010 y se encuentra en mínimos históricos. Además, con el aumento del paro de larga duración, que ya alcanza al 60% de los desempleados –3,5 millones de personas–, se multiplica el número de quienes van agotando las prestaciones y se quedan desprotegidos. Según el informe, éstos son ya el 57% de quienes llevan menos de un año en el paro, y hasta el 79% de quienes llevan cuatro años más sin trabajar.

Otro dato que debería disparar la alarma: mientras el número de desempleados ha crecido un 37% entre 2011 y 2013, la cifra de parados sin prestaciones sube un 47%, 10 puntos más. Y mientras el número de desempleados que llevan entre uno y dos años aumenta un 22,8%, el de los que llevan más de dos se dispara un 87,5%. “Es un paro absolutamente estanco”, traduce el informe, “sólo hay incrementos, nadie sale [del paro de muy larga duración] o, por lo menos, las salidas son poco relevantes.

En este contexto, el Gobierno retrasó de los 52 a los 56 años el subsidio previo a la jubilación en julio de 2012, y en marzo de 2013 restringió su cobro con un requisito adicional: que el cónyuge no puede trabajar más que a media jornada. Con ambas limitaciones, el número de altas en este tipo de subsidio se ha desplomado un 60,7% desde julio de 2012. De 96.727 altas en esa fecha a sólo 37.989 a finales de 2013, indica el estudio.

Finalmente, el Ejecutivo también tocó la Renta Activa de Inserción, igualmente 426 euros que cobran los mayores de 45 años durante un máximo de tres periodos de 11 meses separados por otros de 12 meses sin percibirla. Sus beneficiarios son 253.000, según los últimos datos del SEPE, sólo un 4% de los seis millones de parados. En julio sufrió también una restricción: el futuro perceptor debe haber agotado antes alguna otra prestación.

Cuando explicó estas medidas a los diputados, Fátima Báñez auguró que 68.000 personas quedarían excluidas de la Renta Activa de Inserción con este nuevo requisito. Aun así, el número de beneficiarios de este subsidio ha crecido un 26% entre enero de 2013 y enero de 2014.

Rotación laboral “desbocada”

Además de la caída de la protección social al desempleo, el informe de la Fundación Primero de Mayo se ocupa de los síntomas de precariedad que cada vez resaltan más en el mercado de trabajo español. Porque a la caída de un 21% de los contratos indefinidos en 2012 y 2013 le acompaña unos índices de rotación en el puesto de trabajo que no duda en calificar de “desbocados”. En 2013 ese índice es del 241%, el doble que en 1995 y 8,6 puntos más que en 2011.

Y a quien más afecta es a los jóvenes, con un índice de rotación que triplica la media. Es decir, por cada puesto de trabajo ocupado por un menor de 25 años, entran y salen ocho jóvenes, teniendo en cuenta los datos de afiliación a la Seguridad Social. Por cada empleo de un trabajador de entre 25 y 54 años, entran y salen algo más de dos. Para entender el mecanismo laboral el informe pone el foco en la hostelería. En ese sector fundamental en la economía española, el empleo sólo ha crecido un 0,2% entre 2011 y 2013, pero las altas a la Seguridad Social han aumentado un 24,9% y las bajas, un 23,9%. “Una rotación de personas por los mismos puestos de trabajo”, resume.

Finalmente, el aumento de la precariedad se sustenta en otra tendencia cada vez más visible: el éxito del trabajo a tiempo parcial. Y no sólo porque el Gobierno haya permitido añadir horas extraordinarias a este tipo de contratos, sean indefinidos o no. Ahora se denominan “horas complementarias” y pueden ser de dos clases: pactadas o voluntarias. Es lo que el informe bautiza como “jornada elástica”.

Mientras los asalariados a jornada completa se han reducido un 12,6% entre 2011 y 2013, los que trabajan a tiempo parcial han crecido un 2,4%. Y el aumento puede ser aún mayor si tiene éxito la recién aprobada tarifa plana de cotizaciones para los contratos indefinidos. Ésta es de 100 euros en contingencias comunes para un trabajador a jornada completa. Para uno empleado con el 75% de la jornada, se queda en 75 euros; si es con el 50% de la jornada, baja a 50 euros. Según el informe, si un empresario contrata a un trabajador, en lugar de por las 40 horas habituales, por 39 horas y media –casi una jornada completa–, se ahorrará 25 euros al mes, porque cotiza los mismo que si le hubiera empleado por 30 horas, 75 euros. “No se penaliza la jornada parcial, sino que se abaratan sus cotizaciones en el límite de cada tramo”, explica. A su juicio, se trata de una “invitación” al empresario a inclinarse por un contrato que le garantiza el mismo trabajo con una cuota a la Seguridad Social mucho menor.

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