El Ministerio de Igualdad ha decidido aplicar un cambio en el lenguaje a la hora de referirse a los feminicidios que deja la violencia de género. El departamento de Ana Redondo ya no habla de asesinatos de mujeres a manos de agresores que eran sus parejas o exparejas, sino de homicidios. Lo hace desde el pasado 13 de enero, coincidiendo con un arranque de año nefasto en términos de violencia machista.
La decisión, explican fuentes del ministerio, la toma la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género porque así lo habían sugerido “en varias ocasiones” tanto el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como la Fiscalía. La razón es que todos los crímenes mortales “son homicidios, pero no todos son asesinatos”, detallan las mismas fuentes. Los homicidios tienen además penas más bajas que los asesinatos.
La diferencia es esencialmente jurídica. “Siempre que hay una muerte violenta intencionada, hay homicidio”, prosiguen las fuentes consultadas, pero para que haya asesinato tienen que darse una serie de circunstancias específicas. La clave está en el Código Penal. Según la legislación, la consideración de asesinato debe ir acompañada de alevosía, una recompensa, ensañamiento o que el crimen sea un medio para facilitar la comisión de otro delito o evitar que se descubra. Y no todos los casos de violencia de género cumplen con tales requisitos.
Un cambio progresivo, pero no total
El 13 de enero el Ministerio de Igualdad introdujo el cambio en las notas de prensa que difunde cada vez que confirma un crimen machista. “El Ministerio de Igualdad condena el homicidio por violencia de género de dos mujeres en las provincias de Badajoz e Illes Balears”, comunicaba tanto en su página web como en su canal de Telegram y vía correo electrónico.
A partir de entonces, las notas de prensa comenzaron a incluir la palabra homicidio, pero el cambio de nomenclatura no fue total. El mismo 13 de enero se puede apreciar que el documento adjunto por correo electrónico a los medios de comunicación mantenía denominación “asesinatos en Badajoz e Illes Balears”. En varios de los sucesivos correos que han salido del departamento, el concepto de asesinato ha seguido figurando en el apartado de asunto, el último este mismo lunes 23 de febrero.
Y en redes sociales, todavía a día de hoy la Delegación del Gobierno sigue utilizando el término asesinato cada vez que señala estar recabando datos de un nuevo feminicidio.
E incluso ha mantenido, en los mensajes publicados en redes sociales, el mismo concepto de asesinato en los feminicidios confirmados recientemente, aunque el post lleve a la nota de prensa con el término de homicidio ya incorporado.
Cambio jurídico, semántico, ¿y simbólico?
En lo que va de año, son diez las mujeres que han perdido la vida a manos de varones que eran sus parejas o exparejas. En enero fueron cinco y en lo que va de mes, otras cinco. Es la peor cifra del último lustro.
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Pero, además, en la mitad de los casos existía una denuncia previa y en cuatro constaban medidas de protección vigentes. En ninguna de las circunstancias en las que se quebró la orden de protección existió consentimiento de la víctima, según refleja la estadística oficial.
Dos menores (una niña y un niño) han sido también asesinados a consecuencia de la violencia machista en estos dos meses, sólo uno por debajo de los registrados durante todo el año pasado.
En un contexto de acumulación de casos, con una gravedad especialmente relevante –tanto por los menores afectados como por la ruptura de medidas de protección–, algunas expertas se preguntan si la decisión comunicativa es la más acertada. Fundamentalmente teniendo en cuenta que el homicidio lleva aparejadas penas más bajas, por lo que su connotación es distinta y puede tener menor impacto social en términos generales.
El Ministerio de Igualdad ha decidido aplicar un cambio en el lenguaje a la hora de referirse a los feminicidios que deja la violencia de género. El departamento de Ana Redondo ya no habla de asesinatos de mujeres a manos de agresores que eran sus parejas o exparejas, sino de homicidios. Lo hace desde el pasado 13 de enero, coincidiendo con un arranque de año nefasto en términos de violencia machista.