Vox amplía su poder en Extremadura con una vicepresidencia y dos consejerías para hacer su guerra cultural
Esta vez no fue una falsa alarma. Esta vez la convocatoria del PP llegó antes que la de Vox. Y esta vez acudía a la comparecencia María Guardiola. A las 20.15 horas de este jueves, en el Patio de los Naranjos de la Asamblea de Extremadura, se ha dado la noticia. Casi al límite de la fecha que llevaría a nuevas elecciones (había de plazo hasta el 4 de mayo), la derecha y la extrema derecha han logrado llegar a un acuerdo para, por segunda vez, formar gobierno en Extremadura y que Guardiola vuelva a ser presidenta. Han conseguido estrecharse la mano y decidir qué consejerías manejará Vox.
Así, el partido que lidera Santiago Abascal tendrá mayor representación con dos puestos claves: una vicepresidencia, que incluirá la consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia, al frente de la cual estará Óscar Fernández Calle; y la consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Natural al completo.
Además, Vox se queda con el senador autonómico, para lo cual tendrá que renunciar a este puesto quien ya lo ocupaba por parte del PP.
Tanto Fernández Calle como Guardiola se han mostrado satisfechos con este acuerdo que incluye 61 puntos y 74 medidas en distintas materias. Entre ellas, blindar la continuidad de Almaraz y eliminar la ecotasa energética, así como “proteger el sector primario frente a la agenda 2030”.
En este sentido, hay que recordar que Vox ha buscado apoyo en el campo alimentando el rechazado a las medidas que proceden de Bruselas y del Pacto Verde; la importancia de que controle Agricultura y Ganadería radica en el peso que el mundo rural tiene en Extremadura y en el presupuesto que llega a esta cartera. De este modo, el texto reza: “Manifestamos nuestro rechazo explícito al acuerdo UE-Mercosur, en tanto no garantice la igualdad de condiciones frente a los productores extremeños”.
Uno de los puntos fuertes del documento facilitado por ambos partidos es la inmigración. Se recoge claramente la negativa a acoger menores extranjeros no acompañados y “a la política de inmigración del Gobierno central”. “La Junta de Extremadura no participará en ningún caso en reformas normativas ni acuerdos presupuestarios destinados a facilitar, financiar o consolidar su entrada, acogida o permanencia en Extremadura”, añaden en referencia a estos menores.
Además, han acordado la “supresión total de subvenciones a ONG que favorezcan la inmigración ilegal”. “La Junta de Extremadura no destinará ni un solo euro público a estructuras que incentiven el efecto llamada”, apostillan.
E, igualmente, han decidido prohibir el uso del burka y nicab en espacios públicos. “Y cualquier prenda similar que oculte completamente el rostro en espacios, edificios y servicios autonómicos, por ser incompatible con la seguridad, la identificación personal y los principios básicos de convivencia”. Alegan que “no se permitirá la imposición de prácticas que invisibilizan a la mujer y vulneran los valores de igualdad y dignidad sobre los que se sustenta nuestra sociedad”.
Con estas medidas pretenden no volver a entrar en rifirrafes cuando haya que volver a negociar los presupuestos y, así, garantizar una legislatura de cuatro años.
El segundo gobierno de coalición
Con las cartas ya sobre la mesa, Extremadura afrontará su segundo gobierno de coalición. El primero, también formado por PP y Vox, fue breve. Si en el verano de 2023 Guardiola cedió ante la extrema derecha, justo 12 meses después Abascal dio la orden de que sus consejeros se salieran de los gobiernos autonómicos.
Acuerdo entre PP y Vox para que María Guardiola sea presidenta de la Junta de Extremadura
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Desde entonces, las relaciones han sido tensas hasta que el PP decidió convocar elecciones y acabar con esa primera legislatura, que apenas duró dos años y medio. La excusa fue la falta de apoyos para aprobar los presupuestos regionales, pero en el trasfondo hubo una estrategia de Génova para tratar de ganar más apoyo y frenar a la extrema derecha. Apenas lo consiguieron, todo lo contrario, la dependencia de los ultras ha sido mayor, de ahí que la presencia de Vox ahora en el gobierno sea más relevante.
En el acuerdo de 2023, la renuncia de Guardiola, más allá de no crear una consejería de Igualdad, fue darle a Vox una parte de Agricultura. Se creó la cartera de Gestión Forestal y Mundo Rural para que así tuvieran presencia en el Consejo de Gobierno. También, al igual que ahora, se les permitió elegir al senador autonómico, un papel que igualmente recayó en Ángel Pelayo Gordillo.
El próximo paso será el pleno de investidura, que se celebrará el próximo martes y miércoles. Esta vez sí habrá aplauso final en conjunto de la derecha y la ultraderecha.