El bloque europeo de países amigos de Israel vuelve a frenar sanciones contra los desmanes de Netanyahu

Las divisiones internas y las diferentes posiciones entre los países de la Unión Europea vuelven a frenar la adopción de sanciones contundentes contra Israel por las constantes vulneraciones de los derechos humanos en Gaza o Cisjordania o la violación del derecho internacional y la integridad territorial de Líbano. La credibilidad de la UE vuelve a quedar en entredicho al comparar su respuesta y sus políticas hacia Rusia con el apaciguamiento continuo, cuando no el silencio, frente a Tel Aviv.

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La petición de España, Eslovenia e Irlanda no fue aprobada en la reunión de los ministros europeos de Exteriores “dado que la suspensión del Acuerdo de Asociación necesita unanimidad y no hubo el apoyo suficiente dentro de la sala”, explicó la Alta Representante, Kaja Kallas, tras concluir el encuentro de este martes. Tampoco salieron adelante sanciones comerciales parciales o directas contra el Gobierno israelí ya que “la mayoría cualificada requerida exigiría que los Estados cambiasen sus posiciones”.

Unos diez países, encabezados por Alemania y donde están socios importantes como Italia o Polonia, consideran que las sanciones contra Israel son inapropiadas y que este país, como aliado principal en Oriente Medio, no debe ser penalizado en medio de una guerra contra Irán, pese a las flagrantes violaciones de los derechos humanos y el genocidio denunciado por los expertos de la ONU. La cumbre informal de líderes europeos a finales de semana en Chipre se presenta como una nueva oportunidad para discutir esta cuestión, aunque la Alta Representante rebaja el optimismo ya que “no he visto un cambio de posición dentro de la sala sobre la suspensión del acuerdo” con Israel y sólo promete llevar las “nuevas propuestas comerciales a la Comisión Europea para su discusión”.

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Antes de la reunión de Exteriores, en una carta abierta a Kaja Kallas, España, Irlanda y Eslovenia habían denunciado “las severas medidas del gobierno israelí, incluyendo decisiones ejecutivas, militares y leyes adoptadas por la Knesset -el Parlamento del país- que contravienen los derechos humanos y violan el derecho internacional y las leyes humanitarias internacionales”. Nombraban la aprobación de la pena de muerte contra la población palestina, “las condiciones insostenibles en Gaza”, los ataques contra civiles y lugares santos cristianos y musulmanes o la ampliación de asentamientos ilegales en Cisjordania, además de las recientes operaciones en Líbano, para exigir sanciones contra Israel suspendiendo el Acuerdo de Asociación bilateral.

Dado el nivel de violencia y la gravedad de la situación actual, existe la necesidad de revisitar urgentemente la cuestión de la respuesta de la UE, incluyendo las propuestas planteadas por la Presidenta de la Comisión”, explicitaron estos tres países en referencia a la suspensión de beneficios comerciales a las exportaciones de Israel, concretamente frutas, verduras, maquinaria industrial o bienes farmacéuticos que disfrutan de arancel cero por un impacto de 230 millones, de la colaboración en proyectos científicos o del programa Horizonte, medidas planteadas en septiembre.

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“España junto con Eslovenia e Irlanda ha solicitado la suspensión del Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel”, informó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, porque exigió que la “UE sólo puede tener una relación con Israel basándose en el respeto de los derechos humanos y vemos que Israel no ha hecho más que avanzar y agrandar la espiral de violencia y de guerra”.

Bélgica, Suecia y, ahora también, Países Bajos con su nuevo gobierno se han sumado al grupo de los tres países más críticos con Tel Aviv. Suecia y Francia propusieron vetar la entrada en la UE de los productos procedentes desde territorios ocupados y asentamientos ilegales, como forma para condicionar la política israelí, una línea con la que Países Bajos se sintió cómoda. Bélgica, por su parte, defendió una suspensión parcial del acuerdo partiendo de las medidas propuestas por la Comisión hace meses porque, como reconoció su ministro, Maxime Prévot, era necesario ser “conscientes de que la suspensión total está fuera de lugar, vistas las posiciones de los países europeos”.

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Los defensores de Israel

Frente a ese bloque, al que se han ido adhiriendo otros países como Italia, Portugal, Luxemburgo o Grecia, una parte de Europa sigue sin considerar prioritario frenar las guerras abiertas en Oriente Medio por Israel, condenar claramente las vulneraciones de los derechos humanos y de las normas internacionales, ni adoptar sanciones en consecuencia. Las repúblicas bálticas y otros socios del este de Europa como Bulgaria o Rumanía, perciben esa profunda inestabilidad como un problema lejano y ajeno a sus prioridades. Su atención en la región se centra, sobre todo, en el impacto de la guerra desatada por Estados Unidos contra Irán sobre el comercio marítimo y los mercados energéticos.

“Creo que la prioridad, también en lo que respecta a mis ciudadanos, es poder reducir la presión sobre los precios de la energía. Y que la prioridad actual de la comunidad internacional y de la comunidad diplomática es la desescalada de los conflictos en la región”, señaló antes de la reunión con sus homólogos europeos la ministra de Exteriores rumana, Oana-Silvia Țoiu. Esta posición, compartida por otros socios, pone de relieve las diferencias de enfoque con países como España, que califican la situación actual en Oriente Medio como la mayor crisis global de este siglo y la más grave en la región desde la Guerra del Golfo.

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Por afinidad ideológica con el gobierno de Benjamin Netanyahu, pero también por el peso del pasado nazi y de las persecuciones y crímenes sufridos por la población judía en sus propios territorios, socios como Alemania, Austria o Polonia siguen sin posicionarse claramente contra Tel Aviv. Para el ministro de Exteriores alemán, la propuesta de España, Irlanda y Eslovenia de suspender temporalmente el Acuerdo de Asociación con Israel resulta “inapropiada”. Frente a ello, defiende “mantener conversaciones con Israel sobre cuestiones críticas, un diálogo constructivo”.

Entre los 27, varios países, una minoría importante, comparten los planteamientos del Gobierno Netanyahu o de la Administración Trump y consideran más urgente frenar el programa de enriquecimiento de uranio de Irán que las políticas belicistas y expansionistas de Israel en Oriente Medio, aunque estas sigan incendiando la región y la UE sufra sus consecuencias en forma de una crisis energética, aumento de la llegada de personas refugiadas e inestabilidad crónica en su frontera suroriental.

Lituania o Letonia, Austria, Polonia, Bulgaria y la República Checa comparten esta postura y rechazan sanciones de gran calado contra Tel Aviv, empezando por la suspensión completa temporal del Acuerdo de Asociación de la UE. En la reunión de ministros europeos de este martes quedaron patenten las diferentes percepciones entre los 27: cerca de la mitad de los Estados miembros siguen priorizando en política exterior el aumento de la presión sobre Rusia y el refuerzo de la ayuda a Ucrania, ahora que el cambio de gobierno en Hungría lo permitirá.

Las divisiones internas y las diferentes posiciones entre los países de la Unión Europea vuelven a frenar la adopción de sanciones contundentes contra Israel por las constantes vulneraciones de los derechos humanos en Gaza o Cisjordania o la violación del derecho internacional y la integridad territorial de Líbano. La credibilidad de la UE vuelve a quedar en entredicho al comparar su respuesta y sus políticas hacia Rusia con el apaciguamiento continuo, cuando no el silencio, frente a Tel Aviv.

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