El futuro de la izquierda

Rufián y Oltra se unen para explorar alianzas mientras la izquierda sigue sin encontrar a su líder

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, durante una sesión plenaria en el Congreso.

El acto que compartirán Gabriel Rufián y Mónica Oltra en València el próximo 19 de junio es el tercero que protagoniza el político catalán en un momento de incertidumbre sobre su futuro político —tras sus exigencias públicas a Esquerra Republicana— pero también por las incógnitas sin despejar en el espacio situado a la izquierda del PSOE. En ese espacio casi todos reconocen que Rufián es uno de los dirigentes con mayor capacidad de “ilusionar” frente a unas derechas ultramovilizadas. E identifican el hecho de que comparta escenario con Oltra, la dirigente valenciana más influyente de las últimas décadas, como otro paso más.

Lo que ambos esperan es que el acto sirva para abrir un debate formal sobre el futuro de un espacio político que lleva meses atrapado entre las tensiones internas de Sumar, la estrategia autónoma de Podemos y la ausencia de una figura capaz de ejercer de referente compartido. Según aseguran fuentes autorizadas a infoLibre, dirigentes de Sumar ya están tanteando a diferentes perfiles para encabezar la candidatura de las próximas generales, si bien todavía están en una fase inicial a la espera de lo que decida Rufián, de las negociaciones entre partidos y la evolución de los casos de corrupción que afectan al PSOE.

La cita del próximo 19 de junio pretende, según fuentes del entorno de Rufián, ser un acto que contribuya a un "debate enriquecedor sobre la responsabilidad de las izquierdas soberanistas ante la salvajada que nos viene", en referencia a una eventual victoria del Partido Popular con la ultraderecha de Vox en las generales. En ese diagnóstico, el encuentro con Oltra se plantea como un paso más en la construcción de alternativas a la dispersión del voto progresista y se produce pocas semanas después de que Rufián se mostrase dispuesto a liderar una eventual confluencia de izquierdas.

El vacío que dejó Yolanda Díaz

Durante la última década, la izquierda alternativa ha funcionado alrededor de liderazgos muy definidos. Primero fue el exlíder de Podemos y exvicepresidente, Pablo Iglesias. Después, Yolanda Díaz. Con estilos, discursos y bases electorales diferentes, ambos ejercieron como polos de agregación de organizaciones diversas. Actualmente, sin embargo, en el espacio no hay un liderazgo claro desde que Díaz renunció a encabezar un nuevo proyecto electoral el pasado mes de febrero. Y en Sumar son conscientes de que esa es su principal debilidad.

La retirada de Díaz de la primera línea electoral dejó al descubierto un problema que llevaba tiempo incubándose, la dificultad para encontrar una figura con suficiente reconocimiento público, capacidad de negociación interna y atractivo electoral como para ordenar un ecosistema cada vez más fragmentado. No pocos identifican que el ciclo inaugurado por el 15M y la irrupción de Podemos está “agotado”, al igual que la legislatura.

Tampoco se puede ignorar que el espacio de la izquierda transformadora ha perdido peso institucional, ha sufrido divisiones sucesivas y ha visto cómo parte de su energía política se desplazaba hacia proyectos de ámbito territorial. Según explicó Rufián en el reciente coloquio celebrado en el Club Siglo XXI,  las izquierdas de ámbito estatal “son el problema” porque han perdido capacidad para ordenar el espacio alternativo al PSOE y deben dejarse “inspirar” o arrastrar por las fuerzas arraigadas al territorio. 

La ‘vía Rufián’ que no acaba de concretar

En ese contexto se entienden mejor los movimientos de Gabriel Rufián. En los últimos meses, el portavoz de ERC ha multiplicado los contactos con dirigentes de distintos espacios de la izquierda, adelantados por infoLibre. En febrero se produjo el primer acto con Emilio Delgado en Madrid, después el evento con Irene Montero en Barcelona, y este mes de junio se sentará junto a Oltra. A diferencia de los dos primeros, en el caso de la dirigente valenciana fue el portavoz de ERC quien le solicitó formalmente el encuentro.

El dirigente catalán intenta situarse como puente entre la izquierda estatal y las izquierdas soberanistas. Sin embargo, él tampoco se autodescarta para liderar ese eventual frente común, ya rechazado por formaciones como EH Bildu, BNG o la propia ERC. En el foro citado, aseguró que, si estaba en condiciones de "ayudar a que haya una confluencia o una colaboración entre las izquierdas soberanistas y estatales" y ser "el cabeza de lista", iría "p’alante". También advirtió de que no volverá a presentarse como cabeza de lista por ERC si no se cumplen determinadas condiciones vinculadas, entre otros aspectos, a la composición del grupo parlamentario.

Fuentes de su entorno aseguran que ha estado “reflexionando mucho” en las últimas semanas y que "es posible" que en ese acto "resuelva su futuro" después de que esta misma semana ERC haya aumentado la presión sobre Rufián tras estallar públicamente la situación interna del grupo en Madrid. Sin embargo, pocas voces consideran que su horizonte inmediato sea liderar una candidatura estatal si no se marcha definitivamente de ERC. En ese caso, tampoco sería fácil ya que el dirigente catalán no cuenta con una estructura partidista detrás y tendría que depender del resto de formaciones para configurar las listas.

Lo que sí reconocen distintos dirigentes en conversación con este periódico es que Rufián está ocupando un espacio político necesario y que intenta abrir una conversación estratégica sobre el futuro de la izquierda más allá de las siglas existentes. Sin embargo, también le reprochan que no aterrice su proyecto, no ofrezca certezas ni concrete qué papel quiere jugar en un momento que todos creen que es clave para el futuro del espacio.

El regreso de Oltra y el peso de las periferias

La presencia de Mónica Oltra es también importante para la reconfiguración del bloque. La exvicepresidenta valenciana prepara su regreso institucional de la mano de Compromís, si bien un sector de Més, el partido mayoritario encabezado por Joan Baldoví, desconfía de su “excesivo protagonismo”. Y lo cierto es que su influencia supera desde hace años el ámbito estrictamente valenciano y sigue siendo una referencia para sectores amplios del progresismo.

La exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana anunció en marzo su regreso a la primera línea política con el objetivo de disputar la alcaldía de València en 2027, a la espera del juicio oral por la causa que considera un caso de persecución judicial. Desde entonces, ha defendido la necesidad de una candidatura capaz de agrupar a la izquierda valenciana y ha llegado a afirmar que habrá "un pacto de todas las fuerzas políticas" que quieran cambiar la capital del Turia.  El suyo, aseguran en Sumar, es un claro “caso de lawfare” que nada tiene que ver con las investigaciones que afectan a la cúpula del PSOE a las que sí dan crédito.

El encuentro entre Oltra y Rufián también busca simbolizar que el poder está cambiando de geografía, ya que durante años las decisiones estratégicas se tomaban fundamentalmente desde Madrid. Actualmente, sin embargo, algunas de las organizaciones más competitivas se encuentran fuera de la capital. Es el caso Compromís en la Comunitat Valenciana, el de Adelante Andalucía o el de la Chunta Aragonesista en Aragón, todas ellas con una fuerte implantación territorial. Formaciones que rechazan, además, diluirse en proyectos centralizados y reivindican fórmulas de cooperación basadas en relaciones más horizontales.

Del liderazgo único al liderazgo coral

Esa realidad territorial explica por qué la discusión sobre el liderazgo se está transformando. Cada vez son más las voces que consideran improbable la aparición de una figura con la capacidad de hegemonía que tuvieron Iglesias o Díaz. No porque falten dirigentes relevantes, sino porque el propio espacio político ha cambiado, al igual que el contexto.

Hay figuras como la de la eurodiputada Irene Montero que conservan una influencia considerable y mantiene un núcleo militante muy movilizado, aunque genera resistencias fuera de Podemos. Otros como Antonio Maíllo también han ganado protagonismo desde Izquierda Unida —si bien el resultado de las últimas elecciones autonómicas no le sirvió para reivindicarse—, y hay nombres como el de la ministra de Sanidad, Mónica García, que también se repiten a menudo. Pero, por ahora, ninguno parece tener las cualidades para ser candidato.

Oltra y Rufián compartirán un acto conjunto en València para "inspirar" frente a la "salvajada" que viene

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En las últimas semanas el nombre de Emilio Delgado, que ha protagonizado una tensa negociación con García de cara a la candidatura de las autonómicas del próximo año en la Comunidad de Madrid, también resuena. Y él mismo ha dejado caer en alguna ocasión que estaría dispuesto a ser el candidato, si bien todavía no cuenta con apoyos internos para ello.  

La hipótesis que empieza a abrirse paso en algunas conversaciones internas no pasa por encontrar un nuevo liderazgo personalista, sino por construir una dirección más plural donde distintos referentes territoriales compartan protagonismo. Es la fórmula Sumar de la actual legislatura, con el ministro Ernest Urtasun como portavoz, Díaz como jefa del Gobierno y Lara Hernández como la líder de la organización. Sin embargo, deberá haber un nombre en la papeleta por Madrid —o Barcelona—  sobre el que recaiga el peso de la campaña.

Con todo, las diferencias estratégicas entre las distintas organizaciones siguen siendo profundas y los incentivos para preservar las identidades propias continúan siendo muy fuertes. Pero el hecho de que dirigentes procedentes de tradiciones tan distintas estén buscando puntos de encuentro revela que la izquierda alternativa atraviesa un momento de redefinición y sabe que el tiempo para resolver sus debates internos empieza a agotarse.

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