Pasos de vida
Idear lo insólito - Mario Pérez Antolín
I Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo
Instituto Alicantino de Cultura, Diputación de Alicante. 2026
En su incansable diálogo con el discurrir, la práctica concisa de Mario Pérez Antolín (Stuttgart, Alemania, 1964) acoge un patrimonio fuerte, un meditado viaje de crecimiento que lo define como una de las presencias centrales del laconismo filosófico. Así lo han constatado relevantes filósofos y pensadores como Eugenio Trías, Joan Subirats, Ignacio Gómez de Liaño, Victoria Camps o Vicente Verdú; lo ratifica también el lugar propio de Mario Pérez Antolín en las más relevantes antologías del género y la traducción parcial de su producción aforística a otros ámbitos expresivos como el italiano, francés y árabe.
Los mínimos fragmentos literarios del escritor asentado en Ávila, donde trabaja como director de la Residencia Universitaria Arturo Duperier, desarrollan una indagación de compromiso con la realidad. La escritura sale al día desde la experiencia existencial y busca suelo firme en los estratos que entrelazan campos humanísticos como la sociología, el medio ambiente y la naturaleza, las relaciones sociales, la mirada metaliteraria y el ecosistema ideológico. El perfil intelectual se completa con una meditativa obra poética, compilada en 2021 tras el título Cada vez que muero (Poesía reunida), en la colección Alcalima de Lastura, que coordina y dirige la poeta Isabel de Miguel.
Ganador del Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo, en su primera convocatoria, Idear lo insólito abre camino a una nueva colección de publicaciones del Instituto Alicantino de Cultura, creada para rendir homenaje a la memoria de Juan Gil-Albert, y a su magisterio indeclinable.
Tras el umbral del paratexto, con citas de Chantal Maillard, Jean Paul Sartre y Luis Goytisolo, el pórtico institucional alienta a buscar sitio a la hondura meditativa frente a un periodo de aceleración y banalidad. El mesurado andar del aforismo se expande “como invitación a la reflexión, al matiz y la duda”. Se emplaza en un ideario cuya síntesis acoge el preámbulo. Quien escribe ratifica su apuesta por una literatura fronteriza, de codificación compleja, transversal, que equilibra en su textura filosofía y poesía. La pulpa del texto se acerca al discurso fragmentado. En su venero argumental prevalecen la introspección indagatoria, el apunte sociológico y la salpicadura ética Así se reafirmaba el juicio crítico en las páginas de la revista Extramuros: “Me considero un escritor que ha hecho de la transversalidad y de la brevedad su razón de ser”.
No son rasgos únicos; la preocupación formal está presente en cada uno de los textos. El lenguaje busca la esencia de una cuidada formación humanística y comparte con el lector una dicción culta, muy rica en estratos expresivos. En ellos se entremezclan el aforismo como tal, pero también anotaciones que activan memoria y evocación, esas tensas vibraciones que generan lirismo, pensamiento y filosofía. Otros textos se acercan al microrrelato y al poema en prosa, al transcender la experiencia concreta y subjetiva en temas universales como el amor, el deseo, la decepción, las erosiones del tiempo o la paciente estación crepuscular que nos aguarda a todos.
El escritor organiza el avance escritural en media docena de apartados: “Lucir en lo más hondo”, ”La máxima precisión”, “Del placer a la indolencia”, “Divertimentos no tan ligeros”, “La merma de uno mismo”, y “No basta con renunciar”. Son tramos definidos por asertos explícitos, pero en una línea de continuidad; con el propósito de conformar un texto unitario donde el sujeto hablante se define a sí mismo. Por eso, Idear lo insólito puede concebirse también como un diario íntimo. Una literatura autobiográfica que no necesita, al modo convencional, fechar cada fragmento, sino que el pensamiento fluye sin trabas, para que las ideas mantengan su piel elástica y generen itinerarios y ramificaciones a la voz sabia de la meditación.
Así quedan expuestas las huellas firmes del yo interior, hasta interpretar una autobiografía con secuencias dispersas. Alguien con aire de familia, entre el escritor y el ser biográfico, que focaliza desde las palabras el cauce existencial.
A pie de roca
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En Idear lo insólito conviven las fluctuaciones temáticas. El escritor analiza lo paradójico, concilia contrarios e integra secuencias vitales de apariencia antagónica. Los textos muestran la geometría variable de un sujeto hablante que expande sus incertidumbres y despierta las inclinaciones subjetivas de un pensamiento en vela. El destino es proclive al azar y en su textura duerme la hermética caligrafía de lo que no tiene respuestas. Así nace una metafísica de la incertidumbre, un espejismo mental que nunca expone al sol su verdadera naturaleza. En su periferia ensimismada, el aforismo se empeña en alumbrar una panorámica siempre proclive al trampantojo que define en el tiempo nuestra condición fugaz y transitoria.
Mario Pérez Antolín, desde la hondura conceptual del aforismo, se acerca las cosas para entender su esencia, para que muestren esa pulsión significativa que genera el incontenible fluir del pensamiento. Emoción y lenguaje conviven y abren espacios reflexivos. Componen el gesto interrogante de un relato indeclinable que hace del yo un paseante nómada de incertidumbres y esperanzas.
*José Luis Morante es escritor y crítico literario. Su último libro es Viajeros sedentarios (La Garúa, 2025).