La derecha clásica portuguesa pide frenar a la extrema derecha de Chega para proteger la democracia

Este domingo, las elecciones portuguesas van más allá de decidir quién será el próximo presidente de la República. Cuando pongan la papeleta en la urna, los portugueses lo harán con la sensación de que es el propio régimen democrático el que está encima de la mesa. En su mano está decidir si la presidencia recae en un moderado de centro-izquierda, como el del socialista António José Seguro, o en el líder de la ultraderecha, André Ventura

La primera vuelta certificó la hecatombe de la derecha moderada en el país y Ventura (Chega) se alzó con el segundo puesto, con un 23,5% de los votos, suficiente para disputar la segunda vuelta ante el candidato socialista, António José Seguro, que ganó con el 31,1%. El ultraderechista se autoproclamó “líder de la derecha” y se apresuró a tildar la segunda vuelta de una elección “entre la derecha y la izquierda”.

Al final de la noche electoral, todos los candidatos de la izquierda cerraron filas con Seguro y pidieron a sus (escasos) electores que le votaran en la segunda vuelta. A la derecha se hizo el silencio. No solo los candidatos Luis Marques Mendes (Partido Social Demócrata), João Cotrim Figueiredo (Iniciativa Liberal) y Gouveia e Melo (independiente pero con connotaciones de centro-derecha) rechazaron pedir el voto para Seguro, sino que, ante la derrota de su candidato, el líder del PSD y primer ministro del país, Luis Montenegro decidió mantenerse “neutral”. 

“El PSD no estará representado en la segunda vuelta de las elecciones y lo aceptamos con humildad democrática. El PSD no va a involucrarse en la campaña electoral y no emitiremos ninguna indicación con respecto al voto”, dijo el primer ministro nada más conocerse los resultados. 

Pero tan solo un día después de las elecciones, António Capucho, fundador del PSD y exministro en varios de los Gobiernos de centro-derecha del país, no dudó en pedir el voto para Seguro. “André Ventura no es el líder de la derecha. Es el líder de la extrema derecha, un populista cercano a Trump, sería terrible para el país”, explica a infoLibre.

“El crecimiento de Chega representa un gran peligro para la democracia portuguesa. Y aunque, como espero, pierda las elecciones este domingo, el hecho de que el PSD no se aparte de forma clara de esa candidatura puede reforzar a Chega y todo lo que les refuerce es malo para la democracia”, insiste.

Poco a poco, otras voces importantes del partido fueron marcando la misma posición. Entre ellas, el exlíder del PSD, Rui Rio. “A nivel ideológico, un hombre moderado como Seguro está mucho más cerca del PSD que André Ventura, que es el líder de un partido de extrema derecha”, cuenta a infoLibre. “Además, en campaña electoral el PSD repitió el famoso “no es no” para cualquier acuerdo de Gobierno con Chega, ¿cierto? Pues si “ no es no”, lo es más aún para la presidencia de la República”. 

La presión fue creciendo y otras figuras como Leonor Beleza, vicepresidenta del PSD, los alcaldes de Lisboa, Carlos Moedas, y de Oporto, Pedro Duarte, anunciaron su voto al socialista. A pocos días de las elecciones, fue Luis Marques Mendes, derrotado en la primera vuelta, el que desveló que votaría a Seguro. 

También lo hizo el histórico Aníbal Cavaco Silva, primer ministro portugués con el PSD entre 1985 e 1995 y presidente de la República de 2006 a 2016. “En un tiempo de incertidumbre y amenazas, Portugal necesita un presidente de la República con sentido común y credibilidad en la escena internacional que contribuya a la defensa de nuestros intereses”, señaló el lunes en un comunicado en el que elogiaba de forma explícita a Seguro.

Los equilibrios del Gobierno

La apertura de líderes históricos del PSD contrasta con el silencio atronador por parte del Gobierno. “Entiendo que en la situación en la que está el Gobierno, muy minoritaria en el Parlamento y con obligación de negociar a la derecha y a la izquierda, no quiere tomar una posición por no complicarse la vida a nivel legislativo después”, dice Capucho. “Pero, aunque entiendo la situación, no es justificación suficiente para la omisión en una situación como la que estamos viviendo”. 

Rui Rio añade que “si bien a nivel práctico, el Gobierno no quiere romper puentes con quien tendrá que negociar, a nivel de los valores, está asumiendo una posición equivocada”. Pese al silencio gubernamental, Rio señala que “nadie del partido dijo que votaría a Ventura y muchos dijimos que no lo haríamos, así que creo que la posición del partido es clara”.

El Centro Democrático Social (CDS), partido conservador con quien el PSD gobierna en coalición, también rechazó apoyar a cualquiera de los candidatos. Y también ahí sus barones salieron al rescate de Seguro. Primero Francisco Rodrigues dos Santos, exlíder del partido. “No tengo dudas sobre el lado en el que estoy. Estaré apoyando a Seguro en la segunda vuelta”, dijo en la misma noche electoral. “Cuando lo que está en causa son valores fundacionales de nuestro país, no podemos ser tibios, todos los demócratas tienen que estar a la altura”, sentenció.

Días después, Paulo Portas, vice primer ministro entre 2013 y 2015 y uno de los líderes históricos del partido, también cerraba filas con Seguro. “No creo que el otro candidato, ese señor que grita mucho”, dijo en referencia a André Ventura, “vaya a ocupar la Presidencia de la República para unir lo que sea, porque todo lo que él quiere es dividir. Poner a los unos contra los otros, separar el país en razas, tribus, etnias, creencias religiosas. Y eso es todo lo contrario a la función presidencial”, sentenció. “Yo no tengo ninguna duda y mi voto será para Seguro”. 

Peligro real

Más que apoyar a Seguro, lo que estas voces conservadoras han hecho estas tres semanas de campaña es alertar de los peligros de una presidencia en manos de un ultraderechista. 

“El presidente de la República, aunque con conexiones ideológicas, tiene que estar por encima de los partidos y de los intereses de todo tipo. En este caso, Ventura es el líder de un partido, es decir, si gana, Chega se transfiere a la presidencia de la República”, señala Rio. “En estos momentos el partido es André Ventura y nadie más. Si ganara, pondría alguien a dedo como líder del partido pero quien seguiría maniobrando sería Ventura que, al mismo tiempo, estaría en la presidencia, violando toda la constitucionalidad asociada al cargo”.

“Además”, remarca Capucho, “se aprovecharía de su posición para crear inestabilidad política y social, algo totalmente alejado de lo que es la función del presidente, que es participar de las decisiones de forma constructiva: dando su opinión, llevando las leyes al Constitucional cuando le suscitan dudas, pero de manera justa y ejemplar y no para destruir el régimen”. 

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“La función del presidente es ser un árbitro, alguien que equilibra los poderes pero con la vocación de unir… todo lo contrario a lo que es Ventura, cuya voluntad es fraccionar de forma violenta”, insiste Rio.

En tan solo seis años, el apoyo electoral a Chega ha aumentado del 1,3% al 23%, llegando a los 60 diputados en el Parlamento. Para la segunda vuelta de las presidenciales, los sondeos le certifican su derrota, pero con un ascenso hasta el 33% de los votos. 

“No hay margen para equivocaciones. Es un peligro real. Y, si no, miremos a Estados Unidos, donde tampoco se lo creyeron y Donald Trump ganó dos elecciones. Y lo mismo en Brasil, con Bolsonaro, y en Argentina, con Milei”, avisa Capucho. “Lo que está ocurriendo en Estados Unidos ahora mismo es el camino para una autocracia. Así que los que creemos en la democracia y no en Estados autoritarios tenemos que tomárnoslo en serio y no cometer el error de dar la democracia por sentada”.

Este domingo, las elecciones portuguesas van más allá de decidir quién será el próximo presidente de la República. Cuando pongan la papeleta en la urna, los portugueses lo harán con la sensación de que es el propio régimen democrático el que está encima de la mesa. En su mano está decidir si la presidencia recae en un moderado de centro-izquierda, como el del socialista António José Seguro, o en el líder de la ultraderecha, André Ventura

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