El primer ministro británico, Keir Starmer, cede ante la presión del Partido Laborista y anuncia el calendario para su dimisión tanto como líder del laborismo como jefe del Gobierno. El proceso, adelantado por varios medios, culminaría después de verano.
El todavía jefe del Gobierno hará todo lo posible por "conseguir una transición ordenada" ha dicho desde el atril en Downing Street, sede del Gobierno, después de confirmar que había comunicado su decisión al rey Carlos III.
"Cada decisión que he tomado ha sido anteponiendo el país que quiero. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista", dijo Starmer, que prometió "su apoyo total e inequívoco" a su sucesor que, todo apunta, será el exalcalde de Mánchester, Andy Burnham.
En su discurso, Starmer ha valorado su acción dentro del partido tras 14 años en la oposición. "Me dijeron una y otra vez que mi partido estaba acabado, que estábamos condenados a la historia, que una mayoría en las elecciones generales, y mucho menos una aplastante, era imposible. Pero les demostramos que estaban equivocados, porque transformamos nuestro partido, erradicando el veneno del antisemitismo, restaurando la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional, y convirtiéndonos de nuevo en un partido", afirmó.
El discurso de dimisión también ha sido de balance de estos dos años, el primer ministro ha asegurado que con él al frente del Ejecutivo, "los salarios han crecido por encima de la inflación cada mes", ha reducido las listas de espera del Servicio Nacional de Salud, asegurado inversiones y mejorado los derechos de los trabajadores e inquilinos.
"Los cruces de pequeñas embarcaciones disminuyen, los hoteles de asilo cierran, protegemos a los jóvenes de las redes sociales y medio millón de niños han salido de la pobreza gracias a las decisiones que tomé. Nuestra reputación en el mundo se ha restaurado", ha dicho Starmer frente a sus ministros y trabajadores de Downing Street.
La caída a los infiernos
El 'premier' británico consiguió en 2024 la mayoría absoluta, pero su popularidad ha ido cayendo desde que tomase posesión como jefe del Ejecutivo. Los recortes en el Estado del bienestar, como cambios en el subsidio de combustible para los pensionistas, un límite de subsidios para las familias con un tercer hijo –que más tarde revocó–, o la subida de impuestos a las herencias familiares en el sector agrícola, fueron hundiendo su fama hasta alcanzar el 61% de desaprobación, según YouGov.
Pero, por si fuera poco, Starmer también se vio envuelto en una polémica después de que se revelase que él y varios de sus ministros aceptaron regalos de lujo, ropa y entradas para eventos musicales. Entre los últimos escándalos del Gobierno, la dimisión de la viceprimera ministra, Angela Rayner, tras verse envuelta en un escándalo fiscal relacionado con el impago de impuestos sobre una propiedad personal, que después resolvió.
Starmer terminó por perder toda su autoridad y el apoyo de sus compañeros de filas tras el varapalo electoral de los laboristas en las elecciones locales del pasado 7 de mayo, en las que avanzó el partido de ultraderecha y populista Reform UK.
Según apunta The Guardian, el primer ministro y su familia llevan todo el fin de semana meditando qué decisión tomar desde la residencia de Chequers y ya el sábado comenzaron a trabajar en un borrador sobre el discurso de dimisión. Pese a anunciar su renuncia, Starmer se mantendrá en el poder hasta que se haya resuelto quién será el nuevo líder del partido.
El anuncio de este lunes provocará que llegue un nuevo residente al número 10 de Downing Street, el séptimo en diez años.
Burnham toma posesión
Coincidencia, o no, el anuncio de Starmer se produce el mismo día que Burnham toma de posesión como diputado después de ganar el pasado jueves el escaño de Makerfield. Este paso era fundamental para que el ya exalcalde de Mánchester opte a convertirse en líder de su formación y primer ministro.
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Hasta el pasado viernes, Starmer insistía en que no pensaba dimitir y que si había unas primarias en su formación para elegir a un nuevo líder se presentaría a ellas. Ahora parece que el primer ministro no acudiría a esos comicios, pero sí podría hacerlo cualquier otro diputado. Wes Streeting, quien renunció hace unas semanas como ministro de Salud, anunció la semana pasada en la BBC que se presentaría a cualquier contienda interna y que contaba con el respaldo de 81 diputados para hacerlo.
En cualquier caso, cualquiera de los diputados laboristas puede presentarse con el aval mínimo de 81 parlamentarios de la formación, equivalente al 20% de su grupo parlamentario.
Lo deseable por parte de las bases laboristas es que haya nuevo líder del partido antes de la conferencia anual del partido que se celebrará a finales de septiembre. Así, la intención de Starmer con este movimiento de dimisión es dejar todo atado para que el calendario para la apertura de las candidaturas para el liderazgo del partido el 9 de julio y su finalización antes del receso de verano. Esto propiciaría que el nuevo líder arranque ya en septiembre toda la actividad parlamentaria.
El primer ministro británico, Keir Starmer, cede ante la presión del Partido Laborista y anuncia el calendario para su dimisión tanto como líder del laborismo como jefe del Gobierno. El proceso, adelantado por varios medios, culminaría después de verano.