La madre de una adolescente asesinada por un supuesto inmigrante sin permiso de residencia. Una niña atropellada por otro presunto migrante sin papeles. Una camarera y madre de dos niños con dificultades para llegar a fin de mes, y una joven a la que "intentaron transicionar a un nuevo género”. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha convertido su discurso sobre el estado de la Unión de este martes en un nuevo espectáculo televisivo al invitar al Capitolio a supuestos beneficiarios de sus políticas cuyas historias ha intercalado con un repaso de su primer año de vuelta en el poder.
“Recientemente conocí a Megan, una madre devota que educa a sus niños desde casa durante el día y que sirve mesas por la noche mientras su marido trabaja horas extra”, ha dicho Trump en una de las muchas ocasiones en las que ha centrado la atención en una de las personas presentes en el hemiciclo. “Megan está aquí esta tarde y está feliz de poder deciros que ahora es mucho, mucho más rica porque las propinas no están sujetas a impuestos, al igual que las horas extra, y gracias a las nuevas exenciones fiscales por cuidado de niños Megan y su marido pueden llevar a casa más de 5.000 dólares extra cada año, reduciendo lo que pagan en impuestos más de la mitad. Megan, por favor, levántate. Estamos luchando por ti, Megan”.
El presidente ha repetido la misma fórmula una y otra vez, intercalando este discurso-espectáculo en el que presentaba a víctimas de crímenes de los que culpa a los demócratas y condecoraba a veteranos de guerra, con nuevas promesas a futuro y las fuertes críticas a los demócratas. “¡Deberíais estar avergonzados!”, ha espetado a la oposición en varias ocasiones cuando no aplaudían sus palabras o no se levantaban. En diferentes momentos, ha remarcado que si hay aspectos del país que a día de hoy no son como a muchos les gustaría, es solo y exclusivamente culpa de los demócratas, y que estos “volverían” a “destrozar” EEUU si tuviesen oportunidad. “Están locos, os lo digo, están locos”, ha dicho señalándolos.
Trump llega a su primer discurso sobre el estado de la Unión de este segundo mandato con mucho en contra. Su popularidad está en su nivel más bajo desde que regresó al cargo, acaba de recibir un fuerte revés del Tribunal Supremo y su partido podría perder el control de la Cámara de Representantes en las elecciones del próximo noviembre. La mayoría de los estadounidenses no aprueba su gestión de la economía ni de la inmigración. Por eso, el presidente estadounidense ha decidido utilizar esta noche el Congreso para intentar convencer de que está haciendo lo que prometió, de que realmente está cambiando la vida de la gente. Digan lo que digan los datos.
Así, el presidente ha presumido de haber conseguido que la economía "ruja como nunca antes", pese a que el año pasado el PIB creció menos que en cada año de la Administración Biden. Ha alardeado de que ha bajado impuestos más que ningún otro presidente, cuando sus aranceles han supuesto la mayor subida impositiva en EEUU en 30 años. Ha asegurado que por primera vez la frontera está cerrada al 100%, y aunque es cierto que los intentos de cruces ilegales han caído a mínimos desde los años 70, en 2025 se produjeron unos 100.000.
"La gente me dice: 'presidente, estamos ganando demasiado'"
“Nuestro país está de vuelta, y es más grande, mejor y más rico que nunca antes. Esta es la era de oro de Estados Unidos”, ha dicho Trump. “Hemos conseguido una transformación como la que nadie ha visto antes. La gente me dice: ‘por favor, por favor, por favor, presidente, estamos ganando demasiado. No podemos soportarlo más… no estábamos acostumbrados a ganar en nuestro país hasta que tú llegaste, siempre perdíamos, pero ahora estamos ganando tanto…’ Y yo les digo: ‘No, no, no, vais a ganar otra vez, y mucho, más que nunca’", ha asegurado. Después, ha dado paso a los miembros del equipo estadounidense de hockey sobre hielo, que han enseñado las medallas de oro que ganaron el pasado fin de semana en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán.
Trump necesita hacer todo lo que sea necesario para recuperar el apoyo de quienes lo votaron, porque a día de hoy el 56% de los ciudadanos desaprueban su gestión y solo el 41% la aprueban, según una media de encuestas elaborada por The New York Times. Es el nivel más bajo en lo que va de segundo mandato. Justo en el mismo momento de su primer mandato, los presidentes Biden, Obama y Bush tenían mejor puntuación que él. Con todo, Trump ahora está por encima del nivel de aprobación que registró al cabo del primer año de su primer mandato, y hay que destacar que su nivel de aprobación ha variado menos que el de ningún otro presidente desde Bill Clinton.
En Estados Unidos hay una fuerte correlación entre el índice de aprobación del presidente y el resultado de las elecciones de medio mandato, las que tendrán lugar en noviembre y donde se renovará la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado. A día de hoy, los republicanos tienen 218 asientos en la Cámara; los demócratas, 214, y hay tres vacantes, con lo que si los demócratas dan la vuelta a tantos escaños como dedos hay en una mano, recuperarían el control de la Cámara.
El presidente no ha mencionado a lo largo de su discurso las encuestas ni su preocupación por sus cifras de aprobación, pero sí ha vuelto a decir que los demócratas solo ganan las elecciones, cuando lo hacen, “haciendo trampas”, y ha vuelto a sugerir que realmente no perdió las elecciones de 2020 al referirse a este, su segundo mandato, como “el que debería ser el primero… pero pasaron cosas extrañas”. Trump bromea constantemente con la posibilidad de volver a ser presidente un mandato más, pese a que la Constitución establece que lo máximo son dos mandatos, y también saca a colación a menudo que cree que realmente ganó las elecciones de 2020, las que llevaron a la presidencia al demócrata Joe Biden.
El discurso ha contado con un puñado de momentos incómodos, como las ocasiones en las que Trump se ha referido a la “sentencia muy desafortunada” de los jueces del Tribunal Supremo que le escuchaban en la primera fila del hemiciclo, y a los que ha insultado de un modo que no tiene precedentes en la historia del país EEUU. A lo largo de los últimos días, el presidente los ha llamado “antipatriotas”, “desleales”, “perros falderos”, “tontos” y “una desgracia para sus familias” después de que la mayoría de los jueces tumbase una de las políticas más importantes de este segundo mandato Trump, los aranceles que bautizó como “recíprocos”.
Justifica su política exterior
Trump prometió acabar con guerras del mundo y, al mismo tiempo, emplear el dinero del contribuyente estadounidense en el país y no en conflictos en el extranjero, pero desde que llegó al cargo ha utilizado al Ejército para secuestrar al presidente de Venezuela y para bombardear instalaciones nucleares en Irán. También ha amenazado con invadir Groenlandia y Canadá. Para muchos de sus seguidores, el ala más dura de los MAGA, el presidente no debería estar utilizando su tiempo ni dinero así.
Ver másTrump amenaza con subir aranceles a los países que decidan "jugar" con el fallo del Supremo
Quizá con la intención de quitar algo de peso a su política exterior frente a su política nacional, el presidente no ha entrado en terreno internacional hasta casi el final de su discurso. Cuando lo ha hecho, ha presumido de haber terminado ocho guerras y de conseguir que la "guerra" en Gaza "siga a un nivel muy bajo". Asimismo, ha alardeado de la captura de Nicolás Maduro y ha justificado la necesidad de atacar a Irán si continúa su carrera nuclear. También ha bromeado sobre sus bombardeos de lanchas venezolanas, que han acabado con las vidas de más de cien personas que no estaban formalmente acusadas de ningún crimen. “Hemos hecho mucho daño a su pesca, ya nadie quiere salir a pescar”.
No mencionó, sin embargo, otros momentos importantes de este primer año de su segundo mandato como su despliegue de agentes migratorios en ciudades como Mineápolis, que causó indignación y rechazo, tanto por el trato a los migrantes como por el asesinato de dos personas que protestaban contra la campaña de deportaciones, Renee Good y Alex Pretti. El presidente solo ha nombrado Minesota para hablar de la corrupción de los somalíes. Una congresista demócrata, Norma Torres, se ha encargado de recordar a ambos fallecidos con una pancarta con sus imágenes y dos palabras: “Asesinatos premeditados”.
Trump ha terminado su discurso una hora y 47 minutos después de empezar, batiendo así el récord del discurso más largo sobre el estado de la Unión desde que se tienen registros. El hasta ahora más largo fue el suyo del año pasado, cuando no tenía que rendir cuentas por lo conseguido porque acababa de empezar su segundo mandato. Ahora, en unos meses comprobará si realmente consiguió centrar la atención en sus logros y alejarla de sus fracasos.
La madre de una adolescente asesinada por un supuesto inmigrante sin permiso de residencia. Una niña atropellada por otro presunto migrante sin papeles. Una camarera y madre de dos niños con dificultades para llegar a fin de mes, y una joven a la que "intentaron transicionar a un nuevo género”. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha convertido su discurso sobre el estado de la Unión de este martes en un nuevo espectáculo televisivo al invitar al Capitolio a supuestos beneficiarios de sus políticas cuyas historias ha intercalado con un repaso de su primer año de vuelta en el poder.