El yerno perfecto le sale rana a Le Pen: Bardella empieza a imponer su voz sobre la vieja guardia de RN

Durante siglos, la monarquía francesa ungía al heredero al trono con el título de delfín. Pese a que los reyes ya no existen en Francia desde hace mucho tiempo, ese sobrenombre se sigue usando para referirse al heredero de una gran figura política. Paradójicamente, muy pocas veces estos delfines tienen éxito. Ni Luis XIV, ni Napoleón ni ya más recientemente François Mitterrand, Valéry Giscard d'Estaing ni tampoco Nicolas Sarkozy o François Hollande, tuvieron sucesores que pudieran ganar las elecciones tras ellos. Ahora, el último que se enfrenta a esa maldición del delfín en Francia es Jordan Bardella, el joven heredero de Marine Le Pen al frente de Rassemblement National (RN).

El nombre de Bardella no es ni mucho menos nuevo. Porcedente de un pobre suburbio de París e hijo de inmigrantes italianos, el joven de tan solo 30 años empezó a hacer carrera en el partido de extrema derecha desde que era prácticamente adolescente. Con su imagen amable, pausada y con un estilo que difiere del de buena parte de los líderes de extrema derecha mundial, Bardella pronto se hizo con el sobrenombre del “yerno perfecto”, transformándose en la cara amable de un partido que cada vez da menos miedo a los franceses. Bardella fue el candidato por primera vez en las elecciones europeas de 2019, que ganó, y siguió su ascenso meteórico con su nombramiento como presidente del partido en 2021. En 2024 volvería a ser candidato por partida doble, de nuevo a los comicios comunitarios y después a las legislativas anticipadas de unos meses más tarde.

El éxito electoral de Bardella en ambas citas fue innegable. En las europeas su victoria con el 31% de los votos obligó a Macron a dar un fallido golpe de timón, y solo unos meses después logró que la extrema derecha en Francia ganara la primera ronda de las legislativas por primera vez en su historia. Solo una unión de todas las fuerzas republicanas le privó de la victoria en la segunda, quedando en tercer puesto. Sin embargo, ahora Bardella está obligado a ir a por el premio gordo. La inhabilitación de Le Pen por el escándalo de los fondos del Parlamento Europeo deja al yerno perfecto solo ante el peligro como el candidato de la formación en la carrera al Elíseo.

Algo más que un giro geopolítico

Muchos anticipaban que el cambio de Bardella por Le Pen iba a ser un mero cambio de cromos. Una cara por otra por obligación que realmente no modificaría nada sustancial en la ideología del partido. Incluso, para algunos el joven presidente iba a ser un mero apéndice de su mentora, cuyo apellido y peso político le valdrían para continuar, pese a su inhabilitación, controlando el partido. Pero los últimos acontecimientos no parecen anticipar que Bardella sea un mero títere en manos de Le Pen, justo al contrario, el joven candidato podría tener la llave para llevar a RN al siguiente nivel. 

Ciertamente, aún queda más de un año para las presidenciales y es pronto para hacer cábalas de cómo podría ser el programa del partido de extrema derecha, tal y como advierte Francis Ghilès, investigador senior asociado del CIDOB, sobre todo aún sin saber el resultado de la apelación de Le Pen. Pero Bardella está comenzando a tener gestos disonantes con la línea tradicional de la formación, y ha empezado a hacerlos por un lugar que, pese a quizás no tener tanta importancia electoral, sí tiene un gran peso simbólico: la geopolítica. Y es que, especialmente desde la entrada de Marine Le Pen, el partido ha sido sinónimo de cercanía a Rusia. Famosos son los 9 millones que el entonces Frente Nacional cobró de un banco ruso en forma de préstamo y que la hija del fundador trató de desvincular una y otra vez de Vladimir Putin

Ahora, Bardella parece querer matizar esa posición histórica. Pese a que desde la invasión de Ucrania RN ha moderado sus posturas con respecto a Rusia, el joven ha dado un paso más allá y ha pasado a condenar claramente “sin la menor ambigüedad” las acciones de los rusos. “El nacionalismo conservador de Putin es muy atractivo para RN, porque en cierta forma se sentían muy vinculados a él. Sin embargo, al final era una carta que el resto de partidos usaban constantemente para atacarlos, algo que se incrementó tras la invasión de Ucrania, de la que la población francesa está profundamente en contra”, comenta Ghilès.

Pero no solo en ese lado Bardella ha cambiado el discurso. El otro gran volantazo de RN, aunque en este caso sí más seguido por Le Pen, es el que tiene que ver con Donald Trump. Si bien el partido de extrema derecha, tal y como explica Jean-Baptiste Harguindéguy, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Pablo de Olavide, ha mantenido una postura ‘gaullista’ consistente en que Francia debe tener su propia posición internacional alejada de la influencia de EEUU y de Rusia, el volantazo contra el magnate es evidente. El partido ha pasado de alabar y de poner a Trump como ejemplo a condenar agresivamente sus acciones, especialmente con respecto a la anexión a Groenlandia y al secuestro de Nicolás Maduro.

Bardella, de hecho, ha ido un paso más allá, llegando a pedir a Europa que se uniera frente al presidente de EEUU: “Lo que ocurre hoy en Groenlandia es para Europa una prueba de poder y de verdad. Hay que elegir, o aceptar el vasallaje o volver a ser actores soberanos, capaces de defender nuestros intereses y nuestra integridad”, dijo Bardella en el Parlamento Europeo. Un discurso que parecería de ciencia ficción hace unos pocos años. 

“Es algo que puede sorprender, pero tiene sentido y no es tan sorpresivo si atendemos a la tradición soberanista que tiene la extrema derecha francesa. En esa soberanía sagrada de Francia hay que buscar la oposición a Bruselas pero también a grandes empresas internacionales que, según RN, atentan contra ella. Cuando ahora salen a criticar lo que hace EEUU es congruente con ese historial”, señala Guillermo Fernández Vázquez, politólogo de la Universidad Carlos III y autor del libro Qué hacer con la extrema derecha: el caso del Frente Nacional.

Pero, ¿es ahora el RN de Bardella otanista y proeuropeo? “Es puro tacticismo electoral. El delfín de Le Pen ha sacado enseñanzas del pasado y de todo lo que ha ido fallando a lo largo de los años y lo está cambiando. RN ha tenido siempre una posición pragmática y posibilista en las relaciones internacionales. Durante esta última década pasaron de pedir la salida de la UE y la vuelta al franco a que un marco en el que estas demandas han desaparecido completamente. Este es un paso más en ese camino. Es un giro que no responde a convicciones ideológicas profundas, sino que es más bien un paso más en la estrategia de desdiabolización del partido”, comenta Harguindéguy, que también señala que los temas internacionales normalmente no han interesado demasiado a los votantes lepenistas, aunque ahora que el partido está tan cerca de gobernar, RN debe tomar una posición que será, si ganan, la de Francia.

Una fractura más profunda

Con todo, esta tensión geopolítica es solo la punta de un iceberg que podría cambiar a la extrema derecha francesa tal y como la conocemos. Dentro de RN hay una tensión entre un bloque más joven liderado por Bardella y que quiere dar otro giro al partido y la vieja guardia tradicional del antiguo Frente Nacional, más próximos a Le Pen. “Bardella viene de una corriente mucho más identitaria que su antecesora en la presidencia de RN. Le Pen añadió al partido un peso más social y una mayor conexión con minorías y mujeres. Mantuvo ese corazón antiinmigración y nacionalista, pero ampliando su base y modernizando el partido”, comenta Fernández Vázquez.

Sin embargo, Bardella tiene otros orígenes. Está mucho más centrado, explica el politólogo, en preservar la identidad nacional francesa y unos valores conservadores y tradicionales que quizás durante mucho tiempo no estuvieron en el centro de RN de Le Pen. “Pone su énfasis en teorías como el gran reemplazo o se fija en cuestiones como el conservadurismo moral. Por ejemplo, Bardella reivindica mucho el cristianismo, no tanto como religión sino como herencia cultural de Europa”, continúa. 

Otra de las cuestiones fundamentales en esta pugna interna es la económica. Para Ghilès este es el aspecto que decidirá las próximas elecciones en Francia y precisamente en el que RN no es fiable a ojos de los franceses. “Bardella apenas tiene experiencia, y los desafíos a los que se enfrenta son enormes. Tiene que bajar la deuda y arreglar la situación por la que está pasando Francia. En los debates puede mentir, pero los números no mienten y es evidente que, hasta ahora, no han podido convencer a los franceses de que ellos tienen la solución a esos problemas”, comenta el investigador del CIDOB.

Bardella al servicio de la falsedad y contra la información

Ver más

En este caso, Bardella otra vez está tratando de adoptar un perfil algo diferente. Mientras Le Pen se había mostrado partidaria de medidas más sociales y de mayor gasto estatal, el joven delfín está orientándose a un perfil mucho más empresarial y liberal en lo económico. “RN siempre ha sido un partido al que se le ha dado bien ir a la contra, pero que ha tenido dificultades para construir una alternativa. Eso también vale para la economía, donde han dado bastantes tumbos. Eso sí, ahora Bardella pone en el centro a un grupo muy concreto: los multimillonarios. Y eso sí que puede ser un gran cambio, porque Le Pen trataba de tener un perfil mucho más popular”, comenta Harguindéguy. 

¿Y a qué multimillonarios se refiere el experto? A personas como Vincent Bolloré, que ha invertido buena parte de su fortuna en apoyar a RN con un entramado mediático favorable al puro estilo Fox News en EEUU. “Estos magnates han ubicado en la agenda los temas del partido, han dado mucho dinero a promocionar teorías como el gran reemplazo y ahora quieren su contraprestación. Bardella sabe todo esto y es consciente de que él es el candidato de todos estos multimillonarios. Y si ese giro implica 'matar a la madre', yo no descartaría que lo hiciera. Aunque hay que tener en cuenta que Le Pen sigue siendo la que tiene el control de las finanzas del partido y todo lo relacionado con su estructura”, asegura el politólogo de la Universidad Pablo Olavide.

Aunque quizás RN se lo tendría que pensar dos veces antes de iniciar un duelo fratricida entre sus dos cabezas. “Ahora mismo la formación puede sacar mucho rédito de ambos, ya que son figuras muy complementarias. A corto plazo no veo un RN sin Le Pen porque, pese a la inhabilitación, mantiene unas cuotas de popularidad muy altas y, además, ha conseguido conectar con franjas de la población, como las mujeres, que tradicionalmente no estaban en el electorado del partido. No obstante, Bardella está logrando una simpatía muy alta entre los jóvenes, un sector al que Le Pen llega, pero menos. Así que, realmente, ahora mismo la dupla entre ambos funciona. Ella es más humana, él más un robot, porque parece muy perfecto, pero le funciona, sobre todo en redes”, explica Fernández Vázquez. Quizás esa sea la fórmula que haga a Bardella escapar de la maldición del delfín.

Durante siglos, la monarquía francesa ungía al heredero al trono con el título de delfín. Pese a que los reyes ya no existen en Francia desde hace mucho tiempo, ese sobrenombre se sigue usando para referirse al heredero de una gran figura política. Paradójicamente, muy pocas veces estos delfines tienen éxito. Ni Luis XIV, ni Napoleón ni ya más recientemente François Mitterrand, Valéry Giscard d'Estaing ni tampoco Nicolas Sarkozy o François Hollande, tuvieron sucesores que pudieran ganar las elecciones tras ellos. Ahora, el último que se enfrenta a esa maldición del delfín en Francia es Jordan Bardella, el joven heredero de Marine Le Pen al frente de Rassemblement National (RN).

Más sobre este tema