El candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella ha confirmado el impulso que le había situado hace tres semanas como ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, al imponerse en la segunda vuelta, celebrada el domingo 21 de junio, frente a su rival de izquierda, Iván Cepeda, con una ventaja de unos 250.000 votos (el 49,7% de los votos frente al 48,7%). “Es el comienzo de una nueva historia para la nación, de una nueva era”, declaró el abogado de 47 años en Barranquilla, en la costa caribeña de este país sudamericano, tras unos cristales antibalas y ante miles de sus seguidores.
Siguiendo los pasos de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y José Antonio Kast en Chile, Abelardo de la Espriella, apodado “El Tigre”, ha ganado apoyándose en un discurso antisistema, ultrapolicial y religioso en un país profundamente dividido y asolado por la violencia. El domingo por la noche, Abelardo de la Espriella, todavía vestido con la camiseta de la selección nacional masculina de fútbol, lanzó, sin embargo, un llamamiento a la unidad nacional.
“No habrá vencedores ni vencidos, no habrá represalias ni persecuciones. Voy a gobernar para todos los colombianos”, afirmó, prometiendo “una Colombia de todos para todos”.
No obstante, dirigiéndose al presidente saliente, Gustavo Petro —quien ha puesto en duda los resultados a la espera de las cifras definitivas— y a Iván Cepeda, les instó a reconocer su victoria y a no provocar un “incendio social”. “El Tigre puede morder aún más fuerte de lo que lo ha hecho en las urnas”, declaró el presidente electo dirigiéndose a su adversario derrotado.
También prometió perseguir “sin tregua a los delincuentes, en el marco de la Constitución y las leyes de la República”. “Ninguna organización estará por encima de la Constitución y la ley”, subrayó. “A los narcotraficantes, a los terroristas, a los secuestradores, a los extorsionadores, a los corruptos que desvían los recursos del pueblo, les anuncio esta noche que Colombia vuelve a tener un Gobierno y un Estado”.
La izquierda espera los resultados oficiales
Iván Cepeda, que no ha podido remontar su desventaja a pesar de la movilización de su bando, ha declarado que solo reconocerá los resultados del recuento oficial. Ha anunciado que su equipo impugnará los resultados de 33.000 mesas electorales de todo el país. “Consideramos que el recuento preliminar realizado esta noche es un dato no oficial. […] Una vez que se haya proclamado el resultado final del recuento y se hayan llevado a cabo las verificaciones necesarias, reconoceremos el resultado oficial de este proceso”, declaró el candidato ante sus seguidores reunidos en Bogotá.
Gustavo Petro ha pedido calma a sus seguidores tras los incidentes ocurridos en Cali. Iván Cepeda había esperado ocho días para aceptar los resultados de la primera vuelta, en los que la extrema derecha ya había quedado en cabeza.
En su discurso, el senador de izquierdas, de 63 años, no mencionó en ningún momento a Abelardo de la Espriella, a quien había acusado en las últimas semanas de tener vínculos con los paramilitares. Afirmó estar orgulloso de “no haber recurrido a un gobierno extranjero para que se entrometiera políticamente en nuestras elecciones”. “No hemos caído en la política del espectáculo. Hemos salido a la calle para llamar al pueblo colombiano a la movilización política”, prosiguió.
No daremos marcha atrás en materia de derechos
El candidato de izquierdas advirtió al futuro presidente de que su bando defendería los “logros sociales” del Gobierno de Gustavo Petro. “No daremos marcha atrás en materia de derechos”, afirmó, aunque explicó que está dispuesto al “diálogo y la concertación, siempre que sean auténticos y respetuosos y se traduzcan en actos políticos”.
Los resultados de la segunda vuelta, marcada por una participación récord (el 63,6%, es decir, 26,3 millones de votantes), han confirmado la polarización entre una izquierda en el poder y una alianza de la derecha y la extrema derecha. Estos resultados dibujan un panorama electoral similar al que se dio en el referéndum de 2016 sobre el acuerdo de paz firmado con la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia): las regiones costeras y fronterizas se decantaron por el candidato de izquierdas, mientras que el centro andino y el este lo hicieron por De la Espriella.
El domingo por la noche, al referirse a la política internacional, Abelardo de la Espriella aseguró que, bajo su presidencia, a partir del 7 de agosto, Colombia será “un socio serio” y que va a “recuperar su lugar entre las naciones libres”. Se asegurará sobre todo un lugar en el seno de la internacional reaccionaria bajo la égida de Donald Trump, quien le llamó para felicitarle.
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En la red social X, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, se mostró encantado con una futura colaboración “en materia de seguridad” para, en particular, “poner fin a la inmigración clandestina hacia Estados Unidos”. “Los mejores días de Colombia aún están por llegar”, escribió. Pero no es seguro que esta profecía se cumpla.
Traducción de Miguel López
El candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella ha confirmado el impulso que le había situado hace tres semanas como ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, al imponerse en la segunda vuelta, celebrada el domingo 21 de junio, frente a su rival de izquierda, Iván Cepeda, con una ventaja de unos 250.000 votos (el 49,7% de los votos frente al 48,7%). “Es el comienzo de una nueva historia para la nación, de una nueva era”, declaró el abogado de 47 años en Barranquilla, en la costa caribeña de este país sudamericano, tras unos cristales antibalas y ante miles de sus seguidores.