Un neonazi se encarga de la comunicación de los ultras Patriotas por Europa en Bruselas

Alexandre Berteau (Mediapart)

Con un bigote impecable y un polo gris por dentro del pantalón, Manuel Corchia trabaja alrededor del estrado para variar los ángulos de las tomas. Oculto tras el objetivo de su cámara, el joven se mimetiza perfectamente con el entorno, el 11 de febrero de 2026, en una de las salas de conferencias del hotel Hilton de Estrasburgo.

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Ese día, este suizo de 25 años se desplazó hasta allí para encargarse de la cobertura fotográfica y de vídeo de una mesa redonda organizada por la Fundación Patriotas por Europa, el think tank del grupo de eurodiputados de extrema derecha en el que participan los representantes de la Agrupación Nacional (RN) en el Parlamento Europeo, que preside Jordan Bardella (y también otros partidos políticos ultras como Vox, ndt).

Unos días más tarde envió su factura a la sede de la fundación en París. En aquel momento, de hecho, y antes de un reciente cambio en la dirección, la estructura aún estaba gestionada por los franceses de la RN, Raphaël Audouard como director y la eurodiputada Mathilde Androuët como tesorera.

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Poco después, el 25 de marzo, el think tank —financiado con fondos públicos procedentes de las cuotas de los eurodiputados de Patriotes por Europa y del Parlamento Europeo— realizó una transferencia de 2.648,45 euros a nombre de Manuel Corchia.

El 19 de febrero, el camarógrafo volvió a aparecer cámara en mano en Viena (Austria), esta vez para una conferencia de la fundación sobre la libertad de expresión.

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Armas de fuego y propaganda nazi

Tras convertirse en proveedor de servicios de comunicación de uno de los grupos políticos más influyentes del Parlamento Europeo, Manuel Corchia tiene motivos para el regocijo. Hace tan solo unos años, este nativo de Zúrich —que no ha respondido a ninguna de las preguntas de Mediapartsolía aparecer encapuchado en las redes sociales, pues este hombre es una de las figuras más activas del movimiento neonazi en la Suiza germanófona.

Su trayectoria habla por sí sola. A principios de 2020, fundó la Eisenjugend (juventud de hierro), un grupúsculo “aceleracionista” —esta corriente manifiesta su voluntad de precipitar el estallido de una guerra racial apocalíptica a partir de la cual reconstruir una sociedad blanca—. En su canal de Telegram, el grupo comparte con sus miembros el manifiesto del terrorista neozelandés Brenton Tarrant, autor en 2019 del atentado de Christchurch (51 víctimas), así como escritos del neonazi estadounidense James Mason.

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El 20 de abril de 2020, aniversario de Adolf Hitler, Manuel Corchia y un puñado de militantes muy jóvenes se colaron en una videoconferencia de la Universidad de las Artes de Zúrich, donde el líder de la Eisenjugend estudia ilustración científica. Allí se escucharon consignas como “¡Heil Hitler!” y “¡Sieg Heil!”, según informa la revista belga Le Vif.

Nuestras acciones, así como nuestras reivindicaciones, se inscriben claramente en un marco democrático y conforme al Estado de derecho 

Unos meses más tarde, en agosto de 2020, la policía registró el domicilio del estudiante, que entonces tenía 19 años y era además miembro de un club de tiro. Se incautaron varias armas de fuego. “Me enseñó su colección de armas. Un kaláshnikov, dos rifles, dos pistolas. También guarda munición en su casa”, confesó un amigo de la infancia de Manuel Corchia en una investigación del diario suizo Tages-Anzeiger publicada ese mismo año.

Según varios medios suizos, se trata, de hecho, del líder neonazi que aparece oculto bajo un pasamontañas negro, con un fusil de asalto en la mano y un chaleco militar, en un breve vídeo de propaganda difundido por la Eisenjugend en el momento de su creación. Al ser consultado por Mediapart sobre este punto, Manuel Corchia no respondió. En el mismo vídeo, miembros del grupúsculo quemaban la bandera de Israel y la de… la Unión Europea (UE).

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Manuel Corchia, al igual que otros cuatro miembros de la Eisenjugend, fue condenado en 2021 a multas provisionales por discriminación racial, deterioro de bienes e infracción de la ley de armas. Según el semanario Die Wochenzeitung, poseía, entre otras cosas, un AK-47 sin autorización.

Glorificación del nazismo

Oficialmente, el activista, imbuido de la teoría racista del “gran reemplazo”, ha expresado luego su arrepentimiento. En un vídeo publicado en 2022, dijo que lamentaba “un mal comienzo”, un “error”, y aseguraba que se había distanciado del nacionalsocialismo. “Nuestras acciones, así como nuestras reivindicaciones, se inscriben claramente en un marco democrático y conforme al Estado de derecho”, afirmó.

A finales de 2020, Manuel Corchia fundó, de hecho, un nuevo grupúsculo, bautizado como Junge Tat (acción joven), supuestamente más respetable que la Eisenjugend. Pero está bien lejos de haber renunciado a la glorificación del nazismo. Su logotipo, una runa Týr, remite al emblema utilizado durante la Segunda Guerra Mundial por un batallón de las SS. Su vídeo de presentación, en el que se ve a los miembros de Junge Tat entrenándose en boxeo o posando encapuchados y con uniformes de camuflaje en el bosque, muestra además una obra del escritor nazi Kurt Eggers.

El grupúsculo, vigilado por los servicios de inteligencia suizos y por Europol según Le Temps, ha multiplicado las acciones de impacto en el país en los últimos años, por ejemplo, desplegando pancartas xenófobas o alterando concentraciones LGTBQIA+. Algunas de ellas provocaron que seis miembros del grupúsculo dirigido por Manuel Corchia fueran condenados mediante penalmente por la fiscalía de Zúrich en 2024.

El turbio historial del suizo no le ha impedido, al parecer, abrirse camino entre los proveedores de servicios de comunicación de la Fundación Patriotas por Europa.

Contactados por Mediapart, ni la RN, ni Raphaël Audouard ni la eurodiputada Mathilde Androuët han respondido a nuestras preguntas a pesar de nuestros insistentes intentos. El grupo de los Patriotas por Europa tampoco ha dado respuesta a nuestras solicitudes.

¿Recibió Manuel Corchia algún tipo de ayuda? En las dos conferencias de febrero que él mismo grabó y fotografió, intervino la eurodiputada austriaca del Partido de la Libertad (FPÖ) Petra Steger. Porque uno de sus asistentes parlamentarios parece ser miembro de Junge Tat, según varias fotos publicadas por el grupo neonazi en su canal de Telegram. Al ser preguntados también por Mediapart sobre su posible intervención a favor del joven, ni la diputada ni su colaborador han reaccionado.

El talento del líder de Junge Tat para crear vídeos de propaganda bastante bien producidos ha atraído a otros clientes dentro de la extrema derecha más radical. El 30 de mayo, este allegado al activista identitario austriaco Martin Sellner, principal impulsor del concepto de “remigración” —que designa un proyecto de expulsión masiva de extranjeros y ciudadanas de origen extranjero—, realizó algunos vídeos para la “Cumbre de la remigración”, organizada por la extrema derecha europea en Oporto (Portugal).

“Actualmente estamos siendo sustituidos”, argumentaba Manuel Corchia unas semanas antes en el canal de YouTube de Junge Tat. “Por lo tanto, el fundamento étnico de nuestra democracia, de nuestra sociedad, de nuestra civilización y de Europa en su conjunto está siendo destruido”. Y añadía: “No se trata solo de la expulsión de los inmigrantes ilegales y los delincuentes, tal y como ya prevé la ley. Se trata más bien de encontrar una solución global”.

El dinero de la fundación sigue fluyendo hacia el exmiembro de Gudard Frédéric Chatillon

Se suponía que el asunto estaba zanjado. Cuando, en la primavera de 2023, Frédéric Chatillon y Axel Loustau volvieron a prestar su apoyo a la marcha neonazi del Comité del 9 de Mayo (C9M), en París, la RN rompió oficialmente relaciones con los dos exdirigentes del GUD (sindicato de estudiantes ultraderechistas, ya disuelto, ndt), que durante mucho tiempo habían sido figuras imprescindibles en el mundillo de los proveedores de comunicación del partido. En concreto, ambos se vieron obligados a ceder a uno de sus allegados sus participaciones en la empresa e-Politic, que sigue siendo hoy en día el principal proveedor de servicios de comunicación de la RN.

Pero los nombres de estos dos amigos de la juventud de Marine Le Pen no dejan de reaparecer para entorpecer la campaña de “desdemonización” de la formación de extrema derecha. Mediapart ha obtenido nuevos documentos que demuestran que Frédéric Chatillon ha seguido beneficiándose discretamente de fondos públicos de la Fundación Patriotas por Europa.

La agencia de viajes Dreamwell, que Frédéric Chatillon cofundó en 2010 a través de su empresa Riwal, recibió de hecho varios miles de euros en concepto de servicios, al menos hasta hace unos meses. En 2024, por ejemplo, facturó 3.807 euros por un viaje a Hungría con motivo del CPAC, el gran encuentro ultraconservador.

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En la mayoría de los casos, la empresa recibió pagos porque la agencia de comunicación e-Politic recurrió a sus servicios para los desplazamientos realizados en el marco de rodajes encargados por la fundación del grupo Patriotas presidido por Jordan Bardella. Dreamwell, que, por cierto, tiene su domicilio social en la misma dirección que e-Politic, pudo así facturar 630 euros en noviembre de 2025 y, posteriormente, 646 euros al mes siguiente.

Según los últimos movimientos registrados en el capital de Dreamwell, Frédéric Chatillon aún poseía el 70 % de las participaciones a través de su holding italiano a 31 de diciembre de 2024. ¿Ha cambiado luego la distribución? Al ser contactados, ni el exmiembro de la RN ni la directora y accionista al 30 % de la agencia respondieron a las preguntas de Mediapart. La RN tampoco ha dado ninguna respuesta.

Traducción de Miguel López

Con un bigote impecable y un polo gris por dentro del pantalón, Manuel Corchia trabaja alrededor del estrado para variar los ángulos de las tomas. Oculto tras el objetivo de su cámara, el joven se mimetiza perfectamente con el entorno, el 11 de febrero de 2026, en una de las salas de conferencias del hotel Hilton de Estrasburgo.

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