Decir que la concesión de una parte del dominio público marítimo de la bahía de Saint-Brieuc (Côtes-d’Armor) al gigante español Iberdrola, para construir allí un gigantesco parque de 62 aerogeneradores gigantes, inaugurado en 2024, ha desatado críticas desde hace tiempo, es quedarse corto. Porque el grupo tiene mala reputación; porque la empresa había perdido la licitación y, a pesar de ello, se le concedió la concesión en 2012; porque los pescadores se han visto muy perjudicados; porque la fauna y la flora marinas están amenazadas; y porque se trata de la apropiación de un bien común que debería ser inalienable.
Pero, mes tras mes, las polémicas se fueron atenuando, pues el grupo Iberdrola se comprometió desde el principio a crear un gran número de puestos de trabajo. El 17 de abril de 2012, durante la presentación del proyecto, Jean-Christophe Chomette, entonces director para Francia del grupo eléctrico español, anunció la creación de 2.000 puestos de trabajo directos, tal y como informó Les Échos.
Y en 2016, el diario Ouest-France detallaba los compromisos adquiridos por Iberdrola en el expediente presentado en el marco de la investigación pública sobre las repercusiones económicas y sociales para Saint-Quay-Portrieux, elegido para convertirse en el futuro puerto de mantenimiento: en él se indicaba que se crearían 140 puestos de trabajo, sin contar los indirectos, derivados del sector del alojamiento y los servicios de proximidad.
De esta manera, los partidarios del proyecto —entre los que se encuentran los sucesivos gobiernos de François Hollande y, posteriormente, de Emmanuel Macron, los dirigentes socialistas de la región de Bretaña, pero también los líderes de Europa Ecología-Los Verdes— se han burlado durante mucho tiempo de las críticas formuladas por quienes se oponen al proyecto. Y estos opositores, liderados por una asociación ecologista muy combativa llamada “Gardez les caps” (Mantened los rumbos), se han visto a menudo muy aislados.
Recortes drásticos en Iberdrola
En retrospectiva, queda claro que la promesa de Iberdrola no era más que un engaño. Y es que la multinacional española y su filial para la bahía de Saint-Brieuc, denominada Ailes Marines, se han visto infladas de subvenciones públicas, lo que les ha permitido obtener beneficios considerables. Pero los puestos de trabajo anunciados se han esfumado.
Y aún peor, según nuestra información, que confirma la de la web GreenUnivers, Iberdrola Francia acaba de elaborar, de forma muy discreta, un plan de salvaguarda del empleo (PSE), del que Mediapart ha podido obtener una copia a través de los servicios del Estado.
Apenas dos años después de la puesta en marcha del parque eólico, el plan de despidos desvela la destructiva política social de Iberdrola
Este documento de 39 páginas, remitido con fecha del 16 de junio de 2026 a la Dirección Regional de Empresas, Competencia, Consumo, Trabajo y Empleo (Drieets), es el acuerdo mayoritario alcanzado entre la delegación sindical y los directivos de la unión económica y social (UES) de Iberdrola, que agrupa las tres estructuras francesas de la empresa: Iberdrola Énergie France, Iberdrola France y Ailes Marines.
En él aparecen, en estos términos, los planes de la dirección: “Iberdrola Énergie France: 15 supresiones de puestos de trabajo que podrían dar lugar a 15 rescisiones de contratos de trabajo por causa económica. Iberdrola France: 17 supresiones de puestos de trabajo que podrían dar lugar a 10 rescisiones de contratos de trabajo por causa económica”. En total, se están preparando 25 despidos en estas dos entidades, cuya plantilla actual es de 15 y 93 personas, respectivamente, lo que suma un total de 108 empleados.
El documento detalla los puestos afectados por estos recortes drásticos: se encuentran en la sede central, en La Défense (Hauts-de-Seine), y no en el parque ni en Saint-Quay-Portrieux.
Más supresiones que creaciones de puestos de trabajo
Cabe señalar que, en el caso de la tercera entidad, Ailes Marines, no se ha anunciado ningún despido por una razón que no es baladí: esta filial, que es de hecho la “máquina de hacer dinero” del grupo en Francia, no tiene empleados —pronto se entenderá el motivo— y utiliza a tiempo completo personal cedido por Iberdrola France.
“Las notificaciones de despido podrían producirse a lo largo del mes de agosto de 2026”, precisa el documento. En la mayoría de los casos, se prevén despidos forzosos, pero el proyecto prevé “limitar el recurso a los despidos económicos forzosos permitiendo que los empleados no afectados por las supresiones de puestos previstas en el PSE se presenten voluntarios para una salida externa, con la condición expresa de que su salida permita la reincorporación efectiva de un empleado inicialmente afectado por un procedimiento de despido económico”.
Apenas dos años después de la puesta en marcha del parque eólico de la bahía de Saint-Brieuc, este plan de despidos pone de manifiesto la destructiva política social de Iberdrola. Y es que el grupo ha limitado en la medida de lo posible las contrataciones, recurriendo al máximo a la subcontratación. Por ejemplo, el conglomerado alemán Siemens es el que se encarga del mantenimiento de los aerogeneradores.
Otro ejemplo: la naviera noruega Edda Wind ha fletado el Goelo Enabler (recién rebautizado como Grampian Goelo), un barco-hotel de 85 metros de eslora que realiza el trayecto entre Saint-Malo y el parque para trasladar a los técnicos de mantenimiento. A bordo, el mando es francés, pero toda la tripulación, con salarios más bajos, procede de Bulgaria o de Estonia.
Y, si dejamos de lado los puestos de trabajo directos generados por la subcontratación, el balance de la UES Iberdrola, en lo que respecta a sus propias actividades, también es muy sombrío. Y es que, según nuestra información, en los últimos meses, a los 25 despidos del plan de ajuste hay que sumar cerca de 50 bajas, de las cuales 25 son traslados y 25 rescisiones de contrato. Según los numerosos testimonios anónimos que hemos podido recabar, muchos empleados cansados, desocupados, desmoralizados o víctimas de sufrimiento laboral han preferido abandonar la empresa.
Porque, entre 2023 y 2026, el grupo solo ha realizado 35 contrataciones. La conclusión es implacable: en Francia, el grupo Iberdrola ha suprimido muchos más puestos de trabajo de los que ha creado.
Un beneficio mundial de 6,2 mil millones de euros en 2025 y cerca de 300 millones de euros de ayudas públicas al año
La preocupación entre los equipos de Iberdrola es aún mayor pues el grupo ha vendido la totalidad de sus actividades en el sector eólico terrestre en Francia, y en el marino solo cuenta con el parque de la bahía de Saint-Brieuc. Por lo tanto, cada vez es menos probable que se presente a la décima licitación de energía eólica marina (AO10) que el Gobierno lanzó el 12 de junio. Y en el caso de que Iberdrola renuncie a participar, un rumor persistente dentro del grupo sugiere que se barajaría entonces un segundo plan de despidos.
Esta situación se vive con especial malestar en la plantilla, sobre todo porque el grupo obtiene unos beneficios que no dejan de aumentar y que alcanzarán nuevas cotas en los próximos años. Ya en 2024, primer ejercicio real de explotación, Ailes Marines —que se queda pues con todos los beneficios— obtuvo un resultado neto de 54,3 millones de euros. Y este resultado debería registrar un fuerte aumento en 2025, al igual que los resultados mundiales del grupo, que arrojan un beneficio neto impresionante de 6,2 mil millones de euros en 2025, lo que supone un aumento del 12 %.
Entonces, ¿cómo entender, en un contexto así, que el grupo proceda a realizar despidos en Francia? Esto se vive con especial malestar en las entidades francesas, ya que el conglomerado español ha ideado un mecanismo para no compartir los beneficios que obtiene: como la filial Ailes Marines, que los recauda, no tiene empleados, elude las obligaciones legales en materia de participación y reparto de beneficios.
Pero lo más impactante para muchos empleados es que estos beneficios provienen en gran parte de las colosales subvenciones públicas de las que se beneficia el grupo. Estas subvenciones se derivan, en su mayor parte, de las tarifas de compra de electricidad excesivamente favorables de las que Iberdrola se ha beneficiado desde el principio gracias al apoyo personal de Emmanuel Macron, quien acudió al cabo de Fréhel, a poca distancia del parque eólico, para anunciar la buena nueva a la empresa.
Según los mejores especialistas, el precio de compra garantizado a Iberdrola por la Red de Transporte de Electricidad (RTE) ya era muy elevado en 2018, ya que alcanzaba los 155 euros por megavatio-hora (MWh). Sin embargo, esta tarifa garantizada pasó en enero de 2024, para la bahía de Saint-Brieuc, a 196,35 euros/MWh, lo que convierte a este parque en el más rentable de Francia.
Esta tarifa excesivamente favorable concedida al parque de Saint-Brieuc está engrosando las arcas de Iberdrola en unas proporciones que la Dirección General de Energía y Clima (DGEC) llegó incluso a cuantificar, cuando la tarifa de compra era de 155 euros/MWh.
Este organismo del Ministerio de Ecología había estimado que esta tarifa, mantenida durante los veinte años de duración de la concesión, equivaldría a una “ayuda pública” de 4.700 millones de euros, es decir, una media de 235 millones de euros al año. Pero, dado que la tarifa de compra es ahora más de un 20 % superior a los datos utilizados para esa evaluación, se puede fácilmente estimar que el “apoyo público” ronda ahora los 300 millones de euros al año, si no más. Un experto del sector asegura incluso que el apoyo ascendería ahora a 350 millones de euros al año.
Esta cifra de 4.700 millones de euros de apoyo público para Saint-Brieuc ya figuraba, en la página 7, en un documento de la Comisión Europea de 2019. En él se precisaba que dicho importe era “igual a la diferencia entre el nivel de tarifa concedido al proyecto y el precio de mercado o el coste evitado”.
Así se comprende la indignación de los detractores de este proyecto fuera de lo común, que ha estado salpicado de numerosas irregularidades y que tiene efectos devastadores para la fauna y la flora marinas, tal y como acaba de subrayar en un comunicado la asociación Gardez les caps.
Pero como el grupo Iberdrola está forrado, ha tenido la habilidad de repartir generosas donaciones a las administraciones locales vecinas y asociaciones de la bahía de Saint-Brieuc. Un solo ejemplo: el comité departamental de vela de Côtes-d’Armor (CDV 22) recibió de Ailes Marines una generosa donación de 17.960 euros al año durante más de diez años. Esto ha llevado a dicho comité a organizar, los días 20 y 21 de junio, una regata excepcional alrededor del parque eólico, que reunió a numerosos invitados, entre ellos muchos políticos locales.
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El resultado es evidente: en toda la zona, por el momento solo se habla del evento deportivo patrocinado por Iberdrola. Pero del plan de despidos, del egoísmo social del grupo español y del capitalismo depredador que simboliza, nadie ha dicho ni una palabra. Al menos hasta ahora.
Poco después de la publicación de este artículo, la empresa Iberdrola, a la que se había consultado previamente, comunicó que no deseaba hacer ningún comentario.
Traducción de Miguel López
Decir que la concesión de una parte del dominio público marítimo de la bahía de Saint-Brieuc (Côtes-d’Armor) al gigante español Iberdrola, para construir allí un gigantesco parque de 62 aerogeneradores gigantes, inaugurado en 2024, ha desatado críticas desde hace tiempo, es quedarse corto. Porque el grupo tiene mala reputación; porque la empresa había perdido la licitación y, a pesar de ello, se le concedió la concesión en 2012; porque los pescadores se han visto muy perjudicados; porque la fauna y la flora marinas están amenazadas; y porque se trata de la apropiación de un bien común que debería ser inalienable.