El desafío yihadista

La Policía avanza en la investigación del atentado a la sala Bataclan gracias a un SMS

La Policía se sirve de los móviles de los terroristas para investigar el atentado de la sala Bataclan

Los teléfonos empiezan a hablar. Los agentes que investigan la matanza cometida en la sala Bataclan han descubierto, en el móvil de uno de los tres terroristas, un plano detallado de la sala de fiestas parisina y un sms, enviado instantes antes del ataque mortal, que viene a decir: “Vamos allá”.

Según publicaba este mismo miércoles el diario Le Monde, el mensaje de texto decía exactamente: “Hemos salido empezamos”. “Este teléfono ha llevado a los investigadores hasta uno de los comandos, desarticulado en Alfortville. Las pesquisas sobre la geolocalización de dicho teléfono apuntan a que su dueño estuvo allí antes de los ataques”, precisa el periódico en su página web.

Según las fuentes consultadas por Mediapart, la Policía todavía no ha identificado al destinatario del SMS ni saben cuál de los tres terroristas de la sala Bataclan era el dueño del móvil, aunque no existe la menor duda de que el teléfono, hallado en una papelera al lado de la sala Bataclan, pertenece a uno de ellos. Sin embargo, ambos elementos son piezas claves para la investigación. Por un lado, confirman la preparación metódica del asalto homicida y, por otro, hacen pensar que una tercera persona coordinó la matanza, sin participar directamente en la misma.

En este punto de las investigaciones, se sabe que el viernes 13 de noviembre hasta tres comandos distintos cometieron, en París y en Saint-Denis, la serie de atentados terroristas más sangrienta de la historia de Francia –el balance provisional se eleva a 129 muertos y 352 heridos, 90 de ellos en estado grave–. El Estado Islámico reivindicó al día siguiente la ola de atentados.

La existencia de un eventual coordinador exterior abre varias hipótesis. ¿Uno de los siete kamikazes muertos tras los atentados pudo ejercer un papel de “director de operaciones”, más importante que los otros? ¿Se trata de Salah Abdeslam, terrorista que permanece huido y en busca y captura en Francia y en Bélgica? ¿O existe otro terrorista suelto? Los investigadores no descartan esta tercera posibilidad.

El asalto terrorista de la sala Bataclan, que hasta la fecha arroja un salvo provisional de al menos 89 muertos, se produjo el viernes a las 21:40, es decir apenas 20 minutos después de haber sido perpetrado el primer atentado suicida en las inmediaciones del Estadio de Francia, durante el partido Francia-Alemania. Los equipos de la BRI y del RAID no entraron en la sala de fiestas hasta las 00:20 para poner punto y final a la toma mortal de rehenes, de la que poco a poco se van conociendo detalles espeluznantes.

Los tres terroristas de la sala Bataclan murieron. Algunos, equipados con cinturones explosivos, se inmolaron. Dos de ellos, Ismael Mostefai y Samy Amimour, fueron identificados formalmente, según la Fiscalía de París, que coordina la investigación judicial. Por el momento, se desconoce la identidad del tercer kamikaze.

La coordinación de la matanza de la sala Bataclan por parte de una persona ajena se ve reforzada por las declaraciones de un testigo ocular, recogidas por el diario Le Figaro. Un cliente del restaurante Cellar, situado en el distrito XI, a una calle de la sala Bataclan, afirma haber visto la noche de autos un Polo negro con matrícula belga, vehículo identificado por los investigadores como de los terroristas. “Aparcaron delante de mí pese a que no cabían. Me sorprendió. El conductor tenía dificultades para girar el volante, como si apenas supiese conducir. Me dirigí a ellos para decirles que habían aparcado mal. No bajaron la ventanilla y me miraron mal. Parecían muertos vivientes, como si estuviesen drogados”, cuenta.

Y añade: “Vi perfectamente la cara del conductor y la del copiloto porque empezaron a teclear en el smartphone, lo que hizo que se les iluminara la cara. El copiloto fue el que empezó a utilizar el móvil”. Este testimonio puede ratificar la existencia de un intercambio de información antes del ataque con una persona del exterior. El testigo citado por Le Figaro afirma que llamó a la Policía “al menos unos 80 veces” después de enterarse de que habían estallado bombas en el Estadio de Francia. Pero sus llamadas nunca recibieron respuesta, asegura.

Los dos terroristas de la Bataclan identificados eran viejos conocidos de los servicios antiterroristas. Ismael Omar Mostefai, de 29 años, identificado gracias a las huellas dactilares tomadas a una falange hallada, era oriundo de Courcouronnes (París). Casado y padre de un niño, vivía en Chartres [a 90 km de París]. Estaba fichado –por suponer un riesgo para la “seguridad del Estado– por los servicios de inteligencia dado su riesgo de radicalización islamista. Pudo haber viajado a Siria entre el otoño de 2013 y la primavera de 2014.

El segundo, Samy Amimour, de 28 años, procedía de Drancy [noreste de París]. “Era un viejo conocido de la Justicia Antiterrorista, tras haber sido imputado el 19 de octubre de 2012 por asociación de malhechores con fines terroristas (proyecto de viaje abortado a Yemen) y sujeto a control judicial”, según la Fiscalía. Tras violar el control judicial en otoño de 2013, se emitió una orden de arresto internacional en 2014. También viajó a Siria, base en la retaguardia del Estado Islámico y objetivo desde hace 48 horas de varios ataques militares y rusos.

Traducción: Mariola Moreno

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