Una abstención preocupante y un presidente mal reelegido

Un hombre conduce su bicicleta junto a vallas con carteles de Emmanuel Macron y Marine Le Pen), en París, este 25 de abril de 2022.

Mathilde Goanec (Mediapart)

Su valoración sube, de nuevo, unos puntos. La abstención en esta segunda vuelta fue del 28,1%, no muy lejos del récord de 1969 (31%), cuando el electorado dio la espalda al cara a cara Poher-Pompidou. El entusiasmo no ha sido mayor en este Macron-Le Pen, el segundo en cinco años; casi 14 millones de ciudadanos decidieron no acudir a las urnas, número superior al total de votos obtenidos por Marine Le Pen y algo menos de 5 millones de los sufragios que recibió Emmanuel Macron. En 2022, 48,7 millones de personas estaban registradas para votar.

Esto hizo que Jean-Luc Mélenchon dijera, minutos antes de que se anunciaran los resultados, que el presidente saliente es uno de los “peor elegidos de la V República”, que está “sobrevive en un océano de abstención, votos en blanco y nulos”. En efecto, la abstención aumenta en al menos dos puntos con respecto a la primera vuelta del 10 de abril de 2022, según una lógica ya implacable: una menor movilización en la segunda vuelta electoral, signo de una verdadera fatiga democrática. 

Negativa a la hora de decidir o huelga de voto, el número de votos en blanco y nulos también es elocuente: en 2017, representaron cerca del 11% de los votantes (incluyendo el 6,35% de los votos en blanco). Cinco años más tarde, la proporción ha disminuido ligeramente: el porcentaje de votantes que optó por el voto en blanco o nulo se sitúa en torno al 8,5% (6,35% en blanco y 2,25% en nulo), es decir, un total de casi 3 millones de personas (incluyendo 2,2 millones de votos en blanco).

Por tanto, la abstención destaca entre los inscritos para votar, como en los dos últimos comicios del quinquenio (66% de abstención en las autonómicas, 58% en las municipales), pero el número de votos en blanco se triplica respecto a la primera vuelta.

El presidente de la República, ante semejante panorama, no ha podido ignorar la magnitud de la desafección, en sus primeras palabras a la nación en la noche de su victoria. Aunque sus pensamientos fueran breves. “Pienso en todos nuestros compatriotas que se abstuvieron, su silencio significó una negativa a elegir a la que también debemos responder”. Antes de añadir: “La votación de hoy nos obliga a considerar las dificultades de las vidas vividas y a responder a la ira que se ha expresado”.

Barbara Pompili, su ministra de Ecología, explicó unos minutos antes en el plató de France 2 que tal nivel de abstención “responsabiliza”, “hay que alcanzar más acuerdos, desplazarnos más sobre el terreno, hacer aún más que antes”. En efecto, Emmanuel Macron ha sido criticado regularmente por su ejercicio vertical y cerrado del poder.

Para el primer ministro Jean Castex, “se trata de una victoria rica en significado político, el presidente de la República tiene razón al decir que esta victoria le obliga, que Francia atraviesa una fuerte crisis política”.

Desde la izquierda, varios dirigentes políticos se mostraron alarmados tanto por los resultados de Marine Le Pen como por el alto nivel de abstención. “Cuando el 28% opta incluso por la abstención, asumiendo el riesgo de su elección, medimos hasta qué punto la extrema derecha y sus ideas se han generalizado en nuestro país”, reprochó Fabien Roussel, del Partido Comunista, en una nota de prensa. 

En algunos departamentos en particular, la abstención alcanzó cotas aún más vertiginosas. En los territorios de ultramar, además de unos resultados espectaculares para Marine Le Pen, la participación fue catastrófica. Participación tradicionalmente baja también en Córcega para las elecciones presidenciales de 2022, como en la primera vuelta: 39% de abstención en Córcega del Sur como en Alta Córcega.

En las inmediaciones de París, como en Seine-Saint Denis, que había votado masivamente por Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta, la abstención alcanzó un máximo de alrededor del 39%, lo que sugiere una desmovilización masiva de los barrios populares. Mientras que, Val-d'Oise también se abstuvo por encima de la media nacional (casi un 33%), con cifras más o menos equivalentes en el Val-de-Marne. En París, donde las cifras de participación alarmaba en torno a las 17 horas, la abstención finalmente alcanzó el 26%.

Traducción: Mariola Moreno

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