Wikipedia, una aldea gala 'woke' que cumple 25 años a pesar de los ataques de la ultraderecha

Dan Israel (Mediapart)

Cada día, Lucie hace su patrulla. “A veces mientras desayuno, me cepillo los dientes o cuando no duermo, entre las 3 y las 4 de la madrugada, le dedico una hora al día, pero cuando era estudiante eran más bien cuatro horas”, cuenta esta ingeniera química de 42 años. Para realizar su tarea, no necesita salir de casa: su terreno de juego es la versión francófona de Wikipedia, donde aparece con el seudónimo de Esprit Fugace.

Para los habituales de la enciclopedia online, gratuita y participativa, la “patrulla” consiste en supervisar las modificaciones más recientes en cualquier parte de la web ya que cualquier internauta, incluso sin estar registrado, puede modificar libremente cualquiera de los 2,7 millones de artículos disponibles en francés, lo que convierte a la versión francófona en la cuarta más grande del mundo, por detrás de las versiones inglesa, cebuana (del cebuano, lengua hablada en Filipinas) y alemana.

Esprit Fugace llegó a esta web en enero de 2006, cuando era una estudiante un poco aislada en Alemania, y en pocos meses se convirtió en administradora de Wikipedia. Una función que le fue concedida tras ser elegida por los redactores de la web, y que consiste en participar en su mantenimiento, garantizar que se respeten las normas comunes (resumidas en cinco principios fundacionales) y acompañar a los recién llegados.

Jules, por su parte, frecuenta Wikipedia desde 2010, cuando, a los 16 años, modificó las páginas dedicadas a su municipio y a su serie de televisión favorita. En la actualidad, con el seudónimo “Jules”, le dedica al menos tres horas al día y ha probado de todo: mantenimiento, acogida de nuevos usuarios, búsqueda de artículos promocionales o autopromocionales, creación de páginas sobre las ventas de armas por parte de Francia o las policías judías en los guetos creados por los nazis...

“No pensaba quedarme, pero me acogieron muy calurosamente”, cuenta. “Y me motivaron mucho los grandes principios del proyecto: compartir conocimientos de forma gratuita con el mayor número de personas posible, un funcionamiento muy horizontal sin líderes, todas las decisiones tomadas por consenso...”.

Estos dos voluntarios, al igual que los 250.000 colaboradores mensuales de todo el mundo, son el motor del éxito de Wikipedia. La iniciativa fue lanzada hace exactamente veinticinco años, el 15 de enero de 2001, por el empresario estadounidense Jimmy Wales, que solo había pensado en Wikipedia como un proyecto anexo a una enciclopedia escrita por especialistas, Nupedia, y por un joven licenciado en filosofía, Larry Sanger, que abandonó el proyecto en 2003 porque desconfiaba del funcionamiento puramente cooperativo.

La enciclopedia se ha convertido en algo enorme: 65 millones de artículos en 326 idiomas, 15.000 millones de consultas al mes. En Francia, donde se lanzó en mayo de 2001, reúne a cerca de 30 millones de visitantes únicos cada mes, según Mediamétrie. Cada web nacional es independiente de las demás, pero también de la fundación Wikimedia, la estructura sin ánimo de lucro que aloja todos las webs desde Estados Unidos, sin ningún derecho a supervisar su contenido.

Escepticismo inicial

“La historia de Wikipedia es la de una institucionalización. Es el mayor proyecto colectivo de la historia del mundo digital y, sin duda, más allá”, afirma Nicolas Jullien. Este investigador dirige el grupo de interés científico Marsouin, que reúne a doscientos investigadores que trabajan sobre los usos de Internet. En 2023, junto con el estadístico Laurent Mell, encuestó a 11.000 personas sobre su relación con Wikipedia en ocho idiomas, para establecer una tipología de lectores.

“Durante sus primeros años, el proyecto fue ignorado. Luego, cuando salió de la invisibilidad a partir de 2005, fue primero muy criticado”, recuerda el especialista. En Francia, la Revolución Wikipedia redactada en 2007 por estudiantes de periodismo de Sciences Po Paris bajo la dirección del escritor Pierre Assouline sigue siendo un excelente ejemplo del escepticismo que se manifestaba en aquella época.

Wikipedia se consideraba poco fiable y susceptible de sufrir demasiadas manipulaciones. En aquella época, para los profesores y periodistas era impensable considerar la web como una fuente aceptable. “Esas críticas hicieron evolucionar el proyecto, que incorporó un mayor control sobre los artículos producidos y una mayor atención a las fuentes y vínculos con el mundo académico”, destaca Nicolas Jullien.

“En 2001, éramos una utopía, muchos pensaban que el proyecto no tenía ninguna posibilidad de éxito. En veinticinco años, Wikipedia ha superado todas las expectativas”, se congratula durante una rueda de prensa organizada para la ocasión Rémy Gerbet, director ejecutivo de Wikimedia France, la organización que se ha fijado como misión apoyar y promover la web francófona, sin tener ninguna relación jerárquica u oficial con los wikipedistas que trabajan ahí.

La rueda de prensa tuvo lugar el 13 de enero en las prestigiosas instalaciones parisinas de los Archivos Nacionales, socios de Wikimedia desde 2013. Marie-François Limon-Bonnet, directora del servicio de archivos, estuvo presente para atestiguar que todo un mundo institucional considera hoy en día que el papel de Wikipedia es “contribuir a una información documentada, contextualizada y fiable”.

El archivero paleógrafo Rémi Mathis ha sido uno de los principales promotores de este reconocimiento progresivo en el país. Presidente de Wikimedia Francia de 2009 a 2014, supervisó la firma de acuerdos de colaboración con numerosos museos e instituciones culturales, como la Biblioteca Nacional de Francia (BnF) o el Palacio de Versalles. “Esto ha dado una legitimidad intelectual y administrativa al proyecto”, comenta con agrado.

Principios intangibles

“La legitimidad está ahí, pero sin comprender los mecanismos del proyecto”, matiza Jérôme Hergueux, investigador del CNRS y autor de un libro sobre Wikipedia. “Veinticinco años después de su creación, cuando explico que cualquier internauta puede realizar modificaciones en directo en un artículo, incluso de forma anónima, la gente sigue sin creerlo”

Sin embargo, los principios son intangibles: cualquier modificación de un artículo se acepta automáticamente y permanecerá registrada para siempre en el historial de la página, incluso si posteriormente se elimina; todo se decide por consenso, a veces tras largos intercambios entre los wikipedistas; la opinión de cada uno no debe aparecer en los artículos; cada afirmación debe basarse en una o varias fuentes fiables.

“El modelo descentralizado y la contradicción que permite llegar al corazón del proyecto son los que determinan la calidad de los artículos: no hay mejores páginas que las que tratan sobre el conflicto actual en Sudán, la situación de Palestina o Donald Trump”, señala Jérôme Hergueux. “Estás obligado a negociar colectivamente para crear juntos un producto único, de modo que refleje lo mejor posible posiciones a veces divergentes. Y la cuestión no es saber si tienes razón o no, sino si tienes fuentes fácticas que aportar”.

Antes de encontrar su forma definitiva, algunos artículos se convierten en campos de batalla cultural, reflejo de las tensiones de la época. Como Mediapart relató extensamente en 2023, las voces anticolonialistas, por ejemplo, siguen siendo consideradas con frecuencia demasiado activistas, y los artículos sobre las mujeres siguen siendo ampliamente minoritarios.

E iniciativas como "Noircir Wikipédia" (Ennegrecer Wikipedia), lanzada en 2018 para colmar las lagunas relativas a personas afrodescendientes, o "Les Sans PagEs" (Las sin páginas, referido a las mujeres, ndt), destinada a reducir la brecha entre géneros, no producen un efecto suficiente para contrarrestar esas tendencias.

Entrismo organizado

Debido a su total apertura, la enciclopedia también se ve muy amenazada por los intentos de entrismo organizado. A modo de ejemplo, Mediapart contó cómo una asesora de Christophe Béchu, cuando era ministro de Transición Ecológica, intentó modificar favorablemente su página y, sobre todo, reveló las actividades de la empresa de influencia Avisa Partners, encargada de suavizar las páginas de LVMH, EDF o el gigante químico Bayer.

Esa infiltración por parte de empresas comerciales o simples particulares que se autopromocionan es un peligro bastante identificado, contra el que los wikipedistas llevan luchando mucho tiempo. Pero estos intentos no son nada comparados con los del bando reaccionario.

Hay innumerables modificaciones destinadas a eliminar la expresión ‘extrema derecha’ de las páginas de Wikipedia

En febrero de 2022, los administradores de Wikipedia expulsaron a siete colaboradores que habían “zemmourizado” la enciclopedia participativa, tal y como reveló un libro sobre los entresijos de la campaña presidencial de Éric Zemmour. Al frente de esa tarea se encontraba “Cheep”, un wikipedista con 160.000 contribuciones a sus espaldas.

En la actualidad hay innumerables modificaciones destinadas a eliminar la expresión “extrema derecha” de las páginas de Wikipedia. Jules incluso ha desarrollado un pequeño motor que señala todas las eliminaciones de estas palabras, para poder volver a escribirlas donde tienen que aparecer.

“La página en la que es más masivo este fenómeno es la que trata sobre el ‘gran reemplazo’, un concepto que es el punto de encuentro de toda la extrema derecha”, afirma el joven. Las tres primeras líneas de esta página describen, en efecto, una “teoría conspirativa de extrema derecha”, “sesgada por una desconfianza de naturaleza xenófoba y racista”.

Hartos de tener que perseguir las supresiones de esas palabras, los administradores de la enciclopedia francófona tomaron una decisión única en 2020: por un tiempo ilimitado, hay que estar registrado en Wikipedia desde hace más de tres meses y haber realizado ya quinientas modificaciones para tener derecho a modificar la página.

Ofensiva reaccionaria

“Las críticas de la extrema derecha han cobrado mucha importancia en los últimos dos o tres años”, dice Jules*. “Eso se debe a que Wikipedia no se derechiza y sigue basándose en datos de calidad, y por lo tanto no en fuentes de extrema derecha, cuya relación con la realidad es defectuosa”.

Esos ataques han adquirido un carácter mundial desde que, a principios de 2025, Elon Musk hizo un llamamiento a boicotear Wikipedia, a la que describe como bastión de la cultura woke. En octubre incluso lanzó un sucedáneo, Grokipedia, alimentado por su inteligencia artificial Grok. Además de las web de extrema derecha de todo el mundo que la alimentan, ese sucedáneo recurre regularmente a... Wikipedia.

Grokipedia “sigue extrayendo la mayoría de sus artículos de Wikipedia, a los que solo añade referencias reaccionarias”, señalaba recientemente en Le Monde Robert Darnton, historiador estadounidense famoso por sus trabajos sobre la enciclopedia. Pero el académico no minimizó la gravedad de esta ofensiva, señalando que, una vez más, “el poder se apodera del conocimiento” para intentar someterlo.

El investigador Jérôme Hergueux califica a Wikipedia como ‘el jefe final de la libertad de expresión’: ‘Es lo más difícil de derrotar. Nadie puede vendértelo’

Hay numerosos ejemplos internacionales: China bloquea la plataforma desde 2019 y Turquía hizo lo mismo desde 2017 hasta principios de 2020. Rusia, por su parte, duplicó Wikipedia en 2023 en Ruwiki, una versión validada por el Kremlin, con importantes modificaciones en las páginas relativas a la Segunda Guerra Mundial, las personas LGTBIQ+, la cultura rusa, etc.

En una metáfora que le gusta, tomada de los videojuegos, Jérôme Hergueux califica a Wikipedia como “el jefe final de la libertad de expresión”: “Es lo más difícil de derrotar”, explica. “Nadie puede vendértelo y, con este modelo totalmente descentralizado, no hay ningún número de teléfono al que llamar para intentar controlarlo”.

Pero el jefe final, “es también de lo que nos ocupamos una vez que ya hemos acabado con todo lo demás”, recuerda el investigador. Y ese momento parece haber llegado, un momento en el que “nuestros espacios públicos destinados al debate y al intercambio están cada vez más poseídos, monetizados, controlados y vigilados”.

¿Cuál será la influencia de esta ofensiva procedente de la esfera reaccionaria en todo el mundo occidental? “Nos preguntamos cómo evolucionarán las cosas en los próximos años”, reconoce Rémi Mathis. “Pero eso es válido para todo el mundo.”

La competencia de la IA generativa

El expresidente de Wikimedia Francia está más preocupado por la llegada triunfal de la inteligencia artificial a los hábitos de los internautas desde hace dos años.

“Si cambian las prácticas informativas, si la gente deja de visitar Wikipedia, también tendrán menos ganas de escribir en ella”, se teme. Y aún menos ganas de donar dinero, mientras la fundación Wikimedia estadounidense recaudaba casi 175 millones de dólares (150 millones de euros) entre junio de 2023 y junio de 2024, casi tanto como su presupuesto operativo anual.

Sus activos financieros totales ascienden a 286 millones de dólares, a los que hay que añadir un fondo de dotación de 144 millones para garantizar su seguridad futura. Por lo tanto, no hay ninguna amenaza financiera inmediata. “Pero Wikipedia podría desaparecer. En dos años, Stack Overflow, el foro donde los desarrolladores informáticos de todo el mundo acudían para intercambiar opiniones y pedir ayuda, se ha vaciado”, sostiene Rémi Mathis.

El presidente de Wikimedia Francia, Rémy Gerbet, reconoce que hay “una disminución de la audiencia de aproximadamente un 8 % en 2025” en la Wikipedia en francés. Y el declive de la web “es uno de los escenarios posibles, pero no el que prefiero creer”, afirma.

Las IA generativas tienen, en efecto, “una necesidad enfermiza de utilizar contenidos nuevos, humanos y de calidad”, y Wikipedia sigue siendo una fuente crucial para alimentarlas. Este responsable quiere creer que las empresas que gestionan esos chatbots no van a cortar la rama en la que están asentadas y que encontrarán una forma de visibilizar, o incluso financiar, la contribución de la enciclopedia a los grandes modelos de lenguaje.

Otro fenómeno, mucho más banal, podría resquebrajar insidiosamente el modelo de Wikipedia: la disminución del número de sus miembros activos. En el espacio francófono, solo 37.000 personas han contribuido durante el último mes a un artículo y se activan realmente cada mes solo cincuenta administradores.

Eso es peligroso en un espacio donde ya es notable la homogeneidad de los perfiles: el redactor de Wikipedia suele ser un hombre blanco menor de 50 años, estudiante o titulado, procedente de una categoría bastante acomodada de la población.

“La integración de los nuevos es un interrogante para el futuro”, dice también Esprit Fugace, preocupada. “La comunidad se está volviendo bastante conservadora, ya no siempre da la bienvenida. Hay muchas reglas, costumbres, cosas que se callan... Para que el proyecto continúe, hay que tener en cuenta que después de nosotros tienen que llegar otros”.

En Francia, el semanario Le Point al ataque

En el lado francés, la batalla cultural ha sido liderada por Le Point. La revista, propiedad de la familia Pinault, no se ha recuperado del hecho de que la página de Wikipedia que la describe mencione, a partir de febrero de 2025, el “giro populista” que ha dado desde hace unos diez años. La entrada, bastante modificada desde entonces, le atribuía “una serie de editorialistas polémicos cercanos al movimiento conspirativo”.

El semanario contraatacó con un artículo titulado “Cómo la ‘enciclopedia libre’ se ha convertido en una máquina de calumniar”. En él se cuestionaba violentamente el funcionamiento de la web. La revista también envió una notificación formal a la fundación Wikimedia, que no tiene ninguna relación con los colaboradores.

Para realizar el artículo, el periodista Erwan Seznec también amenazó con revelar la identidad del colaborador “FredD”, autor de las modificaciones, lo que provocó la publicación de la primera carta abierta de protesta de la Wikipedia en francés, firmada por más de mil personas.

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Por su parte, Le Point presentó una petición que reunió a una amplia gama de personalidades, desde los redactores jefes de Le Figaro y L'Express, Alexis Brézet y Éric Chol, hasta los diputados Jérôme Guedj (Partido Socialista) y Philippe Juvin (Los Republicanos). Entre los firmantes también se encuentran Denis Olivennes, director del grupo de medios de comunicación de Daniel Kretinsky, y sus periodistas Ève Szeftel (Marianne), Caroline Fourest y Raphaël Enthoven (Franc-Tireur), así como los periodistas de Libération Jean Quatremer y Luc Le Vaillant, y los escritores Bernard-Henri Lévy y Kamel Daoud, columnistas de Le Point.

 

Tradución de Miguel López

Cada día, Lucie hace su patrulla. “A veces mientras desayuno, me cepillo los dientes o cuando no duermo, entre las 3 y las 4 de la madrugada, le dedico una hora al día, pero cuando era estudiante eran más bien cuatro horas”, cuenta esta ingeniera química de 42 años. Para realizar su tarea, no necesita salir de casa: su terreno de juego es la versión francófona de Wikipedia, donde aparece con el seudónimo de Esprit Fugace.

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