El Mundial de Fútbol Catar rescata a TVE del pozo de las audiencias

Aficionados siguen en pantallas gigantes en un bar de Sevilla el partido de la selección española de este miércoles.

Era de prever, y este jueves se ha confirmado. La 1 de TVE ha sido la triunfadora en audiencia cabalgando sobre el partido de fútbol de la selección española, que alcanzó un 47,9% de cuota de pantalla y 5.863.000 espectadores y tuvo su minuto de oro al borde de las siete de la tarde con más de siete millones de espectadores y casi el 55% de audiencia. Esos datos, a pesar de que la transmisión se produjo a una hora en que el consumo habitual de televisión está muy por debajo de la sobremesa y, sobre todo, del horario nocturno, que alcanza su techo cerca de las 23.00 horas. 

En el total del día, la primera cadena de este medio público se elevó hasta el 17,3% y lideró la jornada del miércoles, hecho excepcional que no había ocurrido en los once meses anteriores de este año. A esa cifra contribuyeron la previa del partido, con casi el 20%, y las entrevistas y comentarios al término del mismo, que registró un 36,9%, con más de cuatro millones de espectadores.

El acontecimiento deportivo arrastró a los espacios de la programación habitual, como el concurso El Cazador —con un 17,6% y casi dos millones de seguidores, récord histórico desde su estreno— y Aquí la Tierra —con el 13,1% y 1.640.000 personas, a pesar de competir con Pasapalabra, de Antena 3—. La ola influyó incluso en el Telediario 2, que se elevó hasta el 12,3% de cuota, más de tres puntos por encima del informativo de Telecinco, aunque muy por debajo del de Antena 3, que sigue disfrutando de su emisión tras el concurso líder de la televisión en España. Como ven, y hemos comentado en numerosas ocasiones en infoLibre, el denominado "efecto arrastre" se ha convertido en una realidad imprescindible en cualquier análisis de audiencias que se realice sobre el actual panorama televisivo. 

La contrapartida al indudable éxito de este miércoles para La 1 de TVE —que tendrá sin duda continuidad el próximo domingo frente a Alemania a las ocho de la tarde— es la cuantiosa inversión que la cadena pública ha realizado para la obtención de los derechos de transmisión del Mundial de Catar. Aunque ninguna cifra ha sido confirmada de manera oficial, y el gasto ha quedado en alguna manera diluido en la compra de derechos para los partidos de la selección española durante varios años, se sabe que se trata de cantidades millonarias y ciertamente onerosas para un medio sostenido por el Estado, es decir, por los impuestos de todos los ciudadanos. Un factor agravante que conviene resaltar es que TVE solo ha obtenido derechos parciales y compartidos por el canal Gol Mundial, que se emite entre los abonados a Movistar + y que en este primer partido del combinado español reunió a 568.000 espectadores, con una cuota de pantalla del 4,3%. De este modo, y a pesar del innegable éxito de audiencia obtenido por TVE, se puede afirmar que el gran ganador de la apuesta en términos económicos es el empresario Jaume Roures, que compró todos los derechos televisivos del Mundial de Catar a la FIFA y que los revendió por partida doble a la televisión pública y a Movistar +. 

Por último, y al margen de resultados deportivos y audiencias, buena parte de la población española no deja de lamentar la falta de signo alguno de denuncia por parte de la federación española de las flagrantes vulneraciones de los derechos humanos que se produce en el país organizador y que, a pesar del papel de la FIFA como censor de los equipos participantes, no pudo evitar que el combinado alemán posara antes de su partido con todos los componentes tapando sus bocas con las manos, en repulsa evidente a la férrea censura orquestada por el régimen catarí y el máximo organismo de este deporte. Una actitud de dignidad a favor de los derechos humanos en todo el mundo, que tuvo otro punto de repulsa cuando los jugadores de Irán se negaron a cantar el himno de su país en respuesta a la represión que se están produciendo por parte de su Gobierno. La explicación, que no justificación, del clamoroso silencio de nuestra federación reside para muchos en el temor de que se pudiera perjudicar la candidatura de España junto a Portugal para ser sedes de un próximo mundial. En cualquier caso, queda claro un sentimiento de vergüenza.   

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