Al mismo tiempo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen desplegadas en todas las rías gallegas en busca del último semisumergible con cocaína detectado en esas aguas del noroeste de España, efectivos de la Armada Nacional de Colombia ejecutaban la fase final de una acción policial con pocos precedentes en el país. Los uniformados detectaron un astillero en el que se producían los narcosubmarinos que acaban en Europa, además de otras lanchas de bajo perfil empleadas para el transporte de la cocaína. Ocurrió en el desierto de La Guajira, muy cerca de la frontera con Venezuela.
Fueron labores de inteligencia naval de la Armada de Colombia las que permitieron determinar que, en medio del desierto, en las cercanías de Bahía Hondita, en Uribia, organizaciones transnacionales al servicio del Clan del Golfo ocultaban un complejo astillero artesanal para la fabricación de semisumergibles y el transporte de los mismos desde el árido desierto hasta el mar.
Los uniformados explicaron que los aparatos se fabricaban en zonas de manglar, donde eran preparados para ser cargados con clorhidrato de cocaína. El objetivo final era "alcanzar la ruta transatlántica que comprende el Caribe oriental desde Colombia pasando por Las Antillas hasta llegar al continente europeo".
Una vez confirmada la información, se activó una robusta operación conjunta en la que durante cinco días consecutivos participaron aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que, desde el cielo, monitoreaban la zona y garantizaban el ingreso seguro de las tropas en tierra.
Entre tanto, unidades navales de la Armada de Colombia se posicionaron en el área de operaciones, para realizar un cierre marítimo. Mientras, tropas del Ejército Nacional y unidades de Infantería de Marina ingresaban por tierra con maniobras decisivas.
Al consolidar el área, las autoridades colombianas lograron el hallazgo de un centro logístico neurálgico para el alistamiento, abastecimiento y proyección de medios empleados en el envío de grandes cargamentos de estupefacientes hacia Europa en narcosubmarinos, como el incautado recientemente en las Islas Azores.
Fueron tropas de la Primera División del Ejército Nacional las que, en la acción conjunta, lograron ubicar un astillero artesanal clandestino con la capacidad para la construcción y adecuación de semisumergibles. Allí encontraron un fusil y un revólver, pero lo más importante fueron los materiales para fabricación en fibra de vidrio, maquinaria pesada, remolques especializados (cama baja) y elementos logísticos destinados al almacenamiento y transporte de combustible, evidenciando la existencia de una infraestructura estable para el sostenimiento de estas actividades ilícitas.
Paralelamente, cerca de la zona, unidades de Reacción Rápida de Guardacostas, medios aeronavales y comandos navales de la Fuerza Naval del Caribe hallaron en una bahía que conecta con aguas abiertas un semisumergible listo para ser lanzado al mar, con capacidad estimada para transportar hasta diez toneladas de droga, y equipado con dos motores.
Además, incautaron una lancha rápida de bajo perfil con capacidad de carga cercana a las tres toneladas de sustancias ilícitas y propulsada por cuatro motores de alta potencia. En el área también fueron encontrados más de 3.000 galones de combustible (más de 12.000 litros), equipos de navegación satelital y sistemas de comunicación.
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Ante la presión y despliegue operacional, las estructuras criminales dejaron abandonado el complejo artesanal antes de la llegada de los uniformados. El complejo fue destruido de manera controlada conforme a los protocolos establecidos.
El desarrollo de esta operación evita la configuración del acto delictivo e interrumpe la capacidad de transportar sustancias ilícitas desde Colombia hacia el continente europeo y, en especial, hacia España y Galicia, destino habitual de estas embarcaciones.
Se trata de la segunda fábrica de semisumergibles de este tipo localizada en América Latina en los últimos meses, tras la hallada al norte de Brasil en otra acción conjunta, en aquel caso entre la Policía Federal de ese país y la Policía Nacional española, a través de los GRECO Galicia de Pontevedra.
Al mismo tiempo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen desplegadas en todas las rías gallegas en busca del último semisumergible con cocaína detectado en esas aguas del noroeste de España, efectivos de la Armada Nacional de Colombia ejecutaban la fase final de una acción policial con pocos precedentes en el país. Los uniformados detectaron un astillero en el que se producían los narcosubmarinos que acaban en Europa, además de otras lanchas de bajo perfil empleadas para el transporte de la cocaína. Ocurrió en el desierto de La Guajira, muy cerca de la frontera con Venezuela.