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Librepensadores

Aporofobia

Javier Paniagua
Publicada el 11/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 10/10/2018 a las 19:51
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¿Rechazamos al pobre porque es pobre, es decir sin recursos para vivir según el estándar de vida aceptable en una sociedad desarrollada, o lo rechazamos por su aspecto, por sus ropas, por sus caras inexpresivas y sucias y por su actitud petitoria? La llamada aporofobia, neologismo propuesto por Adela Cortina para definir el rechazo al pobre, ¿está referida a la presencia física o a las rentas que dispone para desenvolverse autónomamente? Porque esa animadversión a la pobreza podemos atribuirla a las emociones que motivan al cerebro. Para Cortina hay una base biológica que conecta con la supervivencia de la especie y se enfrenta al extraño porque puede significar la aniquilación de la propia tribu. Y en esa circunstancia las disposiciones morales históricas vienen determinadas por esa fobia, pero no es inmutable porque nuestra estructura cerebral se adapta como la plastilina y podríamos movilizar nuestras emociones hacia otra dimensión, como lo hemos hecho con el reconocimiento de los derechos individuales frente a las etapas de la Antigüedad y el Medievo. Ya Luis Vives propuso en 1526 la intervención de los poderes públicos para solucionar el pauperismo. Desde esa perspectiva debemos asegurar a todos los ciudadanos unos mínimos de sostenibilidad para que las desigualdades sociales no destruyan la democracia, que está basada en la libertad que los pobres no tienen. En este sentido enlaza con la tesis de John Rawls del deber de establecer una sociedad justa de derecho para ser libres e independientes de la beneficencia. Es lo que algunas fuerzas políticas han intentado con la propuesta de la “renta básica”.

El libro de Cortina “Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia” (Paidós, 2017) supone, en ultima instancia, una reflexión sobre el odio al otro (Sartre decía que el infierno son los otros) que centra en la pobreza el elemento clave que convive y alimenta otras patologías como el racismo, la homofobia o la xenofobia. De tal manera que si los que vienen fueran ricos no pondríamos ningún impedimento para admitirlos. Desde este nivel de abstracción estaríamos de acuerdo con su propuesta de progreso moral porque a quién no le va a gustar que desaparezca la pobreza y que la sociedad disponga de recursos para cubrir las necesidades mínimas. El problema se plantea cuando intentamos concretar los conceptos y superar la obviedad de los deseos. Ya decía Nietzsche que nominar las cosas no es explicarlas. ¿Dónde ponemos el límite de la pobreza en una sociedad de libre mercado, en permanente cambio, con crisis periódicas inherentes al sistema?  Los economistas discutirán la frontera y crearán modelos econométricos para diferenciar los niveles de rentas, teniendo en cuenta que en las sociedades abiertas la riqueza y la pobreza no son estables. De ahí el índice Gini para medir el nivel de desigualdad de los Estados. Los historiadores de la Economía saben que, a lo largo del tiempo, quienes eran ricos pasan a pobres y viceversa. El socialismo leninista trató de asegurar una sociedad igualitaria donde todos tuvieran cubiertas sus necesidades básicas, y así el sistema soviético estableció una economía indicativa con resultados sociales inferiores a los de la sociedad capitalista que consensuó el Estado de Bienestar en la segunda mitad del siglo XX. Las llamadas democracias socialistas no consiguieron mantener las libertades políticas porque resultaban incompatibles con una economía planificada. ¿Estamos seguros, entonces, que el rechazo no tiene mayoritariamente un elemento cultural y que, hoy por hoy, es especulativo referirse a nuestras bases biológicas para analizar las motivaciones cerebrales? Al menos en la literatura de la neurociencia no aparece un consenso científico recurrente. No siempre el racismo y la xenofobia acompañan a la pobreza. Los judíos alemanes, soviéticos y de la Europa del Este, perseguidos en los años 30 del siglo XX, no eran generalmente pobres con relación a otros sectores, y muchos afroamericanos en EEUU disponen de rentas altas, pero no son aceptados en barrios de blancos. Existe un rechazo cultural a las costumbres gitanas, pero no necesariamente a su pobreza, y eso es también un elemento para evaluar la xenofobia.



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6 Comentarios
  • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 12/10/18 10:15

    Estimado Javier. Su artículo me ha resultado profundamente instructivo. En particular su forma de poner el acento sobre la ignominia de los rechazos culturales. Si bien puede discutirse la vigencia del concepto de lucha de clases tal como lo sostiene la ortodoxia marxista lo que es innegable es que la cultura dominante (o incultura) entre los ricos es de condición clasista y racista. Con el placer narcicista
    de pertenecer a un club exclusivo de ostentación y despilfarro. Lo que no significa, lamentablemente, que también existan inescrupulosos, corruptos, delicuentes e indecentes, de diversa procedencia social, capaces de hacer cualquier cosa con tal de integrarse a ese club. Cordiales saludos y gracias.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 11/10/18 21:58

    Acabo de leer esta columna muy interesante. El autor, Luis Vives y Adela Cortina tienen connotaciones valencianas. No me parece mal eso! Solamente estuve un par de horas en Valencia pero entre otras cosas recuerdo la plaza Redonda.
    Preguntas realmente interesantes que no sôlo piden respuestas sino también mâs preguntas. Y eso es lo mejor: hacerse mâs preguntas! Hace como un mes leî algo en el periodico Nice-matin algo sobre una escuela judía de Cannes y me interesó mucho. A raíz de eso pensé que se podría implementar poco a poco dentro del sistema publico español algunas escuelas con orientación gitana abiertas a todos, por supuesto. Que haya como materia la historia del pueblo Gitano y algo sobre las lenguas Rom seria muy dignificante para un joven gitano. En fin lo dicho, un placer haber leido esta columna.

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  • Ambón Ambón 11/10/18 10:02

    Un artículo muy interesante, pero es obvio que la pobreza surge de la desigualdad y si tenemos que asumir el fracaso de los paises del este, con igual razón deberíamos sostener que occidente ha fracasado en su modelo precisamente por que no ha conseguido acabar con la probleza.

    No es una utopía, como usted bien dice, ya en el siglo XVI Luis Vives proponía la necesidad de acabar con los pobres, el mundo tiene recursos suficientes para ello, lo que nos falta es voluntad y logicamente a mayor poder mayor responsabilidad para quienes siguen sosteniéndose sobre la injusticia

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 11/10/18 07:50

    Me parece que que Jorge Ulanovsky y Domingo Sanz viven en Mallorca. Espero que están bien.

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    • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 11/10/18 10:21

      Gracias Thierry por pensar en nosotros. Rechazos culturales de todo orden (qué buen artículo que nos ha ofrecido Javier Paniagua!), guerras, cataclismos, tsunami en Indonesia y huracanes en el Caribe, ola gigante universal de la ultraderecha fascista, ufff! y ahora esto en nuestra isla. No, no son tiempos de alegría. Con respecto a Mallorca parece mentira siendo tan pequeña la isla las diferencias clímaticas que existen. Vivo hacia el noroeste, en la costa de Deià. Con una diferencia de unos cuatro o cinco grados menos de temperatura que en la ciudad de Palma. Aquí siempre llueve menos. En este momento árboles y plantas están felices de recibir las lluvias que tanto se han hecho esperar. Hacía y hace falta agua. Por el contrario, si lees la información que infoLibre nos ofrece la zona de la catástrofe estaba ya catalogada como de alto riesgo de inundación. Se da la casualidad que mi hija ingeniera está justamente en Londres dirigiendo un proyecto de creación de tres nuevos ríos en Inglaterra para canalizar el agua de las futuras inundaciones que se preveen. Me es difícil en estas horas quitarme de la cabeza, conocerás la tragedia, entre otras situaciones terribles, la de esa madre que ayudada por un ciudadano alemán logró entregarle por la ventanilla su niña de ocho años sin poder salvarse ella ni su otro hijo al ser arrastrados fatalmante por el agua. El agua: un elixir que puede convertirse en veneno. Abrazo.

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      • Ambón Ambón 12/10/18 18:30

        Mi solidaridad con todos los mallorquines, ¡Ánimo!

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