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Librepensadores

Idea de historia: posmodernidad, cosmopolitismo y laicidad

José María Agüera Lorente
Publicada el 15/02/2019 a las 22:25 Actualizada el 15/02/2019 a las 22:48
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«Y la historia no es patrimonio de ninguna tribu, sino de toda la humanidad, de toda criatura sintiente con el poder de la razón y el impulso de perseverar en su ser» (Steven Pinker: En defensa de la Ilustración)

¿No les ha ocurrido nunca: discutir sobre un acontecimiento histórico y tropezarse con el supuesto de que la historia es un relato construido al margen de la verdad, impermeable a todo afán de objetividad o siquiera de verosimilitud? A un servidor le ha pasado en más de una ocasión. No me considero poseedor de una gran cultura histórica, pero tengo cierto conocimiento de hechos relevantes que siempre es requerido cuando uno quiere emitir un juicio ecuánime sobre lo que en el presente nos pasa. Sin embargo, la idea de que la historia es más bien retórica del relato campea por sus respetos en el ágora que así ha quedado cubierta de un espeso humus bien abonado para la siembra de la dichosa posverdad. De modo que –pongamos por caso– un genocida dictador puede pasar por un iluminado salvador de un pueblo que, de no ser por él, sin duda iba a terminar sumido en el caos más absoluto; y una guerra civil causada por un levantamiento militar contra el orden legalmente constituido también puede verse como un enfrentamiento entre dos bandos por igual legitimados para ganar. Y vaya usted a saber la verdad, pues cada cual cuenta la historia según su punto de vista. A partir de aquí cualquiera puede, sin sonrojarse, incurrir en anacronismos, ensalzar naciones inexistentes o atribuir rasgos identitarios –en realidad exógenos– ante un auditorio en su mayor parte carente de una vigorosa idea de historia que le prevenga de los ataques manipuladores de sus creencias; y muy a menudo hay un público bien dispuesto a otorgarle su aquiescencia.


¿Cómo es posible que se haya echado a perder una idea de historia costosamente elaborada durante el Siglo de las Luces sustentada en el supuesto de que hay una verdad que debe ser investigada, conocida y respetada, al margen de intereses tribales, que constituye uno de los pilares fundamentales del progreso de la humanidad? En el borde mismo de la luz que arrojó la Ilustración sobre el conocimiento de nuestro pasado se perfila el contraste de un pensamiento que señala los límites de la razón. Traiga el lector a su memoria ese sugerente grabado del genial Francisco de Goya y Lucientes conocido por el título de El sueño de la razón produce monstruos de 1799, simbólico año de expiración del Siglo de las Luces. ¿Cómo interpretarlo? Una búsqueda a través de internet no arroja un resultado que nos permita concluir en una clave hermenéutica precisa: ¿es el desfallecimiento de la razón la causa de que se liberen los delirios de la sinrazón? ¿O está en la esencia misma de la razón el germen de la desgracia?


En los inicios del convulso siglo XIX, la Ilustración torna su idiosincrática crítica contra sí misma. Exponente de ello es la inmortal obra de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, por primera vez publicada en 1818. La autora es una casi adolescente capaz de una conducta que es expresión de quien ha sido criada en el librepensamiento por unos progenitores dignos de ser reconocidos como conspicuos representantes de la ilustración inglesa, el filósofo político William Godwin y la filósofa feminista Mary Wollstonecraft. Su novela es en su quintaesencia una reflexión despiadadamente crítica de la noción de progreso que encierra en su entraña la idea de historia de la Ilustración. ¿A dónde nos conduce el afán desmedido de conocimiento? ¿Por qué brumosos caminos nos lleva la razón ensalzada por la Ilustración, que peca de soberbia al no respetar el misterio de lo sagrado? ¿Qué inciertos horizontes alumbra el fuego del moderno Prometeo?


En textos que escribiera Mary Shelley hace dos siglos se apunta ya la crítica a la razón ilustrada que hallamos filosóficamente elaborada en Diléctica de la Ilustración, originariamente escrita en 1944 por Theodor Adorno y Max Horkheimer. En esta obra encontramos la denuncia de una modernidad fundamentada en el concepto ilustrado de razón, el cual encierra en sí necesariamente un afán de dominio sobre la naturaleza y el ser humano. En esta cita se contiene el espíritu de la crítica de Adorno y Horkheimer: «La Ilustración, en el más amplio sentido de pensamiento en continuo progreso, ha perseguido desde siempre el objetivo de liberar a los hombres del miedo y constituirlos en señores, pero la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad». Es la desoladora mirada de quienes han sido testigos de los más terribles acontecimientos que jalonaron el siglo XX, y que revelaron como mera ingenuidad la confianza que puso la Ilustración en el progreso como elemento consustancial a la historia (piénsese en la idea de historia de Voltaire, por ejemplo). Será Horkheimer quien, un par de años después en su Crítica de la razón instrumental, volverá a la carga contra la idea de progreso por considerar que los avances técnicos conducen irremediablemente a la deshumanización, y categorizará un modo de ejercer la racionalidad que reduce la verdad al éxito de la idea, la teoría a plan para la acción y la razón a mero instrumento, o sea, a cálculo de los medios sin valoración crítica de los fines. La declaración del final de la historia en los estertores del siglo pasado podría considerarse el triunfo global de la razón instrumental, por cuanto supone el reconocimiento definitivo de la validez de un paradigma político-económico en el que se precisa un pensamiento orientado a la selección de los medios idóneos para su efectiva y completa realización; de ningún modo para la utopía. El final de la historia equivaldría al fallecimiento de la razón crítica.

De este modo, la principal función de la razón tal como la concibiera la Ilustración, es decir, la función emancipadora, queda en la práctica desactivada, desconectada de la indagación de la verdad y agnóstica en cuanto a la idea de historia se refiere. La posmodernidad es el descrédito de la historia, ya que a sus ojos todo relato (no otra cosa es la historia según propone) es sospechoso y relativo. El progreso es un mito eurocentrista que se reduce al éxito de la razón instrumental, un fantasma al que todos creen ver encarnado en los logros de la tecnología, pero que en verdad es la prueba irrefutable del fracaso de la Ilustración, pues lo ocurrido desde el Siglo de las Luces es la constatación de la imposibilidad de lograr el ideal de la fraternidad humana plena de dicha sobre la faz de la tierra. Cuando Nietzsche –el heraldo de la posmodernidad para muchos– declaró la muerte de Dios dinamitó la idea ilustrada de historia, se rió de su ideal de progreso impulsado por la razón, «esa vieja hembra engañadora» a decir del filósofo alemán. Pero entonces la política queda desposeída de su poder para transformar la realidad y ya sólo le es permitido gestionar lo dado. Al triunfo de la razón instrumental le corresponde la política administradora para cuyo ejercicio no es menester ni el compromiso ético ni el conocimiento de la realidad. Eso sí, el mantenimiento del poder en democracia exigirá el dominio del discurso, el marcar tendencia en el flujo de la opinión pública, sobrevolando el plano material e histórico de los hechos. Como dejó escrito Vicente Verdú en un artículo de hace veinte años titulado ¿Es real lo real?: «Lo que sucede en nuestro entorno se parece menos a una bien ligada concatenación de factores históricos que al panorama de una sala donde se proyectan de modo simultáneo y sobre diferentes paneles un repertorio de vídeos heterogéneos, tal como hacen, buscando aturdir, en los pabellones de cualquiera Expo. Ni entre las imágenes de una y otra pantalla existe conexión alguna ni en la consideración del conjunto se afianza, mediante la información, ninguna idea totalizadora. Más bien esa provisión de informaciones conduce a un efecto de irrealidad o de una nueva realidad que podrá pervivir independientemente, liberada de cualquier referencia, propagándose autónomamente en otras seudorealidades del mismo gen, en suplantación de lo existente». Es decir, que el discurso –sea de imágenes o palabras– queda desvinculado de la ética de la verdad y al margen de la lógica histórica. Es el nuevo universo que ya ha suplantado al de las acciones y sus consecuencias reales, conformado por la nuda retórica de la posverdad y el mandamiento hipócrita según el cual todas las opiniones son respetables.

En una de las viñetas publicadas en la prensa por «El Roto» –seudónimo del dibujante Andrés Rábago García– aparece un niño que carga a la espalda con su mochila de escolar. El autor le adjudica la siguiente declaración: «En mi colegio, en vez de historia, damos tribu». La frase sintetiza a la perfección lo que hasta aquí me he esforzado por exponer y da explicación de por qué la posverdad está especialmente ligada al populismo nacionalista. De esta manera, ignorando las aportaciones de la Ilustración sobre la idea de historia tornamos a su teologización, al tiempo que se somete al mismo proceso degenerativo a la política, tan ocupada en la guerra del discurso que apenas incide en las condiciones materiales de vida, las cuales quedan sujetas en la práctica al determinante juego algorítmico de la economía financiera global.

En su ensayo de 2017 titulado Nueva ilustración radical, la filósofa Marina Garcés afirma que nos ha tocado vivir la «catástrofe del tiempo»; que hemos pasado de la condición posmoderna a la «condición póstuma». El futuro de la humanidad no existe, pues se vive en un permanente «hasta cuándo»: hasta cuándo me durará el trabajo, hasta cuándo resistirá el hielo de los polos, hasta cuándo el crecimiento económico... Es el apocalipsis de la inminencia. Mientras, queremos distraernos en un presente de rutilante progreso tecnológico, olvidados de la historia, instalados en un tiempo que no va a ninguna parte. Para Marina Garcés es el síndrome consecuencia del desprestigio del proyecto ilustrado: «la guerra antiilustrada legitima un régimen social, cultural y político basado en la credulidad voluntaria»; pero según ella tal desprestigio es consecuencia de la confusión entre ilustración y modernidad. Ésta se ha desplegado históricamente en la expansión del capitalismo a través del colonialismo. Sin embargo, el espíritu de la ilustración radical queda intacto, el de la crítica como instrumento de emancipación y de mejora de la humanidad por sí misma. Ello exige un combate cotidiano contra la credulidad voluntaria desde el reconocimiento de los propios límites; también, por supuesto, los de la razón si queremos que no acabe produciendo monstruos. La crítica es –en palabras de la mencionada filósofa– «este examen necesario, sobre la palabra de los otros y, especialmente, sobre el pensamiento propio». Así en efecto –recordemos a Pierre Bayle– empezamos a tener una idea de historia; y por ella creímos posible tomar las riendas de nuestro destino. ¿Cuál es la inconsciente propuesta actual: dejarnos llevar hacia el apocalipsis de la inminencia?

Pienso que el proyecto de una nueva ilustración radical es la propuesta consciente, es decir, la única que asume la objetiva realidad de nuestra existencia, la única que puede devolvernos una idea de historia, es decir, una vivencia del tiempo surgida de la experiencia del esfuerzo de la humanidad por mejorar las condiciones materiales de vida. No acepto la idea de que el progreso sea un mito. Es historia, eso sí, una historia inconclusa que para proseguir requiere de ciertas convicciones que Steven Pinker expresa de la mejor manera en su En defensa de la Ilustración: «la vida es mejor que la muerte, la salud es mejor que la enfermedad, la abundancia es mejor que la penuria, la libertad es mejor que la coerción, la felicidad es mejor que el sufrimiento y el conocimiento es mejor que la superstición y la ignorancia».

Es un imperativo de supervivencia que los vínculos entre seres humanos dejen de ser de naturaleza tribal y pasen a obtener su fuerza de la conciencia de la semejanza fundamental que todo miembro de nuestra especie comparte esencialmente. Esta es la raíz del cosmopolitismo, que a mi entender será algo real únicamente si se respeta la condición de la laicidad. Yuval Harari, en su último éxito editorial titualdo 21 lecciones para el siglo XXI, concreta esta idea: «Las sociedades e instituciones laicas se complacen en reconocer estos vínculos y en recibir con los brazos abiertos a judíos, a cristianos, a musulmanes y a hindúes religiosos, siempre que cuando el código laico entre en conflicto con la doctrina religiosa, esta última ceda el paso… Hay muchísimos científicos judíos, ambientalistas cristianos, musulmanes feministas e hindúes activistas por los derechos humanos. Si son leales a la verdad científica, a la compasión, a la igualdad y a la libertad, son miembros de pleno derecho del mundo laico».

Cosmopolitismo y laicidad constituyen dos elementos que han conformado una idea de historia de la que es un componente significativo el progreso, que en tanto que horizonte motivador del comportamiento humano ha demostrado innegablemente su capacidad transformadora sobre la vida de mujeres y hombres (son los efectos positivos de la profecía autocumplida). Como lo expresa Steven Pinker difícilmente se puede decir mejor: «Esta historia heroica no es un mito más. Los mitos son ficciones, pero esta historia es verdadera; verdadera hasta donde alcanza nuestro conocimiento, que es la única verdad que podemos tener. La creemos porque tenemos «razones» para creerla. Conforme avance nuestro conocimiento podremos ver qué partes de la historia continúan siendo ciertas y cuáles se revelan falsas, como cualquiera de ellas podría ser o llegar a ser».
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25 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/02/19 20:33

    Bueno Orlinda, hablo de la columna. Estoy de acuerdo con los dos últimos párrafos. Lo que pasa es que puede haber victorias parciales de los "tribales". En las europeas Orban, Salvini y compañía van a tener buenos resultados pero no creo que ganen. Estoy de acuerdo con laicidad y cosmopolitismo pero el camino tendrá curvas y retrocesos. Lo que no podemos plantear es una democracia en la que ganamos siempre y donde la victoria esté vetada a los tribales. La técnica del cordón sanitario contra Le Pen en Francîa no ha funcionado a la postre. Pero la democracia no es solamente gobierno de la mayoría sino también respeto a las minorías que pueden transformarse en mayorías. En este sentido Orban da miedo... Añado otra cosa. Laicidad claro pero qué laicidad? Pediría que fuera amable, la de Francia estaba demasiado obsesionada contra el catolicismo, la de la Segunda República aun peor en este sentido. Yo veo una laicidad tolerante con las creencias como en la Europa del Norte, según dicen. Bueno no conozco nada allî. Sî que estaba tres años en Londres, me parece que permiten a los sikhs no llevar casco en motocicleta porque el turbante es no sé qué para ellos. Eso: laicidad no a rajatabla, no "religiosa", no beligerante sino tolerante. Seguramente que una medida de ver si estâ bien es de tener los datos de emparejamientos entre gente de cultura y religión distinta. En Palestina/Israel no hay muchos emparejamientos de judîos con palestinos. Nunca he leído un libro de Gilles Kepel, nunca me ha caído simpático. Pero ayer le oî decir en France Culture que mucha juventud saudi pasa cada vez mâs de la religión. A ver si es verdad! El salafismo/wahabismo me parece supernegativo, de lejos como la europa del Norte. A ver si me animo a leer "salir del caos", el ultimo libro de Gilles Kepel.

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    • Orlinda Orlinda 17/02/19 22:11

      Demasiadas cosas tocas que creo exceden al artículo. Respecto a este, no estoy de acuerdo con el modelo de progreso ni de Pinker ni de Harari, espero que no se cumplan sus profecías de futuro.
      Sobre la laicidad, sabes que hay dos modelos de políticas para con las diferentes religiones, el francés, que es integrador -el que considero deseable- todos ciudadanos iguales, sin símbolos religiosos externos y la creencia asunto personal con la ley común por encima. Y el de Reino Unido, modelo multicultural o multirreligioso en el que se permiten diferentes normas al punto, que funcionan Tribunales de Sharía para lo que llaman asuntos menores o de familia tales como divorcios, herencias y demás. Es decir que en UK hay ciudadanos, y sobre todo ciudadanas, de segunda categoría a expensas de normal tribales. ¿Te parece eso positivo? En Londres puedes ver en una tienda de moda a una dependienta con niqab, esos ropajes negros de los que solo asoman los ojos. Yo me niego a esa “tolerancia” que permite la opresión de las mujeres.
      Y hablas de la comida.. ¿quién te ha dicho que los musulmanes quieren comida vegetariana? Verás lo que está sucediendo, en Europa existen normas que obligan a sedar o aturdir a los animales antes de matarlos, pero resulta que tanto para musulmanes como para judíos eso no es posible, los animales tienen que morir como Dios manda, sufriendo, así que ahí los tienes en los mataderos, vigilando, y consiguiendo que en muchos, ante el lío, a unos sí a otros no, se salten la norma con todos.
      No sé, Tierry, qué es laicismo amable. Creo que tenemos normas y derechos que ha costado mucho conseguir y que no hay que ceder ante otras costumbres y religiones y está sucediendo que las críticas que con razón hacemos a los anacronismos del catolicismo, revestidos de tolerantes no las estamos haciendo a prácticas del Islam.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/02/19 20:40

      Ya debe haber muchos alumnos musulmanes en España que no comen cerdo. Estarla bien posibilidad de plato vegetariano en todas las cantinas españolas.

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      • Orlinda Orlinda 17/02/19 22:23

        Conozco bien Melilla, donde la mitad de la población es musulmana. Lo difícil allí es que una carnicería te venda un hueso de jamón para hacer cocido. En los colegios, por estar separado está no solo la comida, sino los platos y los cubiertos. Si en tu casa trabaja una mujer musulmana, no podrás tener en el frigorífico nada que sea cerdo o ella no comerá ninguna otra cosa que esté allí, ya sea una fruta o una conserva.
        Tu preocupación se queda corta, lo que los musulmanes dicen necesitar es mucho más.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/02/19 16:08

    ah, que contento estoy, voy explicar algo!

    La ley del cocotero procede de no sé si Polinesia o Melanesia, en fin islas lejanas lindando con el Pacifico. Cuando los familiares tenían a uno muy viejo que no parecía querer irse y que ya estaban mâs que hartos de aguantarlo, lo alzaban en lo mâs alto de un cocotero y entre todos meneaban el cocotero para provocar su caída y su fenecimiento. Es un profe de colegio quien nos explicaba la "loi du cocotier".

    Ya sé que Orlinda eres afín al psicoanálisis, entonces supongo que sabes que la palabra "tabu" viene de un idioma melanesio o polinesio. Buen fin de domingo a las dos!

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    • Isasi Isasi 17/02/19 19:04

      Casi muero... de risa! Yo solo puedo aportar una serie a la temática de la vida: Mary me mata. Besacos y feliz tiempo.

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    • Orlinda Orlinda 17/02/19 17:36

      Yo sé un método menos cruento, más humano hasta que nos concedan la eutanasia. Válido sólo cuando la persona está muy mal y no acaba de irse.
      Se compra una figurita de la Virgen del Carmen que se pone al lado del enfermo y los pies de este descalzos sobre la baldosa, si está en la cama, se le pone una bajo los pies. En tres o cuatro días se va. 
      Me lo dijo una mujer de Málaga que cuidaba a un familiar mío muy cercano. Puedo dar fe de que funcionó.
      No se me ocurre qué puede decir el psicoanálisis de esto...

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      • Orlinda Orlinda 17/02/19 17:39

        Y Agüera hablando de Ilustración y razón, je,je

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/02/19 13:46

    Entonces todos conocéis la ley del cocotero?

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    • Orlinda Orlinda 17/02/19 15:26

      Ni idea.

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    • Isasi Isasi 17/02/19 15:07

      Es letal? es gravedad? es presión atmosférica? es temor a la caída, al vacío, al coco-golpe? Me interesa la ley del cocotero, tierry_precioso, no sé nada... cuenta! :)))

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  • Isasi Isasi 16/02/19 21:36

    Qué placer leerle, aprovecho para saludar y compartir una pequeña parte del pensamiento de Ricardo Mella Cea, publicada en ensayos filosóficos literarios, recogidos en el Ideario. En relación a una de sus incógnitas que Ud. plantea tan magníficamente, sobre la razón.

    La razón no basta. (25 de julio de 1913)
    "Contra los dictados de la razón se ha levantado el grandioso edificio de la astronomía;
    contra los dictados de la razón han caído religiones y sistemas filosóficos en completo olvido;
    contra los dictados de la razón se ha cumplido y se cumple el progreso de la humanidad.
    Porque es la razón humana la que ha forjado todos los errores históricos y la que ahora mismo mantiene al mundo en los linderos de la ignorancia y de la superstición. Aún los mismos que se reputan revolucionarios y hombres del porvenir, de supersticiones e ignorancias viven, con ignorancias y supersticiones argumentan, porque encasillados en los famosos dictados de la razón, no advierten que la razón, sin la experimentación, es puramente imaginativa y egoísta.. […] La razón, cuando no se apoya en la experiencia, yerra o acierta por casualidad”



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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/02/19 23:03

      Es verdad que en la izquierda a veces cuando las cosas no salen como deseamos planteamos cosas tan peregrinas como la "mala preparación" de la ciudadanía. Casi invocamos que si no entiende nuestra razón, se tendría que cambiar de pueblo!
      Entiendo que Ricardo Mella piensa al contrario que es la razón quien debe tener los pies en la tierra.
      Buenas noches, Isasi!

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      • Isasi Isasi 17/02/19 01:46

        Es que el artículo me ha llevado a buscar razones! Y sabía que tenía algo que roer de Ricardo Mella jaja, dice que donde la experiencia falta, la razón quiebra casi siempre, dice “Es preciso la experimentación constante, el análisis terco y porfiado de los hechos, la investigación tenaz y por encima de todo, la verificación, necesariamente a posteriori, de las consecuencias deducidas, para que la razón pueda levantarse modestamente, sin énfasis, a formular la más elemental de las verdades.” El análisis terco y porfiado jajaja muy fan.
        Querido tierry; La verdad que me acompaña en estos momentos actuales es que estamos en una situación muy loca, por decirlo sencillo. jaja Siempre una experiencia. . ;) Me resulta muy acertado todo este artículo, muy pertinente. Lo agradezco.
        Buenas noches, @tierry_precioso!!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/02/19 21:02

    Realmente me preocupa que la humanidad alcancemos un techo de población bastante pronto, aclaro que cuando digo bastante pronto me refiero a un tiempo después de que yo haya fenecido. Ahora bien al empezar a limitar la superpoblación terrestre que empezó a partir del año 1800 estamos creando un nuevo "problema" que es el envejecimiento disparándose, Japón es el país mâs viejo pero Alemania, Italia y otros no están tan lejos. El envejecimiento plantea cuestiones de salud, de financiación y de fraternidad también, conozco a izquierdistas del 68 que ahora ponen su padres en residencias aun contra su voluntad yendo a juicio si necesario. Esperemos que no utilizaremos lo que en Francia se llama la ley del cocotero, aunque tal vez en España se estâ mâs a salvo de utlizar el método ese del cocotero: algunas veces veía una abuela/o que vivía en casa de su hija/o y familia y me quedaba admirado.

    Como siempre me ha interesado mucho la columna que he entendido bastante bien pero en cuanto a Filosofía solamente la estudiaba en el ultimo año del bachiller como estâ prescrito en Francia. Señalo que me atraía mucho Henri Bergson y su concepto del impulso vital.

    Para salvaguardar lo muy positivo de la Ilustración no se me ocurre mucho. No sé, después de predicar durante dos siglos Libertad, Igualdad y Fraternidad podríamos probarlo en orden inverso es decir: Fraternidad, Igualdad y Libertad, tal vez asî dará mejores resultados...

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    • Ambon Ambon 17/02/19 13:03

      En la actualidad todos las ideologías políticas se apoyan en la triada, Libertad, Igualdad y Fraternidad lo que las diferencia es en cual de esos conceptos priorizan, así el Liberalismo antepone a todo y casi como único valor la Libertad, entendida como libertad económica lo que nos conduce a la ley de la selva. En el otro extremo estaría el Comunismo que antepone la Igualdad y en muchos caso se ha demostrado que es una pesada losa para las ansias de desarrollo del individuo, por eso yo creo que es tan importante el tercer concepto, la Fraternidad o podemos llamarla Solidaridad, que sería la encargada de mantener un equilibrio entre la Igualdad y la Libertad.

      Quizás por eso, le momento socialmente mas desarrollado de la historia humana sería el triunfo del Estado del Bienestar y no hay que imaginar nada, solo tenemos que echar la vista a trás unas pocas décadas y veremos que los partidos que construyeron ese bienestar fueron la Socialdemocracia por un lado y la Democracia Cristiana por otro. ¡Cuanto se echan de menos ambas doctrinas y especialmente su puesta en marcha!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/02/19 13:44

        Buen día, Ambon!

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/02/19 21:05

      aun en contra de su voluntad...

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/02/19 21:04

      Conozco a izquierdistas del 68 que ahora ponen a su padres...

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  • Orlinda Orlinda 16/02/19 17:50

         TESIS IX

    “Está mi ala pronta al salto 
    volviera yo gustoso atrás 
    si también yo quedo tiempo vivo 
    mi suerte fuera poca ya. 
    Gerhard Scholem, Saludo del Angelus.

    Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Representa un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira atónito. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas extendidas. El Ángel de la Historia debe de ser parecido. Ha vuelto su rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de acaecimientos él ve una única catástrofe que acumula sin cesar ruinas y más ruinas y se las vuelca a los pies. Querría demorarse, despertar a los muertos y componer el destrozo. Pero del Paraíso sopla un vendaval que se le ha enredado en las alas y es tan fuerte que el Ángel no puede ya cerrarlas. El vendaval le empuja imparable hacia el futuro al que él vuelve la espalda, mientras el cúmulo de ruinas ante él crece hacia el cielo. Ese vendaval es lo que nosotros llamamos progreso.”

    Walter Benjamin Tesis de la filosofía de la historia 

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  • Orlinda Orlinda 16/02/19 17:47

    Mito es creer que el progreso avanza y seguirá haciéndolo de modo lineal hasta conseguir un mundo feliz para todos mientras se deja de lado que va unido a procesos de destrucción como si se tratase de un destino inexorable. 
    Pinker en su optimismo por el progreso asociado al liberalismo capitalista ignora la desigualdad como algo menor, cuando es una catástrofe moral, social, que da al traste con esa esperanza en un mundo mejor. Sin crítica, insistiendo en que todo va bien frente a la evidencia, mal camino llevamos. Porque creer en el progreso y en los indudables beneficios que ha procurado a hombres y mujeres implica ver también cuántos de esos hombres y mujeres tienen acceso a esos beneficios, qué destrozos ocasiona, en qué y para qué se utilizan los avances. Las teorías de Pinker para mí tienen mucho de falsa ingenuidad intencionada, una manera de hacer propaganda política de una ideología depredadora.

    https://economistasfrentealacrisis.com/la-irrelevante-desigualdad-de-los-optimistas/

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    • JesúsPM JesúsPM 16/02/19 19:15

      Como tantas veces, Orilinda, coincidimos en el punto de vista. Un saludo.

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      • Orlinda Orlinda 16/02/19 21:14

        Es una satisfacción coincidir con alguien como tú. Un saludo, Jesús.

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  • Grobledam Grobledam 16/02/19 12:38

    Excelente y enriquecedor artículo Sr Agüera Lorente. Afortunadamente sus esfuerzos se dedican al campo de la educación y nadie ni nada mejor para el futuro que Vd y su sabiduría.
    Por edad ya en la década de los 60 sigo aprendiendo, tratando de asimilar y comprender el mundo que nos rodea y prometo seguir aplicadamente sus escritos y enseñanzas. ¡Qué afortunados sus alumnos!.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/02/19 12:05

    Lo leeré mâs tarde. Buen día!

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