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El mercado de la libertad

Andrés Herrero
Publicada el 27/09/2019 a las 06:00
En una sociedad realmente libre nadie puede tener más derechos ni ser más libre que otro.

La libertad del capitalismo gravita sobre la propiedad privada, se identifica con ella y consiste en acumular bienes, riquezas y propiedades sin límite ni freno alguno. Una acumulación bestial que va más allá de cualquier capacidad de disfrute personal, convirtiéndose en un arma de dominación y poder.

El dinero otorga el derecho de comprar el tiempo ajeno. El ciudadano que posee derechos humanos, pero no económicos, lo que tiene es papel mojado, porque su vida no le pertenece y la única libertad que tiene a su alcance es la de venderse, o la de morirse de hambre, que también es una opción válida, aunque cuente con menos partidarios.

No es pues el voto el que hace libre al ciudadano, sino la cuantía de su nómina.

Los defensores del capitalismo denominan libertad al libertinaje de mercado, a la capacidad de abusar y depredar a placer valiéndose de paraísos fiscales, infiernos laborales, precariedad, despido libre, salarios basura y lo que se tercie, porque la esclavitud con cadenas ya no está de moda y hay que modernizar métodos.

Enarbolando la bandera de la libertad, han conseguido que la sociedad humana funcione con la ley de la selva, que el fuerte aplaste al débil, el grande se coma al chico, y reine la explotación, obligando a las personas a competir entre sí, en desigualdad de condiciones y sin escrúpulos, para ver quien se lleva la mayor tajada.

A la habilidad para cazar presas el capitalismo la denomina eficiencia, y al pillaje rentabilidad.

El único inconveniente es que así como el león (un emprendedor) es libre de comer gacelas, la gacela solo es libre de escapar, no pareciéndose absolutamente nada la libertad del león a la de la gacela, la libertad de comer a la de ser comido, la libertad del rico a la del mendigo, ni la libertad del empresario a la del trabajador.

Por suerte, como el mercado nos provee de todo, hasta de libertad, nadie podrá nunca quitarnos la libertad de ser pobres.


Andrés Herrero es socio de infoLibre
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7 Comentarios
  • AMP AMP 28/09/19 11:11

    Enhorabuena, tocayo. Excelente artículo.

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  • Luisa Vicente Luisa Vicente 27/09/19 20:15

    En esta "democracia" de pacotilla que tienen hoy todos los países, nadie es realmente libre. La libertad de todos los hombres, de todas las mujeres y de todos los niños del mundo no la deciden las urnas ni los partidos políticos, se decide en los despachos de mármol del CFR y de BILDERBERG.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 27/09/19 21:17

      También son parte de nuestra realidad, la de todos.

      Salu2,

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  • Ambon Ambon 27/09/19 18:10

    Felicidades a Andrés por el artículo, que es útil para una reflexión.

    Dice Andrés "la esclavitud con cadenas ya no está de moda y hay que modernizar métodos" pero no es por modernizar, es que a los amos de hoy les sale mas barato un trabajador que un esclavo, los esclavos en Roma eran responsabilidad del amo y este tenía que alimentarlos y cuidarlos, entre otras cosas porque formaban parte de su patrimonio y los cuidaba como se cuida a un burro o un buey, hoy un trabajador que se contrata a una ETT para un rato es algo desechable sin ninguna responsabilidad y el amo no pierde nada si el trabajador se muere.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 27/09/19 14:24

    Me gusta su artículo. No había considerado el 'ser pobre' como libertad. Entiendo la libertad de no someterse a la explotación de otro/s, pero, esa libertad se puede -siquiera considerar- cuando uno, carece de responsabilidades, propietario de su misma mismidad.

    Una persona social, que conforma con otra/o la propia familia (lo contrario, iría en detrimento de la propia Humanidad) ni siquiera considera la 'libertad de ser pobre' Mas bien, definidas sus prioridades, utiliza sus capacidades para sobrevivir en la existente y participa con todas sus facultades, en el cambio, para dejar a su prole, un concepto del trabajo, que supera la dependencia económica y se fundamenta en la aportación del trabajador a una sociedad mas libre.

    He comentado otro art del Profesor Casanova, 'Barcelona 1919, orden y lucha de clases' recordando a Proudhon y su texto ¿Qué es la propiedad? donde, bote pronto, concluía 'la propiedad es un robo'. Proudhon analiza la fuerza del trabajo, lo que esta permite. A tal efecto, utilza una elocuente imagen: para elegir el obelisco de la Place de la Concorde, fue preciso el trabajo conjunto de doscientos hombres durante una hora. Si un hombre hubiese trabajado solo durante doscientas horas, no habría elevado el monumento. Una alianza de fuerzas ha sido pues necesaria para obtener tal resultado: esta convergencia de energías no se paga jamás en tanto que tal. Es la ganga capitalista: he aquí por qué, no estando remunerada esta ganga del trabajo colectivo, la propiedad es un robo..."

    En la era de las AI, de robots para trabajos mecánicos y rutinarios, desde mi libertad sentida, veo al hombre trabajando con las extraordinarias facultades, que conformaron AI, por consecuencias creador de las mismas, ganando su libertad consciente, en una sociedad que excluya, por desuso, definiciones que fueron pero, posibles de ampliar, utilizando conceptos positivos.

    Gracias por su artículo,

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    • Orlinda Orlinda 27/09/19 16:05

      Me ha gustado mucho el artículo también. 
      Verás, es claro que no se puede considerar la libertad si no se tiene para comer, sobre todo si tenemos hijos. Como yo entiendo la libertad de ser pobres que propone el autor consiste en teniendo las necesidades cubiertas no estar en el afán de tener, esas ansias por aparentar y competir con el vecino por tener más cosas y más caras, por ser como los ricos que, por otra parte, se critican. Eso que se ve mucho en los menos pudientes, que conduce a endeudarse y a aceptar trabajos con poca libertad.
      Nos ponen dificultades para tener la libertad de ser pobres. Una, esa idea tan extendida de que ser “ambicioso” es un gran valor, consistente en ambicionar más y más cosas materiales. Y otra de la que es más difícil evadirse, si peligra lo esencial, el trabajo, la sanidad, la educación... cómo no ansiar la seguridad individual de ser rico, muy rico.

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      • irreligionproletaria irreligionproletaria 27/09/19 17:58

        Comparto tu interpretación. Nadie nos puede quitar la libertad de ser 'pobres' siempre que las necesidades básicas nuestras y de nuestra prole, esten cubiertas.

        Ergo, concluyendo, ejercer nuestra libertad de 'ser pobres' al no estar sometidos a un consumo prescindible.

        En multitud de ocasiones he preguntado en estos y otros foros ¿en qué consiste la pobreza?
        - Hablamos de pobreza ¿material o espiritual?
        Si partimos de tener cubiertas las necesidades básicas, salimos en línea desde la 'igualdad de oportunidades' Dónde lleguemos, dependerá de las aptitudes y las actitudes de cada uno.
        Pero, con necesidades cubiertas, no considero a la/s persona/s 'pobres'.
        ¿Hablamos de propiedades?
        Sin cosas materiales en propiedad ¿se es pobre? Soy paupérrima y libre. Voy ligera de equipaje.
        Sustancio mis necesidades básicas: estudio, escribo, pinto... en el único registro de propiedad que aparezco, es en el madrileño de propiedad intelectual por registro obligado de mis relatos. (improcedente la personalización; entiéndelo una declaración de bienes, que conforma mi caracter)

        Si hablamos de pobreza en cuanto a 'humanidad' no se compadece con el tenor del artículo, por consecuencia, lo procedente sería ponerse manos a la obra, para enriquecer los principios que conforman un caracter carente de acciones positivas para los demás, llenando la oquedad de posibilidades.

        Saludos, Orlinda, y gracias por tus orientaciones.

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