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España, una democracia plena ¿seguro?

José Ramón Berné Marín
Publicada el 22/09/2021 a las 06:00

Leo y oigo, con cierta frecuencia, que España es una de las democracias plenas del mundo, aunque bien es cierto que ocupa el último lugar de las europeas, según la Economist Intelligence Unit de 2020 y, ante esto, me pregunto: ¿Cuánto tiempo debe pasar para que una dictadura, como era la española, pueda ser considerada como una democracia plena de verdad?

Nuestro país se vio inmerso en una Transición, menos perfecta de lo que se cree –a la vista está lo que acontece con la memoria histórica– tras la natural muerte del dictador. Franco murió en la cama entre el recogimiento generalizado de una sociedad que, hasta unos meses antes, todavía llenaba las plazas para recibir a la persona que, seguramente, más se manchó las manos de sangre en tiempos de “paz”, mientras la muchedumbre gritaba enardecida aquello de ¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco!, sin el menor de los sonrojos.

Dos años más tarde, muchos de aquellos que lloraron la muerte del dictador, se habían convertido en “demócratas de toda la vida”, aunque en su corazón y, peor aún, en su cabeza todavía justificaban el golpe de estado de 1936 y seguían pensando que en España se había fusilado poco, que todavía quedaban muchos rojos disfrazados de ciudadanos de bien.

Todos estos “demócratas de toda la vida”, entendieron que la Transición tenía como finalidad arrojar tierra sobre el pasado y sembrar de olvido el recuerdo a los muertos de los perdedores, mientras que el de los vencedores permanecería escrito en las paredes de cientos de iglesias, para mayor gloria de su gesta.

Más de cuarenta años después me atrevo a afirmar que poco o nada ha cambiado; incluso diría que, probablemente, muchos de los que se han escondido detrás de la Constitución, aunque llamaron traidores al régimen a todos aquellos que la votaron –repasen las hemerotecas de los meses anteriores a la promulgación de la actual Constitución y se sorprenderán de lo que decían algunos que hoy se dan golpes de pecho para defenderla– siguen pensando que con Franco se estaba mucho mejor. Salvo que me equivoque, el PP, quien ha gobernado en varias ocasiones en España y es uno de los partidos que más empeño pone en la defensa a ultranza de la Constitución, jamás ha condenado ni a Franco, ni al franquismo.

Más de cuarenta años después, en este país, mandos de las fuerzas armadas pueden alardear de querer enviar al paredón a 26 millones de españoles –hijos de puta, decían– sin que los jueces ni tan siquiera den un respingo y la Fiscalía opine que eso no se trata de un delito de odio.

La historia no se reescribe, aunque sí se falsea, y Franco murió el 20 de noviembre de 1975. Pero, hagamos un poco de historia ficción, supongamos que aquel individuo, que tenía la desfachatez de salir bajo palio de las iglesias, poniéndose a la misma altura que el “sumo hacedor”, hubiese sido ungido por él con el don de la vida eterna, supongamos que hubiera sido así. ¿Sería hoy España una democracia plena?, para mí la respuesta es clara: NO, ni tan siquiera sería una democracia. No creo que las fuerzas democráticas españolas hubieran sido capaces, en tan solo cuarenta años, de derrocar unos sentimientos tan arraigados dentro de millones de españoles que lloraron cuando el dictador expiró.

Afortunadamente, ni el “todopoderoso”, tal vez ofendido porque el dictador se pusiera a su altura, con el beneplácito de la jerarquía eclesial española, le permitió vivir eternamente, aunque sí le permitiera la multitud de desmanes con los que aterrorizó, durante décadas, a una parte del pueblo español, mientras que otra parte le aplaudía fervorosamente y, aunque hoy lo siguen haciendo, cada vez menos a escondidas, tenemos la fortuna de estar geográfica y políticamente situados dentro de la Unión Europea que sirve de freno a esta grey de nostálgicos que, cuando se ven desplazados de las tramas del poder, invocando al patriotismo, no les importa recurrir a la denuncia del más ilusorio de los contubernios.

Creo que van a tener que pasar algunos años más y, sobre todo, los partidos de izquierda van a tener que hacer bastante más pedagogía en lo que a la historia se refiere, en lugar de perder lastimosamente el tiempo en “luchas fratricidas”, para que España sea, de verdad, una democracia plena, en la que los apellidos ilustres no se correspondan con los de esas familias oligárquicas, que todos conocemos, y se atribuyan a científicos, literatos, artistas, políticos… y gentes que hayan contribuido, de verdad, a la igualdad y a la libertad en España y en el mundo entero.


José Ramón Berné Marín es socio de infoLibre

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7 Comentarios
  • Jose Espuche Jose Espuche 23/09/21 19:25

    Ha dado en clavo. Con su artículo hemos avanzado más de lo conveniente que algunos políticos esperaban. ¡¡En hora buena por su artículo!!

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  • Jose Espuche Jose Espuche 23/09/21 19:19

    ¿Qué es una democracia plena? Todos los derechos y libertades que vienen recogidos en la Constitución tienen que están desarrollados. Cuando estén tendremos una democracia plena. Antes, por supuesto que no. Con redactar una Constitución y votarla el pueblo no tenemos una democracia plena. Hay que desarrollarla.

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  • Jesús Zandueta Jesús Zandueta 23/09/21 18:54

    Ir mejorando la democracia implica apostar por fomentar los clásicos ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad. La igualdad debe de ser de oportunidades ya que los resultados dependen de las oportunidades pero también de otros factores: capacidades individuales, familia y entorno diferentes y esfuerzo; aceptando estos factores diferenciales hay que luchar por igualdad de oportunidades y por la compensación de los handicaps que cada uno tenemos. Hay que hacer lo que se pueda para mejorar la vida y el mundo que nos ha tocado vivir, aceptando que el Ideal es una meta a la que no se llega pero que motiva nuestra lucha.

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  • Angel10 Angel10 23/09/21 12:07

    ¿Puede haber democracia política sin democracia económica?, pues para juzgar la calidad de una democracia solo hay que mirar a los índices de desigualdad.

    La Constitución vigente cita entre los valores a tener en cuenta, la igualdad pero del mismo modo que algunos supuestos derechos ciudadanos como el derecho al trabajo o a la vivienda, son papel mojado, no son mas que una declaración de intenciones, pero nadie puede reclamar al Estado un trabajo, tampoco podemos reclamar la igualdad, como si podemos reclamar, por ejemplo, la propiedad privada o el derecho de manifestación, esos si son derechos de pleno valor.

    En cualquier caso, entiendo la democracia como un camino, nunca como una meta, la democracia debe ser el camino, la herramienta con la que se construye una sociedad mas justa, mas próspera y mas igualitaria, por tanto nunca podemos dormirnos en loo ya conseguido, como decía Don Antonio Machado, "se hace camino al andar"

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  • Cesar MV Cesar MV 23/09/21 08:10

    Has puesto en letras lo que pensamos muchos y bien escrito. Y hay un problema que confirma lo que dices. Los jueces forman partido con el PP. Asi de claro y mientras eso no se arregle, la democracia es "simuada" por llamarlo de alguna forma.

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  • diego lopez diego lopez 22/09/21 09:16

    La transición modélica, sí tiene toda la razón José Ramón, no fue perfecta, ni mucho menos. Se habla mucho de los asesinados por ETA o el GRAPO, (grupo más que sospechoso de estar manipulado por los servicios franquistas), hay otro grupo, y no pequeño, de asesinados principalmente por las "fuerzas de seguridad del estado" y grupos de pistoleros franquistas, que está deliberadamente olvidado.
    Y toda esa violencia respondía no a un aflojamiento dictatorial tras la muerte del dictador, sino a un plan bien hecho: que nadie olvidara quién mandaba y que a nadie se le ocurriera ir más allá de lo que quienes mandaban estaba dispuesto a llegar, que era un poco de democracia, pero el control en manos de gente responsable. Esa también era la idea de AP, manifestada por Fraga públicamente.
    Salud y República

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  • ROMANILLO ROMANILLO 22/09/21 08:45

    Claro y alto.

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