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Mostra de Venecia

La competencia de la Mostra se toma un descanso y aplaude a Mario Martone

  • La actriz estadounidense Frances McDormand ha sido homenajeada con la proyección de una miniserie protagonizada por ella, Olive Kitteridge
  • Martone, con la ayuda de su coguionista y esposa Ippolita Di Majo, ha logrado interesar al público de la Mostra

infoLibre / Noticine
Publicada el 01/09/2014 a las 19:33 Actualizada el 01/09/2014 a las 21:50
El director italiano Mario Martone, izquierda, y el actor Elio Germano posando en la 71 edición del Festival de Cine de Venecia este lunes.

El director italiano Mario Martone, izquierda, y el actor Elio Germano.

EFE
Es lunes, y al iniciar su segunda y última semana de proyecciones, la 71 Mostra de Venecia ha decidido tomarse un respiro –aunque sólo en la competición–, programando un único título, local, en la carrera por el León de Oro. La biopic del poeta romántico italiano Giacomo Leopardi, Il giovane favoloso (El joven fabuloso), de Mario Martone, ha compartido la atención del día con la actriz estadounidense Frances McDormand, a la que se le ha rendido tributo con la proyección fuera de concurso de una miniserie por ella protagonizada, Olive Kitteridge, de Lisa Cholodenko.

No muy conocido fuera del país transalpino, Giacomo Leopardi, uno de los poetas más importantes del período romántico, prematuramente fallecido tras una vida de débil salud y penurias de todo tipo, a pesar de su noble linaje, y famoso por su tono melancólico y profundamente pesimista, ofrecía serías dificultades como protagonista de una biopic. Sin embargo, Martone, con la ayuda de su coguionista y esposa Ippolita Di Majo, ha logrado interesar al público de la Mostra, en buena parte italiano y más familiarizado que el resto con la personalidad del escritor, hasta conseguir su aplauso.

Elio Germano tiene buena parte del mérito por su medida interpretación de este hombre contrahecho, víctima de diferentes enfermedades que le acompañaron en sus 38 años de vida, desde su nacimiento en la noble casa familiar de Recanati, en la misma costa Adriática donde se encuentra Venecia, hasta su fallecimiento en Nápoles. Su erudición, su sentido trágico de la vida y sus amores imposibles, podrían haber dado lugar a una película oscura, espesa y difícil de ver, pero Martone y Di Majo han conseguido revestirlo de una humanidad e ironía capaz de seducir al espectador.

Preguntado por las posibilidades de que un autor poco conocido fuera sea capaz de atraer a públicos foráneos, Martone ha dicho: "No es necesario conocer la obra de Leopardi para seguir la historia del viaje de este hombre, una historia de emancipación, huída, y de ruptura de todas las jaulas en las que la vida misma nos coloca". El autor de Noi credevamo y L'odore del sangue explica que su fuente inspiradora han sido sobre todo "Los escritos de Leopardi y la totalidad de su correspondencia. El interés no estaba en la anécdota: la vida de Leopardi está volcada en su escritura, en sus versos. No hay una sóla línea que no sea autobiográfica. Abordar la vida de Leopardi significa mostrar a un hombre libre de pensamiento, irónico y socialmente comprometido, un rebelde, que no sólo vivió angustiado y triste porque estaba enfermo".
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