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"A mí no me gusta" (acerca del miedo a la palabra)

Publicada el 09/05/2021 a las 06:00

En momentos de seísmo político como son los actuales, hacer la propuesta de pararse a pensar habrá de parecerle a más de uno rigurosamente intempestivo (de hecho, suelen ser multitud los que, a la menor contrariedad, se apresuran a reclamar a quien creen que corresponde: "¡queremos respuestas!", sin acabar de tener muy claro cuáles son las preguntas). Sin embargo, tras el estruendo electoral del pasado martes en Madrid, es probable que convenga, no tanto apresurarse a pasar página y empezar a hablar de lo que, a la vista de los nuevos números, nos aguarda (sea esto lo que sea), como de detenerse a reflexionar, aunque sea solo un poco, sobre alguno de los asuntos que más ocuparon la atención de la ciudadanía en estos pasados días. Estoy seguro de que habrá quien agradezca que por una vez las palabras dichas en campaña no sean tomadas por completo como palabras vanas. Sobre todo si tales palabras apelaban a ese material particularmente sensible que es el sufrimiento ajeno, como de manera tradicional ha tendido a hacer, por razones casi obvias, la izquierda.

Imaginemos que, tras conocer la noticia del enésimo episodio de violencia de género, tras hacerse pública la ejecución de un condenado a muerte en Estados Unidos o tras difundirse la información de un caso de monumental estafa que hubiera arrojado a la absoluta pobreza a centenares de ancianos jubilados, un político, preguntado por su opinión al respecto de tales sucesos, respondiera afirmando cosas tales como "a mí no me gusta que se agreda a nadie", "a mí no me gusta que se acabe con la vida de ningún ser humano" o "a mí no me gusta que una persona se quede con el dinero de otros". Con toda seguridad nos sentiríamos como poco perturbados por la ligereza del reproche. Porque en nuestros días tendemos a dar por descontado que la violencia de género debería provocar un rechazo absoluto y sin matices, al igual que la pena de muerte o la estafa a los más vulnerables. De no reaccionar así y, en lugar de ello, convertir semejante tipo de hechos en motivo de mero disgusto, nada tendría de extraño que muchos sospecharan que lo que está persiguiendo el político en cuestión es relativizar la gravedad de tales hechos.

Aludo a esta respuesta porque era la que utilizaba hace no demasiado tiempo en nuestro país un líder de izquierdas, entonces emergente y hoy ya de salida, cuando se le preguntaba por situaciones que podían ponerle en algún compromiso teórico-político (por ejemplo, por haber sido protagonizadas por líderes hacia los que declaraba una incuestionable simpatía). Se equivocarían quienes restaran importancia a dicha respuesta y sostuvieran que no resulta representativa de nada, excepto de una ocasional torpeza por parte del político aludido a la hora de formular su condena. Pero tan frecuente resultaba ese "a mí no me gusta" (solo que aplicado a otros casos diferentes a los mencionados al principio, como el lector perspicaz ya habrá percibido) que a cualquiera que todavía conservara la costumbre de seguir la actualidad política se le terminó creando el reflejo condicionado de esperar, a continuación de la frase entrecomillada, una adversativa que, de manera inexorable, circulaba en la dirección de rebajar la importancia de ese suceso que se suponía que había provocado disgusto. Pues bien, es sobre la manera de llevar a cabo la operación devaluadora sobre lo que vale la pena detenerse. Entre otras cosas porque puede resultar expresiva de una forma de plantear estos asuntos particularmente frecuente en sectores de la izquierda.

La rebaja de la importancia del suceso del que se trate suele llevarse a cabo por dos vías. Una es probable que le resulte familiar a los de mayor edad. La recordaba oportunamente en estos días pasados Ángel Gabilondo para denunciar la tibieza de Vox ante las amenazas de muerte recibidas por políticos de diverso signo: era la vía que seguían hace unos años, cuando la violencia terrorista estaba a la orden del día entre nosotros, algunas formaciones políticas tras un atentado con víctimas llevado a cabo por grupos armados con los que dichas formaciones mantenían puntos de estrecha afinidad política. Lamentaban el dolor que pudieran estar sufriendo los allegados y puntualizaban a renglón seguido que a ellos les desagradaba cualquier forma de violencia (a veces añadían, por si alguien no lo había pillado a la primera, “venga de donde venga”). Como si lo prioritario fuera ampliar el radio de los afectados por un determinado tipo de actos (y, de paso, tipificarlos como de menor gravedad moral), o denunciar las contradicciones de los denunciantes de los mismos (que no serían tan sensibles a otros damnificados por comportamientos de idéntico orden), mucho más que su rechazo propiamente dicho.

A idéntica familia argumentativa pertenece una versión actualizada de este mismo planteamiento, consistente en enfatizar la "solidaridad con las víctimas" de cierto tipo de actos, pero cuidándose muy mucho de no hacer la menor referencia a los verdugos. Esto se vio muy claro con ocasión de los atentados de la Rambla de Barcelona de agosto de 2017, cuando determinados sectores políticos independentistas acreditaron estar más pendientes de culpar a unos supuestos responsables remotos (el gobierno español, por la titularidad pública de una empresa armamentística, o el propio Jefe del Estado anterior, por su relación con las corruptas monarquías del Golfo Pérsico) que a los responsables inmediatos y efectivos, en relación con los cuales la principal preocupación de los sectores políticos mencionados era evitar el peligro de la islamofobia. Idéntica función elusiva cumplía también el recurso retórico utilizado por Carles Puigdemont siempre que se le instaba a definirse respecto a los disturbios callejeros en Barcelona tras la sentencia del procés en otoño de 2019: “yo he condenado la violencia siempre”, proclamaba, con una referencia a su trayectoria que le servía para soslayar la condena concreta de lo que estaba ocurriendo en esos momentos.

La otra vía para rebajar la importancia de una determinada modalidad de sucesos pasa por apelar, en cuanto se tiene la primera noticia de ellos, a la necesidad de contextualizar adecuadamente lo sucedido, se supone que para evitar reacciones indeseables y, sobre todo, equivocadas. Nada que observar a semejante prevención en el plano de los principios más generales, especialmente los epistemológicos: la razón que le asiste resulta de todo punto inobjetable. Tanto que casi podría llegar a considerarse trivial. Porque, en puridad, no hay suceso del que no quepa predicar la condición de contextualizable. El hecho de que todo cuanto sucede o existe se da en medio de un entramado de circunstancias condicionantes resulta tan obvio que el propio Ortega llegó a considerar a éstas parte constituyente del ser de cada uno de nosotros (ya saben: “yo soy yo y mi circunstancia").

Sin embargo, no deja de resultar llamativo que, con demasiada frecuencia, los mismos que así proceden rechazan aplicar idéntico procedimiento a ese otro tipo de conductas que a ellos les provocan un monumental escándalo y ante las que no parecen dispuestos a aplicar ni la más mínima cautela epistemológica. Suelen ser conductas que consideran que les ratifican eficazmente en sus convencimientos, proporcionándoles el combustible adecuado con el que alimentar su indignación. Debe ser por eso que se resisten como gato panza arriba a contextualizar tales casos, como si temieran que pudiera cumplirse lo que, de Madame Staël (“ser totalmente comprensivo le hace a uno indulgente”) a Tolstoi (”comprenderlo todo es perdonarlo todo”), pasando por un sinfín de autores, tantos han señalado, a saber, que el conocimiento de algo en toda su complejidad hace francamente difícil mantener las valoraciones sumarias y rotundas que tendemos a sostener de manera espontánea cuando solo disponemos de la noticia escueta de ese suceso.

A la vista de todo lo anterior, tal vez el reproche inicial que dirigíamos a quienes se acogen al lenguaje del "no me gusta" y similares a la hora de pronunciarse respecto a sucesos que les incomodan (en resumen, el reproche de incurrir en una estetización frívola), podría ir más allá y adquirir una mayor densidad o consistencia. Acaso lo que más importe de la actitud comentada sea la severa incapacidad para la crítica que está revelando. O tal vez fuera mejor decir: la claridad con la que evidencia las desesperadas resistencias que algunos tienden a oponer cuando perciben una amenaza a las convicciones que tenían por más firmes, aquellas en las que creían poder basar su concepción del mundo y de la vida.

Regresemos al inicio. A quienes tanto se les llena la boca con la apelación a la necesidad de ser críticos hasta las últimas consecuencias, combatiendo cualquier forma de fanatismo, o a la conveniencia de ser capaces de ponerlo todo radicalmente en cuestión, les vendría bien de vez en cuando colocarse ante su propio espejo e imaginar cómo se les quedaría el cuerpo si alguien contestara "a mí no me gusta que se le haga daño a nadie" al ser preguntado por su opinión acerca de un caso de tortura, "a mí no me gusta que nadie se aproveche de su posición de poder" para juzgar un caso de abuso de menores o, en fin, "a mí no me gusta que se incumplan los tratados internacionales" ante un caso de utilización de armas químicas.

Pues bien, aunque no soy partidario de utilizar el recurso a la empatía como una metodología de paso universal, sería bueno que esas mismas personas, cumplimentado el paso anterior, a continuación intentaran hacer el ejercicio de imaginarse cómo se le puede quedar el cuerpo, pero, sobre todo, el alma, a quien les siguen escuchando a ellos responder con análogo tipo de frase cuando son preguntados por otros hechos, igualmente terribles, pero que ponen en apuros sus creencias más arraigadas. Tal vez entonces caerían en la cuenta del tamaño de su inconsistencia.

Terminaré esta pieza con una confidencia al lector. En realidad, empecé a pensar en este asunto antes de que finalizara la campaña, precisamente a la vista de la deriva que iba tomando la misma. Supongo que por algún resto de optimismo que todavía conservo, desestimé hacerlo público como artículo en esos momentos. Prefería pensar que semejante orden de reflexiones no era en realidad otra cosa que un conjunto de puntualizaciones escrupulosas (deformación profesional de filósofo, a fin de cuentas) y que los errores que pretendía señalar con ellas se verían enmendados antes de que fuera demasiado tarde. A la vista está que me equivoqué de medio a medio y que aquel convencimiento mío se reveló un completo espejismo.

Pero si lamentable resultó que regresara lo que parecía superado, aún más lo resultó la forma en que algunos intentaron justificar su perseverancia en las viejas actitudes. O, mejor dicho, que no justificaron en la medida en que eludieron entrar a debatir sobre este asunto. Al respecto, pocas lecciones de democracia pueden dar no solo quienes, como Isabel Díaz Ayuso, rehuyeron al máximo confrontarse con sus adversarios, sino también quienes, con el argumento, muy celebrado por los suyos, de que “no hay condiciones para debatir así” o de que no hay que “regalar más shows a la extrema derecha” (lo que a la hora de la verdad significaba regalarle una trascendental capacidad de bloqueo de la discusión pública), decidieron no participar en ningún otro debate tras el lamentable episodio en el programa de Àngels Barceló en la SER. Un episodio tan sobrado de exabruptos como ayuno de argumentos consistentes.

Porque si, de acuerdo con determinados eslóganes de campaña, lo que estaba en juego en Madrid en las elecciones del pasado martes era la democracia, habrá que recordarles a algunos que democracia es, entre otras cosas, palabra en la plaza pública. Es presentar a los ciudadanos las mejores razones que les ayuden a tomar la mejor decisión para su futuro. Agitar el odio o el miedo (en ocasiones de manera explícita: “el miedo ha cambiado de bando”, sentenciaban literalmente algunos, si no me falla la memoria) podrá ser muy eficaz a cortísimo plazo, pero es voto para hoy y crispación política garantizada e insoportable para mañana. Que luego nadie ande rasgándose las vestiduras. Que a estas alturas ya nos vamos conociendo todos.

________________________

Manuel Cruz es filósofo y expresidente del Senado. Autor del libro 'El virus del miedo' (La Caja Books).

 

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35 Comentarios
  • Isabelle006# Isabelle006# 10/05/21 16:28

    TV Y REDES

    La entrevista de Gonzo a Ayuso en La Sexta ha costado 14,5 millones de euros

    Usuarios de las redes sociales han llegado a considerar la entrevista un “publirreportaje”, señalando como motivación la concesión 'a dedo' tanto de la privatización de un centro universitario como los 14,5 millones de euros que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha destinado a Grupo Planeta, uno de los principales accionistas de Atresmedia, grupo propietario de la cadena" LÚH


    https://laultimahora.es/la-entrevista-de-gonzo-a-ayuso-en-la-sexta-ha-costado-145-millones-de-euros/

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    • Isabelle006# Isabelle006# 10/05/21 16:36

      TV y REDES

      "Lucía Méndez y Ana Pastor blanquean el fascismo a un día de las elecciones.

      Las redes sociales han estallado contra la defensa de Vox que Lucía Méndez, la periodista de El Mundo, hizo ayer en El Objetivo, señalando la equidistancia de Ana Pastor" LÚH

      https://laultimahora.es/lucia-mendez-y-ana-pastor-blanquean-el-fascismo-a-un-dia-de-las-elecciones/



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  • luzin luzin 10/05/21 00:14

    Gran artículo. Enhorabuena

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  • JPZ JPZ 09/05/21 21:23

    Efectivamente nos vamos conociendo todos, pero que Piensa el Sr. CRUZ de dejar sin energía en pleno invierno a los niños de la Cañada real?, qué de los eres de Caixabanc, qué de la policía del gobierno del PP que persigue partidos políticos como Podemos, qué de los grandes medios de comunicación que promocionan a la ultraderecha? Solo sabiendo lo que piensa de estas y otras preguntas similares, podríamos saber si él mismo es de "estas cosas a mí no me gustan". Es mejor mojarse que lanzar diatribas.

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  • fbernis fbernis 09/05/21 20:06

    El profesor Manuel Cruz presenta numerosos ejemplos sin especificar el nombre de las personas u organizaciones aludidas, pero yo veo que se refieren a Podemos y a Pablo Iglesias. Cita expresamente a los independentistas (catalanes) y una vez a Ayuso. En conjunto, veo a
    Manuel Cruz muy preocupado principalmente con las formaciones a la izquierda del PSOE y los independentistas, sin los cuales el PSOE no estaría en el Gobierno de España y no habría presupuestos. Quiero pensar que también está preocupado con otras formaciones y que no pretende abarcarlo todo en un artículo. Francisco Bernis, Madrid.

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    • GRINGO GRINGO 09/05/21 20:12

      Para variar siempre dispara en la misma dirección, y, efectivamente, olvida que si tienen el Gobierno es gracias a ellos.

      Pero el que paga manda....

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  • Serm Serm 09/05/21 18:07

    Lo que ocurre es que nos podríamos preguntar si a ese líder en retirada le estaban preguntando todo el día cosas inconvenientes y cuánto se lo preguntaban a los demás...El tratamiento informativo no es similar para todos....Por lo demás como yo no estoy particularmente obsesionado con ese líder en retirada,no me acuerdo las veces que contestó "a mí no me gusta nada...".No es por amnesia deliberada ,es que el artículo es poco explícito al respecto...Por lo demás Rocio Monasterio fue a reventar el debate y el líder de izdas en retirada iba a salvar el 5% de su formación...Gabilondo no ha fracasado como dice Bono por culpa de Iglesias,ha fracasado entre otras cosas porque no hizo una higa como líder de la oposición de la Comunidad de Madrid...En cuanto al debate general sobre la relativización moral mejor decir "a mí no me gusta nada" que mentir como Aznar con lo de los sobresueldos o empecinarse como en lo de las armas de destrucción masiva....Y no recuerdo que contestó Feliponcio sobre la X de los GAL...Sería fácil buscarlo en google,pero para qué remover la mierda...Y en estos últimos casos es casi una obligación de Estado porque estamos hablando de guerras,crímenes y cosas bastante importantes...

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  • Yerma Yerma 09/05/21 17:37

    (Continúa)A mi no me gusta que los alquileres sean prohibitivos para la mayor parte de la población, pero la banca,los fondos buitres y las familias poderosas de este país, están detrás de ellos y no podemos legislar en su contra,porque sino nos tiran a las cloacas y nos sacan en las televisiones y nos llaman radicales y nos envían a los fascistas o egoístas, llámale como quiera, a las puertas de nuestras casas.
    Las palabras, como bien sabe usted, sirven para decir una cosa y la contraria. Los hechos, hechos son y ahí están para comprobarlo.
    Pablo Iglesias tiene el problema de tener la boca grande y de conocer los hechos. Y la desgracia de que su familia y él , no son una gran empresa del Ibex.

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    • GRINGO GRINGO 09/05/21 20:20

      Estoy de acuerdo con lo que dices, en lo que se refiere a Pablo, que si que ha cometido errores de comunicación, se pueden decir las cosas pero de otra manera, y puntualizaría que La Banca no sólo maltrata a sus trabajadores, roba descaradamente a todos sus clientes a través de múltiples subterfugios, y ahí están las sentencias de los Tribunales Europeos sobre las clausulas suelo, Preferentes, etc,etc,etc, cobrando menos a los que más tienen y más a los que menos tienen.

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  • Yerma Yerma 09/05/21 17:31

    Iglesias ha tenido un problema, como profesor de Ciencias políticas, su análisis de la situación era claro y certero. Sabe bien de donde venimos.Conoce bien cuánta gente pudre malvas desde hace décadas sólo por ser maestro y cómo llegaron sis huesos al agujero muchas veces a causa de los padres de esos niños a los que enseñaban. La causa ? Envidia, odio,egoismo. Deseos de alardear sobre los demás. Venimos de una historia que se cerró en falso.En falso se ha mantenido y en falso por lo visto, seguirá.
    Esto que digo, Señor Cruz, es verdad o es mentira? Bajo la luz de qué cristal hay que mirarlo?
    La verdad basada en hechos, no sirve en nuestros días.
    Cuarenta años de sociedad franquista, cumplieron su objetivo, tendrás trabajo mientras calles sobre las condiciones del mismo,podrás vivir mientras no cuestiones en alto las formas del régimen. Murió el dictador en su cama y llegó la democracia. A la española. A la madrileña, añadiría yo.
    Tragaron ruedas de molino muchas personas que no estaban de acuerdo,por el bien común y se firmó una Constitución que todos liaron y encumbrado como las Sagradas Escrituras.A día de hoy, la mayoría de sus artículos son jarrones chinos. Quedan muy bonitos pero no sirven para nada. Un partido socialista y obrero (Nótese las minúsculas),gobernó décadas éste país.
    Se reformó la justicia? (minúscula). Se reformó el ejército? Se reformó la monarquía? Se reconoció en algún momento los crímenes del franquismo y se soliviantó de alguna manera a sus víctimas? Por qué no se hizo?
    Por qué un partido socialista y obrero tiene a tantos exministros y su expresidente estrella en tantos consejos de administración de grandes empresas que condicionan la vida de la gente de su país?
    Contésteme ahora con : a mí no me gusta, pero...un ex ministro es libre de ocupar un alto cargo de u a gran empresa porque él/ ella lo vale.
    A mi no me gusta que la banca se exceda con los trabajadores pero es la que nos presta el dinero para poder seguir en el poder y por eso las políticas que aplicamos procuran no rozar sus intereses.( sigue)

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  • Alberto Sánchez Otero Alberto Sánchez Otero 09/05/21 11:22

    Me suscribí a 'InfoLibre' semanas después de su nacimiento. Me atraía el proyecto y me interesaban varios periodistas que lo encabezaban. Entonces posiblemente no tuviese muy claro cómo debía ser el medio ideal, pero sí al menos que cuanto más se diferenciase del periódico global de Miguel Yuste 40, mejor.

    'Infolibre' ha centrado sus informaciones y opiniones en Madrid, tendencia que en los últimos meses se ha acentuado hasta niveles obsesivos. También ha publicado varias entrevistas con Javier Cercas y la reseña de una novela suya. Hoy, una columna de Manuel Cruz y el adelanto de un libro de Luis R. Aizpeolea.

    ¿Ha entrado Amber Capital en el accionariado de Prensa Libre S.L.?

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    • jorgeplaza jorgeplaza 09/05/21 13:07

      ¿Exactamente, cuál es la objeción que pone usted a que Infolibre (o cualquier otro periódico) publique una entrevista con Javier Cercas? Sería muy revelador saberlo: le invito a que lo razone, estoy seguro de que de sus argumentos se seguirán conclusiones muy interesantes, aunque no necesariamente favorables a sus puntos de vista.

      Si quiere un periódico que se diferencie mucho de El País, le puedo recomendar, en ese mismo orden, La Razón, ABC o El Mundo.

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      • Alberto Sánchez Otero Alberto Sánchez Otero 09/05/21 13:20

        No pongo ninguna objeción a que se publique entrevistas a Cercas ni a que se reseñe cualquiera de sus libros. Simplemente me gustaría que se hiciese lo mismo con otros autores, que hubiese más variedad y que se transitase por caminos menos trillados.

        Le agradezco la recomendación que dice poder hacerme aunque no la considero útil. Encuentro bastantes más parecidos que diferencias entre el periódico global y los otros tres que también cita.

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        • MIglesias MIglesias 09/05/21 16:32

          Sí la pone, la ha puesto hace un rato.

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    • GRINGO GRINGO 09/05/21 12:17

      Cuando hay dinero por medio...., ya lo comenté hace ya bastante tiempo, qué le cuesta a cualquier Medio de Comunicación y a sus propietarios, hacerse con la propiedad o influir a base de suscripciones de 55€ al año....

      Las nuevas incorporaciones así lo dejan entrever.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 09/05/21 11:53

      Usted ha dicho que se quita la suscripción, pero tiene la jeta de hacerlo publico. Y no solo eso, quiere dar previamente una puñalada trapera a Infolibre y a sus lectores. De los comentaristas que he leido aquí usted en la cima mas alta de la indecencia, politica y personal. Váyase usted con Dios y tanta paz tenga como paz nos deja a los demás.

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      • GRINGO GRINGO 09/05/21 12:14

        Eeeeepa Antonio, en que lugar me dejas !!!!, por favor.

        No sé si Alberto Sánchez Otero lo ha manifestado con anterioridad, pero en su comentario no dice que se vaya a dar de baja....

        Seguimos con la "comprensión lectora" agarrotada/anquilosada ???

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      • Alberto Sánchez Otero Alberto Sánchez Otero 09/05/21 12:12

        "...pero tiene la jeta de hacerlo publico" (sic). ¡Qué desfachatez!
        "...quiere dar previamente una puñalada trapera a Infolibre y a sus lectores" (sic). Una puñalada, y trapera además. A 'InfoLibre'. Y a sus lectores.
        "...usted en la cima mas alta de la indecencia, politica y personal" (sic). En fin, hilarante.

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        • Isabelle006# Isabelle006# 10/05/21 09:15

          Es filósofo también, pero del insulto de pandillero, tiene una amplia retahíla y a quien ose discrepar de la cuadrilla de enviados ocasionales de Prisa Feliponón, S.A. nos caen el cuentacuentos y sus escuderos, irremisiblemente. Dentro de nada entrará por esa puerta el don quijote de la máscara, a la dulcinea del Toboso y la libertad de expresión según para quién también es de la cuadrilla. En fin una fauna hilarante que ya resulta insoportable y siempre contra el mismo objetivo, no se hallan tan agusto en otro como el despelleje del personaje traído otra vez aquí.

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        • GRINGO GRINGO 09/05/21 12:17

          Las "comisarias" le han dejado una huella imborrable.

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    • MIglesias MIglesias 09/05/21 11:25

      No, solo intenta dar cabida a otras opiniones que a las del Podemos oficial. Prensa libre es eso.

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      • GRINGO GRINGO 09/05/21 12:19

        A ver, que yo lo entienda, InfoLibre es el Coto privado de PODEMOS, y con la participación del Sr. Cruz y otros "se completa la pluralidad informativa", "prensa libre".......

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        • MIglesias MIglesias 09/05/21 12:22

          Más o menos, empiezas a pillarlo, pero todavía no llegas al fondo.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 09/05/21 11:11

    Señor Cruz, como buen filósofo debería usted saber que toda acción provoca una reacción. Y que en numerosas ocasiones es imprescindible, al expresar el pensamiento propio, establecer que no estando de acuerdo con el resultado, existen unas causas que provocan el hecho. Ejemplo: un policía se ceba con un manifestante tendido en el suelo. Un grupo de manifestantes se abalanzan sobre el policía, liberan de la paliza al joven y a su vez golpean al policía con una saña similar. Este último acto es condenable, pero proviene de otro más condenable aún: quien está facultado por ley para ejercer la violencia en defensa del ciudadano, la usaba para agredir a ese ciudadano. El problema, señor mío, es que usted y quienes como usted piensan, nunca se fijan en las causas sino en el resultado final, muy en la línea con "el fin justifica los medios". El fin del caso que le propongo, es, por parte del policía, disolver una manifestación en pos de una "paz social" (aunque muchas veces es discutible si se pretende una paz o un sometimiento). El medio usado no parece proporcional y adecuado. Y aunque la respuesta sea así mismo desmedida, primero hay que ver las causas y a continuación si había otra posibilidad de actuación. Analizar las causas que provocan los hechos. Eso es lo que falta en los modelos que usted y otros como usted proponen. Se trata de compartimentar el hecho en el saco de bueno o malo según nos parezca a nosotros mismos y no examinar el por qué de ese hecho. Tan nefasto es el "no me gusta" como la condena radical, porque esa condena sí que se hace sin pensar en que el mismo hecho, si lo "comete" uno "de los nuestros" no nos parecería tan grave. Dos ejemplos en el campo internacional. Joe Biden quiere subir el salario mínimo interprofesional A quienes eso les parece bien, clamaban por la barbaridad que suponía hacer lo mismo en España. En Colombia se están asesinando civiles. ¿Se ha oído la misma rotunda condena que se oían con Venezuela? Es mala cosa señalar lo que hacen mal otros y justificar lo nuestro. Y es eso justo lo que me parece su artículo. Una justificación de la tibieza de su partido político frente a hechos que habrían necesitado una condena más firme.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 09/05/21 11:49

      Es que usted habla de lo que no dice el sr Cruz. Usted habla de lo que supone que es el sr Cruz o de lo que supone que quiere decir para, adjudicándole al sr Cruz lo que a usted le interesa, poder ser crítico no con lo que expresa sino sobre el mismo Cruz. Hace una valoración interesada del sr Cruz, para no discutir sobre ninguno de los puntos que le propone. Pero le voy a citar algunos puntos: 1ª Cuando usted dice que hay que buscar "causas" que provocan el hecho la pregunta es ¿Quién decide cuales son las causas que provocan el hecho? porque si las decide usted u otras personas ellas son las que no quieren afrontar los hechos para apropiarse de unas supuestas causas que no existen mas que en su ideologia o en su mente, o en su justificación. Ej: Si uno no quiere condenar de verdad un asesinato etarra o un asesinato franquista siempre inventará unas causas que provocan ese hecho concreto. Unos inventarán que el asesinato etarra en su origen fue provocado por el franquismo represor y otros que el asesinato franquista fue provocado por los republicanos o los comunistas con su totalitarismo. El hecho es que para no condenar el acto concreto se inventan unas supuestas causas que justificarían o por lo menos quitarían importancia a tan terrible hecho. Es justo lo que condena el sr Cruz cuando dice que contextualizar cada hecho violento es justificarlo en parte. La sra Ayuso cuando las balas a los ministros tambien decía que ella condena la violencia venga donde venga pero que la causa de la violencia eran "ellos", las victimas o los de la misma ideología de las victimas. Excelente ejemplo para entender que cuando una se dedica a buscar causas es para no condenar la concreta violencia. Y dice usted que primero hay que analizar las causas. Eso es una justificación del hecho violento, de un hecho execrable. Porque cada uno "encuentra las causas " que puedan justificar los hechos y las utiliza a su conveniencia. 2ª En cuanto a los ejemplos que nos propone de distintas políticas yo creo que usted yerra en su comparación. El sr Baden puede proponer la subida del salario mínimo porque por ejemplo no se ha subido desde hace diez años y en España se ha subido en dos años 25%

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 09/05/21 12:10

        . Continuo. Y es que las cosas políticamente son relativas. Condenar un crimen no es relativo pero en politica hay que mirar de donde se viene. La derecha española nos dice que en Europa se están rebajando impuestos pero engaña porque no dice que en esos paises tienen una contribución fiscal de 7 u 8% mas. Si España tiene un 39% de su PIB de presión fiscal tan progresista es subirlo 7% mas hasta el 46% como que Francia que tiene mas del 50% lo bajara dos o tres puntos para encontrar el mismo equilibrio. Y no se pueden poner ejemplos no comparables. España ha subido el SMI en los últimos años un25%. ¿Se puede comparar que un año de inflación negativa no se suba con lo que hizo el PP con Rajoy que fue no subirlo unos cuantos años? Pues no. Ni con Biden tampoco porque Trump bloqueó la subida del SMI durante 4 años de inflación. Es que cuando se hacen comparaciones hay que buscar elementos racionales de comparación 3ª Dice usted que "Es mala cosa señalar lo que hacen mal otros y justificar lo nuestro. Y es eso justo lo que me parece su artículo". y se lo adjudica usted a la tibieza del Partido del sr Cruz. Yo creo que usted ha leido el articulo al revés interesadamente. Lo que usted le adjudica al sr Cruz es justo lo que critica lúcidamente el articulo y lo que usted hace es lo o que usted condena teóricamente porque usted quiere buscar las "causas" para no condenar hechos que puedan hacer los suyos. Y para finalizar usted sabe perfectamente que el sr Cruz no justifica a su partido porque sabe que no tiene partido que es independiente presentado por un partido y que en el articulo, aunque usted no haya querido enterarse, ha condenado la actitud del PSOE de evitar mas debates porque era justamente siguiendo la doctrina Ayuso de no hacer mas debates y sustituirlo por propaganda con lo que se sometió a los interesees( que el sr Cruz califica " a la hora de la verdad significaba regalarle una trascendental capacidad de bloqueo de la discusión pública" a la derecha y a la extrema derecha.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 09/05/21 11:49

      Es que usted habla de lo que no dice el sr Cruz. Usted habla de lo que supone que es el sr Cruz o de lo que supone que quiere decir para, adjudicándole al sr Cruz lo que a usted le interesa, poder ser crítico no con lo que expresa sino sobre el mismo Cruz. Hace una valoración interesada del sr Cruz, para no discutir sobre ninguno de los puntos que le propone. Pero le voy a citar algunos puntos: 1ª Cuando usted dice que hay que buscar "causas" que provocan el hecho la pregunta es ¿Quién decide cuales son las causas que provocan el hecho? porque si las decide usted u otras personas ellas son las que no quieren afrontar los hechos para apropiarse de unas supuestas causas que no existen mas que en su ideologia o en su mente, o en su justificación. Ej: Si uno no quiere condenar de verdad un asesinato etarra o un asesinato franquista siempre inventará unas causas que provocan ese hecho concreto. Unos inventarán que el asesinato etarra en su origen fue provocado por el franquismo represor y otros que el asesinato franquista fue provocado por los republicanos o los comunistas con su totalitarismo. El hecho es que para no condenar el acto concreto se inventan unas supuestas causas que justificarían o por lo menos quitarían importancia a tan terrible hecho. Es justo lo que condena el sr Cruz cuando dice que contextualizar cada hecho violento es justificarlo en parte. La sra Ayuso cuando las balas a los ministros tambien decía que ella condena la violencia venga donde venga pero que la causa de la violencia eran "ellos", las victimas o los de la misma ideología de las victimas. Excelente ejemplo para entender que cuando una se dedica a buscar causas es para no condenar la concreta violencia. Y dice usted que primero hay que analizar las causas. Eso es una justificación del hecho violento, de un hecho execrable. Porque cada uno "encuentra las causas " que puedan justificar los hechos y las utiliza a su conveniencia. 2ª En cuanto a los ejemplos que nos propone de distintas políticas yo creo que usted yerra en su comparación. El sr Baden puede proponer la subida del salario mínimo porque por ejemplo no se ha subido desde hace diez años y en España se ha subido en dos años 25%

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      • ArktosUrsus ArktosUrsus 11/05/21 10:33

        Intentaré no ser tan prolijo en mi respuesta como usted. Durante el franquismo nadie progresista condenaba los atentados de ETA. Había un motivo: la legitimidad para defenderse de un régimen totalitario que practica el terrorismo de estado. Los atentados de ETA, instalada la democracia, pierden su causa. Así lo entienden los polimilis que inician un camino político, (poco reconocido en general) y que se le exige (con razón) al resto de ETA. Cuando (tras una excelente gestión de Zapatero) se consigue que el mundo violento de ETA se avenga a actuar políticamente, se le exige constantemente una condena que, por ejemplo, no se la ha exigido al PP sobre el franquismo. Y no sólo se le pide a Bildu, sino a todos los que tengan relación con ellos. Cada uno basa sus actuaciones y sus opiniones en unas causas, unas justas y otras injustas, quedando la justicia e injusticia de las mismas a arbitrio indefinido, muchas veces a la historia. Para un judío el bombardeo en el norte de la franja de Gaza está justificado porque los palestinos han lanzado cohetes contra Jerusalén, pero no se cuestiona por qué se han lanzado esos cohetes. Y a eso me refiero: toda acción provoca una reacción. Y lo justo es examinar la cadena de acción-reacción para ver quién la empieza y cómo se desarrolla. Condenar a ETA en la democracia, una vez alcanzado unos mínimos de convivencia, es elemental pero eso no implica que no haya que analizar el por qué de las reacciones (injustas) etarras. Dice usted que hago una lectura interesada del artículo del señor Cruz. Tan interesada como usted de mi respuesta o el señor Cruz de la realidad que todos vivimos, pero que interpretamos según nuestros convencimientos, nuestra cultura y nuestra filosofía vital. Nadie es objetivo y mucho menos con algo que nos ha golpeado con la brutalidad del terrorismo, sea de ETA o sea franquista o paramilitar como GAL o el Batallón Vascoespañol. Yo respondo a lo que dice el señor Cruz no a sus intenciones, pero va de suyo que cuando se expresa una opinión es con una intención, tan analizable como la palabra expresa. No pongo en la pluma del señor Cruz nada que no sea deducible de la opinión que expresa.

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    • MIglesias MIglesias 09/05/21 11:24

      Creo que de lo que Cruz habla en este artículo es precisamente de la hipocresía de condenar en los otros lo que no condenamos en los nuestros o de pedir que otros condenen las agresiones de que somos objeto y no condenar las agresiones de que son objeto esos otros.

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  • GRINGO GRINGO 09/05/21 10:28

    Vaya tocho para no decir nada nuevo que no haya repetido en anteriores ocasiones, TODAS las ocasiones, papá PSOE crea adicción.

    Un "repasito" a todos, con especial dedicación a Pablo Iglesias y UNIDAS PODEMOS, pero sin tocar al PSOE, aunque de refilón cita a Ángel Gabilondo, para homenajearlo, cómo no, "Sosolondo" todo moderación "con éste NO....., a ahora tenemos 12 días para ganar", acojonante !!!.

    La equidistancia y la contextualización la ejercen TODOS los partidos, ahora y de siempre, quizás porque no les queda otra, ya que es una manera de zanjar un asunto que sería necesario explicar de forma más extensa.

    Pablo Iglesias y muchos integrantes y fundadores de PODEMOS, han tenido relación con algunos países latinoamericanos, países que arrastran un retraso social si lo comparamos con los estándares de Europa, consecuencia directa de gobernantes ultra liberales, algunos disfrazados de "socialistas", como aquí, que han conseguido empobrecer más si cabe a sus pueblos.

    En su día esas relaciones las tuvieron otros políticos españoles, Felipe González sin ir más lejos era íntimo amigo de Carlos Andrés Perez, un ejemplo de gobernante "socialista", destituido por corrupción (Venezuela), pero parece que al Sr. Cruz se le olvida.

    En cuanto a su referencia "Al Debate de la SER", Pablo Iglesias se levantó del Debate de la SER, porque es inadmisible que se minimice la amenaza de muerte a nadie en un sistema democrático, y más si es el representante de unos cuantos miles de ciudadanos.

    Si Pablo Iglesias hizo mal, según el Sr. Cruz, porque cojones tardaron lo que tardaron Ángel Gabilondo y Mónica García en secundar su postura ??.....

    Que se abortara el Debate de la SER ahora es culpa del amenazado, es decir, más o menos como cuando la mujer agredida denuncia al agresor, no ???.

    Sigue luciéndote Manuel.

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