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El peligro de sentir orgullo

Publicada el 12/10/2021 a las 06:00

"En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja"

(Octubre 12. El descubrimiento. De 'Los hijos de los días'. Eduardo Galeano)

Eran salvajes, bárbaros e incluso caníbales que fueron civilizados por nosotros. Deberían estar agradecidos porque les hemos legado la cultura, el idioma e incluso la religión. Pudieron ser exterminados o esclavizados, pero por decreto real se les concedió el estatus de Súbditos de la Corona, lo que implicaba el reconocimiento de derechos que impedían el maltrato, es más, incluso hay documentos que acreditan que se fomentó el mestizaje, no como ocurrió en las colonias británicas en América que no se mezclaron y que sólo mataron indios. No fue conquista ni colonización, sino liberación. Y por todo esto, cualquier español de bien puede sentirse orgulloso de esta gran hazaña civilizadora, realizada con tintes de gesta épica.

Esto es, palabras más, palabras menos, lo que hemos oído decir en los últimos días de boca de personajes como Díaz Ayuso, Toni Cantó o el propio Pablo Casado, que acaba de celebrar su Convención de auto-reafirmación, por no hablar de las mentiras difundidas desde la cuenta oficial de Twitter de Vox, que por ejemplo señala que España no tuvo colonias sino “provincias de ultramar”.

Se ha producido una suerte de competencia en la derecha y la ultraderecha sobre quién se siente más orgulloso que el otro de ser español y de lo que hicieron nuestros antepasados en América, hace ya más de 500 años.

Lo siento mucho por el señor Casado, pero como espectador de este circo mediático de distorsión histórica, debo otorgarle la Palma de Oro a Ayuso, al atreverse a cuestionar al mismísimo representante de Cristo en la Tierra (según la confesión católica que ella misma profesa), al decir, y cito literalmente: "Me sorprende que un católico [refiriéndose al Papa], que habla español, hable así a su vez de un legado como el nuestro, que fue llevar precisamente el español y, a través de las misiones, el catolicismo y por tanto la civilización y la libertad al continente americano". 

Discípulos de Aznar

Van de católicos cuando la Iglesia dice lo que quieren oír y, cuando no, no aceptan una opinión diferente. Esto más que orgullo es ser engreído y arrogante, es creerse dueños absolutos de la verdad, aunque el mismísimo Papa les diga lo contrario. Cómo se nota que todos ellos son discípulos de José María Aznar, quien, por cierto, marcó la línea a seguir por sus acólitos al restar legitimidad al gesto de perdón del Papa por ser argentino, es decir, latinoamericano (cuestionando de paso el dogma de la infalibilidad del Sumo Pontífice). Y de paso Aznar también se burló del presidente mexicano al señalar: “¿Y quién nos dice que pidamos perdón? ¿Usted cómo se llama? Andrés Manuel López Obrador”, para añadir que “si no hubiesen pasado algunas cosas, usted ni se podría llamar como se llama ni podría haber sido bautizado”. Para el líder vitalicio de la derecha y la ultraderecha, “el nuevo comunismo de Latinoamérica se llama indigenismo. Y el indigenismo sólo puede ir contra España”.

En este punto conviene recordar que los pueblos originarios de América no pidieron ser evangelizados, ni civilizados, ni culturizados. Nadie les preguntó su opinión. Simplemente los conquistadores se plantaron un buen día allí, tomaron posesión de esos territorios supuestamente sin dueño (res nullius), en nombre de Dios y la Corona, y mediante engaños o superioridad bélica los hicieron súbditos, les obligaron a pagar tributo y emplearon esta excusa argumentativa para perpetrar uno de los mayores expolios de la historia de la humanidad, si no el mayor, fundiendo obras de arte para convertirlas en monedas de oro y plata, porque la corona (siempre la corona) necesitaba esos metales para agrandar el imperio. 

Por todo ello no hay que pedir perdón, claro que no, sino que ellos deberían darnos las gracias, y agradecer además que les pudo ir peor si en vez de los españoles hubiesen llegado los ingleses.

El Papa pidió perdon

Todo esto a raíz de que el pasado 27 de septiembre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), nada menos que desde el Palacio Nacional en México, dio lectura a una carta que fue escrita el 16 de septiembre de parte del Papa Francisco a la presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano, a propósito del bicentenario de la declaración de la independencia. En esta carta el Papa expresa que “para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del país. Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado, que han sido muy dolorosos. Por eso, en diversas ocasiones, tanto mis antecesores como yo mismo hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización”. Bien lo sabe el Papa, como buen jesuita, congregación expulsada de América y los demás territorios del Imperio en tiempos del mismísimo Carlos III.

Un año antes AMLO le envió al Papa una misiva que resaltaba la importancia de que tanto la Iglesia católica como el Gobierno español reconocieran que la memoria de la conquista debe ser reparada a través del perdón de la violencia y el exterminio de los pueblos originarios. Es una buena iniciativa, que resalta el papel de la memoria y de la historia, de cómo abordamos el pasado para construir presente y futuro, pero que ha despertado los odios más ancestrales y la soberbia más casposa.

Más allá de las opiniones y tergiversaciones, la historia está allí, para el que quiera leerla, y está escrita hace siglos, con documentos y hechos innegables. Baste mencionar el nombre de Fray Bartolomé de Las Casas y su lucha por los derechos de los indígenas y la abolición de la Encomienda. Quien de verdad quiera saber, que lea su obra Breve relato de la destrucción de las Indiasescrito por el propio fraile a mediados del Siglo XVI, donde se relatan las atrocidades cometidas por los colonizadores en contra de los pueblos indígenas.

Legado inquisitorial

No está de más recordar que, en esa época y hasta mucho después, en Europa se freía en aceite a los herejes, se hacían cacerías de brujas y las quemaban vivas o practicaban todo tipo de torturas refinadas a manos del Tribunal del Santo Oficio, todo lo cual, cómo no, fue también exportado a América. Es verdad que algunos pueblos indígenas realizaban ofrendas a los dioses y en algunos casos sacrificios humanos, pero era una práctica que no se extendía a todos los pueblos americanos, ni mucho menos, como tampoco el canibalismo. En cambio, la tortura hasta la muerte de quienes se desviaban del camino trazado por el Rey o la Iglesia era una práctica extendida en toda Europa y que también dejamos a los americanos como “legado”. Para quien le interese, le recomiendo el libro de Francisco Tomás y Valiente titulado La tortura judicial en España. O si alguien prefiere un clásico de toda la vida, De los delitos y las penas de Cesare Beccaria.

Otro aspecto interesante y que se suele omitir, hablando de civilizados, es que en América existían en ese entonces tres grandes imperios, Azteca, Maya e Inca (estos que Aznar no acaba de ubicar ni territorial ni étnicamente), todos con ciudades de cientos de miles de habitantes. Tenochtitlán, por ejemplo, fundada en 1325, llegó a contar con 200.000 habitantes y estaba construida en medio del lago Texcoco, algo que incluso hoy sería una obra de ingeniería compleja de igualar; de Tikal en la actual Guatemala o Machu Pichu en Perú, respectivamente. Ello, por no hablar de las pirámides, del calendario solar y lunar y un largo etcétera. Mientras tanto, en pleno Siglo XVII,  la Iglesia católica obligaba a Galileo Galillei a retractarse de su herejía al afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol.

Derecha, ultraderecha e historia

La verdad es que me alegro del interés que han demostrado la derecha y la ultraderecha por la historia. Y vaya que ha despertado pasiones. Tal parece que la historia no les importa hasta que se comienza a cuestionar el discurso oficial en el que han querido siempre creer contra toda evidencia empírica. 

Lo mismo sucede con la Memoria Histórica. Para ellos de la Guerra Civil y de la dictadura franquista no hay que hablar, hay que dejar las cosas como están y mirar hacia adelante, para que así prevalezcan las mentiras del régimen que siempre han contado y en las que siempre han querido creer. Y fíjense cómo les importa la historia que en cuanto han podido han repuesto el callejero franquista devolviendo el nombre de Millán Astray a la calle Maestra Justa Freire.

Como todo período histórico y como la vida misma, siempre hay luces y sombras, nada es blanco o negro como la estrecha mente de la derecha que hoy nos quiere hacer creer. Claro que hubo cultura y que quedó un idioma y unas costumbres, pero ello no quita todas las atrocidades cometidas que yo mismo, como español, no tengo inconveniente alguno en reconocer. Y ello en la esperanza de que estos gestos sirvan para que hoy los pueblos indígenas de América tengan un mayor respeto de sus derechos a su cultura, su lengua, sus tradiciones, su propia forma de vida, su territorio y su derecho ancestral. 

Lo he dicho muchas veces y lo reitero ahora: de los pueblos indígenas tenemos mucho que aprender, de su cosmovisión y su interacción en armonía con la naturaleza. Ellos son los mayores soportes de aquélla. Nosotros, los occidentales, los civilizados y civilizadores, estamos llevando el planeta al desastre ecológico al devastar sus recursos naturales sin control. Lo demás es supremacismo y en él radica el peligro de sentir orgullo.

_________________

Baltasar Garzón es presidente de FIBGAR.

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16 Comentarios
  • Aristarco Aristarco 15/10/21 19:44

    Gran articulo de Garzón, en el que pone la verdad donde le corresponde a la Historia de Latinomérica. y eso que solo relata la barbarie española, si a eso le añadimos la BOTA YANKEE, en los siguientes siglos hasta la actualidad, estaremos de acuerdo que ese continente, ha sido la esclava del otro mundo el llamado civilizado".
    Tampoco podemos olvidarnos de los inglesitos, que aniquilaron a casi todos los nativos de su continente, y nos premiaron al resto del mundo con esa faccion, que es ahora EE.UU, "BELLO" ejemplo de pais democrático.
    Gracias por el articulo A BALTASAR GRAZON y a INFO LIBRE lo daré seguimiento.

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  • In-A-Gadda-Da-Vida In-A-Gadda-Da-Vida 12/10/21 23:32

    Como dice el señor Garzón, las cosas no son siempre blancas o negras.

    Considero que presumir de haber llevado a América idioma, cultura y religión  es muestra de ignorancia y soberbia, porque los americanos ya tenían las suyas, no sabemos si peores que las "nuestras".
    También me parece de ignorantes y soberbios negar o defender las atrocidades que se cometieron en nombre de Lo-Que-Sea.

    Pero:
    No sé si se pueden juzgar hechos de hace quinientos años con los conocimientos y valores de hoy.
    No sabemos qué hubiera pasado si no se hubiera descubierto América.
    La historia es historia, ninguno de nosotros estaba allí, no tenemos culpa ni mérito.
    Utilizar temas como este para hacer política solo ayuda a los malos políticos.

    Siempre que sale este tema, me acuerdo una anécdota de Blasco Ibáñez, y me gustaría compartirla:
    Dicen que, estando de visita en Méjico, alguien le reprochó al escritor lo injustos y crueles que habían sido sus antepasados, y él contestó:
    "¿Mis antepasados? Serán los suyos, que los míos se quedaron en España".

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  • Ijon Tychi Ijon Tychi 12/10/21 20:06

    Sé que me van a caer palos hasta en el carnet de identidad, pero voy a dar mi opinión. Para empezar, no creo que sea España, ni el gobierno español ni la nación española quien tenga que pedir perdón. En todo caso, y siguiendo el ejemplo del Papa, sería el Reino de España quien tendría que reconocer que en la conquista y posterior explotación de los territorios americanos, se cometieron "errores y atrocidades". El Papa reconoce, pero no pide perdón, porque ni fue él quien lo hizo ni los receptores de la carta quienes los sufrieron. Por otro lado, supongo que, cuando usted viaja a América, normalmente invitado por persona próximas a su propia ideología, disfruta en esos encuentros de una actitud favorable hacia su persona. Mi experiencia como don nadie visitando el Chile natal de mi mujer fue ligeramente diferente. Cada vez que abría la boca, quedaba patente de dónde era. En ese momento, la actitud de los que me escuchaban cambiaba radicalmente, hasta el punto de que nada de lo que pedía para comer en un restaurante quedaba. Llegué a la conclusión de que, si quería comer, debía hacerme pasar por mudo y dejar que mi mujer hiciera la comanda. En una finca de cabañas, los campings de allí, en la región del Biobio, llegaron a amenazarnos con quemar la cabaña con nosotros dentro. ¿La razón?. Ser español. Uno de los ladrones que estamos saqueando sus países. No hace 500 años, no, ahora. Y todo porque sus corruptos gobernantes han vendido/regalado sus riquezas patrias a empresas "españolas". Y lo pongo entre comillas porque intentar explicar que Repsol, Movistar o Endesa no son empresas españolas, se me hacía difícil. Evidentemente, no conozco su experiencia vital, pero, si no lo ha hecho nunca, le invito a que se de un paseo por una de esas ciudades de Suramérica en la que pueda pasar por un don nadie y luego, si quiere, nos cuente su experiencia. Creo que cambiará de opinión sobre quién tiene que pedir perdón a quién. Porque la utilización populista del odio a España y a los españoles, no es de hace 500 años ni de los indígenas, sino de esos políticos corruptos elegidos, o no, libremente por sus ciudadanos. Y, aunque lo diga Galeano, ni los mayas ni los demás iban desn

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    • Agapé Agapé 12/10/21 23:16

      Soy católico.
      Ya se sabe el dicho de que quien siembra vientos recoge tempestades.
      No estuvo bien lo que se hizo entonces, ni está bien tampoco vengarse ahora sobre gente inocente como pudo ser tu caso.
      Si lo que en su día se hizo, o lo que en la actualidad hacen las multinacionales con pabellón español en estos países fueran prácticas basadas en la justicia y el respeto sería muy extraño encontrar estos rechazos que nos cuentas.
      No veo yo a los indios, de la India, echando prestes de las hermanas de la caridad de la madre Teresa.
      Un saludo.

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  • corleone corleone 12/10/21 19:44

    Efectivamente, y muchas gracias Sr. Garzón, por estas clases magistrales de Historia.
    De la HISTORIA de verdad de la honesta y la que nos junta a todos, por IGUAL.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 12/10/21 17:51

    Mi agradecimiento por la procedencia del artículo Sr. Garzón. Muchos muchos estamos en la verdad y argumentación de su análisis.

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  • Caecilium Caecilium 12/10/21 16:23

    Ni un punto que añadir, Sr Garzón. Solo los que insisten en reivindicar el expolio, no digo ya los que lo glorifican obscenamente, deberían algún día pedir perdón por su falta de decencia actual, pero me temo que no lo harán, tal es su soberbia y su ceguera, su ignorancia casi siempre. Una cosa es pedir perdón por lo que no has hecho y otra es persistir en la ignominia.

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  • Goyo Rodriguez Goyo Rodriguez 12/10/21 12:13

    Goyo Rodriguez.

    Excelente el artículo del señor Garzón. Difícil añadir algo que valga la pena. Aun así me atrevo a escribir unas líneas para denunciar las escatológicas mentiras de los que confunden su ideología con la verdad para confundirnos a todos. Afirman que España les proporcionó libertad, paz y prosperidad, cuando fue exactamente lo contrario: esclavitud, guerra y miseria. Pero me resisto a apoyar esa campaña que dice: "España os pide perdón". No porque no sea justa, que lo es, sino porque considero que ningún español honesto, tiene culpa alguna de lo que allí ocurrió, a no ser que participe de las mentiras mencionadas. Al mismo tiempo me niego a participar o aprobar esto que llaman "fiesta Nacional" y mucho menos lo que antes llamaban "fiesta de la hispanidad", más que nada porque participar en ella sería como celebrar lo que yo llamo "fiesta de la impunidad".

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  • Sacra Sacra 12/10/21 11:50

    Magnífico artículo, Sr. Garzón, pero desde mi punto de vista además de nuestro gobierno o España como colectivo, también debían de pedir perdón todos los gobiernos y poderes fácticos de los países americanos que no sean puramente indígenas.

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  • Fernandos Fernandos 12/10/21 11:31

    Grande Sr. Garzón, hay que reconocer que a pesar de la invasión atroz, la celebración de hoy, no levante muchas mas ampollas en los verdaderos indígenas.

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  • Ayla* Ayla* 12/10/21 11:20

    En el "descubrimiento", destruyeron cultura, en la reconquista, destruyeron cultura, en el golpe de estado del 36, destruyeron cultura.

    Los españoles muy españoles, de la mano de la iglesia católica, que no cristiana, tienen un gran problema con la cultura y la diversidad.

    Lo suyo es imponer el pensamiento único, mucho más sencillo sobre un pueblo no ilustrado.

    Por eso son más de Astray que de Freire.

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