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Club de lectura

Una bola de miedo

  • Es inevitable mencionar que la profesión de María José Moreno es la psiquiatría: se nota su experiencia con tan variados traumas y tormentas interiores
  • Un detective privado confiesa al protagonista que el resultado de la investigación solicitada entonces era errónea: por ella tomó una decisión que arrasó su vida

Begoña Curiel (El libro durmiente)
Publicada el 03/07/2020 a las 06:00

Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a contacta@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.
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El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

Aquella vez en Berlín
María José Moreno
Versátil Ediciones
Barcelona
2020

Hay mucho trabajo tras esta novela en la confección y caracterización psicológica de sus personajes, además del complicado encaje de sus piezas, para mi gusto demasiadas, aunque resuelve la tarea de manera adecuada. He disfrutado la interesante trama en comparación con su escritura, correcta pero no especialmente brillante.

Cuatro son los personajes principales, aunque tres estarán unidos desde el principio, a diferencia del cuarto, Lisa. Se intuye que acabará conectando con ellos aunque cueste imaginar cuál será el enganche. Un buen despiste siempre se agradece cuando esperas que una lectura te sorprenda. 

Tenemos a Richard, el típico personaje frío y estirado que cae mal hasta que la autora nos descubre la trastienda para que puedas ponerte en sus zapatos. Un detective privado al que contrató hace 15 años le confiesa que el resultado de la investigación solicitada entonces era errónea. Por ella, Richard tomó una decisión que condicionó y arrasó con su vida. Y tiene que ver con la relación que mantuvo con Marie.

La mujer recibe la llamada de Thomas, secretario de Richard, que quiere reunirlos, porque considera que las graves circunstancias lo requieren. Comienzan ambos —Thomas y Marie— una relación de amistad especial, después de que los encuentros del pasado no fueran tan gratificantes.

Y a ese pasado se dedica en cuerpo y alma la autora para componer su historia: los porqués de las situaciones familiares y circunstancias personales de cada uno, por separado y de manera conjunta, donde cambian los escenarios (Inglaterra, Alemania y España) según lo va necesitando la trama.

Es inevitable mencionar que la profesión de María José Moreno es la psiquiatría. Se nota su experiencia en el terreno con tan variados traumas, tormentas interiores, trampas de la memoria, malos recuerdos que el ser humano tiende a ocultarse para sobrevivir, el consiguiente peligro de que exploten, la cronificación del sufrimiento... Ya ven, una infinidad de pensamientos, sensaciones y sentimientos que se cruzan y solapan. Los interesados en la condición y complejidad humanas gozarán con esta novela.

Este es el meollo central que desgrana la escritora para que lleguemos a las conclusiones a medida que se acerque el final. Tiene un mérito enorme conseguir que ningún cabo de la intriga quede suelto. Más, teniendo en cuenta que la trama se despliega en dos momentos temporales separados tan solo por dos meses, a lo que hay que sumar los recuerdos de un pasado mucho más lejano.

Aunque resuelva con efectividad el grueso de las cuestiones planteadas, me ha parecido demasiado arriesgada tanta vuelta de tuerca con las que me he perdido en determinados momentos de la lectura. Aunque el objetivo sea darle fuste a la historia —y desde luego que la tiene—, resulta demasiado rebuscada por exceso, digamos, de ingredientes.

Richard, por su parte, es un compendio de desgracias, pero parte de ellas son la consecuencia del miedo a enfrentarse a ellas en su estadio inicial. Así, se generan las bolas de nieve que después le atropellan porque se dedica la vida a dejarlas engordar. Aunque mi opinión del personaje mejoró con respecto al comienzo, me resultaba inevitable reprocharle su ceguera voluntaria, responsable en parte de sus propios males.

Y solo me detengo en Richard pero Marie, Thomas y Lisa tienen sus propios quinarios personales. Entretenimiento e intensidad, en este sentido, no falta en una novela de personajes de corte intimista y muy profunda.

Con respecto a la escritura, no hay complicaciones. El estilo de María José Moreno es sencillo, como ya comprobé en su novela Bajo los tilos. Pero reconozco que, pasados los años, esperaba algo más que una narrativa correcta.

Ya por último me gustaría destacar su bonita portada. Sin complicaciones pero cargada de simbolismo que solo entenderemos con la lectura.