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Luces Rojas

¡Maldición! Cifuentes tampoco ha leído a Kant

Publicada el 31/03/2018 a las 06:00 Actualizada el 30/03/2018 a las 15:49
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A estas alturas es una evidencia que el caso Cifuentes era también un caso URJC, y que podía extender su sombra sobre la universidad pública. Como todo el mundo sabe, tras la polémica en torno a la obtención por la señora Cifuentes de un título de máster por la URJC, ésta abrió una investigación, encomendada a la jefa de Inspección de Servicios de la URJC, Pilar Trinidad, profesora titular de Derecho Internacional. Pero la necesidad de reaccionar para evitar más sombras sobre la propia URJC y sobre las universidades públicas ha quedado acreditado por el hecho de que, por primera vez ante sucesos de este tipo, un rector (y nada menos que el presidente de la Conferencia de Rectores, el respetado historiador Roberto Fernández) hizo una declaración matizada, en la que deslizó la sugerencia de que la URJC se había precipitado en el apoyo a la posición de la señora Cifuentes. Al poco, se produce el giro significativo: el propio rector de la URJC solicita de la CRUE un inspector externo y la respuesta afirmativa desde la CRUE es inmediata…

Mientras tanto, la principal interesada se niega a discutir públicamente las dudas que le afectan y ha lanzado el aviso de la presentación de dos querellas contra la periodista autora del reportaje en eldiario.es y contra su director, mientras alardea de su condición de víctima de campañas oscuras que serían la venganza contra su implacable voluntad de limpieza y transparencia en lo público. ¿Transparencia? ¿Puede hablar de transparencia quien se niega a responder y a proporcionar los datos más elementales requeridos por la investigación? ¿Por qué me vendrá a la cabeza aquello de Aguirre de que era ella quien había destapado la trama Gürtel?

¿Democracia sin control, sin transparencia?

Sobre la dimensión política de este asunto se ha escrito y se escribirá aún, estoy seguro. Me limitaré a apuntar algo que sugería Máximo Pradera y que considero importante subrayar para denunciar una de las confusiones más habituales en la discusión. Una falacia argumentativa tan básica como comúnmente ignorada: la confusión entre presunción de inocencia, principio jurídico básico en el ámbito penal y administrativo, y la exigencia de respeto a la "presunción de inocencia" en política, que no sólo no es un derecho, sino es un grave error. Como recuerda Max Pradera, pedir presunción de inocencia en política destruye el principio básico de la democracia, ejercer control continuo y no superficial. Porque la democracia se basa en la experiencia de que hay que sospechar de todo aquel que ejerce el poder y, por ello, la necesidad de someterlo a control. La democracia –lo explicó Aristóteles– no se basa en la pregunta ¿quién debe gobernar? sino en la pregunta ¿cómo se debe gobernar?, es decir, en la institucionalización de medios que permitan exigir responsabilidad a quien gobierna, lo que requiere poder controlarlo. Cuanto más, mejor. Por eso, en política se invierte la carga de la prueba: es el político quien debe demostrar que no ha actuado mal. Y por eso la tarea de la oposición en el Parlamento, y de los otros poderes (básicamente el judicial y el cuarto poder, los medios libres), es sobre todo actividad de control.

No hay democracia sin controles, que a su vez no pueden existir sin la publicidad, sin la transparencia, conforme al principio que dejara enunciado Kant y que es referencia obligada: "Son injustas todas las acciones que se refieren al derecho de otros hombres cuyos principios no soportan ser publicados". En realidad, la exigencia de publicidad entronca con el leit motiv de la obra de Kant y los ilustrados, esto es, la defensa de la libertad de crítica como expresión de la razón. Es sabido que Kant insistía en la prioridad del "tribunal de la crítica" y todo el mundo (salvo la señora Cifuentes y alguno más, me temo) recuerda su dictamen recogido en la Crítica de la razón pura: "Todo ha de someterse a ella. Pero la religión y la legislación pretenden de ordinario escapar a la misma. La primera a causa de su santidad y la segunda a causa de su majestad. Sin embargo, al hacerlo, despiertan contra sí mismas sospechas justificadas y no pueden exigir un respeto sincero, respeto que la razón solo concede a lo que es capaz de resistir un examen publico y libre". Esto es lo que parece olvidar la señora Cifuentes: sólo obtendrá respeto si se somete a ese examen. Quien se hurte a él podrá quizá seguir gobernando, pero sin poder a su vez exigirnos respeto. Y aquí cabe evocar aquello del cardenal de Retz, tantas veces mal atribuido a Lichtenberg: "Cuando los que gobiernan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". Difícilmente podrá exigir la señora Cifuentes que le respeten los madrileños si ella actúa tan desvergonzadamente.

La Universidad y el tribunal de la libre crítica

Recordado lo anterior, me interesa sobre todo una dimensión que la señora Cifuentes parece ignorar también y que, de ser así, evidenciaría ignorancia culpable, habida cuenta de su condición de funcionaria de la administración universitaria: si hay una comunidad que no puede existir sin máxima apertura y libertad de crítica, esa es la Universidad. Añadiré que, a mi juicio, una parte de los males de nuestras universidades resultan del estrechamiento de eso que es, que debe ser,  nuestro hábitat natural. Porque las finalidades de la Universidad –investigación, formación especializada a través de la docencia, difusión y transferencia del conocimiento– exigen la máxima publicidad, en el sentido de la mayor transparencia, de la máxima libertad de crítica.

Ante todo, porque lo mejor que tratamos de hacer en la Universidad lo hacemos para que pueda ser discutido y criticado. Ninguno de nosotros en la Universidad escribe artículos, libros, tesis de grado o doctorales para que queden enterrados y nadie los lea y discuta. Y si alguien acude al subterfugio de la protección de la privacidad es que no ha entendido dónde ni para qué está. Salvo que, obviamente, se trate de descubrimientos de tal importancia que hayan de ser protegidos hasta que quede garantizada su autoría. A mi juicio, no parece que fuera el caso, por ejemplo, de la tesis doctoral de Francisco Camps, que pretendió ser hurtada a la publicidad y que, cuando por fin se pudo conocer, no supuso (que yo sepa) ninguna revolución en los modelos electorales. Sinceramente, tampoco creo que sea el caso de ese Trabajo Fin de Máster de la señora Cifuentes, si es que aparece o cuando aparezca.

De paso, por supuesto, habrá que convenir en que este ideal que debería caracterizar a la comunidad universitaria es eso, un modelo, una idea-guía. Ergo los universitarios somos los primeros comprometidos por esa exigencia, lo que quiere decir que no cabe esconderse bajo el alegato gremial y negar que existen situaciones poco compatibles con el modelo. No: no todo funciona bien, ni todo es igual en las universidades públicas (y no les digo de las privadas). Hay que reconocer que no todos los estudiantes, los PAS, los profesores e investigadores y los equipos de gobierno, con sus rectores, están –estamos– a la altura de lo exigible y por eso la atención crítica debe ser constante para corregir y mejorar. Eso exige la máxima transparencia. Aunque conviene añadir, para quien no lo sepa, que los universitarios somos probablemente los profesionales más sometidos a evaluaciones y controles. Otra cosa es que el sistema de evaluación y control no sea, a su vez, manifiestamente mejorable. Pero habrá que decir a la opinión pública, por ejemplo, que los másteres y programas de doctorado deben pasar por la revisión de comisiones externas de evaluación y de las agencias de evaluación de las comunidades autónomas y de la estatal. Y reciben calificaciones, de las que depende no ya su prestigio, sino su supervivencia.

Si aún así se producen anomalías, como las que acabamos de conocer, es evidente que hay que trabajar más y con más transparencia en el control. Porque quizá estos comportamientos tan poco elogiables que hemos conocido sean sólo la punta del iceberg y sea mayor de lo que pensamos la presencia de malos usos derivados, por ejemplo, de ciertas puertas giratorias: me refiero a malas puertas giratorias entre la Universidad y centros de poder, los partidos políticos, las empresas, los bancos, los medios de comunicación. Insisto: malas puertas, porque el contacto y la transferencia entre la Universidad y esos ámbitos no sólo es conveniente, sino necesario. Pero bajo la máxima transparencia posible. Y hay que corregir asimismo –a mi juicio– ese riesgo de contaminación que significa la adopción prioritaria y cada vez más extendida de criterios economicistas en la Universidad. No digo que no nos importen la eficiencia ni la rentabilidad en la Universidad, pero –a mi juicio– la docencia, la investigación, la creación y difusión de conocimiento no deberían regirse sólo ni aun prioritariamente por ese rasero. Temo que la señora Cifuentes no comparta nada de lo dicho cuando, por ejemplo, emprende un modelo de regulación de las Universidades en su Comunidad como la ley que ha presentado. Los universitarios debemos reaccionar. Y llevar nuestras críticas ante el tribunal de la libre discusión por parte de todos los ciudadanos. Parece que el presidente de la CRUE se mueve en esa dirección. Yo sé que él sí ha leído a Kant.
_________________

Javier de Lucas es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política y director del Instituto de Derechos Humanos (IDH).

 
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21 Comentarios
  • charopa69 charopa69 31/03/18 14:45

    Después de soltaros unas cuantas peroratas, os invito a reír con la viñeta de Fontdevila. aún sigo riéndome

    Para quien la desconozca, allá va el enlace

    https://www.eldiario.es/vinetas/penitentes_10_755674426.html

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    • gualdo gualdo 31/03/18 15:23

      Muy bueno! :-))

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  • charopa69 charopa69 31/03/18 12:46

    Excelente artículo que merece ser leído y releído con la máxima atención. Ojalá lo lea Cristina Cifuentes, por si es capaz de enterarse y realizar un mínimo de autocrítica

    Esto dice el DRAE:

    DEMOCRACIA: Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.

    ¿Puede afirmarse que estamos en un país democrático, simplemente por votar cada cuatro años?

    Ha llovido mucho desde que en pleno siglo XIX Alexis de Tocqueville, en su obra magna "La Democracia en América", alertara sobre los riesgos de la democracia si los ciudadanos se limitaban a votar y se olvidaban de controlar a sus gobernantes.

    Pues en España, no sólo no controlamos a nuestros gobernantes, empezando por el Jefe del Estado, que no es elegido, es inviolable, y transmite el cargo por vía vaginal... y del rey abajo, el resto pueden ser votados pero no controlados, y encima, se ríen de los votantes

    ¿Hasta cuándo?

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    • Birth 3 Birth 3 02/04/18 13:51

      Excelente comentario a un excelente artículo.

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    • Prometeo46 Prometeo46 31/03/18 13:29

      Seguro que Cifuentes no lee este artículo, es demasiado profundo para una mente política como la de la política madrileña.

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  • Juan A. Cervantes Juan A. Cervantes 31/03/18 12:33

    Pero...Hay alguien del PP que no esté inmerso en algún caso de corrupción, falsificacion, pillería, falacias y otras muchas cosas. Sería más fácil enumerar a los honrados, si es que los hay.

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    • charopa69 charopa69 31/03/18 13:36

      Mucho me temo que al contarlos, nos sobrarían dedos, incluso de una mano

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  • Ciro2 Ciro2 31/03/18 11:36

    La política lo enfanga todo, cuando debería hacer lo contrario. A personajes como Cifuentes les sobra soberbia y les falta humildad. Todo les da igual con tal de medrar y la excelencia de la que hablan nunca se la aplican. Ahora dice que la persiguen por su limpieza cuando esa misma defensa es un insulto tras conocerse que le dan un título sin haberlo merecido. ¿Hay mayor corrupción que atribuirse méritos académicos sin tenerlos? ¿Qué pensaríamos de un médico que luciera una especialidad sin realmente poseer los conocimientos necesarios? Cifuentes no busca aclarar su irregular expediente, solo patalear como una niña tonta cogida en falso. Estúpida con ínfulas, ¿qué peor estupidez hay que esa?

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 31/03/18 10:21

    Refugiada en su despacho de la Comunidad de Madrid, disfrutando de sus últimos días como presidenta, cuantas veces se habrá acordado del "puñetero master, que no lo necesitaba ni falta que hacía para engordar su CV de trepa"........

    Lo que habrá tenido que tragar hasta llegar hasta donde ha llegado, y ahora perderlo todo por un master !!!!!.

    Éso si que se llama "sufrir la Semana Santa".........., jajajajajajajaja.

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  • gualdo gualdo 31/03/18 10:08

    Efectivamente sr Lucas, la publicidad y transparencia son la base y fundamento de los trabajos universitarios, sean de máster, tesis doctorales, trabajos fin de grado o lo que sea; de lo que se infiere el enorme sinsentido de aludir a la protección de datos para no hacer público algo, el trabajo de la señora en cuestión (y la llamo señora porque ya no es para mí presidenta de nada, pues perdió mi respecto al demostrar no tener vergüenza), que es inherentemente público. En la cuestión económica, existe hoy en día una peligrosa pendiente que consiste en la presión institucional de rebajar la exigencia de conocimientos para aprobar al alumnado, y que resulta de la combinación de los bajos niveles de formación con que se accede a la universidad (en matemáticas y física sobre todo, aunque también en cultura general y expresión escrita) y el consiguiente alto grado de abandono, y la dependencia de la universidad de las matrículas de los alumnos para su supervivencia. Este conflicto, si no se soluciona, puede generar a corto plazo una burbuja de graduados con baja formación que amenace, desde otro flanco, la universidad pública.

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    • charopa69 charopa69 31/03/18 13:02

      Gualdo:

      En 1992, tuve la oportunidad de comprobar personalmente el bajísimo nivel de conocimientos con que accedían a la Universidad los alumnos recién terminado el Bachillerato, el más que preocupante grado de adoctrinamiento en el felipismo (me niego a decir socialismo) la considerable y justificada preocupación de los profesores honestos y no apesebrados por el régimen imperante, porque O BAJABAN EL NIVEL DE EXIGENCIA O SUSPENDÍAN A LA MAYORÍA DE ALUMNOS.

      Doy fe, que en alguna ocasión escuché: "señora, muchas gracias por estar ahí".

      Palabras de PROFESORES, que, como represalia por su crítica a la política educativa del todopoderoso señor X, tuvieron que dejar de dar clase a los alumnos de los últimos cursos de Licenciatura, para intentar hacer pensar a los recién salidos del Instituto

      Pues muchos de los entonces alumnos, ocupan cargos de responsabilidad pública

      ¡¡¡Es lo que hay!!!

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      • gualdo gualdo 31/03/18 15:32

        Precisamente vengo yo comprobando desde 1992, cuando empecé a trabajar en la universidad, la evolución de los conocimientos que traen los bachilleres a la universidad, y le puedo asegurar que en aquellos comienzos los alumnos eran unos genios si los comparamos con los de hoy; en este cuarto de siglo la formación se ha degradado (salvo en casos puntuales) hasta niveles insoportables... y la responsabilidad de ello, adivina quién la tiene? 

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        • charopa69 charopa69 31/03/18 15:52

          gualdo:

          Me quedo atónita. No sé si es bueno para la salud conocer una situación tan preocupante.

          Para pensar. aunque no venga a cuento, ¿o sí?

          https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-10-26/tecnologia-hijos-gates-jobs_1466777/

          En la actualidad conozco alumnos de Primaria que son muy inteligentes, superexpertos en el manejo de estas tecnologías, son capaces de razonar como adultos, pero... les cuesta esforzarse para aprender a leer y escribir correctamente.

          Para reflexionar: ¿no les estamos facilitando tanto la vida que lo que para nosotros era un esfuerzo normal, a las nuevas generaciones les exige un esfuerzo desmedido?

          Y sin esfuerzo no hay aprendizaje. ¿Qué estamos haciendo mal?

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      • M.T M.T 31/03/18 13:54

        Muy buen comentario Charopa, que suscribo y esa ha sido mi experiencia como docente y que he ido comprobando desde ese año que menciona hasta recientemente, ya jubilada. Los alumnos que llegan de ESO y Bachillerato con mayor nivel de conocimientos y de preparación son excelentes universitarios: los menos. Una inmensa mayoría obtienen títulos universitarios con bajo nivel de preparación y es lo que me comentan hoy en día profesionales de diferentes ramas: médicos, abogados, ingenieros, etc.
        ¿ Qué nivel de formación ofrece la universidad?. Saludos muy cordiales.

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        • Kovacs Kovacs 31/03/18 20:54

          Teniendo en cuenta que a ningún docente universitario se le exige formación pedagógica, la educación en la universitaria es como es. Tampoco es que en los institutos sea mucho mejor, no obstante.

          Llevamos con el mismo modelo educativo de segmentación de materias y el mismo criterio para poner docentes en las escuelas que hace un siglo.
          Bastante bien salen los alumnos, para la mediocridad que hay entre quienes deciden y les forman.

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          • charopa69 charopa69 01/04/18 11:48

            Kovacs: Absolutamente de acuerdo:

            Á los políticos mediocres y corruptos que sufrimos desde tiempo inmemorial NO LES INTERESA
            que el pueblo esté bien formado e informado, y actúan en consecuencia. Regalan los puestos de empleo público, DE TODAS LAS CATEGORÍAS LABORALES, entre sus amigos y lacayos, tan mediocres y corruptos (o corruptibles) como ellos, no entre las personas mejor formadas y honestas que puedan cuestionarse una pésima gestión de lo público, y ejercer dignamente la función para la que la sociedad los paga.

            Y así no hay modo de mejorar ni la EDUCACIÓN ni la formación de las generaciones jóvenes. Y las duras consecuencias, se pagan, aún hoy

            Y más: el Plan de Estudios de Magisterio ¡¡¡de 1950!!! por el que yo estudié la primera vez, estaba diseñado, obviamente, para una sociedad, mayoritariamente rural y agraria... ¡¡¡ estuvo en vigor hasta 1967!!!, en pleno "desarrollismo", y se aplicó en una sociedad urbana e industrializada de manera apresurada y desorganizada, con el único fin de que los dueños del capital obtuvieran el máximo beneficio económico posible a costa del trabajo de trabajadores, en la mayoría de los casos, analfabetos, que habían sido expulsados del campo al mecanizarse las tareas agrícolas. Para pensar, y que no se me ofendan l@s maestr@s que ejercieron la profesión durante CINCUENTA AÑOS, durante los que se intentó poner parches chapuceros a una formación inadecuada a la mueva realidad socio-económica, intentando formar a millones de personas que fueron "transplantadas" desde el mundo rural a los suburbios de las grandes ciudades en los que se construían viviendas-dormitorio sin la dotación de las infraestructuras necesarias: sin colegios, sin centros sanitarios... ..., con una masa ingente de población desarraigada, cuyo hábitat y modo de vida había cambiado radicalmente, y al que se adaptó, ¡¡como pudo!!, produciéndose grandes desajustes en ese proceso de adaptación a un modelo de vida desconocido e inimaginado, y surge un "terreno" abonado para la aparición de problemas como la drogadicción juvenil que desbordó a los docentes, que, a partir de 1970, con la entrada en vigor de la LGE, afrontaron, como pudieron.

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        • charopa69 charopa69 31/03/18 14:27

          MT:

          Se me olvidó añadir, que, incluso ya comenzado este siglo, coincidía todas las mañana en la línea 6 del METRO madrileño, (que para quien lo desconozca, lleva a la ciudad Universitaria) con un sinfín de estudiantes universitarios que conocían con todo detalle las aventuras que vomitaba la caja tonta en el "Gran Hermano", cuyo horario de emisión desconozco, pero puede que se alargara hasta unas horas en las que, se supone, que los estudiantes deberían estar ya reponiendo fuerzas para la dura tarea de esforzarse en estudiar y pensar al día siguiente.

          Cuando yo osaba mencionarlo, "medio alarmada para no ofender demasiado" incluso entre mis sobrinos, alumnos universitarios, me contestaban que "había que ver la TV para estar informados de lo que sucede ne el mundo".

          Con estos mimbres, ¿qué se puede esperar?

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          • TOTOFREDO TOTOFREDO 31/03/18 15:04

            Desgraciadamente, es así.........no se quieren enterar y cuando quieran hacerlo, será tarde.....La historia se repite una vez más.............

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            • charopa69 charopa69 31/03/18 15:33

              Esperemos que no sea demasiado tarde, pero... revertir los estragos de cuarenta años de dictadura, seguidos de otros cuarenta en los que, se arengaba a una masa de gentes tan enfervorizadas como alienadas...¡¡¡y colocadas!!! con aquella frase del tan venerado como cínico viejo profesor "EL QUE NO ESTÉ COLOCADO QUE SE COLOQUE...¡¡¡Y AL LORO!!!.." para que no pensaran en el atraco al erario público... que no ha cesado hasta dejar el "solar patrio" como un páramo (material moral e intelectual....salvo honrosísimas excepciones) por el que galopan cual caballos de Atila los desgobernantes españoles independientemente del color con el que se pinten... ... no sé si lo veremos la mayoría de quienes comentamos en infoLibre. Ya me gustaría comprobarlo

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  • Republicano1944 Republicano1944 31/03/18 08:56

    Todo huele a podrido en este país. Seguimos enfangados en la podredumbre de una dictadura asesina que perdura.

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  • platanito platanito 31/03/18 07:25

    Siempre me ha parecido sospechoso el derecho de las comunidades autónomas a fundar universidades. Y más sospechoso aún la invasión de las grandes corporaciones del Ibex como financiadoras sin ánimo de lucro de proyectos de las cátedras. Las universidades surgieron para dotar de expertos a las monarquías o a las iglesias. Posteriormente a los organismos estatales y por fin de dirigentes y expertos a las grandes corporaciones privadas y a las profesiones liberales. Y me temo que la autonomía inherente a esos centros del saber ha terminado haciendo aguas por los 4 costados, sin olvidar la obsesión de ciertas sectas por copar sus dirigencias. De aquellos polvos viene este lodazal.

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