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Los monederos falsos

Publicada el 16/03/2014 a las 06:00 16/03/2014 a las 06:00
Pesadilla de una noche de invierno. Vivir es aceptar la desorientación.

Firmo este artículo con mi propio nombre, y lo hago por imperativo legal. De hecho no me siento dueño de mis actos, de mis palabras, de mí mismo. Cierro los ojos y soy un biombo surrealista, alguien que no tiene dominio sobre su identidad, y se desnuda, y se convierte en pez, y después en pájaro, y más tarde en arlequín. No soy nada más que un viento que pasa en forma de pesadilla por delante de un espejo.

Nací en el tiempo de la política y poco a poco me voy quedando sin tiempo. Pertenezco a una época en la que los ciudadanos nos quisimos sentir dueños de nuestro destino a través de la política. Las dictaduras, las injusticias, el capitalismo eran rocas que podían romperse con la fuerza de la política. Es decir, de nuestra política. Tal vez no fue más que un sueño hermoso, pero estaba ahí, a mi lado, en mi noche, ayudándome a resistir las amenazas de la pesadilla.

De pronto la política empezó a convertirse en un argumento propio de Jacinto Benavente. Los personajes del sueño aparecieron vestidos de amos y siervos, de colombinas y polichinelas, para gritar la moraleja de Los intereses creados: en vez de afectos conviene crear intereses. Con poca verdad y muchas ambiciones, los partidos tradicionales fueron una trama de intereses particulares. El duro discurso de los aparatos jugó a perpetuarse y a convertir a los jóvenes en siervos de la ratonería y la mentira. Hacer política, también en nuestra política, dejó de ser el sueño que pretendía transformar el mundo. Ahora se trata más bien de asegurarse un puesto en una dirección y un cargo en la vida pública. Los jóvenes se disfrazan de viejos.

La descomposición de la política alcanza así un grado peligroso. El viento empieza a repetir el eco de un desprecio. Una frase se instala en las plazas: no nos representan. ¿Servirá la indignación para algo? Los partidos tradicionales deciden no moverse ni un milímetro en sus comportamientos, así que dan lugar a que aparezca en el horizonte una extraña figura. Un viejo, el viejo de siempre, disfrazado de joven. Recuerdo la obra maestra de André Gide, Los monederos falsos, una mirada desoladora a la juventud de un París tomado por la mentira. La pesadilla sigue un camino, acelera y no sabe detenerse.

Pertenezco al tiempo desaparecido de los sueños políticos. Por eso me duele que los jóvenes de la política hereden los mismos vicios y las mentiras de los viejos. Nosotros, los viejos, nuestra vanidad y nuestras trampas convertidas por los jóvenes en caricatura. ¿Podemos caer más bajo? Sí, podemos.

En un acto de vanidad y de marketing vergonzoso, el ideólogo de Podemos declara que convierte a su movimiento en un partido político por imperativo legal. Desde luego lo conocemos, es uno de los nuestros: ha aprendido con nosotros a mentir. Hace un partido político porque necesita ser cabeza de ratón, aunque para eso ayude a cancelar la respuesta unitaria de la izquierda. Como los partidos políticos y la falta de unidad están muy desprestigiados, se lava las manos y dice que se trata sólo de un imperativo legal. Vanidad de vanidades y sólo vanidad en la fiesta del obispillo. Los poderes mediáticos saben bien a quién halagan en cada ocasión.

Pobre política maltratada. Pertenezco a una época en la que la palabra Partido merecía un respeto por imperativo de clandestinidad. Los viejos y los jóvenes, los jóvenes y los viejos, somos incapaces de configurar una nueva mayoría, una alternativa. Por eso la pesadilla se empeña en convertirse en profeta. Maldita sea la gracia, porque no hay nada más antipático que un profeta. Pero es que la pesadilla sabe mucho por diablo, y tiene a Italia muy cerca, y toma nota de lo que pasó cuando los partidos políticos tradicionales desaparecieron víctimas de la corrupción, la incompetencia y las tramas mediáticas. Llegó una época peor, de más corrupción y más incompetencia.

De esta forma los cambios de ciclo no son una buena noticia. Me lo repite la pesadilla profética, maldita sea: los que no supimos configurar una nueva mayoría, sólo seremos un peón más en la definitiva descomposición política. Ante un panorama fragmentario de desgobierno, los dos partidos grandes del sistema justificarán un pacto en nombre de la razón de Estado. Como España no es Alemania, y los ciudadanos españoles no sacan beneficios de la situación neocolonial impuesta en Europa por la banca alemana, esa gran coalición será la traca final del descrédito de la política y, sobre todo, del PSOE. El estallido se producirá cuando ya sea imposible una alternativa razonable. Los lobos tendrán los colmillos más libres para su festín.

No me hago responsable de nada de lo que he escrito porque firmo este artículo con mi nombre por imperativo legal. En realidad soy un pez que no quiere darle lecciones a nadie, una golondrina sin voluntad de quitarle espinas a ningún Cristo, un viento sin identidad, una mentira más en el espejo de mi cuarto de baño.
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18 Comentarios
  • Bacante Bacante 07/05/15 08:05

    Pues, nada, la culpa es siempre de otros y si la izquierda es una jaula de grillos será por aprovechados como Monedero (falso, of course) y porque no nos salva. Además, nunca nos hemos unido mejor que contra un enemigo comün. Sr. Montero, le he perdido el respeto. Nunca le supuse mediocridad tamaña. 

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  • Goyo Escalante Goyo Escalante 20/03/14 13:48

    Yo soy como la mayoría de los que hoy tenemos muchos años, quien conserva los recuerdos de aquela ilusión llena de luz y esperanza de nuestra juventud. Hoy nos encontramos en la aungustia del desencanto, del vacío y de la nada. Cuando lleno de impulso quiese arrimar el hombro, tuve que sentarme en una silla para poder participar en la fiesta, es decir un partido; al final las fuerzas vivas, los mangantes y vividores te tienen que echar porque no eres de los suyos: te insultan, te difaman, te persiguen, etc. etc. porque encima eres desinteresado. Pero sigo creyendo, leo mucho la historia, nuestra historia, donde encuentro que esta película necesariamente tiene un final. Un ¡Basta ya!. Y lo recurrente: "al final de todo, cuando no haya más donde comer se comerán entre ellos" ¿te suena quién lo dijo?.

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  • mafalda mafalda 18/03/14 21:29

    Estupendo artículo. Sabemos que es nuestro destino: la izquierda siempre dividida, muchos partidos con programas casi idénticos pero con diferencias " irreconciliables". Todo el mundo quiere su parcelita de poder a costa de lo que sea. Es desolador saber que siempre aparecerá algún espíritu puro que nos traicione.

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  • LUIS RAMON LUIS RAMON 18/03/14 12:11

    En la derecha también hay distintas facciones desde la extrema derecha a la más moderada. Pero cuando llega la hora de votar, ellos no se lo piensan. Van al voto útil. Prefieren un partido de derechas, aunque no les represente del todo, antes que gobiernen los rojos. A mí nunca me ha gustado lo del "voto útil". Yo siempre he votado por aquéllos que consideraba que más me representaban. Sin embargo últimamente me lo estoy replanteando. Yo siempre he pensado que en esta país hay una mayoría progresista que no se refleja en las urnas debido a la dispersión del voto de izquierdas (perjudicada por una pésima e injusta ley electoral) y a la abstención (mayoritariamente de izquierdas, en mi humilde opinión). Por eso no sé si no será mejor taparme la nariz para evitar que se culmine esta insoportable operación de desmantelamiento del estado social que, mal que bien, tanto nos ha costado montar. Con lo que han hecho en 2 años, tiemblo sólo de pensar qué no harían en 8. Buen artículo Don Luis.

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  • Gineslopez Gineslopez 17/03/14 23:36

    Si desaparece el PSOE ,¿qué alternativa nos queda a los socialistas?

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  • mrosa mrosa 17/03/14 21:44

    Me encanta el artículo; la forma y el contenido con el que estoy de acuerdo. Gracias

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  • benicadell benicadell 16/03/14 20:45

    Ser realista no es sinónimo de vencido o derrotado.Veo cierto desanimo en tu articulo.Lo importante es ir haciendo camino y como articulista tienes el mejor medio para despertar conciencia y hablar en positivo.Abandonemos el podriamos ,el deberiamos el debimos .Hablemos con el somos con el podemos y sobre todo con el debemos hacer.

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    • Bacante Bacante 07/05/15 08:07

      No está por labor. Es mejor lamentarse y criticar a otros. ¡Qué decepción! O conmigo o contra mí. Muy democrático y muy, muy generoso. 

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    • jesfar jesfar 17/03/14 09:15

      Comparto íntegramente tu comentario, abandonemos el desanimo y cambiemos el discurso por queremos y no estamos dispuestos a claudicar.

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  • BASTE BASTE 16/03/14 19:54

    Perfectamente descrito el momento político de la izquierda, pero ¿cuáles son las alternativas?.Seguir igual, apoyando a los partidos tradicionales,es ir a lo mismo:El desastre,ya han demostrado de lo que son capaces.¿Apoyar a los nuevos partidos?.Introduce algo distinto,lo cual no quiere decir que no podamos ir a un desastre fragmentado,como bien apuntas,aunque es la única posibilidad si, tras las elecciones, se llega a una gran coalición,¿utópico?:Quizás,pero es la única oportunidad que veo.¿Serán responsables las nuevas marcas?¡Qui lo sa!.Me repito,estupendo tu artículo.

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  • Dossy Dossy 16/03/14 17:44

    Amigo baldos, también yo dejaba el seiscientos lleno de gasolina para lo que hiciese falta, también tuve que correr delante de los grises. Teníamos esperanza en el futuro y fe en lo que hacíamos. ¿Qué nos ha pasado? Habrá que reflexionar mucho y sobre todo buscar la unidad de fuerza siendo coherentes con nuestras acciones.

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  • IRENE IRENE 16/03/14 13:39

    Si tu y algunos como tu vemos claramente el final del Psoe, porque no lo ven sus bases?. En la historia de España se han producido muchas transiciones desde los tiempos remotos al pueblo llano le toca siempre sufrir la desmedida ambición, codicia y maldad de algunos seres humanos. (Reyes, clero, presidentes, etc, etc).

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