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Desde la tramoya

Eufemismos: cuatro instrucciones de uso


Publicada 24/04/2015 a las 06:00 Actualizada 24/04/2015 a las 11:31    
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En realidad, nada determina a priori que “coche de ocasión” sea socialmente aceptable para referirse a un coche de segunda mano, y que, sin embargo, nos parezca inaceptable que Montoro diga “ponderación” en lugar de “subida” de impuestos. Las palabras son gomosas y muy flexibles, y a veces puedes estirarlas hasta el infinito. Pero en otros casos se rompen con facilidad. ¿Cómo se impone el límite de la elasticidad de las palabras que una sociedad está dispuesta a aceptar? He aquí cuatro ideas:

Primera. Si las palabras tranquilizan la conciencia del público afectado por ellas, serán rápidamente aceptadas y extendidas.

Los presos prefieren llamarse a sí mismos “internos”. Un comprador de un coche usado prefiere decirle al cuñado lo barato que le ha salido su coche “seminuevo”. Unos hijos prefieren dejar al abuelo en una “residencia para la tercera edad”, que en un “asilo”. Y un desempleado que busca trabajo se siente mejor al contar que está en “búsqueda activa de empleo” o explorando “nuevos retos profesionales”. De manera que todos esos colectivos y quienes procuren seducirles, usarán esas palabras y las extenderán. Mientras no entren en contradicción con significantes alternativos hostiles, no habrá problema, y el lenguaje producirá así ese efecto balsámico tan útil para que una sociedad se encuentre mejor consigo misma.

Segunda. En el ámbito público habrá con frecuencia dos o más palabras en conflicto que luchan por imponerse. Aceptar la palabra del adversario puede ser fatal.

Los ecologistas prefieren hablar de “calentamiento global”, mientras las petroleras optan por “cambio climático”. Los gobiernos de estos años aplican “políticas de austeridad” que persiguen el “equilibrio presupuestario”. Quienes se oponen a ellas con inteligencia hablan de “recortes”. No deberían aceptar utilizar el término “austeridad” (ni “austericidio”) si no quieren ser engullidos en el lenguaje del enemigo. A eso lo llamamos “infiltración semántica”: cuando una parte logra que la otra utilice sus palabras. Un progresista no debería jamás hablar, siquiera para criticarlas, de las “organizaciones provida”. Quienes creemos que lo que hacen los operadores de bolsa quedan definidos mejor por la palabra “especuladores”, no deberíamos llamarles “mercados”.

Tercera. Cuando hay consenso sobre una definición, es fatal inventar otra sustitutiva.

Por eso sonó patética la vicepresidenta del Gobierno cuando anunció una subida de impuestos para los años 2012 y 2013 y la definió como una “recarga temporal de solidaridad”. O más penosa aún Dolores de Cospedal cuando se refirió a la “indemnización en diferido” de Bárcenas. Si todo el país está pendiente de la confirmación de un rescate de la economía española, quizá sea aceptable decir que “el Eurogrupo inyectará hasta 100.000 millones de euros para sostener el sistema bancario español”, pero sonó muy impostado cuando Guindos dijo aquello del “préstamo en condiciones muy favorables”.

Cuarta. Si se te escapa un contraeufemismo, mejor no corregir.

El error de Soraya Sáenz de Santamaría el otro día en la Sesión de Control, cuando habló de “amnistía fiscal” por primera vez –según la jerga oficial tenía que haber dicho “regularización fiscal extraordinaria”– no fue sólo el desliz de utilizar un término prohibido, sino la inmediata reacción del Ejecutivo, que agrandó más el problema, afirmando que no, que no había habido nunca una “amnistía fiscal” sino, en efecto, una regularización. De forma que el truco se vio precisamente cuando se intentaba negarlo. Es absurdo. Si dices una inconveniencia es peor tratar de negarla, de arreglarla o de disculparte. Es mejor reponerse rápido y volver a utilizar el lenguaje que tú crees correcto.


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13 Comentarios
  • Lunilla Lunilla 25/04/15 16:01

    Buenas tardes amigo Gusalo:  Tu actual "compi" de pertulia, Luzin,  tiene n el pensamiento "La Arcadia Feliz" concebuida por la literatura como en lugar donde la paz y la dicha reinan, creando un universo de  erfecta armonia, sin embargo tal y como la describieron los autores griegos, fue todo lo contrario.  Polibio al fin la describio, como una regiòn  Pobre, yerma, rocosa, fria, privada de todo aquello que premia la existencia. Por ello al final los poetas griegos ubicaron su poesia bucòlica en la isla de Sicilia, en lugar de arcadia . ¡Arrea!..que te  evoca Sicilia....en lugar de Arcadia ...? ¡La Mafia!...¡¡SIN EUFEMISMOS!! ¡SEGURO QUE YA ESTAN EN ELLO! Haciendo novenas para que no votemos

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    • gusalo gusalo 25/04/15 18:06

      Hola, Lunilla. Termino de contestarte en la otra página. Aquí solo decirte que me agrada coincidir. 

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  • Lunilla Lunilla 25/04/15 09:44

    Haciendo referencia al com,tº nº 7. de mi buen amigo: El Analista de Marilyn, hago referemcia nuevamente a  La Vanidad de las palabras, haciendo una precisiòn; Antonio Machado desde 1.907 en que obtuvo la Càtedra de Frances en Soria. La cuna de su Poesia fuè siemepre seferida a Soria y su  provicia- ...Campos de Caastilla...- . Tendra algo que ver la cita...."desde Soria...cuna de Machado". Repito tendrà algo que ver con la alocuciòn  desde Soria del Sr.Pedro Sanchez. Alocuciòn traducida ¡ ¿Bien- Mal?! por el vocero de un plumilla de otro medio digital en ujn corte "ad hoc" para ser asì  publicado desspues de traducido ( ¡con que subjetivo?) Molete. PD.  ¡Si!..¡Sì!...es la forma y manera conque algunos tratan de equilibrar sus "chacras" con "mantras y afirmaciones" siempre lo hacen de la misma forma y manera dirigidas a un objetivo Spam.  Ni siquiera le valen la meditaciòn y descando.

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  • Lunilla Lunilla 25/04/15 08:36

    En un ensayo general sobre "La vanidad de la Palabra", el ensayo  de sstos eufemismos que nos enseña el Sr. Arroyo es una admirable muestra de lucidez,  profundidad y de soltura. Veamos ahora el ensayo mas sutil del Filosofo Luis Villoro-dentro del  ensayo general de la Vanidad de la palabra-  Sobre la Significaciòn del Silencio.  El Filòsofo toca los bordes del lenguaaje, las posibilidades de la palabra y el ambito de lo inefable. El lenguaje sospecha Villoro pudo haber nacido como un consuelo; Incapaz de sujetarlo todo el hombre inventò la palabra, tratò de atrapar algo, al no lograrlo le impuso nombre, primero lo señalò con el  dedo, luego lo bautizò con un sonido:  "No podre cazar al tigre", pero al nombrarlo lo hago un poco mio se dijo. Con la infiltracion semantica se estudia los signos de la palabra de los simbolos, de las expresiones gramaticales y sus cambios - en suma- tambien de sus Eufemismos. Molete

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  • El analista de Marilyn El analista de Marilyn 24/04/15 12:21

    ¿ QUE HACEMOS CON PEDRITO Y ARROYO ? “Para redondear la semana de los fallos del líder socialista, el martes envió un tuit para solidarizarse con el asesinato en un colegio de Barcelona, y escribió: “Desde Soria cuna de Machado todo mi reconocimiento al trabajo de profesores y condolencias a familiares y amigos”. Ni que decir tiene que las redes sociales estallaron para recordar que Machado nació en Sevilla. De todas formas, no todos son críticas al líder del PSOE, también muchas recaen contra su equipo sobre todo, en el contenido de sus mansajes. En opinión de muchos, “alguien le está pasando mal los apuntes” y se nota mucho que algunos temas no los conoce en profundidad o ni siquiera para salir del paso, salvo en materias económicas… González ya le dijo que se tenía que “poner las pilas” pero pasa el tiempo y parece que Sánchez sigue yendo de charco en charco.”… (Público) hoy ¿ ARROYO SSEGUIRÁ PASANDO LOS APUNTES A PEDRITO SÁNCHEZ ?...

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    • Angels Angels 24/04/15 13:37

      No puedes con tu alma al pensar que no va a ganar el PP, hay que darle, a los unicos partidos de izquierda de este pais con posibilidad de hacer politicas de izquierdas, IU y el PSOE.

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  • gusalo gusalo 24/04/15 11:41

    Interesante incursión en el habla de los políticos. Detrás del eufemismo siempre hay una realidad que ni se quiere nombrar (los lingüistas la denominan “tabú lingüístico”). Pero los eufemismos, tan frecuentes en el uso político de la lengua, también se van contaminando con el uso hasta convertirse en expresión tabú. La propia palabra “recorte”, hoy expresión tabú para el partido gobernante nacería como un eufemismo para eludir expresiones más relacionadas con la idea de 'quitar recursos' o de 'robar a los necesitados'. La palabra “amnistía” , con su primitivo significado de 'olvido' (igual que “amnesia”) también nació como un eufemismo. Y a veces, irónicamente, el eufemismo se convierte en algo peor que la expresión tabú, en un “disfemismo”: la expresión “finiquito en diferido en forma de simulación”, no engaña a nadie, pero sí le añade cierto tono humorístico a la idea de 'tapabocas' o 'bufanda' (también eufemismos convertidos en disfemismos) que actúa como un subrayado de lo eludido.

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  • AMP AMP 24/04/15 11:14

    Quizá habría que empezar a decir prostitución del lenguaje en vez de eufemismos. Pues lo que se persigue no es atemperar el verdadero significado de las palabras, sino engañar al personal, pura y simplemente.

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  • El analista de Marilyn El analista de Marilyn 24/04/15 10:43

    Pobre Arroyo... pensar que dedica su vida profesional al enmascaramiento de los que le pagan.  Triste.

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  • Giordano Giordano 24/04/15 01:50

    Hablando de “la vanidad de las palabras”, Montaigne reprueba a los retóricos que buscan “engañar a nuestra razón, bastardeando y estropeando la esencia de la verdad”. Y cita a Aristón, quien definió cuerdamente la retórica como “ciencia para persuadir al pueblo” y a Sócrates y a Platón quienes la llamaban: «arte de engañar y adular». Afirma que «Es un instrumento inventado para agitar y manejar las turbas indómitas y los pueblos alborotados, que no se aplica más que a los Estados enfermos». De tener la oportunidad, es seguro que hoy Montaigne completaría su ensayo haciendo justa mención del oficio de los asesores de comunicación política.

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    • Lunilla Lunilla 25/04/15 10:15

      Giordano: Comtº nº 2 [....] ¡Sì Señor! Giordano, le doy toda la razòn; Tambien he leido a Montaigne, pero Vd. lo explica con mucha lucidez.  ..."Engañan  nuesstras razones, bastardean y estropean la esencia de la verdad, con su retorica como ciencia para persuadir al pueblo; El arte de  engañar  y adular es su instrumento inventado para agitar y manejar las turbas indòmitas o no y a pueblos alborotados y a los Estados enfermos. Aquì y ahora lo quieran o no los vamos conociendo; Algunos, varios  que despues de agitarnos con su mmensaje y la Vanidad de sus palabras, a prueba de estados que han acabado arruinados con esa medicina suministrada y vendida  bastante cara. Molete

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    • Bacante Bacante 24/04/15 06:46

      Sin embargo, también han conseguido el efecto  contrario; muchos y muchas desconfiamos de todo y de todos, por principio, y no sólo nos hemos vuelto más críticos y más capaces de pararnos a pensar, que sería un buen resultado. Osea, que hay agresividad añadida , quiero decir, y hasta odio. Los responsables deberían cubrir de cenizas sus cabezas para los restos. 

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  • Artero Artero 24/04/15 01:17

    El convencer es vencer; de aquí la importancia del lenguaje. Desde que utilizas el mismo lenguaje que tu enemigo, o cuando menos contrario u adversario, es signo de que te has o te estás rindiendo.

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