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@cibermonfi

Empiecen desalojando a los corruptos, por favor

Publicada 27/05/2015 a las 06:00 Actualizada 27/05/2015 a las 10:06    
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Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 31

Las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo no fueron un nuevo 14 de Abril, un seísmo de tal magnitud que haga inevitable un cambio de régimen. Nadie lo esperaba, por otra parte. Sus resultados, sin embargo, son más rotundos en la dirección del cambio de lo que podía augurarse.

El PP sufre un varapalo merecido y considerable. Gobernar contra la gente y entregarse con descaro a la corrupción terminan pasando factura electoral. Lo ejemplifican los batacazos de Esperanza Aguirre, Rita Barberá, Monago, Cospedal y otros mascarones de proa de la derecha. Mariano Rajoy no tiene garantizada la reelección en otoño.

El bipartidismo sigue erosionándose. Del 70% de las municipales de 2007 y el 65% de 2011, la suma de los votos del PP y el PSOE pasa al 52%. Podemos, en solitario o en el seno de candidaturas de unidad popular y ciudadana, supera el resultado jamás obtenido en el conjunto de España por una tercera fuerza política. La formación de Pablo Iglesias sale viva y coleando del bombardeo sufrido durante el invierno. Ciudadanos, por su parte, se confirma como fuerza nacional, aunque con menos brío de lo anunciado.

La decencia y la justicia motivan a más votantes que el miedo y el patrioterismo. Sumando los resultados de todas sus candidaturas, la izquierda vuelve a ser electoralmente mayoritaria en España. Que los partidos y movimientos que la componen sepan transformar esa mayoría en gobiernos municipales y autonómicos, es lo que veremos en las próximas semanas. Que atinen a que esa mayoría termine desalojando al PP de La Moncloa, es incierto.

Las grandes ciudades van más lejos en la expresión de su deseo de cambio que las pequeñas y el mundo rural. El rumbo lo marcan las grandes ciudades, siempre ha sido así. En ese sentido, es inquietante para el PSOE el hecho de que en Madrid y Barcelona sus candidaturas hayan sido superadas por las unitarias apoyadas por Podemos.

Miguel Mora escribió el lunes en ctx.es que la Segunda Transición comenzó el domingo. Se refería a esa amplia puesta al día de nuestra muy mejorable democracia que el 15M fue pionero en reclamar. Bien podría ser así, añado por mi parte, si los vencedores políticos del 24 de mayo no se dejan llevar por la intransigencia partidista, si piensan y actúan guiados por el corazón y el cerebro y no por las tripas y el bajo vientre.

En lo inmediato, se trata de desalojar a los sinvergüenzas de sus poltronas gubernamentales allí donde aritméticamente sea posible hacerlo. Tengo la impresión de que mucha de la gente que votó por candidaturas y mareas unitarias, PSOE, Podemos, Compromís, IU y otras fuerzas, no entendería que los sinvergüenzas siguieran de alcaldes y presidentes tan sólo porque los demás no se entienden por un quítame allá esa vicealcaldía. Ya no digamos por algún tipo de tamayazo.

Convertir en gobiernos las mayorías electorales a favor del despido de personajes como Rita Barberá es el reto inmediato de las fuerzas de izquierda. Háganlo, por favor. Apoyos o abstenciones en las investiduras, gobiernos de coalición, alianzas parlamentarias de geometría variable…, encuentren las fórmulas adecuadas a cada caso concreto, que las hay. En lo urgente –frenar los desahucios, restablecer servicios sociales mínimos, perseguir la corrupción, manejar con decencia el presupuesto…-, dicen estar de acuerdo.

No me llamo a engaños. El PSOE y Podemos –por hablar de ellos- no sólo no comparten receta, tampoco comparten diagnóstico. El PSOE –sobre todo su cúpula más felipista- no quiere una Segunda Transición, piensa que sería suficiente con su llegada al poder, políticas más sociales y retoques al sistema de 1979. Podemos es más rupturista, propone un nuevo comienzo a través de un proceso constituyente.

Pablo Iglesias aspira a que Podemos ocupe el espacio de una auténtica socialdemocracia abandonado en los últimos lustros por el PSOE y sus parientes europeos. No es la única posición en el seno de Podemos, pero es la más inteligente. El PSOE, por su parte, se redescubre ahora de izquierdas, pero ahí tiene un problema de credibilidad. Muchos de sus antiguos o potenciales votantes no han olvidado lo peor del felipismo, los últimos años de Zapatero y el maniobrerismo de Rubalcaba. Tampoco la ansiedad de Pedro Sánchez por hablar de baloncesto con el Rey o fotografiarse pactando con Rajoy

El PSOE y Podemos se han dicho cosas muy duras en el último año, han intercambiado insultos fratricidas, para alegría del IBEX, los dinosaurios mediáticos y el PP. El PSOE ha compartido con la derecha el argumentario de que Podemos es Venezuela, ETA y hasta Satán; Podemos ha querido presentar al PSOE como lo mismo que el PP en materia de corrupción, autoritarismo y espíritu antisocial. Una y otra cosa son injustas. Ni Podemos está proponiendo una España chavista –aunque haya bolivarianos o ex bolivarianos en sus filas-, ni la inmensa mayoría de los militantes y votantes del PSOE pueden ser tildados de casta –aunque algunos de sus dirigentes, ex dirigentes y socios mediáticos sean muy del IBEX-.

Cierto es que, durante la campaña, el PSOE y Podemos han procurado evitar agredirse mutuamente y se han concentrado en lo principal. Cabe felicitarles por ello. ¿Logrará el espíritu de acuerdo anunciado por Ángel Gabilondo y Manuela Carmena imponerse al sectarismo que suele caracterizar a los aparatos de los partidos? Ojalá. Los sinvergüenzas tendrían que abandonar un poder municipal y autonómico que ya no se corresponde con el deseo de la mitad más uno de los votantes. ¿Pervivirá ese espíritu a lo largo del verano y el otoño? En ese caso, quizá Rajoy no se comiera el turrón en La Moncloa.

El PSOE ha salvado los muebles en estos comicios, pero ha seguido perdiendo cientos de miles de votos, sobre todo entre los jóvenes y en las grandes ciudades. En cuanto a Podemos, ha obtenido sus mejores resultados en candidaturas unitarias y lideradas por independientes como Manuela Carmena y Ada Colau. Uno y otro deberían reflexionar.


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11 Comentarios
  • Armando Orera Armando Orera 29/05/15 13:11

    Una segunda transición esa es la clave. A mi entender el Modelo Español ha tocado fondo; se ha visto incapaz de corrupción. Los políticos no han sido capaces, y hoy la corrupción se ha normalizado en todas las esferas, sindicales, políticas.  La sociedad española había normalizado la corrupción " y tú que harías si mandaras" claro hasta que la corrupción ha hundido la economía, y ahora la padecemos todos... en lo que más duele: en la supervivencia. Mal nos irá si Ciudadanos se cambia por el PP y Pedemos por el PSOE si no cambian las reglas de juego. El poder tiende al abuso, si no somos capaces de atajar los abusos, controlar a los que nos gobiernan, hacer una sociedad en que la eficacia y eficiencia sea no solamente obligación de los trabajadores sino de los gerentes y directivos saldremos con mucho sacrificio del pozo donde estamos... para volver a caer por culpa del descontrol. Pienso que necesitamos nuevas reglas, por ejemplo listas abiertas, y otras iniciativas.

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  • holgui14 holgui14 29/05/15 12:27

    La ironía suele actuar de catalizador de estados de ánimo colectivos. En el caso del comentario nº 2 de Hasta Cuando? lo encuentro acertadísimo. Las políticas liberales del Partifo Popular, al más puro estilo de "La doctrina del Shock" de la escritora Naomi Klein, se les están volviendo en contra y no acaban de aceptar que lo que ellos hicieron pensando aplicarlo a los demás, se les vaya a aplicar para "despedirlos", en este caso, no con sus leyes ultraliberales sino en forma de voto. Como alguién ha escrito o yo he interpretado de lo leido "el ideario liberal del individualismo a ultranza se cobija en la comprension del estado cuando a ellos no les favorecen sus propias políticas". Volviendo al comentario nº 2, lo suscribo en su totalidad y especialment el último punto: "En este caso, también es una cuestión de saneamiento de la economía española"

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  • Lucía Oliveira Lucía Oliveira 28/05/15 19:45

    Muy atinado el diagnóstico, y más la cura. El electorado de izquierdas estamos pidiendo a gritos que los diferentes partidos sepan ponerse de acuerdo.

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  • esfera esfera 28/05/15 15:08

    No me ha gustado " ni un pelo" las declaraciones de P.Iglesias respecto a la posibilidad de una candidatura conjunta , aglutinadora y prescindiendo de siglas, Si, todos con la excepción de PODEMOS. Así se puede! !Qué listo!

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  • Red Red 28/05/15 01:27

    Lamento que a estas alturas todavía haya quien no ha entendido el sentido que Podemos da a la palabra "casta". Cuando mencionan a los de la casta no hacen referencia a los militantes de base de los partidos ni a sus simpatizantes. Hacen referencia a los políticos que ocupan cargos y se olvidan, precisamente, de sus bases. Se apoltronan dejándose seducir por el aroma del dinero y del poder, emborrachándose con él. Dicho de otro modo, padecen la hybris -no sé si se escribe así- que ya en la Antigua Grecia se describió como el mal de los políticos.  Otra cosa es lo que los medios y los demás partidos dicen qué dice Podemos!

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    • Milkhouse Milkhouse 28/05/15 07:41

      No te equivoques, no se trata de no entender, Se trata de justificar con una melé. El autor sabe muy bien que es casta, oligarquía, clase dominante, cleptocracia o demás calificativos que dediquemos a esa gente que perpetua el sistema del que se benefician.... Aun que sean de sus migajas.. Es la enésima vez que oímos eso de los buenos militantes que no son casta... Muy pobre.

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  • mcjaramillo mcjaramillo 27/05/15 22:11

    xxxx

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  • mcjaramillo mcjaramillo 27/05/15 22:08

    Sería tristísimo que los egos o los intereses personales de los dirigentes de izquierdas frustrarse, una vez más, las esperanzas puestas en ellos por buena parte de la ciudadanía, que lo que les pide, es que juntos formen gobiernos democráticos, eficaces y limpios.

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  • mcjaramillo mcjaramillo 27/05/15 22:03

    Sería tristísimo que los egos o la ambición personal de algún dirigente de izquierdas, frustrase, una vez más, las esperanzas que buena parte de la ciudadanía ha puesto en ellos, para que unidos, lideren gobiernos democráticos, eficaces y limpios.

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  • gusalo gusalo 27/05/15 21:30

    Me uno  a los elogios ya expresados en los anteriores comentarios. El análisis desde la síntesis del primer párrafo me parece muy atinado. Sólo alguna puntualización, que en nada contradice lo expresado en el artículo:   1ª) El éxito del nuevo partido liberal (o nueva marca blanca de IBEX, como se sospecha), anunciado por el Ágelus mediático como el verdadero mesías, no debe ser mal recibido por la ciudadanía. No es malo que quienes siempre votan derecha –haga ésta lo que haga, e incluso aunque esté encarnada por la mismísima Condesa de las Mamandurrias– tengan un sitio más europeo y menos corrupto donde depositar el voto. Además, si hay una ultraderecha y una derecha, mejor que vaya cada una por su lado. 2ª) Aun sabiendo que mi opinión no es muy representativa ni políticamente correcta, cuando la derecha quiere parecerse a C. Andrés Pérez, considero legítimo –incluso adecuado– que la izquierda sea chavista (que no es lo mismo que desplazar la Península Ibérica a Suramérica).

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  • losdel38 losdel38 27/05/15 20:20

    ...Y ya esta bien con tanto cuento y muy poca verguenza que han demostrado los politicos de  derechas/izquierdas. Los currantes de a pie de Derechas e Izquierdas lo que queremos es que entren en la Trena todos los Ladrones,sea ministro o sea Obispo y que desaparezca el 99% de los Aforaos,que los Jueces no los ponga el Partido que Gobierne y dejar trabajar a Guardia Civil/ Policias. 

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