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El vídeo de la semana

De naturaleza y condición

Publicada el 27/08/2016 a las 06:00

El terremoto de Italia es uno de los más devastadores

Los equipos de rescate siguen buscando personas entre los escombros

Nos empeñamos en cultivar la desigualdad, pero la naturaleza, el escenario real de nuestra condición, nos recuerda una y otra vez que fronteras, clases y grupos son en esencia artificios con los que hemos buscado y conseguido mejorar nuestra vida, y que seguimos siendo tan vulnerables y sometidos a las leyes naturales como cualquier otro ser vivo.

Italia llora a sus muertos y lamenta la corrupción que propicia que se caiga un pueblo entero y a su lado otro apenas sufra daños. Algo se habrá construido al margen de la ley o alguien habrá hecho la vista gorda previo pago descuidando obligaciones legales que al final salvan vidas. Los interesados en profundizar esta cuestión pueden seguir la pista que ayer facilitaba el corresponsal de Onda Cero en Italia, Darío Menor, en el programa Más de Uno: en el pueblo de Norcia, situado a una veintena de kilómetros de Amatrice, apenas se han caído casas y no hay víctimas mortales.

Pero el fondo de la cuestión, lo que ha de conmovernos, al menos conmigo lo ha hecho, de esta presente tragedia europea es cómo nos iguala a aquellos con los que con demasiada frecuencia no queremos tener nada que ver y mucho menos algo que aportar a su situación. Los muertos y los heridos, los italianos que han perdido sus casas y su gente, o los extranjeros que se han dejado familiares o amigos son, como tales, exactamente iguales que los nepalíes, los chinos o los japoneses, por citar algunos de los últimos sismos más presentes aún en nuestra memoria. Sienten igual, lloran de la misma forma…salen de los escombros recubiertos del mismo polvo blanco. La naturaleza y sus caprichos o sus ciclos nos igualan como seres vivos, como seres humanos. No haría falta recordarlo y mucho menos fundamentar ese recuerdo en una tragedia cercana, pero desgraciadamente la lección está ahí y es bueno que seamos capaces de aprovecharla. A veces lo obvio, lo más cercano, lo más evidente, es lo que menos presente tenemos. Y actuamos en consecuencia.

Si fuéramos capaces de interiorizar esa realidad de nuestra condición de seres humanos iguales, de artificios con los que separamos y distinguimos en territorios y razas, quizá podríamos ser más empáticos con el sufrimiento de nuestros iguales y colaborar en su alivio o en acabar con él. No hace falta renunciar a lo que somos, a nuestro progreso y nuestros avances, a la tecnología y la igualdad social alcanzadas para tender la mano a los que, siendo como nosotros, no han tenido la oportunidad ni las posibilidades de conseguirlo aún. No hablo de caridad o beneficencia, que se basa en cierto complejo de superioridad, sino de solidaridad, que es horizontal, que tiene más que ver con el deseo de compartir, de ser capaces de ver a los demás como iguales, pero de verdad, sin complejos, para entender que su sufrimiento o su alegría son como las nuestras, aunque las sociedades en que vivimos estén a miles de kilómetros de distancia física y cultural. Y también que su progreso será el nuestro.

Que la conmoción por lo sucedido en Italia nos sirva para recordarnos que somos tan vulnerables como iguales, que también en Europa puede temblar la tierra y causar desgracias, como hubo aquí una guerra y dramáticas hileras de desplazados exactamente igual de cansados y asustados que los que hoy nos vienen de Siria. Que también hubo bombardeos y niños rescatados de los escombros, acaso alguno de ellos nuestro abuelo. Y, si me apuran, hasta que el polvo que cubre a quienes sobreviven entre los cascotes de un terremoto es exactamente igual que el de los supervivientes de un bombardeo en cualquier lugar del mundo.

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13 Comentarios
  • taxista y rojo taxista y rojo 31/08/16 10:14

    Yo también creo que nos sobra un poquito de caridad y nos falta un muchito de solidaridad. Totalmente de acuerdo.

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  • iregua1 iregua1 28/08/16 23:15

    chapeau

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  • R12 R12 27/08/16 14:42

    Muy buena reflexión. Me encanta. Muchas gracias por compartirla con nosotros.

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  • Bacante Bacante 27/08/16 13:07

    No nos olvidamos,  señor Lucas. Había españoles en Zaventem y en París,  una fallecida en el terremoto ,  y bien joven,  es española,  hemos oído hablar de Biescas,  nuestros amigos arquitectos van de escándalo en escándalo cuando viajamos con ellos porque Biescas,  y a lo bestia,  se va a reproducir en cualquier momento.        ¶.        Me mosquea que los periodistas,  como muy bien reflexionaba Pedro Blanco,  sean dados a hablar mucho más de políticos y sus cálculos y estrategias que de nosotros.  Y va usted y nos larga este sermón,  que yo percibo como otra piedra en la mochila del ciudadano que más sufre la crisis, los peligros del terrorismo,  los conflictos de la calle,  etc.  También somos los más concienciados y generosos,  los que más aportamos a las ONG y los que más nos movilizamos socialmente.  Perdone,  pero hay que recordar que no somos estultos. 

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  • viaje_itaca viaje_itaca 27/08/16 10:25

    Es lo normal después de haber tenido como presidente a un tipo relativamente perjudicial como Berlusconi. Tras Rajoy y sus acólitos, las casas se van a caer sin necesidad de terremoto. Repásense las noticias, por ejemplol, sobre el nuevo "hospital" de Vigo. Recién construido, se caía a trozos. No sé cuanto quedará a estas alturas, y lo que constaron los parches que se le llevan hecho, por una obra que era mucho más barata haciéndolo con fondos públicos.

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  • Lunilla Lunilla 27/08/16 06:57

    ...."A palo seco y en resumidas cuentas, en todas las partes cuecen habas"    Molete.

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  • Sancho Sancho 27/08/16 00:41

    A lo mejor por eso algunos medios se empeñan en no sacar las tragedias e otros, para que no empaticemos, que luego nos da por ser solidarios y ya empezamos a joder la marrana...

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    • Bacante Bacante 27/08/16 13:11

      Sancho, voila! Me mosquea el escaso espacio que ocupan las tragedias "de otros" en nuestra Prensa. Y no es que nos dé por serlo,  como comentas con güasa,    es que somos muy solidarios; y a ver si también se nos va a negar lo que tenemos de bueno los españoles.  Osasunérrima!

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      • Ciro2 Ciro2 27/08/16 16:28

        Sin olvidar, igualmente, que nuestra generosidad a nuestro propio cuerpo, pues somos de los que más donan sus órganos. Pero quizás pase como con la economía capitalista laborativa, que es buena en determinada escala pero se desvirtúa según se masifica.

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        • Bacante Bacante 27/08/16 21:25

          Creo que estamos en primer lugar ,  o en uno de los primeros lugares,  de donantes de órganos del mundo.  

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      • Sancho Sancho 27/08/16 13:47

        Eso, es, Bacante. Creo que es algo que el españolito siempre ha tenido. Personalmente me lamento a menudo de esa maldita condición nuestra...(Jaja, o una de ellas). Algunas veces me viene a la cabeza la solución que Max estrella propone a su mujer en la maravillosa obra de uno de los ilustrísimos de nuestra cultura, Don Ramón del valle Inclán, ("Luces de Bohemia"), cuando ésta se queja porque no ha cobrado las pesetas que le deben por sus libros...¡El suicidio colectivo familiar!, entendiendo la familia en este caso a todo el país...¡Jajaja!, es broma, obviamente. Pero hay muchos niños y gente maravillosa, como diría la mujer de Max Estrella...En fin, que sí, que no despreciemos una de nuestras virtudes. Salud.

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  • Ciro2 Ciro2 27/08/16 00:08

    La corrupción mata, la empatía da vida.

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    • Bacante Bacante 27/08/16 12:58

      Ciro,  qué pena que para muchos sea una frase más.  Da vida y es la felicidad asegurada.  Habrá que trabajar por ello,  y por encima de cualquier otra cosa. 

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