X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Plaza Pública

Los desaparecidos y las fosas del incómodo pasado

Julián Casanova Publicada 17/07/2017 a las 06:00 Actualizada 16/07/2017 a las 20:56    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 28

Desaparecido fue el eufemismo con el que se denominó a las víctimas del terrorismo de Estado planificado y puesto en marcha por la dictadura militar en Argentina entre 1976 y 1983. El término desaparecido ya lo había definido uno de los golpistas del 24 de marzo de 1976, el general Rafael Videla, en respuesta a las primeras indagaciones y presiones internacionales sobre la represión: "Mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido".

Desaparecido en España no puede tener el mismo significado que en Argentina, porque en la dictadura argentina nunca hubo ejecuciones oficiales, todas eran clandestinas, y los cadáveres fueron enterrados en cementerios sin ningún tipo de identificación, quemados en fosas colectivas o arrojados al mar.

En España, sin embargo, una buena parte de las 100.000 personas que se llevó a la tumba la violencia militar y fascista durante la guerra y de las 50.000 que fueron ejecutadas en los 10 años que siguieron en la paz incivil de Franco, están identificadas, tienen nombres y apellidos y, aunque con muchas anomalías y falseamientos sobre las causas de la muerte, constan en los registros civiles de cientos de localidades que han sido rastreados por los historiadores.

De lo que se trata ahora es de conocer las circunstancias de la muerte y el paradero de otras miles de personas a las que nunca se registró, abandonadas por sus asesinos en las cunetas de las carreteras, en las tapias de los cementerios, en los ríos, en pozos y minas, o enterradas en fosas comunes. El número de víctimas sin registrar, desaparecidos, puede llegar, como mucho, a 30.000 en toda España, paseados casi todos en los primeros meses de la guerra, en el verano y otoño de 1936, o en las semanas que seguían a la ocupación de las diferentes ciudades por las tropas franquistas, desde Málaga a Madrid, pasando por Barcelona o Valencia. Asesinados sin procedimientos judiciales ni garantías previas hubo también miles en la zona republicana y aunque a casi todos ellos se les registró y rehabilitó después de la guerra, las excepciones a esa regla merecen también ser conocidas.

Pasan los años, décadas ya, y seguimos constantando lo difícil que resulta en la sociedad española tener una mirada libre hacia las experiencias traumáticas del siglo XX, recordar para aprender. Es la incomodidad que produce a muchos el recuerdo de la violencia franquista, ejercida desde arriba, durante 40 años, por el nuevo Estado surgido de la sublevación militar y de la Guerra Civil, que puso en marcha mecanismos extraordinarios de terror sancionados y legitimados por leyes hasta la muerte del dictador.

Todo se refiere a una historia real de asesinatos, tortura y violación sistemática de los derechos humanos, que destruyó a familias enteras e inundó la vida cotidiana de terror, humillación y castigo. Es una  historia real,  pero lo que hay frente a ella en muchos casos, incluidos algunos polítitos muy influyentes y conocidos, es indiferencia y desprecio hacia las víctimas y hacia todos aquellos que quieren honrarlas.

Por eso, no resulta sorprendente que cuando comenzó a plantearse entre nosotros, por fin, casi tres décadas después de la muerte de Franco, la necesidad de políticas públicas de memoria, como se había hecho en otros países, apareciera un enérgico rechazo de quienes más incómodos se encontraban con el recuerdo de la violencia, con la excusa de que se sembraba el germen de la discordia y se ponían en peligro la convivencia y la reconciliación. Acostumbrados a la impunidad y al olvido del crimen cometido desde el poder, se negaron, y se niegan, a recordar el pasado para aprender de él.

Para muchos españoles, el rechazo de la dictadura y de las violaciones de los derechos humanos no ha formado parte de la construcción de su cultura política democrática. Y por eso tenemos tantas dificultades para mirar con libertad, conocimiento y rigor a las experiencias traumáticas del siglo XX. Parece que estemos en un eterno debate y, en realidad, seguimos rodeados de miedos y mentiras. Y, lo que es más importante para el futuro, sin claras políticas educativas y culturales hacia esas manifestaciones de violencia.

Lo hemos propuesto muchas veces y nunca se ha hecho caso: debería crearse una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas por la violencia política durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. Esa comisión tendría que reunir la información ya elaborada por numerosos estudios, coordinar las investigaciones que sobre ese tema se están llevando a cabo en la actualidad y organizar una agenda de investigación sobre los hechos todavía inexplorados y las personas sin localizar.

Mientras que los vencedores de la la Guerra tuvieron reconocimientos y privilegios, lugares de memoria, y muchos de los  mártires de la Iglesia católica han sido ya beatificados, las familias de miles de republicanos asesinados sin registrar, que nunca tuvieron ni tumbas conocidas ni placas conmemorativas, andan todavía buscando sus restos. Es uno de los legados irresueltos que nos queda todavía de la Guerra Civil.

Más de 40 años después del final de la dictadura de Franco, el Estado democrático, sus principales responsables e instituciones, no quiere gestionar ese pasado de violencia y muerte, ni está interesado en tomar decisiones sobre políticas públicas de memoria y educación. La principal: rescatar del olvido y de las fosas a todas esas víctimas sin registrar o en paradero desconocido. Es una cuestión fundamental, de dignidad, más allá del debate historiográfico o de las ideologías políticas.
______________

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, autor de 'España partida en dos. Breve historia de la guerra civil' (Crítica).


Hazte socio de infolibre



13 Comentarios
  • phentium phentium 19/07/17 08:54

    El problema no es el PP ya que delincuentes y gentes de mal corazon y sin conciencia siempre ha habido y habrá. El problema son los 8 millones de obtusos politicos que les votan. Ruego me perdonen el calificativo de obtusos, pero es que he dudado largamente entre obtusos o complices.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Safem Safem 18/07/17 17:25

    Respuesta: ….”y en Venezuela, ¿cuántos desaparecidos, cuántos asesinados hay en las cunetas? Eso no lo denuncia Usted, porque no puede tomar posiciones, su partido está financiado por los chavistas y Usted no es libre para opinar”.
    Perdonen la paráfrasis, pero ya le estaba ayudando en la solución al presidente, o ministro de turno, cuando algún osado político le haga alguna pregunta sobre los asesinados por el franquismo.
    Y para finalizar, profesor Casanova, en mi modesta opinión, y referido a este artículo, no se puede estar poniendo una vela a dios y otra al diablo. De todas formas, muchas gracias por acordarse en este día de los que murieron por la democracia, y que aún permanecen por ahí, tirados en las cunetas. 
    ¡Por cierto!, aún no he oído en el día de hoy ningún lamento de esos “patriotas” defensores de la democracia y de la libertad, exigiendo enérgicamente alguna pancarta en la fachada del ayuntamiento, o de la Moncloa. Será que el día aún no ha acabado.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    2

  • Javier Merino Javier Merino 18/07/17 14:53

    Este gobierno no hará nada por solucionar el problema de los desaparecidos, sencillamente porque son los depositarios ideológicos de los asesinos. Tenemos el ejemplo de la recuperación de los huesos del republicano Mendieta en Guadalajara. El consistorio no tuvo más remedio que autorizar la búsqueda de los restos por imperativo de una juez ¡argentina!. La rabia de esta alcaldía por haber tenido que obedecer esta orden ha sido pasar una factura a su hija Asunción de 3000€  en concepto de tasas. Yo me pregunto: ¿cobraron las tasas en su día a los asesino de Mendieta por tirar su cuerpo a la fosa? 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • paco arbillaga paco arbillaga 18/07/17 07:56

    Es descorazonador el real panorama que describe este escrito. Causa una profunda tristeza asistir a algún acto en memoria de esas víctimas del franquismo y comprobar la poca gente que asiste a ellas y entre los asistentes la mayoría con el pelo ya blanco o sin pelo en sus cabezas.

    Acabar con ese olvido, con esa injusticia hacia esas personas y sus familiares: «Es una cuestión fundamental, de dignidad», nos dice el profesor; de dignidad sociopolítica no parece que andemos muy sobrados en este país.

    Hoy, 18 de julio: un recuerdo para las víctimas de aquella guerra incivil. Osasuna!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    9

  • Marimé Marimé 17/07/17 20:25

    Respeto profundamente el trabajo de investigación del profesor Casanova y su compromiso con las víctimas del franquismo, y suscribo absolutamente todo lo concerniente al concepto de desaparecido que desarrolla en este artículo. Sin embargo, considero un error la denominación genérica guerra civil que utiliza para abarcar todas las consecuencias del golpe de estado fascista, cuando en gran parte del territorio no llegó a haber guerra pues el golpe de estado se impuso de inmediato en la mitad del territorio. Y esa parte de las víctimas lo son por tanto de un golpe de estado.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    15

    • Silk Road Silk Road 18/07/17 12:50

      Totalmente de acuerdo. Los 150.000 purgados durante la guerra en las zonas dominadas por los golpistas no son víctimas de guerra y los cientos de miles purgados en toda España tras la guerra, tampoco. Son asesinatos.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      7

  • Domingo Sanz Domingo Sanz 17/07/17 18:46

    Sólo con ver el comportamiento tan distinto, que supera con mucho el desprecio y el insulto, de los tertulianos de derechas, los pro PP en particular, cuando el debate toca los temas de la guerra y la dictadura, nos damos cuenta que el trauma no está superado, que España es el país más desgraciado del mundo occidental y de gran parte de los otros, porque tiene las elites más crueles con su propio pueblo desde siempre, pero sobre todo desde que, derrotado Napoleón, se aplaudió el regreso de un mal bicho como Fernando VII. Yo lo siento, pero la enfermedad de franquismo que padecemos no tiene solución si no es aplicando una justicia vengadora que, sin fusilar a nadie, expropie a las familias ilegalmente beneficiadas todos los bienes que la dictadura robó a sus legítimos propietarios, mayormente republicanos, coloque publicamente a todos los colaboradores del franquismo, con nombres y apellidos, en las páginas del oprobio de la historia oficial de España y enviemos la Monarquía al cubo de la peor basura. Y cuánto más tardemos en realizar esta catarsis imprescindible, peor será nuestro futuro.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    25

    • irreligionproletaria irreligionproletaria 18/07/17 11:21

      Comparto, absolutamente, el tenor de su comentario. No es, lo que no tiene nombre.
      La catarsis es imprescindible....Pero, ¡¡¡El pueblo soberano, mayoritariamente, pretende que se provoque por generación espontánea; y, al día siguiente, al levantarse, todo haya cambiado!!! Eso si, sin LA PARTICIPACION DE ELLOS. Créame, eso es mayoritario... Ahora es verano y se han 'ganado' unas vacaciones...¡no podemos amargarle la cerveza en el chiringo!

      A la vuelta, quizá, se pregunten por sus ancestros...DE ESO SE VALEN LOS GOBIERNOS PADECIDOS...LO IMPORTANTE ES tener....y, en eso, están.

      Salud y República.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      3

  • Bacante Bacante 17/07/17 17:36

    Este artículo no puede ser más oportuno,  profesor.  

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    9

  • bidebi bidebi 17/07/17 14:47

    2/2

    O sea, el problema de España es que mandando los herederos de un golpe militar de carácter fascista, el estado no se debe llamar democrático ni se puede pedir que las cosas cambien en todos los temas concernientes a las consecuencias de aquél golpe.
    El pusilánime de turno nos dirá : “España es un estado democrático reconocido por todos los países”. A lo que cabría responder : Si lo es ¿cómo es posible que en cuarenta años no se hayan rendido honores a los caídos precisamente en defensa de la democracia?, entre otros mil casos de indignidad democrática. La respuesta la tiene hasta un niño pero a un señor catedrático le cuesta entender. PORQUE NO LO ES, y este tema y otros mil suponen la prueba de cargo.
    Se sigue honrando a los fascistas, se sigue admitiendo el régimen monárquico y la persona en la jefatura del estado impuestos, sigue sin haber separación de poderes y los muertos demócratas siguen en las cunetas desde hace quizás ochenta años. Si usted hace referencia a un estado democrático con estas realidades yo considero que usted nos toma el pelo o se cree que somos idiotas.
    Por lo tanto, los demócratas en las cunetas es muy importante pero solamente es una consecuencia, que una vez roto con el motivo se solucionará. La tarea principal desde hace cuarenta años en España es recuperar-instaurar una verdadera democracia. Todo lo demás paños calientes para una fiebre que tiene orígenes y desarrollo fascistas, que España no logra superar NI SIQUIERA AFRONTAR.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    16

  • bidebi bidebi 17/07/17 14:46

    A mi suele hacer gracia esa ya costumbre de recitar las diferentes carencias de este estado para terminar afirmando, con sus c. u ovarios bien puestos, aquello de “es que un estado democrático y de derecho no puede permitir estas cosas”. Pues oiga!, sordo, ¡es que las viene permitiendo desde hace cuarenta años!. ¿Cuántas carencias cree usted que son necesarias para dejar de emplear el mantra de “estado democrático”?.
    ¿Qué es lo que en realidad ha venido pasando en los últimos cuarenta años?, dejando aparcadas la mojigatería, el miedo profesional, el disimulo o la hipocresía. Pues lo obvio que ha venido sucediendo en el “nuevo” régimen, es que aquellos que ganaron la guerra y sus herederos han mandado en España hasta hoy, teniendo como escudero a un PSOE absolutamente acojonado y beneficiado por ponerse de perfil ante los temas “delicados”. Siendo esto así, es de una ingenuidad suprema suponer que estos vencedores del fascio no consideren a sus muertos como héroes y mártires, y a los otros muertos como escoria roja. Y es exactamente lo que viene sucediendo. Los mártires en el Valle y la escoria en las cunetas. Siendo este su pensamiento evidente, sigue siendo de una ingenuidad pasmosa pensar que esta gentuza va a rendir honores a los de las cunetas, porque ello supondría una revolución en su pensamiento que no se ha producido ni se producirá.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    20

  • amparo st amparo st 17/07/17 13:24

    Leo el artículo y los comentarios que suscita,me quedo perpleja. Cómo es pisible que socios de IL malinterpreten de esa nabera las palabras de Julian Casanova? Cada cez estoy más convencida de que este pequeño y furioso país no tiene remedio Qué tristeza!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    2

    • bereixo bereixo 17/07/17 13:47

      Caramba, pues yo le agradecería a usted que, si dispusiera de un poquito de tiempo para dedicar a los socios de IL, nos facilitara la buena interpretación de las palabras de Julián Casanova. A lo mejor aprenderíamos algo; si fuera así, a mí me gustaría.

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      2



Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre